LA CULPABILIDAD DE LA VICTIMA

GUSTAVO VAQUERA


INTRODUCCIÓN:


Este trabajo presenta 3 partes diferenciadas y, a la vez, relacionadas que van a permitir esbozar una hipótesis, que si bien no se va a confrontar ni verificar, va a comenzar a delinear los senderos de investigación de esta hipótesis.

La primera parte se nutre de conceptualizaciones fundamentales de la Dra. Gerez Ambertín que permiten dimensionar el título del trabajo.

La segunda parte es una recopilación de fragmentos discursivos de víctimas que se deslizan en los expedientes judiciales.

Y la tercera parte, al intercruzar las dos primeras partes, demarca una zona de tránsito común para la Justicia Restaurativa y la culpabilidad, desde la vertiente psicoanalítica. La hipótesis es que Los aportes psicoanalíticos de la culpabilidad pueden articularse en la práctica de la Justicia Restaurativa produciendo mayores efectos simbólicos que en el marco de la Justicia Punitiva.

1º parte: LOS APORTES DE GEREZ AMBERTIN


La Dra. Gerez Ambertín con sus investigaciones en el campo de la culpabilidad nos transmite cuestiones fundamentales para sostener una hipótesis del tipo que en el campo de la Justicia Restaurativa van a florecer los aportes psicoanalíticos que favorecerían el asentimiento subjetivo que se juega en todo delito, tanto en el victimario como en la víctima.

Estos recortes de su producción nos invitan a considerar que el abordaje jurídico-terapeútico de la víctima, sin la dimensión de la culpabilidad, es no querer ver lo que está allí.

“la culpabilidad hace posible reconocer que algo de la subjetividad está comprometido en el acto criminal, pero eso no basta ya que si solamente esa culpabilidad es acompañada de responsabilidad es posible que el sujeto pueda dimensionar cuan implicado está en la sanción penal y en el acto que está condena” (GEREZ AMBERTIN Marta, 1999:7-8)

“la culpabilidad… ese opaco sentimiento que acosa al sujeto… no es posible pensar en la estructura de la subjetividad sin esa categoría omnipresente que es la culpabilidad, a tal punto que pretender extirpar la culpabilidad del sujeto resulta absolutamente imposible: ello implicaría disolver al sujeto… la culpa es la resultante observable en la subjetividad de que con la ley y el crimen comenzaba el hombre, en tanto da testimonio de uno de los problemas más cruciales de la humanidad: la lógica de lo prohibido” (GEREZ AMBERTIN Marta, 1999:31)

“la inscripción de la ley delimita el contorno de lo prohibido. Por un lado hace posible el sostenimiento del lazo social en tanto regula ese lazo, pero como nada es gratuito, también una tentación a trasponer los límites de lo prohibido, conformada como oscura culpa, oscuro goce… la culpa es la falta de la que el sujeto es de una u otra manera responsable”(GEREZ AMBERTIN Marta, 1999:32)

“la ley que inscribe lo prohibido funda la palabra, el deseo, el sujeto del inconsciente, el sujeto de la culpa, el sujeto del amor… no solo el inconsciente, sino también la culpa y el amor están estructurados como un lenguaje, esto es, instituidos y legislados”(GEREZ AMBERTIN Marta, 1999:36)

“la culpa es una categoría psicoanalítica en la que se anudan y confrontan, subjetividad y ley … la culpa da cuenta de las innumeras marcas que la ley imprime en la subjetividad, al mismo tiempo delata lo imprescindible que es al sujeto ya que sin ella la intimidad de la casa subjetiva no podría esbozarse ni soportarse. Por la culpa, sujeto y civilización se anudan. Ella articula un saber sobre lo íntimo, lo privado y lo público del sujeto que la soporta”(GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:10)

“la culpa es un saber sobre la ley que permite al sujeto reconocer consciente e inconscientemente su relación con lo permitido y prohibido…si la culpa es un padecimiento estructural del ser humano que vocifera sobre la duplicidad que nos habita”(GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:11)

“el sujeto de la culpa, de la falta, dispone de sus actos en virtud de su poder de deliberación consigo mismo y con el tribunal del Otro social” (GEREZ AMBERTIN, 2004:27)

“la culpa es también una posición subjetiva… ni apaciguar la culpa ni inflacionarla, sino abordarla por lo que ella presentifica de deseo y de goce. De ahí que no convenga abordarla frontalmente, sino como propone Lacan:´ transformarla en diversas formas metabólicas´(LACAN 1956/57:281) se trata de hacerla hablar, pero también, de poder escuchar lo lateral de su decir”(GEREZ AMBERTIN 2004:82)

“la culpa como una falta ignorada por el sujeto y las múltiples estrategias del sujeto para circular por dicha falta”(GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:85)

“la culpa deja al sujeto suspendido entre la ley, fluctuando entre el deseo y el goce” (GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:87)

“la culpa transita entre lo real que llama al goce(LACAN 1960:800), lo simbólico que lo interdicta, y lo imaginario que recrea las figuras de la añoranza del padre ideal como parodia de legislador” esta culpabilidad ligada a un recordatorio del goce procura por el camino de la coacción de repetición, la restitución de un goce perdido” (GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:88)

“la culpabilidad encubre la falta del Otro, al mismo tiempo que encubre el oscuro goce al que convoca esa falta… la fisura de la ley nos obliga a repetir las culpas para ocultar la inconsistencia del Otro”(GEREZ AMBERTIN Marta, 2004:91)

Una de las transmisiones en las que más enfatiza Gerez Ambertín es que el sentimiento de culpa, de alguna manera engaña, es como una celada. Muestra un dolor del sujeto, pero oculta el lugar del oscuro goce que mortifica al sujeto. Y esto es fundamental, porque nos encontramos con la paradoja que la víctima se siente culpable. Con lo que nos orientaríamos que el dolor de la víctima no es la fuente de la culpabilidad, pero sí el indicador necesario que la víctima en tanto sujeto, carga con una miseria que la atosiga, que disfrazada emerge como culpa ante el acto delictivo en cuestión.

La víctima, como todo sujeto, carga con una deuda que siente imperativamente que debe saldar. Deuda que emerge como sentimiento de culpa, y que inexorablemente tiene una conexión con el delito. Allí este fundamento insoslayable para proponer a la Justicia Restaurativa como alternativa para subjetivar el acto transgresor a la Ley tanto en víctima como en victimario.

2º parte: CULPABILIDAD DE LA VICTIMA EN LOS EXPEDIENTES JUDICIALES

En este apartado se analizan fragmentos discursivos de víctimas del A.S.I.(Abuso Sexual Infantil) y de Estafa. Escogí estas víctimas porque son los delitos que estoy investigando actualmente. Las víctimas de estafa figuran como objeto de investigación de mi futura tesis doctoral. La elección de estas víctimas es casi por una cuestión de facilidad de acceso al expediente judicial. La metodología utilizada fue seleccionar expedientes de las causas referidas, y escoger uno al azar en tanto fue lo permitido desde el Juzgado para rescatar en el mismo la declaración en torno al delito, desde el decir de la víctima.

Por lo que no descarto que formaciones discursivas de otras victimas también puedan recortarse y dar cuenta de los puntos de su culpabilidad

.-Víctimas del A.S.I.


La madre de dos niñas que denuncian haber sufrido ASI por parte de su padrastro declara en la policía, cuando hace la denuncia:

” …en horas de la madrugada dos y cuarenta aproximadamente, en circunstancia que se encontraba descansando junto a su grupo familiar, en un momento dado, despertó observando que Oscar M. No estaba a su lado. Que al levantarse e ir en busca de él por diferentes partes de la vivienda. Es que decidió dirigirse al dormitorio de sus hijas Micaela y Sofia. Que en esa oportunidad encontrándose la puerta de acceso entreabierta observó a O. M. parado semidesnudo con su pantalón (escopeta) color blanco de dormir hasta la altura de sus rodillas y su torso cubierto por una camiseta de frisa. Este parado con su pene erecto al lado de la cama donde duerme Micaela, y ella enfrentada únicamente con su torso cubierto. Lo que a su vez O. la besaba en la boca y le acariciaba su cola. Que se quedo mirando aterrorizada ante tal situación. Ya que con anterioridad hubo una situación similar. Pero que esto había sido hablado”(1)

En este punto es necesario recalcar que nos encontramos en un punto de diferente abordaje de la culpabilidad desde el Discurso Jurídico y desde el D. Psicoanalítico.

La culpabilidad que se desprende en la frase citada es importante para el Discurso Jurídico como prueba acusatoria. El abogado de la madre de las víctimas le pide a ella que incorpore en la causa su culpabilidad. La complicidad de la madre de las víctimas es una prueba que inculpa al victimario. Eso pide el discurso jurídico para desplegar el proceso penal, pruebas con la mayor objetividad posible. Y a la vez, se desentiende del proceso subjetivo desplegado.

El Discurso Psicoanalítico reclama que se trabaje para que la culpabilidad sea precursora de la responsabilidad en el acto transgresor de la Ley. La culpabilidad es un pilar de la subjetividad y transitarla permite reconocer al Sujeto en los puntos subjetivos que lo definen y determinan. Así de esta manera, el D. Psicoanalítico invita a no poner afuera, en el otro, la culpa sino a saber reconocerla como parte de nuestra posición subjetiva.

El Discurso Jurídico invita a la madre de la víctima que proyecte su culpabilidad en el victimario como elemento de prueba contundente en el proceso de investigación penal. A mi entender, sí el Discurso Jurídico logra su cometido excluye la posibilidad que la culpabilidad de la madre de la víctima sea precursora de su responsabilidad en el hecho. De esta manera la culpabilidad está al servicio de otorgar una condena penal; y después esa condena penal no restituye subjetivamente ni a víctima ni a víctimario; pero sí da cuenta que la norma existe y que, selectivamente (según las estadísticas oficiales), se las acata.

“siempre he tenido mucha culpa por lo que me ha pasado cuando niña” (palabras de una paciente que ha sido violada reiteradamente por su padrastro). Aquí ya me salgo del expediente judicial, pero sigo oyendo las voces de la culpabilidad de la víctima. Sí están por todas partes, porqué no oírlas?

¿Podrán las teorizaciones de la Dra. Gerez Ambertín disolver el andamiaje cristalizado del Discurso Jurídico de esta Justicia Punitiva?

Las ópticas tan diferentes del Discurso Psicoanalítico y el Discurso Jurídico en torno a la culpabilidad casi nos invitan a pensar, en un primer momento, en un fracaso de trabajo interdisciplinario. Este aparente fracaso de trabajo interdisciplinario se da en las coordenadas de la JUSTICIA PUNITIVA. Pero sí el marco regulatorio de los actos transgresores fuera dentro del campo de la JUSTICIA RESTAURATIVA el resultado sería otro. Más adelante fundamento, mi hipótesis del fracaso del Psicoanálisis en la J.P. y el probable florecimiento en las coordenadas de la J. Restaurativa.

.- Víctimas de estafa:
Indudablemente este es el punto más fácil de probar. El delito de estafa casi no puede consumarse sin la culpabilidad de la víctima. A continuación transcribo las declaraciones de víctimas de estafas realizadas ante el oficial de policía que recibió sus denuncias.

“le dijo que vendía chapa y que se ya le había vendido a XX, quién es cuñado del dicente y tiene una carnicería en XXXX como así también a YYY, vecino del disente, por lo que el exponente no dudó en hacer negocio con esta persona, arreglando por la cantidad de chapas de zinc, 3 x 60, pero esta persona le pedía la suma de $130 (pesos ciento treinta), y le dijo que mandara a alguien con el para poder traspasar las chapas que se encontraban en un camión grande para ponerlas en un camión chico, que distribuía las chapas a los compradores, y que dicho rodado se encontraba en Monteagudo, más bien iba con dirección a Monteagudo, también la dijo que otra persona traía una puerta de algarrobo y que sí le gustaba le vendería a $60 (pesos sesenta), ante esto el dicente cómo no pudo ir mando a su sobrino…”(2) víctima nº1


“… llegó a la casa diciéndole que venía de parte de AAA que vive en Los Trejos y que le venía a vender materiales de construcción, que en esa oportunidad le ofreció una puerta, ladrillos y chapas de cinc, elementos estos que decía an los que sobrado de la construcción del Barrio en Monteagudo y con los cuáles le habían pagado y que los vendía muy baratos. Qué como adelanto le pidió dinero a pagar a los muchachos que estaban en un camión…”(3) víctima Nº 2

La ambición de comprar materiales robados a precio inmejorables es el cebo que las víctimas muerden para que se pueda concretar la estafa que se investiga en este expediente judicial. Esta ambición es el punto de amarre simbólico de la culpa. La víctima Nº 1 le agrega un punto más de culpabilidad, exponer a su sobrino ante estos delincuentes. El psicólogo forense que entrevistó a esta víctima, le refirió a este investigador, que esta víctima se encontraba atravesando una depresión, y que la culpa por lo que le podría haber pasado a su sobrino era parte de sus pensamientos obsesivos.

3º parte: Hipótesis:


Los aportes psicoanalíticos de la culpabilidad pueden articularse en la práctica de la Justicia Restaurativa produciendo mayores efectos simbólicos que en el marco de la Justicia Punitiva.

La historia de la Justicia Restaurativa nos trae un dato por demás interesante. Los primeros que la usaron fueron los grupos indígenas americanos. En este sistema legal el crimen era considerado una ofensa contra la víctima y su familia y se preocupaba antes que castigar o reprimir, por reparar el daño causado a las mismas (www.psicologiajuridica.org artículo sobre la Justicia Restaurativa que circuló en el foro el día 18/02/05, extractado de CAVANAGH, Tom.(2003) “Restorative Justice, Healing the effects of Crime”. En : http://www.restorativejustice.com/index.html).

Qué es la Justicia Restaurativa y cómo la podemos articular a la temática de la culpabilidad?

Las definiciones más ortodoxas y generales de la J.R. nos dicen que es una forma de pensar acerca del daño y el conflicto. Su desafío es que todos revisen minuciosamente cuál es la forma en que se da una respuesta al crimen y cómo se resuelven los conflictos de una sociedad.

En la actualidad, la primera vez que se propuso una solución alternativa dentro del marco de la justicia restaurativa fue en casos de justicia de menores. El programa de reconciliación entre víctima y victimario se dio en Estados Unidos, y se conoció como el VOM, abreviatura de Mediación Victima Ofensor. A principios de los años 70´s, un funcionario de libertad condicional de menores, le propuso al juez encargado del caso que reuniera a dos jóvenes que habían sido condenados por vandalismo con las víctimas de sus delitos. El juez ordeno, como condición para otorgar la libertad condicional, que los jóvenes se acercaran a las víctimas y les restituyeran de alguna forma del daño causado. Esto según el funcionario de libertad condicional sirvió a ambas partes. La Justicia Restaurativa, que no solo busca involucrar a todas las partes de un conflicto, sino que también pretende la restauración de los valores, la dignidad de las personas y la equidad social, es un proceso que debe ser visto como emergente dentro del contexto de diferentes leyes de la Justicia.

Los programas de justicia restaurativa, por consiguiente, habilitan a la víctima, al infractor y a los miembros afectados de la comunidad para que estén directamente involucrados en dar una respuesta al crimen.

Esta trata de no descuidar aquellos fines que preparan el camino para que las victimas y los perpetradores, sus respectivas familias, sus comunidades y la nación aprendan a vivir juntos después de años de enemistad. Este proceso no es inmediato, este proceso toma tiempo.

La Justicia Restaurativa parte de las consecuencias humanas de los conflictos, de los delitos y de las ofensas; mientras que el Justicia Punitiva se basa en las consecuencias legales (reglas y castigos); y para la víctima el daño se compensa con un daño al ofensor. La Justicia Punitiva – debemos decirlo – objetaliza a la víctima, no le da estatuto de Sujeto. La Justicia Restaurativa se enfoca en reparar y curar el daño como resultado de un conflicto entre los sujetos involucrados. La Justicia Punitiva funciona, como decía P. LEGENDRE (1982) dentro de un Discurso Jurídico entendido, como un texto sin sujeto.

El DR. FERNANDO DIAZ COLORADO también en el foro www.psicologiajuridica.org en un articulo extractado el 5/7/05 dice: “el paradigma victimológico deja de considerar a la víctima como simple sujeto pasivo dentro del proceso penal retributivo, para considerarlo como un sujeto activo, que merece ser considerado con plenos derechos, sin menoscabo de los derechos del victimario”… Una justicia centrada en la reparación y no en el castigo, en la solución del conflicto desde las partes que lo originaron, en el diálogo y la mediación, en el reconocimiento de que el delito es un hecho concreto que afecta a sujetos concretos, en la búsqueda de la reconciliación y la sanación de sus propiciadores. El proceso restaurador entonces concibe, desde la perspectiva victimológica, la concepción de víctimas y no de víctima.”

Hasta aquí podríamos plantear que los grupos de indios americanos – de no haber sido exterminados- se entenderían bastante bien con los conceptos fundamentales del psicoanálisis lacaniano. Estos indios se movían con este principio de transformar la culpabilidad en precursora de responsabilidad ante el acto realizado.

En este momento podemos afirmar que en la JUSTICIA RESTAURATIVA prima el principio que en la escena delictiva concurren tanto la víctima como el victimario, y que en un punto la culpabilidad los abarca a ambos, por lo tanto, ellos son los sujetos princeps en el proceso de reparar el daño.

Mientras escribía estas reflexiones me acordé de un día en que llevaba a mis hijos a la plaza del pueblo. En un banco de la plaza jugaba un niño con sus autitos, parecían nuevos, por lo relucientes. En eso vino otro niño, que llevaba un cajón de lustrar, se puso a jugar con él. De repente, el niño lustrador salió corriendo con el autito del primer niño. Este se puso a llorar y le avisó a su papá, que estaba en el bar del frente tomando café. Este padre, en un arranque de ira, salió corriendo a perseguir al precoz ladrón. Lo alcanzó a poco de llegar a la otra esquina. Ví que le quitó el autito rojo, y que le impactó una trompada en la zona de la oreja. Después de consumada esta venganza, regresó con su hijo.

La Justicia Punitiva está del lado de la venganza como forma de darle sentido al castigo, que es la pena. Tanto es la sed de venganza de la Justicia Punitiva que nuestras cárceles tucumanas tienen un 70 % de los presos sin condena. Es decir, primero se castiga luego se pena.(LA GACETA en su edición del 18/10/05). Pero esto no es un fenómeno tucumano, M. FOUCAULT ya lo había visto y teorizado en 1975.

La Justicia Restaurativa está del lado de la reparación del daño del delito. Y que ambos (víctima y victimario) son participes, en diferentes grados, de la escena delictiva. Cuando los conceptos del Psicoanálisis nos muestran que la culpabilidad puede ser la precursora de la responsabilidad del delito cometido. El principio de Razón nos lleva a pensar en la articulación PSICOANÁLISIS – JUSTICIA RESTAURATIVA como núcleo de articulación interdisciplinaria.

UN CALLEJÓN SIN SALIDA…

… de la Justicia Punitiva y el Psicoanálisis se centra en torno a las concepciones de la imputabilidad-inimputabilidad. Para el Derecho Argentino – como para la mayoría de los Derechos Internacionales – para ser culpable antes hay que ser imputable. Dirá Frías Caballero en Teoría del Delito: “la culpabilidad es temporal momentánea, mientras la imputabilidad, como estado o calidad del sujeto es algo permanente o al menos durable en el tiempo” (FRIAS CABALLERO, 1993:305).

Mientras que el Psicoanálisis postula que la culpa es estructural en el ser humano, es culpable por su misma condición de sujeto, anudado a la Ley, ley que prohibe y a la vez, incita a la tentación de la falta.

Entonces, para la Justicia Punitiva el sujeto en un momento puede ser culpable y en otros no. Pero para el Psicoanálisis el Sujeto es culpable por su misma existencia. Lo que el Psicoanálisis reconoce es que en el tiempo puede manifestarse una diferente modalidad de la culpa. Este mecanismo o visión de la culpa de la Justicia Punitiva implica que el Sujeto no siempre es responsable de sus actos, en algunos momentos de inconsciencia puede no comprender la criminalidad de sus actos, no ser dueño de sus acciones. Para el Psicoanálisis, el Sujeto, más allá de la dimensión de sujeto sujetado a una legalidad superior a él, es responsable de sus actos, de sus deseos, e incluso de sus mismos sueños (Freud 1925 – La responsabilidad moral por el contenido de los sueños)

Concepciones diferentes y opuestas, que por la dimensión del poder, ya se vislumbra su futuro: la abdicación del Psicoanálisis o la ignorancia de sus postulados.

Lo más paradójico de esto es que el Derecho de la Justicia Punitiva se arroga un saber inmutable sobre el comportamiento humano. Cómo que el técnico diga saber más que el ingeniero, y que no haya forma de moverlo de esta falacia.

UNA VUELTA DE TUERCA

Coincidimos que los seres humanos están regulados por una ley que los habita, y además, regula las relaciones sociales. Esta ley inscribe el doble sello: lo prohibido y lo codiciado.

“La ley hace al pecado y al pecador: la ley que prohíbe, insta a codiciar lo más temido”(GEREZ AMBERTIN Marta, 1993:217). De esta manera, por este principio de la existencia humana, el Sujeto humano es culpable por la existencia de la Ley, que inscribe en él la prohibición y la tentación. Esto que dice la contemporánea psicoanalista Gérez Ambertin no es nuevo, ni menos un descubrimiento originario del Psicoanálisis, lo podemos rastrear en el Apóstol San Pablo en la epístola a los romanos “porque sin la ley el pecado de la codicia estaba muerto”

Lo que nos lleva a marcar que todos los sujetos son culpables. Obviamente, no en la misma dimensión y en todos los actos por igual.

Por este principio, estoy mostrando que existe la culpabilidad en la víctima. Qué, por favor pido, no se crea que es la misma que la del victimario. Pero de qué existe, existe.

En el relato de la denuncia del delito la víctima da cuenta de su culpabilidad. Víctima y victimario concurren a la escena delictiva con su culpabilidad. Sí ambos construyen la escena delictiva, sí ambos son culpables, lo más probable es que ambos, por un proceso de lógica humana, puedan aportar al dispositivo que inscriba en cada una de sus subjetividades la responsabilidad del acto vivenciado, lo que a cada uno le corresponde.

Aclaro, confrontar a la víctima y al victimario no es el único procedimiento de construcción y deconstrucción de la subjetivización del acto cometido. Estamos acostumbrados por la historia y lo cotidiano a creer que el procedimiento fiscal –el careo entre la víctima y el victimario, la rueda de reconocimiento, etc- sea el modelo de interacción entre la víctima y el victimario. Pero, no es necesariamente así.

Han pasado casi 40 años desde aquel juez que reunió a víctimas y victimarios… no debemos dejar pasar otros 40 años para canalizar los aportes de los conceptos de Gerez Ambertín. Reunir al víctimario con la víctima para que este le pida perdón o le ofrezca alguna forma de pagarle el daño es una estrategia simplista, y que ya podríamos intentar superarla. Buscar una estrategia que responsabilice a ambos, y que a la víctima, valga la redundancia, la saque del lugar de víctima, y le proponga que también tiene culpabilidad, es esta nueva alternativa.

En la mayoría de los países occidentales – en Argentina hay pero escasamente – están las instituciones de ayuda estatal – y privada – a la víctima. Estas instituciones, debemos decirlo, se ha comprobado que no pocas veces revictimizan más que brindan una función terapéutica(NÚÑEZ DE ARCO 2004). A mi entender, uno de los grandes obstáculos es porque someten a la víctima, a que siga ocupando el lugar de víctima, de pobrecita, que se deje ayudar. Y dejan de lado que la víctima es también un Sujeto, responsables de sus actos, y que cuenta con una culpa de carácter estructural. Y que en la culpa se trasunta el GOCE. Así planteada, la propuesta es de costo cero en presupuesto. Pero tiene el precio del descentramiento subjetivo.

J. RESTAURATIVA SIN CULPABILIDAD DE LA VICTIMA.

Me voy a permitir analizar un caso que se lo analiza desde la óptica de la J. Restaurativa, pero en el que se ignora la culpabilidad de la víctima.

La Ps. CAROLINA GUTIÉRREZ DE PIÑERES B. Psicóloga Jurídica Miembro de la ACPJF lo comenta en el sitio virtual www.psicologiajurídica.org en el boletín de Agosto- Septiembre 2005.

– ” Esta historia fue narrada por una alumna de mi clase: “Después de que mi carro fue robado por una banda de reducidores, casualmente buscando unos repuestos para otro, vi en el garaje de un taller mi carro totalmente desvalijado. Así que llame a mi hermano, quien se presento solo en el lugar donde el carro se hallaba, y reclamo a los mecánicos del lugar. Por supuesto ellos negaron que fuera el carro robado, y amenizaron a mi hermano, así que tuvimos que irnos sin poder hacer nada, ya ni siquiera intentamos poner de nuevo la denuncia, pues efectivamente el carro había sido desvalijado y era muy difícil demostrar a el nuestro. Sin embargo las personas que allí se encontraban nos siguieron y para evitar la denuncia del robo, mataron a mi hermano, única persona que ellos creían testigo del lugar donde encontré el carro. Los asesinos de mi hermano fueron capturados. Sin embargo el dolor por la perdida no sano con ello, yo no solo no recupere a mi carro sino que además perdí a una de las personas que mas quería en el mundo. Sentía que no se había hecho justicia, que esas personas estuvieran en la cárcel no implicaba ninguna garantía y yo sentía que la próxima en ser asesinada, por venganza, iba a ser yo.


Días después me llamo a mi casa uno de las personas que se encontraba detenida, pidiéndome que fuera a la cárcel por que quería hablar conmigo. Tuve dudas, pero pensé que tal vez el podría explicarme porque lo habían hecho, sentía la necesidad de hablar con el asesino de mi hermano, así que asistí a la cita. Cuando llegue vi a un hombre de apenas 18 años, que solo hasta ese momento había comprendido que por sus actos había arruinado su vida. Cuando me vio comenzó a llorar inconsolablemente, lo único que pudo decir era que me rogaba que lo perdonara, a lo único que haría que él descansara en paz, que el sabia que tenia que pagar por lo que había hecho y que toda su vida se iba a arrepentir de matar a una persona, mas siendo esta un inocente. Este encuentro, no alivio del todo mi dolor, que hasta ese momento era inmenso, pero si me ayudo en el proceso de sanación, además días antes me había sentido insegura, pensaba que si salía a la calle la próxima en morir sería yo, sin embargo las palabras de aquel muchacho me quitaron el miedo y me hicieron sentir con la confianza de poder recuperar mi vida y mi estabilidad emocional. El tener ahora yo la capacidad de decidir si lo perdonaba o no, me hizo sentir diferente, y aunque en ese momento solo pude decirle que le agradecía lo que había hecho, porque la verdad no estaba preparada para perdonar, si logramos comenzar un proceso, ambos, de sanación.”

Es realmente valioso este encuentro entre víctima y victimario. Pero no puedo sustraerme de preguntar: ¿ y qué hará esta chica con la culpa por no haber llamado a la policía, y exponer a su hermano ante una banda de desbaratordores, exposición que lo precipitó a la muerte?
La culpa desde la óptica del Psicoanálisis no es el elemento prueba de que el sujeto puede ser condenado. Propongo pensar que es posible y lógicamente humano que esta chica se va a enfrentar a un tormento, desde el lugar de no abordar la culpa que yace en ella. Considero que no es tan simplista el abordaje de la víctima y el victimario, que se perdonen, y que con ello la culpa ha sido desterrada de la existencia. LA CULPA ES UNA ESTRUCTURA, Y NO UN SENTIMIENTO INGRATO POR HABER COMETIDO UN ERROR. Esa lectura ingenua de la culpa encubre muchísimos padecimientos. Y no va a permitir avanzar en la eficacia de la JUSTICIA RESTAURATIVA como dispositivo que aporta a la resolución del conflicto humano.

EL SALDO DEUDOR …CULPOSO…

… de este trabajo es notoriamente plantear un programa de trabajo dentro del marco de la J.R. que incorpore estos lineamientos. Uno de los paradigmas metodológicos más desafiantes de la postmodernidad es construir una praxis, que englobe teoría y práctica. Axioma que no desconozco, es más comparto. Reconocer la deuda-culpa es lo que planteo para la víctima, y sería necio no reconocer como sujeto de la escritura que también me abarca.

NOTAS
(1) y (2)EXPEDIENTE JUDICIAL DE LA FISCALIA DE INSTRUCCIÓN EN LO PENAL VI NOM. DEL CENTRO JUDICIAL CAPITAL. TRIBUNALES DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA DE TUCUMAN.
(3) EXPEDIENTE JUDICIAL DE LA EXCMA. CAMARA PENAL – SALA II NOM. DEL CENTRO JUDICIAL CONCEPCIÓN. TRIBUNALES DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA DE TUCUMAN.

BIBLIOGRAFÍA:

BRAUNSTEIN Néstor (…..) La Culpabilidad en Derecho y en Psicoanálisis
FRIAS CABALLERO (1993) Teoría del delito.
FREUD Sigmund (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. Biblioteca Nueva. Tomo II.
GEREZ AMBERTIN Marta (1993) Las voces del superyo. Editorial Manantial.
(1999) culpa, responsabilidad y castigo en el discurso.
Jurídico y psicoanalítico. Facultad de Psic. UNT.
(2000) “Culpas y Penas. La lógica de lo prohibido”en Re
vista INVESTIGANDO EN PSICOLOGÍA. ANO
2000. Nº2. FAC. DE PSICOLOGÍA. UNT.
(2004) Culpa, responsabilidad y castigo en el discurso Ju
rídico y psicoanalítico. Ed Letra Viva. Bs. As.
NÚÑEZ DE ARCO Jorge (2004) La víctima. Proyecto Sucre. Ciudad Universitaria . Bolivia.

SITIOS DE INTERNET.
www.psicologiajuridica.org

DIARIOS CONSULTADOS
LA GACETA en su edición:18/10/05

TRABAJO FINA AL CURSO DE DOCTORADO: LA CULPABILIDAD EN DERECHO Y EN PSICOANÁLISIS
DISERTANTES: DRA. GEREZ AMBERTIN – DR. O. SARRULLE
FECHA: OCTUBRE 2005

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