REFLEXIONES EN TORNO A LA FIGURA DE LA CUSTODIA ASISTENCIAL EN EL SISTEMA PENITENCIARIO VENEZOLANO

GERALDINE HENRÍQUEZ BILBAO 

 

Agradezco a los organizadores la invitación a participar de este evento tan significativo para la comunidad científica y en beneficio de la construcción conjunta de una sociedad de paz y justicia.

Comenzaré por especificar que dada mi área de ejercicio profesional, trabajaré en relación a una figura importante del Sistema Penitenciario Venezolano que es la del funcionario de Custodia Asistencial, como elemento de relevancia para lo que hemos de denominar la Seguridad Penitenciaria, entendiendo por esta la instrumentación de todos los dispositivos destinados a lograr el control y vigilancia eficaz en los centros penitenciarios, a fin de dar cumplimiento a las normas legales (Andrade, 2008). Ello implica ejecutar acciones para el mantenimiento del orden y la disciplina (que son pilares del propio régimen), que garanticen los derechos e integridad física de las personas detenidas y de funcionarios/as, su protección, la protección de bienes nacionales y evitar la evasión de reclusos/as.

La puesta en práctica de procedimientos de seguridad en los Establecimientos Penitenciarios del País, está a cargo de la vigilancia civil en la parte interna, y de las Fuerzas Armadas de Cooperación – Guardia Nacional en la parte externa, si se trata de reclusorios cerrados; en otros casos, solo se cuenta con funcionarios civiles, debido a que subyace la idea de abandonar esquemas represores una vez que el penado o penada acceda (si cumple con los criterios legales y psicosociales) a alguna fórmula alternativa de cumplimiento de pena.

La República Bolivariana de Venezuela contempla en su Carta Magna (Art. 272) lo concerniente a la máxima directriz en cuanto al Sistema Penitenciario refiere, expresando lo siguiente:

El Estado garantizará un sistema penitenciario que asegure la rehabilitación del interno o interna y el respeto a sus derechos humanos. Para ello, los establecimientos penitenciarios contarán con espacios para el trabajo, el estudio, el deporte y la recreación, funcionarán bajo la dirección de penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias, y se regirán por una administración descentralizada, a cargo de gobiernos estadales o municipales, pudiendo ser sometidos a modalidades de privatización. En general, se preferirá en ellos el régimen abierto y el carácter de colonias agrícolas penitenciarias. En todo caso las fórmulas de cumplimiento de pena no privativas de la libertad se aplicarán con preferencia a las medidas de naturaleza reclusoria. El Estado creará las instituciones indispensables para la asistencia postpenitenciaria que posibilite la reinserción social del ex-interno o ex-interna y propiciará la creación de un ente penitenciario con carácter autónomo y con personal exclusivamente técnico.

Lo expresado en este Artículo conlleva a múltiples reflexiones:

  1. Que el objetivo del sistema penitenciario venezolano es la rehabilitación del recluso y de la reclusa
  2. Que los Centros de reclusión contarán con espacios para atender a los reclusos/as en sus necesidades básicas integralmente
  3. Que la atención a reclusos y reclusas ha de ser  llevada a cabo por profesionales o técnicos especializados en el área
  4. Que su administración será descentralizada y con posibilidad de ser privatizada
  5. Que al someter a un penado o penada a cumplir su condena, han de preferirse las modalidades alternativas a la pena en prisión que la privación de libertad
  6. Que todo penado o penada recibirá asistencia posterior a su reclusión o a su cumplimiento de pena, a fin de facilitar su reincorporación al medio social en libertad
  7. Por último, que ha de consolidarse la creación de un ente penitenciario autónomo que absorba todas las instituciones y fases del proceso penitenciario

Conocido el ideal, es conveniente describir la situación actual del sistema penitenciario venezolano.  Como en muchos otros países latinoamericanos, las cárceles venezolanas han venido estando signadas por violencia desbordada, en el límite entre masacres propiciadas por agentes externos y las luchas entre los internos/as en las que figuran armas, drogas y el poder de las distintas áreas, creando un mundo paralelo a la realidad en libertad, con sus propias reglas, con sus códigos y sus normas, como todo grupo social.

En Venezuela existe similar cantidad de reclusorios para privados/as de libertad como instituciones para cumplir pena bajo fórmulas alternativas a la prisión, contando para Agosto del 2008 con menos de 20.000 internos/as y menos de 18.000 penados/as en medidas de semi-libertad (Destacamento de Trabajo, Régimen Abierto, Libertad Condicional, Confinamiento, Suspensión Condicional de la Ejecución de la Pena, Suspensión Condicional del Proceso y Medida Cautelar Sustitutiva).  Históricamente, puede decirse que en Venezuela, comienza a cambiar el Sistema Penal y Penitenciario desde una perspectiva inquisitiva, punitiva, subjetivamente discrecional y literalmente ciega de administración de justicia, hacia una forma humanizada de hacer valer la ley y normar la conducta transgresora, a partir de 1980, con la entrada en vigencia de la Ley de Sometimiento a Juicio y Suspensión Condicional de la Pena, con la que surge la figura del Delegado de Prueba (mas que un oficial de probación, pues debe ser profesional universitario y con un toque muy latinoamericano, al ser sensible ante las problemáticas sociales) como evaluador, orientador, supervisor del cumplimiento de pena fuera de las cárceles, naciendo con ésta, la Probación en Venezuela.

Posteriormente, las modificaciones en la legislación fueron permitiendo la construcción de una forma jurídica donde pudiera apoyarse el ideal de penitenciarismo hoy reflejado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente con la entrada en vigencia del nuevo Código Orgánico Procesal Penal (1999) en donde la presunción de inocencia y el estado de libertad son sus premisas principales, aunado a la incorporación de la figura del Juez de de Pena Ejecución (de sentencia) con la finalidad de vigilar el cumplimiento del régimen penitenciario, una vez librada sentencia firme.  Desde entonces, se ha ido perfilando un sistema penitenciario con miras a lo que hoy se comienza a divisar como el Proyecto de Humanización penitenciaria, cónsono con lo signado en la Carta Magna y con otros documentos de significativo valor en la materia, como son las Reglas de Tokio (Reglas mínimas para el tratamiento a reclusos) y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

En este orden de ideas, en 1992, es creado el Instituto Universitario de Estudios Penitenciarios, de la mano del Dr. Elio Gómez Grillo, como alternativa para la capacitación formal de quienes se incorporarían a las distintas ramas del penitenciarismo venezolano, pese a que muchos de los interesados en el área no optaran por ella.

De todas las fórmulas alternativas en prisión, el Régimen Abierto comenzó a representar el punto álgido de prueba para la preparación del recluso/a hacia un cambio pro-social evidente, quizás porque el tratamiento a través del Régimen Abierto ubica al ser humano como parte del quehacer social, como un ser social activo. Asume la sociedad como formadora-modeladora de la conducta; de allí, la necesidad de colocar a las personas que han transgredido la norma en un contexto en el cual mantengan relación con la comunidad, con las normas y las instituciones, como medios de referencia y actores primordiales de la resocialización o al menos de la reincorporación social.

En este marco, se crea una figura que viene a representar el norte en materia de vigilancia y seguridad, comprendiendo seguridad en el contexto del mantenimiento del régimen penitenciario, en cualquiera de las modalidades descritas y existentes en Venezuela: esta representación laboral es denominada CUSTODIA ASISTENCIAL.

El Custodia Asistencial se comienza a definir a raiz de la creación en los años ´80 del primer Centro de Tratamiento Comunitario en Venezuela (CTC “Francisco Canestri”, Caracas) para el cumplimiento de condena bajo Régimen Abierto, destinado a caballeros ya penados.  Se trata de funcionarios civiles, tal como indican Las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos y otras leyes nacionales e internacionales, capacitados en la materia y cuya misión institucional es la de garantizar el cumplimiento de la normativa interna, a través de métodos contentivos no violentos, ni físicos, mas bien mediadores y orientadores, convirtiéndose en verdaderos asistentes del Delegado de Prueba en sus funciones regulares.

Actualmente, en el estado andino de Trujillo, el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y de Justicia ha creado una Escuela de Formación de Custodias Penitenciarios, que sirve simultáneamente como forma de selección de nuevos aspirantes y cuyos docentes y personal a cargo conforman un equipo multidisciplinario.

Un acercamiento a lo que podría ser un perfil actual del Custodia Asistencial contemplaría las siguientes características:

-Ser bachiller

-Edad comprendida entre 21 y 35 años al momento de ingresar

-Sensibilidad, interés y conocimiento acerca del ámbito penitenciario

-Conocimiento básico de los deberes y derechos ciudadanos

-Control impulsivo y manejo adecuado de las emociones

-Capacidad de trabajar bajo presión y control básico del estrés

-Respeto ante autoridades y subordinados

-Adecuadas relaciones interpersonales

-Capacidad para respetar límites y seguir instrucciones, así como para hacerlas cumplir

-Disposición para el aprendizaje

-Dinámico y proactivo

-Actitudes pro-sociales y capacidad para trabajar en equipo

-Conocimiento básico de la ética del ejercicio del oficio y de la filosofía organizacional

-Habilidades comunicacionales y relacionales

-Tiene interés personal por aquello que cuida, o sea, tiene actitudes positivas

NOTA: una vez en ejercicio, pasan a ser personal de confianza, Código 99, de libre nombramiento y remoción.

Lamentablemente, el déficit de funcionarios de custodia es muy elevado: mientras que según los estándares internacionales la relación debería estar en 1 custodia por cada 10 reclusos/as, en Venezuela es de 1 custodia por cada 30 a 50 reclusos, oscilando con frecuencia esta proporción debido a la constante movilidad laboral.  Otros factores que debilitan esta figura en su ejercicio real y cotidiano son:

a) El poco control y supervisión laboral sobre los custodios civiles que verdaderamente cumplen funciones de seguridad interna, motivado a que no están definidos los procedimientos.

b) Las condiciones de selección, ingreso, asignación de salarios, reivindicaciones sociales y la motivación no son idóneos para la misión que éste personal debe cumplir.

c) Este personal suele prestar sus servicios en condiciones inhóspitas, sometiéndoseles a jornadas de trabajo muy extensas, sin equipos y con riesgos sobre su integridad bio-psico-social.

Todo esto coloca al Custodia Asistencial en una situación laboral de vulnerabilidad, lo cual repercute indefectiblemente en la seguridad de los centros de cumplimiento de pena donde estos funcionarios/as ejercen funciones, mas aun hoy día, que no existe excepción de delitos para aspirar a alguna de las Medidas alternativas, lo cual a su vez, no solo genera un efecto en la comunidad de percepción de impunidad, sino que, pese a pasar por una evaluación psicosocial como parte de la selección previa al otorgamiento de una de estas fórmulas alternativas, se corre el riesgo de colocar en un régimen de semi-libertad a penados/as con altos niveles de peligrosidad criminal, sin que estos centros contemplen clasificación por calidad de delitos o riesgo de reincidencia delictual.

Creciente en cantidad y calidad pudieran ser los hechos violentos, no solo en cárceles, sino en Centros de Tratamiento Comunitario, Unidades Técnicas de Apoyo al Sistema Penitenciario, Granjas o Liceos Agrícolas Penitenciarios, etc., colocando en riesgo al propio funcionario de custodia, a los penados/as, al resto del personal adscrito a estas instituciones, a la comunidad toda…

Tal parece que es momento de someter a la balanza, por una parte, la necesidad de humanizar en el mas amplio sentido, el sistema penitenciario venezolano, pero, sin dejar de lado, la necesidad de construcción de una sociedad en la cual los ciudadanos y ciudadanas convivan dentro de márgenes de seguridad que permitan concebir un nivel suficiente de calidad de vida.

CONCLUSIONES

La efectividad en la ejecución de programas destinados a la seguridad y el tratamiento de la población reclusa, dependerá en gran medida, de los recursos humanos con que se cuente para éste propósito.

Indudablemente la generación de un ambiente favorable al logro de los objetivos institucionales, está estrechamente relacionado con toda una estrategia de captación, selección, capacitación y actualización de los recursos humanos. Además, de la definición y ejecución de programas motivacionales en cuanto a sinceración de cargos, ajustes de salarios, reivindicaciones sociales, y estabilidad laboral, lo que genere internamente seguridad en los trabajadores, con el propósito lograr su incorporación real al proceso de cambio que el Sistema Penitenciario requiere.

Pero pese a las dificultades, los Centros de Tratamiento Comunitario suelen contar con funcionarios que representan verdaderos ejemplos para la institución, pues ofrecen sus mayores esfuerzos y abnegación, demostrando compromiso en el ejercicio de su rol ocupacional.

Fortalecer éste personal es prioritario para garantizar la seguridad organizacional y del sistema, mas allá de lo obviamente y necesario para el funcionario como individuo. Desde el punto de vista sistémico/organizacional, los Custodias Asistenciales son un eslabón indispensable para el logro del objetivo de reinserción social de penados/as.  Por lo cual, mantenerles en constante actualización y definiendo un común Manual del oficio y sus procedimientos, permitirá evitar la consecución de hechos que atenten contra la seguridad penitenciaria nacional.

Así, el concepto de seguridad acá evidenciado, va más allá de las barreras físicas para impedir la evasión, es mas bien, una forma de vinculación con el otro de manera respetuosa, garantizando el ejercicio de deberes y derechos en su justa medida, obteniendo como resultado la seguridad dinámica.

Seguridad, buen funcionamiento: Venezuela, territorio de lo posible… contamos con una maravillosa Orquesta Sinfónica Penitenciaria, pero también con líderes carcelarios de alta peligrosidad cumpliendo pena fuera de prisión… la ambivalencia de un sistema en re-estructuración…

Lcda. Geraldine Henríquez B.

Referencias Bibliográficas

ANDRADE, H.  (2008).  Situación penitenciaria venezolana
Indolencia, omisión, complicidad y corrupción.
Caracas.  Material mimeografiado no publicado.

HENRÍQUEZ, G. y GONZÁLEZ, M.  (2004).  Evaluación Psicosocial en el marco de un Modelo Pro-social de Tratamiento Penitenciario. En: Memorias, III Encuentro Nacional de Delegados de Prueba y Medidas de Pre-libertad.  Mérida.

NIETO PALMA, C.  (2007).  Reestructuración del instituto Universitario Nacional de Estudios Penitenciarios (IUNEP): Propuesta.  Caracas.  Material mimeografiado no publicado.

www.mpprij.gov.ve

Para citar este artículo según las normas APA, escribir:  Bilbao, G. (mayo, 2009).  Reflexiones en torno a la figura de la custodia asistencial en elsistema penitenciario venezolano.  Recuperado de http://psicologiajuridica.org/archives/174

4 Comments

  • lasa says:

    Es un tema muy interesante y sería importante que se pensara un poco más en hacer inversión para mejorar las condiciones de este personal, para que tambien puedan desempeñar un buen trabajo. Gracias por compartir este trabajo.

  • Martha Lineth Mèndez Salazar says:

    interesante esta temàtica, en Colombia continuamos con centros de reclusiòn en hacinamiento igualmente hechos de corrupcion que menoscaban la calidad de vida de esta poblaciòn, considero que falta mayor inversiòn social y conciencia de las necesidades que ellos y ellas presentan, esto permitirìa un verdadero proceso de resocializaciòn, dentro de estos sitios de reclusiòn no es tenida en cuenta muchas veces la dignidad del ser humano, asì mismo hay talento humano que maneja el poder y la autoridad con otra visiòn AUTORITARISMO, a pesar que en Colombia se hace tanto ènfasis en la Protecciòn de los derechos humanos, Los felicito por estos temas que invitan a reflexionar y aumentan nuestros conocimientos, gracias.

  • Leticia Ortiz says:

    Me parecio muy interesante su trabajo, felicidades creo que alla si se da la rehabilitación, porque aqui en México, mas una escuela de readaptacion social es una escuela del crimen.

  • María Laura Quinones Urquiza says:

    Geraldine, el abordaje de su trabajo me ha parecido excelente.

    MARIA LAURA QUIÑONES URQUIZA
    Diplomada en Criminología y Criminalística (Universidad de la Policía Federal Argentina)
    Perfiladora Criminal (UCV-CA, España)

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