MAS ALLÁ DE LA CONDENA EN EL A.S.I.

GUSTAVO VAQUERA

INTRODUCCIÓN:

El A.S.I. es un fenómeno social que nos acompaña desde tiempos inmemoriales sólo que ahora recién está cobrando un verdadero sentido de esclarecimiento en torno a sus complejas vinculaciones. Muchos casos de estos padecimientos no se llegan a conocer, otros tantos que han sido denunciados no se llegan a esclarecer, y unos pocos obtienen sentencia condenatoria los abusadores. De esos pocos, sólo algunos llegan a cumplir la condena tras las rejas. Las numerosas víctimas, una o varias por cada abusador, sufren tormentos, violaciones, traumas, heridas en la identidad, daños en el narcisismo y otras serias consecuencias psicosociales. En este trabajo voy a transitar por unos de los destino de las víctimas de aquellos que han llegado a ser condenados sus padres y/o padrastros por haber abusado de ellas.-

He comprobado que en estos casos no termina allí el tormento de la víctima. Emerge en estos casos uno de los grandes paradigmas de la Justicia, el sentido de la condena.

EL LUGAR DE LA CULPA EN LOS CASOS DE A.S.I.

Partiendo de la realidad, fundamentada estadística y científicamente, que el 90% de los casos de ASI se realizan dentro de la estructura familiar vamos a revisar el lugar de la culpa en el hecho delictivo.

Un hecho delictivo es un acto que marca que se ha transgredido la Ley. El hecho delictivo es un acto que denuncia que hay una falta. Y no cualquier falta, sino una falta a la Ley, una falta al sistema simbólico que regula las relaciones interpersonales. Allí donde se ha cometido un hecho delictivo va a emerger la culpa como una forma de suturar esa falta. La culpa es una forma de pago por haber incumplido la ley.

Los psicoanalistas, los penalistas, los criminólogos y los ps. Forenses sabemos que la culpa no siempre se presenta en el victimario. Hay sujetos que, aún, después de haberse probado y desenmascarado fehacientemente el delito NO se responsabilizan del delito, no se cargan con la culpa que les corresponde. Aún cuando existe la sentencia que específica la comisión del delito, y sanciona al transgresor, la culpa no emerge en el responsable del delito. La ausencia del culpa, es decir responsabilizándose de alguna manera del delito cometido, es uno de los factores de que la reincidencia delictiva sea tan alta.

El violador es un sujeto que por excelencia niega su responsabilidad en el delito cometido, por lo tanto es un sujeto que tiene una gran distancia con la culpa. El adulto que comete el delito del ASI es un sujeto que se encuadra en estos parámetros.

Y cuando el autor del delito no se hace cargo del delito, es decir no se culpabiliza, adonde va a parar la culpa?

Dijimos que los casos de ASI se desarrollan en la estructura familiar, por lo tanto la culpa va a recaer en la familia. La culpa del delito recae en la víctima. Y en los casos de ASI la víctima es un niño.

El trabajo de psicólogo en una cárcel me ha permitido verificar que los niños abusados corren con la culpa del ASI. El ASI muestra una verdad obscena que no se quiere ver. En muchos casos, he comprobado que se culpa al niño del sufrimiento familiar de que el adulto esté en la cárcel.(1) El niño es, en esta sociedad donde no existe el delito de incesto(por lo menos en la legislación argentina), la víctima, es el culpable de las necesidades familiares ocasionadas porque su proveedor está preso. El niño es el culpable de qué toda la familia va a la cárcel, porque así es. Cuando el jefe de familia va preso, la familia queda atrapada en cuestiones de rejas. Primero gastan los ahorros familiares, cuando no parte de su patrimonio, en un abogado que defienda lo indefendible; después deben deambular miércoles y domingos por el penal para llevarle algo al preso, ese algo va desde alimentos, dineros, hasta apoyo moral, espiritual y físico. Después, y al mismo, tiempo , empiezan a deambular por los pasillos de Tribunales rogando a los jueces por los beneficios de la ley para que la condena termine cuanto antes o logre beneficios de salidas transitorias. Estos padecimientos familiares duran un promedio de varios años. Y un niño es el culpable de ello, de las dificultades familiares para adaptarse a este cambio en la estructura familiar.

A mi me lo dijo una madre de una niña violada por su padre “mi hija es la culpable que yo tengo que venir a coger con mi marido en la cárcel, y que le tengo que pedir permiso a estos sucios(los guardacárceles).”

 

La realidad carcelaria muestra que en los casos de parejas estables las madres de las víctimas del ASI, en una gran proporción, siguen manteniendo relaciones en el más amplio sentido con el victimario de su hijo. No dispongo de las estadísticas correspondientes, y en la bibliografía carcelaria relevada no la he podido encontrar. No obstante, mediante entrevistas a informantes claves(Directores de Cárceles, por ejemplo) se puede verificar este dato criminológico.

 

Pero la versión de la culpa que más se patentiza en estos niños es la culpabilidad de las necesidades económicas. Sino fuera por esta que abrió la boca, sus hermanos no se estarían cagando de hambre. Es una sentencia lógica que se desprende de escuchar a los violadores de menores, y a las mismísimas madres.

Además, y es un dato que no es menor, el violador de niños en el penal se comporta acorde a las normas institucionales, es decir, su conducta es buena. Por una parte, su problema no es una conducta manifiesta de agresividad o rebeldía, y por otro lado, el enorme rechazo que sienten de la restante población penal los hace evitar al máximo posible los desórdenes penitenciarios. Es decir, el violador de menores es un sujeto que se “porta bien” en la sociedad, ya sea tanto en libertad como adentro de la cárcel. Y esa ceguera social no es sin consecuencia, … y la consecuencia la paga un niño.

 

Los proyectos de investigación que está llevando a cabo la Dra. Gerez Ambertin(www.diotima.org.ar ), tanto cómo directora del proyecto o cómo directora del tesista, dan cuenta de cómo la culpa recae en la víctima en la estructura del proceso judicial en los casos de ASI, por los múltiples factores que el Psicoanálisis está tratando de desmitificar en el funcionamiento jurídico. Por lo que plantear que la culpa después de la condena sigue recayendo en la víctima, no es del todo un disparate.

 

Vuelvo a reiterar estas reflexiones psicoanalíticas no persiguen el objetivo único de reflexionar sobre el actual funcionamiento de nuestro sistema jurídico-penal, sino que también incluyen la variable de que los avances científicos e institucionales nos pueden permitir crear alternativas para continuar avanzando en estos padecimientos de la culpabilidad.

 

En los casos de ASI, para que se de el adagio, SERA JUSTICIA con la sentencia de DELITO SEXUAL AGRAVADO POR EL VINCULO no alcanza. Existe la necesidad de crear un dispositivo jurídico-psicológico que abarque todo el desajuste que implica el delito del ASI.

Se puede intentar crear dispositivos para reubicar la culpabilidad que concierne al delito penal que implica el A.S.I. Y ESTOS DISPOSITIVOS TIENEN QUE ESTAR DESTINADOS A LA SALUD INTEGRAL DE LA VICTIMA, UN MENOR. ESTAS REFLEXIONES PSICOANALITICAS, NO ES PURA RETORICA, SINO QUE ES UNA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, EN ESTE CASO DEL PODER JUDICIAL.

EL VICTIMARIO:

Hasta hoy en día no se ha podido probar científicamente una terapéutica con alta efectividad en violadores, ni en sujetos con severas patologías sexuales. Por ende, en el caso del ASI nos encontramos en estas coordenadas. Lo que sí se ha podido probar exhaustivamente, desde las estadísticas, es que el actual sistema carcelario como intento de resocialización y rehabilitación del condenado por un delito sexual ha fracasado.

En virtud de ello, he intentado pensar una alternativa como producto de una lectura psicoanalítica del transgresor de la ley, que es el sujeto penado por la Justicia alojado en una cárcel.(Vaquera G. “EL SUJETO TRANSGRESOR DE LA LEY – aportes psicoanalíticos para penalistas y criminólogos” disponible gratuitamente en www.psicologiajuridica.org/transgresor.pdf ).

A los efectos de lograr que el sujeto condenado logre una mejor posición subjetiva frente al delito cometido es que se empieza a ubicar a la SENTENCIA como un acto que cubre al sujeto a lo largo de toda la condena. La SENTENCIA ya no es sólo el veredicto de los jueces o de un jurado, sino que es un proceso significante en la vida del condenado. Se lo puede ubicar como un significante rector en la vida del sujeto. Durante el tiempo que dura la condena, establecida por la Sentencia, el juez va a recorrer la vida del penado a la luz significante del hecho delictivo.

 

El hecho delictivo no es un acto puntual en la vida de ese sujeto transgresor de la Ley. El hecho delictivo es una expresión de la posición subjetiva frente a la Ley.

La SENTENCIA es el máximo recurso con que cuenta la Justicia para reinscribir la Ley en el Sujeto que la transgrede, esa reinscripción no se puede dar sólo por el hecho que le han dictado ese gran límite que es la Sentencia, sino que el verdadero efecto se da cuando el Sujeto cobra cabal cuenta de la importancia significante y rectora de la Sentencia y de la Condena para su vida, y ello se logrará cuando pueda incorporarla como un punto significante que recorre todos los aspectos de su vida.

Y es el JUEZ, en tanto máximo representante de la LEY, el encargado de llevar a cabo semejante operación significante de reinscripción de la LEY en los puntos fallidos de la subjetividad del transgresor.

 

Un significante en si mismo no significa nada, sino que toma valores de significación en cuánto se asocia a otros significantes. El acto transgresor, por el que se condena al sujeto, sí es que toma el valor de un significante rector debemos tomarlo en cuenta para trabajarlo y ver con que otros significantes entra en contacto para producir efectos de sentido. Este principio es fundamental para decir que con la sola sentencia no basta para que el sujeto subjetivice el delito cometido, aún cuando es el paso fundamental para que lo haga.

La subjetivización del hecho delictivo como significante rector del sujeto transgresor es la apuesta teórica que desarrollo en este sentido. Poder escuchar al condenado como un sujeto transgresor de la Ley requiere una formación teórica, a la cuál el Psicoanálisis aporta y mucho.

El juez no le presta una escucha al condenado para que ese significante rector que es la sentencia puede ayudarlo a reposicionarse subjetivamente frente a la ley, con la cual está en conflicto, móvil inconsciente de sus transgresiones. Es el mundo tumbero de la cárcel el lugar desde donde se hace la resignificación significante de la sentencia, es decir que es más probable la reincidencia en el delito que un proceso de rectificación subjetiva que lo reposicione ante la Ley.

 

El juez, hoy en día, no le presta una escucha al condenado para que ese significante rector que es la sentencia puede ayudarlo a reposicionarse subjetivamente frente a la ley, con la cual está en conflicto, móvil inconsciente de sus transgresiones.

 

Si el Juez que lo ha condenado no puede lograr que el abusador incorpore a su subjetividad el delito sexual cometido, para que pueda haber una circulación distinta de la culpa en la estructura familiar … sería cuestión de esperar para que después de la condena …todo vuelva a ser cómo antes.-(2) este volver a ser como antes no va, únicamente, en el sentido de volver a abusar del niño sino en continuar culpabilizando por las desgracias familiares, que sería una forma más efectiva de abusarlo, forma que no está penalizada, pero sí es muy destructiva.

LA MADRE Y LOS OTROS MIEMBROS FAMILIARES

Necesitan un apoyo psicológico y social para comprender y aceptar la dinámica familiar a la que este delito los ha empujado.

La madre tiene que poder reconocer cuál es su responsabilidad en este drama familiar, y cuáles podrían ser sus comportamientos más reparadores. El divorcio del abusador no es la única opción en estos casos, y de llegar a ser este el caso, quedarse con el estigma que por “culpa” de su hija se divorció no es la más saludable de las salidas. Asimismo, la madre debería saber que mantener la estructura familiar con los mismos miembros, requiere una orientación que no sólo se refiere a un saber consciente. No sería raro que esta madre, haya sido una víctima del A.S.I, porque varios autores ya han ratificado esta casuística. La madre al salir a la luz social este delito tiene que asumir una vergüenza social para la que difícilmente haya estado preparada.

 

Los hermanos de la víctima son también los hijos del condenado y esta doble polaridad no está exenta de conflictos intrapsiquicos e intervinculares con la víctima. Ninguno de los hermanos de la víctima a los que he entrevistado mientras visitaban a su padre en el penal creía que fuera verdad que haya cometido el delito. Reitero, ninguno lo creía. No es nada difícil que otro de los hermanos también haya sido una víctima del ASI, pero su situación no consta en los expedientes judiciales, y esta omisión también necesita ser tramitada en lo psíquico.

 

Propongo como punto a continuar investigando que en estos delitos no se trata de la negación del delito cometido por parte del condenado, sino que también la familia, o parte de sus miembros familiares continuan negando la posibilidad que sea como dice la sentencia de la Justicia(3) …entonces, cuál es el sentido de la sentencia?

PALABRAS FINALES

Es el objetivo de este trabajo que se compute como una forma de revictimización en el ASI al fenómeno social aquí descripto. Y por otro lado, hacer saber que los profesionales de la Psicología Jurídica, por el saber que portamos, tenemos una cuota de responsabilidad ante el mismo.

Gustavo Vaquera

NOTAS:

En la bibliografía revisada en Argentina no se disponen de estadísticas de este fenómeno social, es decir, de niños que son culpabilizados por el sufrimiento familiar de que su progenitor este preso por haber cometido un delito sexual contra él o ella. Tampoco respecto de madres que mantienen las mismas relaciones maritales con su esposo después de conocer que es el abusador de su hijo.

2) Sería más que interesante, desde el punto de vista científico, poder obtener entrevistas en profundidad con víctimas del ASI cuyos progenitores hayan purgado una condena por este delito varios años después de la excarcelación. Estas entrevistas en profundidad serían una forma de triangulación y verificación de la hipótesis que supone el constructo teórico desarrollado en este artículo. En mi experiencia profesional no he podido, hasta ahora, acceder a esta casuística. Sí alguno de los profesionales que reciben este trabajo dispone de esta posibilidad le agradecería se comunique conmigo.

3) Uno de los violadores que cito en EL SUJETO TRANSGRESOR … había estado trabajando años en entrevistas individuales su responsabilidad en el delito cometido, hasta que un día me solicita entrevista su madre. Esta mujer me dejó bien en claro que su hijo no había cometido tal delito, que ella lo sabía por su corazón de madre, que su hijo era una víctima de la Justicia. Después de la entrevista con la madre el interno carcelario, no volvió a mencionar que él tuviera responsabilidad alguna en la violación cometida… años de entrevistas se cayeron como un castillo de naipes porque esta madre no estaba de acuerdo.

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