DIGNIFICACIÓN DEL SER MUJER, CONSOLIDACIÓN DE DERECHOS, ROL DE LA PSICOLOGÍA JURÍDICA
LINA MARÍA FONSECA ORTIZ
La sociedad Colombiana, contempla diversas realidades. Realidades que en muchas ocasiones resultan complejas de vivir, comprender y ajustar a verdaderos estados sociales, que favorezcan el desarrollo libre e integral de las personas, en especial, de las mujeres, por cuanto, una de esas diversas realidades, es la violencia contra la mujer.
Violencia que ha sido silenciada por muchos años, encontrando diferentes formas de vulnerarla y agredirla, dejando huellas, físicas, emocionales y morales, que quizás, son imposibles de borrar. Hasta hace poco se ha hecho más cercana y visible a la sociedad dicha forma de violencia, sin que ello, necesariamente represente la consolidación de una conciencia más limpia y verdadera frente al papel dignificador de la mujer.
El 08 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, sin embargo, muchos olvidan que más allá de la celebración, se conmemora la lucha por los derechos de las mujeres, construida a través de grandes desafíos, la consecución de ciertos beneficios y algunos cambios de orden social. A pesar de esta lucha, aún en varias partes del mundo se vive la transgresión hacia la mujer como consiga de la sociedad.
Por mucho tiempo el hombre ha olvidado la verdadera esencia del ser mujer, minimizándola solo a su cuerpo, dejando de lado la gran experiencia que encierra dicho cuerpo, pues, la sociedad se encarga de vender un prototipo de mujer ajeno a ella. Por aprendizaje y por contexto, se le enseña a la mujer qué no debe hacer, sin embargo, se olvida algo más importante, la enseñanza y la vivencia del ser, la experiencia de reconocimiento y valoración propia, la búsqueda del ser feliz como persona, como ser humano, como mujer, lo que desencadena en la peyorización de la misma y la disminución de su autoestima. Se debe comprender que El ser mujer se constituye en la construcción, desarrollo y consolidación de su Ser integral, el cual, inicia por el reconocimiento de la realidad propia del Ser como persona, reconociendo y conociendo su integralidad, entendiendo, que no es un ser fraccionado y dirigido a alimentar una sociedad de consumo o para responder a un ideal socialmente aceptado.
Desde tiempo atrás, se ha degradado su ser a una experiencia pobre y marginal, considerando la fragilidad de su ser, como inferior. Por ello, para muchos es normal y natural abusar de la mujer, olvidando lo excepcional y valiosa que es, por el solo hecho de ser mujer, pues, ella es el sustento de una sociedad, es quien engendra el ser mismo de la humanidad.
Con motivo de la celebración del día de la mujer en el país, el Presidente Santos, hizo un reconocimiento para ellas, [ ] “celebramos los avances sociales, económicos y políticos [ ] episodios claves de nuestra historia que inspiraron la justa reivindicación de los derechos femeninos [ ] estamos enfocados en proteger a la mujer y trabajaremos para que cada municipio del territorio nacional se una a este propósito”. (Santos, J. M. 2012)
Paralelo a ello, el presidente Santos y varios gobernadores firmaron un acuerdo nacional para la defensa de los Derechos de las mujeres, el cual, tiene como propósito avanzar en la lucha contra la discriminación hacia ellas en el país. A continuación un extracto del pronunciamiento hecho al respecto [ ] “Aquí estamos comprometidos con esta causa de eliminar la discriminación y la violencia contra la mujer”. El acuerdo contempla la necesidad de emprender acciones para disminuir los índices de violencia contra el sexo femenino y acordar estrategias de sensibilización entres los menores de edad frente a la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. [ ] (El tiempo.com, 2012)
Recientemente se ha vivido una forma de violencia contra la mujer, que puede resultar aterradora, fría y despiadada para muchas mujeres y algunos hombres, pues, no sólo conciben en la mujer, un ser valioso que necesita ser cuidada y protegida, sino que reconocen en el hecho mismo un acto inhumano, que transgrede el derecho de la integridad física y psicológica, así como el libre desarrollo de la personalidad, con lo cual, se vulnera su ser persona. Esta forma de violencia corresponde al ataque con ácido. En el país cada día aumentan las víctimas a manos de este flagelo, por ello, a continuación se presentan algunos de los casos que aún resuenan en las víctimas y sus familias.
[ ] Mujeres como María Cuervo, de 41 años, además del dolor que da pasar por el quirófano, pelean contra el miedo de enfrentarse a un espejo. Hace seis años, un 8 de marzo, fue atacada cuando en Colombia se celebraba el Día de la Mujer. “Triste, ¿cierto?”, dice ella. De su casa retiraron, por súplica suya, los espejos. Se enclaustró durante un año, tiempo que tardó para volver a ver su rostro reflejado. “Le tenía pánico al espejo”. De esa época para acá, le han efectuado 50 cirugías. (Neira, A. 2011)
En palabras de Viviana, otra de las victimas “No somos una cicatriz, seguimos siendo personas, seres humanos y madres, y el tener una marca no nos hace menos. Tenemos virtudes, como cualquier persona. Esos detalles no los han tenido en cuenta en ningún lado” (Valbuena, J. 2012)
De igual manera, Gina señala “Las huellas que deja no son sólo físicas, también son sicológicas”, tras recordar que su primera reacción al verse desfigurada fue encerrarse. Con el paso del tiempo venció el miedo y salió a buscar trabajo. “Pero nadie me empleaba al verme así”. “Cuando una es atacada con ácido no recibe la solidaridad de las autoridades”. (El tiempo.com, 2012)
A la luz de estos testimonios, se puede entender como las victimas perciben cierta inoperancia de las entidades que deberían resguardarlas, por ello, no sólo basta prohibir la venta de ácido o incrementar su costo en el mercado, puesto que, fácilmente puede convertirse en un mercado ilegal. Tampoco basta con fortalecer la estructura de las Comisarías de Familia, entidades que en su mayoría reciben las denuncias de violencia intrafamiliar. Por cuanto, como menciona Neira, A. (2011) en un país donde se le rinde culto a la belleza, los agresores han encontrado en este cruel y horrendo método una forma de venganza inimaginable. Es el crimen perfecto: asesinan la belleza, la víctima jamás olvida al victimario y este sigue libre, como si nada. Al retomar las palabras de Neira, su puede entender como la impunidad y el abandono que viven y experimentan las víctimas se vuelve parte inherente de su existir, generando su invisibilización.
Cabe entonces preguntar ¿La comisión de esta conducta puede considerarse como delito? ¿Puede tipificarse como típica, antijurídica y culpable? ¿Lesiona un bien jurídico tutelado? Pues bien, jurídicamente están tipificadas como lesiones personales, que en la mayoría de las veces quedan en la impunidad, por la dificultad que representa probar la autoría del hecho, adicional a ello, la mayoría de los casos responden a violencia intrafamiliar.
Sin embargo, acorde al código penal y de procedimiento penal y lo contemplado en el capítulo tercero De las lesiones personales- específicamente en lo consignado en el artículo 113 respecto a la deformidad, refiere, si el daño consistiere en deformidad física transitoria, la pena será de prisión de uno (1) a seis (6) años [ ] si fuere permanente, la pena será prisión de dos (2) a siete (7) años y multa de veinticinco (25) a treinta y seis (36) salarios mínimos legales mensuales vigentes. Si la deformidad afectare el rostro, la pena se aumentará hasta en una tercera parte. Asimismo, el artículo 115 sobre la perturbación psíquica menciona, si el daño consistiere en perturbación psíquica transitoria, la pena será de prisión de dos (2) a siete (7) [ ] si fuere permanente, la pena será prisión de tres (3) a nueve (9) años y multa de veintisiete (27) a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes. (Arboleda, M. 2011)
Por otro lado, y con el ánimo de respaldar los cuestionamientos anteriores sobre la punibilidad de la conducta, según el artículo 9 del título I sobre las normas rectoras de la Ley penal colombiana, para que la conducta sea punible se requiere que sea típica, antijurídica y culpable. Así mismo, el capítulo único de la conducta punible, presenta las modalidades de la misma, a saber: dolosa, culposa o preterintencional. La conducta es dolosa cuando el agente reconoce los hechos constitutivos de la infracción penal y quiere su realización, es decir, cuando dirige su conducta a producir un daño a bienes tutelados por el bien jurídico. (Régimen penal colombiano, 2006)
De la mano con lo anteriormente expuesto, el código penal, hace las siguientes precisiones, frente a las consecuencias jurídicas de la conducta punible la pena tiene en nuestro sistema jurídico un fin preventivo, que se cumple básicamente en el momento del establecimiento legislativo de la sanción [ ] un fin retributivo, que se manifiesta en el momento de la imposición judicial de la pena, y un fin resocializador que orienta la ejecución misma, de conformidad con los principios humanistas y las normas de derecho internacional adoptadas (C. Const., Sent. C-430, sep. 12/96. M.P. Carlos Gaviria Díaz, citado en el Régimen penal colombiano, 2006)
No obstante, no sólo es necesario considerar, lo expuesto dentro del código penal para las consecuencias jurídicas sobre dicha conducta punible y dolosa, concurre entonces la necesidad de reflexionar sobre el papel que desempeñan todos los actores que de una u otra forma se ven involucrados en este tipo de hechos, por cuanto, más allá de imponer sanciones para el victimario, es necesario, posibilitar espacios que soporten la dignificación de la mujer agredida, que garanticen el restablecimiento de derechos y la atención frente al daño psicológico causado, entre otros.
Con base en lo anterior, es pertinente mencionar lo planteado por Soria (1993) con respecto a los efectos psicosociales que se pueden presentar en las victimas, aparición de shock o desorganización, siendo el nivel afectivo la clave para su comprensión, pues, la afectividad de la víctima se ve dominada por sentimientos de vulnerabilidad, impotencia, conmoción, bloqueo cognitivo, entre otros. Seguida de una segunda etapa caracterizada por la re-evaluación cognitivo conductual, intentado integrar el evento dentro de sus esquemas personales y escalas de valores. Por último, una vez el miedo y la ira descienden, se adentran en fase de reorganización, donde el impacto del evento delictivo se resuelve mediante el establecimiento de defensas más efectivas.
Al saber entonces, que los procesos de asimilación de un evento delictivo toman gran variedad de recursos personales por parte de las víctimas, esto con relación al daño psicológico derivado (Echeburúa, Corral y Amor, 2002), cabe otra pregunta ¿cuál es el papel que se debe asumir en el proceso de impartir justicia, reparar a las mujeres víctimas y al momento de proporcionarles las condiciones que garanticen la protección de los bienes jurídicos tutelados? Para contestar esta pregunta habrá de considerarse lo planteado por Fajardo y García (2011) cuando proponen considerar el concepto de utopía como la búsqueda de la justica social fundamentada en el reconocimiento de los derechos y la necesidad de dignificar su ser.
Al partir de la necesidad de dignificar el ser, es plausible comprender diferentes formas de ejercer la psicología jurídica, lo cual, se podría sustentar en el uso alternativo del Derecho, que en palabras de Fajardo y García (2011) propone una práctica judicial emancipadora para el beneficio de sectores sociales menor favorecidos, a través de una aplicación diferente del derecho vigente, sin apartarse del sistema normativo oficial, ni generando nuevas categorías jurídicas; lo anterior enmarcado dentro del propósito de superar el trato excluyente e injusto que pueda tener lugar al interior de una sociedad.
Por ello, es viable a la luz del uso alternativo de derecho, pensar en el rol de la psicología jurídica y renovadas formas de ejercerla, tendiendo como base el conocimiento de la psicología humana. Si bien, el derecho busca regular la conducta, la psicología explica la comisión de la misma, por lo anterior, concebirla como estandarte en la construcción de espacios que permitan generar estrategias para la consolidación y materialización de derechos que promuevan la resignificación de la mujer como ser integral, es trabajo que concierne a los psicólogos jurídicos, pues, requiere la participación activa e interdisciplinaria, que favorezca el reconocimiento de derechos, concediendo espacios de reflexión que vislumbre la correlación de conocimientos y saberes, para enriquecer y mejorar, no sólo la gestión al interior de las entidades, sino que busque encaminar y promover el diseño, construcción, consolidación e implementación de políticas públicas, programas de prevención y atención, que susciten la defensa, garantía y protección de los derechos, de manera ética y humana para las mujeres que han sido víctimas de esta forma de violencia.
No es suficiente con la identificación del victimario, ni con la imposición de penas. Para las víctimas, más allá de la posible restitución, reparación o castigo impuesto por la ley, es necesaria la reivindicación de sus derechos vulnerados, es necesario proporcionarles herramientas que garanticen su adecuada inclusión en la sociedad luego de haber sido víctimas del hecho, por cuanto, al regresar a la sociedad, se evidencia nuevamente una victimización, pues, la sociedad en si misma las estigmatiza y relega, es necesario que como sociedad Colombiana se viva un proceso de concienciación frente a la dignificación del ser mujer, con el fin de establecer formas dignas de vivir y convivir en sociedad.
Al considerar lo expuesto en este documento, es cognoscible la formación de psicólogos jurídicos que viabilicen y sustenten formas alternativas de tratar a estas mujeres con base en el reconocimiento de su ser persona, más allá de concebirlo como un acontecer legal desde el punto de vista del derecho, la intencionalidad es entonces la humanización de la justicia, promover líneas de acción que a través de la construcción de modelos, protocolos o guías sustenten el quehacer profesional y favorezcan la ayuda y atención a las víctimas.
¿Qué constituye el ser del ejercicio profesional? ¿Por qué no constituirlo en virtud de procesos más humanizados en pro del devenir propio del ser persona? Con base en ello, no se puede pensar la sociedad como una simple dinámica de vigilar y castigar, por el contrario, más allá de esto, el fin de la sociedad, es viabilizar caminos de crecimiento que aporten al desarrollo del ser humano, por lo cual, la razón de ser del ejercicio profesional debe encaminarse hacia la consolidación del ideal utópico en aras de garantizar el sano devenir del ser humano.
¿Es posible entonces, desde la psicología jurídica aportar a los procesos de resignificación de la mujer, considerando el concepto utópico planteado por Fajardo y García (2011), como punto de partida para la realización de cambios sociales? ¿Está preparada la academia para favorecer la formación de psicólogos jurídicos a la luz de estos nuevos retos? ¿Pueden las disciplinas converger y trabajar mancomunadamente por el respeto de los derechos y la realización de políticas y programas a la luz de aplicaciones diferentes del derecho?
Estos son los nuevos retos que como disciplina se deben responder, para favorecer el adecuado desarrollo e implementación de la norma, siempre en busca del mejoramiento continuo de la vida del ser humano, garantizando su libertad y autonomía del ser. La intención, es ir más allá de protocolos jurídicos, que en ocasiones debilitan el buen ejercicio del quehacer profesional y encaminar la consecución de formas más plausibles, amenas y humanas de referir la imbricación del derecho sobre el sentido de lo humano y su relación con el ámbito jurídico y social.
A la luz de lo anterior, queda entonces abierta la posibilidad a nuevas discusiones que alimenten el sentir utópico sobre la razón y el sentido de la psicología jurídica, que permitan alcanzar su consolidación en aras de un mejor vivir para la sociedad.
REFERENCIAS
Arboleda, M. (2011). Código penal y de procedimiento penal. Bogotá: Leyer Editores
Corte Constitucional de Colombia. (1996). Sentencia C -430/96. Magistrado Ponente Carlos Gaviria. Régimen Penal Colombiano 2006
Echeburúa, E.; Corral, P.; Amor, P. (2002) Evaluación del daño psicológico en las víctimas de delitos violentos. Psicothema Vol. 14 (Sup) 139-146 recuperado el [15-03-2012] en http://www.psicothema.com/pdf/3484.pdf
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Fajardo, L. y García, L. (2011). Utopía y jurisprudencia Constitucional. Bogotá: Universidad Santo Tomás
Neira, A. (2011). Relatos de mujeres atacadas con ácido por ex compañeros sentimentales. Conozca casos de ataques de este tipo que han sucedido en Colombia. Consultado el [10-03-2012] en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-10834444
Régimen penal colombiano (2006). Legis editores S.A
Santos, J. M. (2012). 8 de marzo: día de la mujer. Mensaje Presidente Juan Manuel Santos. Consultado el [09-03-2012] en http://201.234.245.148/otros/men/
Soria, Miguel (2007). Manual de psicología jurídica e investigación criminal. Madrid: Ediciones Pirámide
Valbuena, J. (2012). Mujeres quemadas con ácido aplauden condenas altas por este crimen. Consultado el [18-03-2012] en http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11376753.html
Las mujeres son más vulnerables que los hombres porque están especialmente expuestas a la marginalización, a la pobreza y a los sufrimientos que engendra la guerra. De por sí, frecuentemente, objeto de discriminación en tiempo de paz, su capacidad de hacer frente a los efectos de la violencia se ve aún más reducida; como es el caso de las mujeres refugiadas y a las mujeres desplazadas, que han de asumir responsabilidades nuevas, para las que no están preparadas.
En los conflictos, cada vez más se han convertido en víctimas civiles junto los niños- y se convierten en la base, en el objeto, en el juego y objetivo en los combates. Lejos de mantenerlas al margen, las mujeres son las principales víctimas de los enfrentamientos. Las mujeres son muertas, heridas, torturadas, encarceladas, separadas de sus hijos, desplazadas o forzadas al exilio; son víctimas de violaciones y de minas antipersonal. En una palabra, son sometidas a muchos actos de violencia, en ocasiones de forma repetida e incluso sistemática.
Se debe trabajar desde la psicología jurídica de manera más enfática por la situación de las mujeres víctimas de los conflictos armados. Cualquier paso para realizar programas en su favor merece encomio y aliento, a fin de que puedan recibir asistencia médica, psicológica y social adaptada a sus necesidades y prestada por personal calificado.
Buen tema como somos vistas en todos los campos con las mismas cualidades y principios que los hombres y como participamos de manera veraz e importante en el campo de la ps jurídica el cual es un campo muy complejo pero donde día a día nos preparamos para asumir nuevos retos en muchas áreas de la vida.
Mil gracias
Importantisimo que el derecho y la psicología, se entrelacen y formen una sola que permita engrandecer la aplicacion del Derecho, en beneficio del ser humano, en especial de la mujer; buscando que exista una politica criminal seria y acorde con la realidad diaria, que permita humanizar la justicia, resocializar al delincuente en forma real y efectiva y no victimizar aun mas a las victimas,entre las cuales hay un numero bastante alto de mujeres. Un reto grande y necesario donde las Universidades, atraves de sus Facultades deben impulsar el cambio que permita tener una sociedad menos deshumanizada y mas preocupada de sus congeneres.
FELICITACIONES Lic. Lina Maria Fonseca , es un tema controversial para muchos, pero de mucha relevancia y el apoyo de muchas entidades hacia la dignificacion de la mujer y de sus derechos.
La mujeres han han sido victimas de marginacion y desprecio aun en tiempos de paz. Ahora bien las mujeres que han alcanzado algun titulo profesional, tambien en algunos lugares se ve la marginacion o discriminacion cuando quiere acceder a puestos en los que los que concurrem hombres principalmente y ver llegar a una mujer, esta es relegada a un trato menor tanto en puestos como en sueldos.
OJALA Y LAS MUJERES MEXICANAS TOMARAN EN CUENTA ESTE TIPO DE INFORMACIÓN YA QUE TANTO ES SU QUEJA DEL AUMENTO DE FEMINICIDIOS QUE AUN SIGUEN EDUCANDO A MACHISTAS O VOTANDO POR MISOGENOS, LO QUE ACABA DE PASAR EN MÉXICO, QUE AHORA SI DUDO QUE LA LEY PUEDA PROTEGER A LAS MUJERES, ESPEREMOS QUE MUJERES QUE TIENEN PODER PUEDAN REFORMAR DERECHOS JURIDICOS..
Este particularmente es un tema que me interesa mucho, es muy cierto el daño que se le provoca a las mujeres por creer que son débiles, inferiores, mientras que por otro lado se festeja un día en pro de sus derechos. Creo que se necesita un cambio en la sociedad, desde los mas pequeños, con una enseñanza de la importancia y la fuerza de las mujeres. Las leyes tratan de proteger a la mujer pero las leyes suelen ser superfluas, tardías y deshumanizadas.
Muchas gracias! La inteción es pues, trabajar por la dignificación desde los pequeños contextos para permear los grandes.
Lic. Fonseca Ortiz:
Realmente ha expuesto el problema de la mujer desde una visión humanista, ya que en algunos lugares del mundo ni nos reconocen como seres humanos, nos cosifican y en otros nos consideran objetos. Creo realmente que el tema debe ser tratado desde lo forense, es decir que todas las disciplinas que conforman la criminologia tengan esa consideración humanística de la mujer. Respecto a esto es que en mi país el psicólogo no es una profesión respetada por los jueces,algunos ni los consideran, sin embargo cuando se realizan las indagatorias penales es de vital importancia que esté presente un psicólogo, su escucha es muy importante para después interpretar el discurso. Soy abogada, especialista en ciencias penales y considero que esto es lo que ocurre en nuestro Poder Judicial.Es por eso que una Ministra de nuestra Corte ha comenzado a realizar talleres sobre igualdad de género. Felicito a través suyo a todos los panelistas.
Cordial saludo.
Una exposición ilustradora de una realidad más. La Psicología en Colombia agremia a una fuerza intelectual femenina muy grande y significativa. No obstante pocas veces hace sentir su voz para reivindicar los derechos de la mujer en medio de los ámbitos profesionales. Este es un llamado a las mujeres psicólogas a hacer sentir un liderazgo como el que Angela Tapias ejerce en el tema de la Psicología Jurídica que es evidente en la realización de un congreso tan valioso como el que hemos asistido. Gracias a los espacios que su grupo ha creado, tenemos un escenario de altura para expresar puntos de vista, opiniones y conocimientos.
Mil Gracias…
Gloria L. García A.
Unidad de Psicólogos Consultores
Evidencia Digital
Universidad Católica de Colombia
Interesante el tema la mujeres hemos sido victima de una u otra forma de marginacion, humillación y desprecio muchas veces por parte de los conyugues. Ahora bien las mujeres que han alcanzado algun titulo profesional, tambien en algunos lugares se ve la marginacion o discriminacion cuando quiere acceder a puestos en los que los que concurrem hombres principalmente y ver llegar a una mujer, esta es relegada a un trato menor tanto en puestos como en sueldos. Esto es totalmente cierto la verdad no se esto a donde ira a parar porque a pesar de que existen leyes que amparan a la mujeres aun se siguen viendo muchas agresiones y muertes en contra de la mujer
Si en Colombia se vive el flajelo en las mujeres mAltratadas , lamentablemente las leyes son muy flexibles y falta la crecion de una entidad que ayude a estas mujeres ya que por quedar muchas veces desfiguradas se les cierra las puetas laborales, por ello se hace necesario , primero reestaurar su autoestima y de ahi partir para darles bases y recursos para trabajar independiente por medio del aprendizaje de un arte que las ayude a devengar su diario y ha sentirsen utiles para la sociedad, pero con el apoyo del gobierno .Lamentablemente es costoso crear esta fundacion pero se puede, me gustaria hacerlo realidad en mi region Boyaca y asi ayudar a muchas mujeres y alguien quiere unirse a mi sueño hagamoslo.
LOS PSICOLOGOS SOMO CREADORES Y REESTAURAORES DE SUEÑOS Y METAS DE NUESTRA SOCIEDAD
a pesar de que se habla de equidad de genero aun estamos lejos de esa realidad.
Me parece un tema interesante, ante el cual debemos trabajar arduamente para que estás mujeres maltratadas puedan reinsertarse dignamente a la sociedad, pero también debemos trabajar desde la prevención para que esto no suceda, que las mujeres puedan estar verdaderamente protegidas ser tenidas en cuenta ante las denuncias realizadas de maltrato no solo físico sino tambien psicológico. En la mayoría de los casos primero se da el mal trato psicológico el cual no es tenido en cuenta por las autoridades, organismos etc. etc. y luego aparece el daño físico irreparable y recién ahí empieza a actuar la justicia.Hay muchísimas mujeres que no se animan a denunciar el maltrato. Otras no saben a donde acudir,otras se sienten desprotegidas y poco cotenidas por el organismo en donde hacen la denuncia.Pienso que en más de una ocasión si se hubiera tenido en cuenta el maltrato psicológico(que también tiene cosecuencias muchas veces irreparables) se podría haber evitado el daño físico que puede llevar hasta la muerte.
Felicitaciones por expsosición!!!!!!!!
Gracias por en articulo el cual me fue de gran interés.
A nivel cultural el tema del maltrato es de gran importancia, Pues yo vivo en la costa Norte de Colombia en donde la violencia hace una aparición en todas las formas(Psicológico, físico y verbal)
En mi Región se les educo al hombre como un individuo de autoridad total en donde ese dominio se ejercía sin importar dañar todo un núcleo familiar, en donde el hombre no podían ejercer ninguna labor “femenina” porque perdía masculinidad y las expresiones de afecto debilitaban al hombre; con el tiempo estas conductas machistas han sido cambiadas notablemente en algunas zonas de mi región pero debemos buscar ese cambio total.
Esta triste realidad nos motiva a pensar, predicar, enseñar y practicar a todas las mujeres a buscar la igualdad de los derechos y ser ese agente de cambio que necesita nuestra sociedad.
Si bien es cierto que hay que darle el soporte psicologico, necesario a la victima, tambien es necesario preocuparse por el victimario, no solo para tratar de incluirlo en la sociedad, sino hacer el trabajo de prevencion necesario con ellos, brindando la informacion necesaria desde las escuelas, desde pequeños, intruyendo maestros que ayuden a mejorar y fortalecer el buen desarrollo de las relaciones de niños y niñas; asi como insidir en el recate de los valores en la familia atraves de un trabajo en escuelas de familia, o de padres.
Estimada Lina M. Fonseca: Le felicito por la participación -que como mujer también, me corresponde hacer- en defensa de los Derechos pisco-jurídicos del género femenino. Personalmente hubiese puesto el título de su ponencia como “LA REIVINDICACIÓN DE LOS DERECHOS VULNERADOS”, para extenderlos a todos, hombres y mujeres que en algunos de sus aspecos biopsicosociales pudieran presentar cierta vulnerabilidad o debilidades a tomarse en cuenta, de acuerdo a su contexto. Usted tiene razón en que el derecho ya creado -con todo y sus errores- no es suficiente; sino que es necesario atender también el daño lateral que reciben diversas victimas al “revictimarse” no sólo ellas mismas, sino ser victimizadas también por la sociedad, en todos los casos de quienes lastiman con sus conductas no iclusivas, repulsivas o hasta agresivas a quienes se encuentran con necesidades especiales, personas violadas, o en fin con diversidades también biopsicosociales distintas al de la mayoría. Consideraría empezar a atender, por ejemplo, la regulación no sólo de una educación inclusiva, de igualdad de derechos y obligaciones en igualdad de circunstancias, sino también la aplicación de estas políticas en los niveles laborales, políticos, religiosos, etc. Difícil, si; pero no lo creo utópico ni imposible. Ejemplo: Lastimaría más a una o a un abusado sexualmente un comentario “social” del tipo “qué asco, ya no es puro (a)” etc, que el mismo agravio físico. De ahí también la importancia de cuidar aquello que se difunde a través de los medios masivos de comunicación. Y en equilibrio con la los derechos de la libertad de prensa, educar también a la población para filtrar y reaccionar adecuadamente a lo doloso de tanta información nociva. Hay todavía mucho trabajo que hacer; pero de que se requiere un Psicólogo en todo ámbito jurídico, eso sí que es así.
Un cordial saludo. Milly Fritz Reyes.