EVALUACIÓN Y MEDICIÓN DE FACTORES PSICOSOCIALES RELACIONADOS CON LA INFECCIÓN POR V.I.H. EN LA POBLACIÓN DE SINDICADOS Y CONDENADOS DE LA CÁRCEL DISTRITAL DE VARONES Y ANEXO DE MUJERES DE BOGOTA
VANESSA SÁNCHEZ MENDOZA
CARLOS ENRIQUE GARAVITO ARIZA
CORPORACIÓN AVENIR COLOMBIA
CON EL PATROCINIO DE
PROGRAMA SIDA
MINISTERIO DE
SALUD DE COLOMBIA
ANTECEDENTES
Los estudios de comportamientos sexuales en poblaciones específicas, son pilares fundamentales de la llamada vigilancia epidemiológica de segunda generación de la infección por VIH y SIDA, con la cual son monitoreadas las tendencias de la epidemia combinando la vigilancia biológica – i.e. estudios de prevalencia – con el estudio de los comportamientos que determinan estas tendencias en las poblaciones objeto de vigilancia (ONUSIDA/OPS, 2000). Al mismo tiempo la evaluación de los factores de riesgo psicosocial asociados a la infección por VIH en éstas poblaciones permite identificar áreas de intervención en prevención primaria con el fin de disminuir la probabilidad de infección de la población vulnerable. La elaboración de la estrategia preventiva para ETS/VIH se realizó durante los meses de enero a mayo de 2002, teniendo como referente poblacional a la Cárcel Distrital de Varones y anexo de Mujeres de la Ciudad de Bogotá – Colombia. La recolección de datos para el Cuestionario de vida sexual activa se llevó a cabo con una muestra de 92 hombres privados de la libertad, 49 personas del cuerpo de custodia y vigilancia y 20 (hombres y mujeres) funcionarios administrativos, el instrumento para factores de vulnerabilidad y riesgo psicosocial fue aplicado únicamente a la población de persona privada de la libertad.
MÉTODOS
El instrumento utilizado para el diagnóstico, denominado “Cuestionario confidencial sobre vida sexual activa”, fue diseñado en 1996 por el Ministerio de Salud, con la colaboración del Ministerio de Salud de Canadá, y validado en 1997 con tres grupos de población: estudiantes de secundaria, población militar y funcionarios del Ministerio de Salud (Beltrán, N., 1997). Para ésta aplicación el cuestionario había sido validado con población institucionalizada en la Cárcel Nacional Modelo y en la Penitenciaria Central de Colombia La Picota, durante los meses de septiembre a diciembre del año 2001.
Se procesaron 161 encuestas diligenciadas Se efectuó un análisis estratificado, utilizando el coeficiente Cronbach para significancia estadística y un análisis factorial para establecer la validez de contenido de cada ítem. Posteriormente, las variables fueron analizadas a partir de la posible influencia de éstas sobre la aparición de comportamientos sexuales de riesgo. La pérdida de la información para las variables analizadas fue inferior al 5%.
Se definió una nueva variable denominada “Comportamiento de Riesgo”, resultante de la suma y posterior estratificación del puntaje obtenido, dependiendo del grado de uso del condón durante las relaciones sexuales penetrativas (RSP) con penetración de pene en vagina o en ano y si se habían tenido RSP con una o más de una persona en los últimos 12 meses; Se asignó el menor valor al riesgo máximo, definido como la combinación de nunca utilizar condón en las RSP pene-vagina o pene-ano y tener más de un compañero sexual en los últimos 12 meses; el riesgo mínimo fue definido como el utilizar siempre condón en las RSP pene-vagina o pene-ano y haber tenido solo un compañero sexual en los últimos 12 meses. Los puntajes intermedios fueron dados a aquellas personas que presentaron diferentes combinaciones en las respuestas a los dos componentes de la variable construida. Así, el puntaje 1= máximo riesgo, 2= riesgo intermedio y 3= mínimo riesgo, fueron determinados según el grado de uso de condón (siempre, algunas veces, nunca) durante las RSP pene-vagina y pene-ano y según si habían reportado una o más de una pareja en los últimos 12 meses.
FACTORES EVALUADOS
La encuesta para la medición de los factores de riesgo psicosocial asociados al VIH costa de 10 escalas estandarizadas en prisiones de España, en el País Vasco, y que fueron apropiadas a la población colombiana por Ruiz J, Sánchez V, Gómez I, Landazabal M, y Morales Z, en un estudio realizado durante el año 2000 en las cárceles Nacional Modelo, Central La Picota, Distrital y Buen Pastor. Estas son descritas a continuación, junto con los factores que cada una mide.
a. Factores psicosociales.
Son aquellos que, desde un punto de visto psicológico, reflejan y caracterizan la relación del individuo con su entorno social. Para fines de esta intervención se han seleccionado las estrategias de afrontamiento, el apoyo social objetivo, el apoyo social subjetivo, y el clima emocional.
Estrategias de afrontamiento: constituye el estilo habitual con el que la persona aborda sus problemas personales. Se ha identificado dos orientaciones del afrontamiento, la activa y la evitación. Cada una de ellas puede manifestarse en el ámbito cognoscitivo, afectivo y conductual (Páez y colaboradores, 1993). Para medir esta variable se ha seleccionado una escala de Estilos de Afrontamiento empleada por Martínez-Taboada y colaboradores (1999) con muestras de reclusos varones y mujeres de una cárcel del País Vasco, y que fue estandarizada por Ruiz y colaboradores (2000) en Bogotá durante un estudio realizado con las Cárceles Nacional Modelo, Central La Picota, Distrital y Buen Pastor.
Apoyo social objetivo: consiste en el número de fuentes de apoyo que configuran la red social de la persona. Medimos esta variable con una escala de 9 ítems del apoyo social real que la persona recibe. La Escala de Apoyo Social Objetivo en Prisión se ha elaborado a partir del trabajo de Paulus y Dzindolet (1993) y de la sub-escala de apoyo social de la Escala de Estrés de Echeburúa y Corral (1998).
Apoyo social subjetivo: se refiere al apoyo que percibe el sujeto de su entorno social, familia y amigos fundamentalmente; medido por la adaptación de la escala de apoyo social de Vaux (1996, citado por Páez y colaboradores, 1993).
Clima emocional: consiste en el estado de ánimo predominante en un grupo, y compartido en mayor o menor medida por sus miembros, que se crea en la interacción social en torno a los acontecimientos relevantes para el grupo. De acuerdo al modelo de la doble afectividad (Páez y colaboradores, 1992) se puede hablar a nivel individual de la existencia de una afectividad positiva y de otra negativa, de manera que el estado de ánimo general del individuo surgirá de la relación entre ambos niveles de emociones (de cuál predomina). Este modelo se ha aplicado al análisis de las evaluaciones del clima emocional (ver Páez y colaboradores 1996, 1997), por lo que podemos hablar de un clima emocional positivo, un clima emocional negativo y un balance de clima. Se medirá con una Escala de Clima Emocional de 9 ítems adaptada de Páez y colaboradores (1997) y de Ruiz (1997), las categorías para la realización de estos ítems se da de acuerdo a su presentación en menor o mayor frecuencia los sentimientos y sensaciones producidos por la situación que se vive en el centro, permite identificar de manera clara el clima emocional de la población y de ésta hacia la institución.
b. Factores penitenciarios
Hacen referencia al conjunto de variables que permiten describir al individuo en una serie de rasgos relacionados con el ámbito jurídico penal y con la carrera delictiva de la persona, a saber: situación judicial; número de detenciones y edad de la primera detención.
Situación jurídica penal actual: se define como la adscripción del sujeto a alguno de los grados penitenciarios (condenado / sindicado), y a la cantidad de tiempo que ha cumplido y le queda por cumplir en prisión.
c. Factores de salud psicológica
Se entiende por éstos el conjunto de variables que permiten identificar y describir el estado de ánimo del sujeto en la actualidad y con anterioridad al ingreso en prisión; a saber: exposición a eventos traumáticos en los últimos doce meses, nivel de ajuste frente a estresores cotidianos, respuesta psicofisiológica al estrés, ansiedad estado, depresión, y estrés post-traumático.
Victimización respecto a eventos traumáticos: Consiste en la exposición directa o indirecta del sujeto en los últimos 12 meses a eventos de reconocido carácter traumático o que exigen un esfuerzo de ajuste importante al introducir modificaciones importantes en la vida de la persona. Se ha adaptado una lista de eventos impactantes de Holmes y Rahes (1967) y el sujeto debe indicar si él o su familia ha sido expuesto a cada suceso. Estos sucesos abarcan aspectos de la vida social general (casarse, divorciarse, padecer enfermedad grave, muerte de familiares, etc) y algunos específicos del entorno penitenciario (muertes violentas, golpes, etc.). La Lista de Eventos Traumáticos reúne veintiún ítems de formato dicotómico, y ha sido estandarizada con la población en aplicaciones anteriores.
Nivel de ajuste a estresores cotidianos: se define como el esfuerzo de adaptación que el sujeto percibe realizar respecto a situaciones cotidianas y propias del encarcelamiento, tales como el hacinamiento, la falta de privacidad, la ausencia de libertad, etc. Para medir esta variable se elaboró una Escala de Ajuste a Estresores Cotidianos en Prisión de 11 ítems a partir del éxito en su aplicación con ésta población en el año 2000.
Respuesta psicofisiológica al estrés: se define como el conjunto de manifestaciones somáticas de la experiencia del estrés. Se mide por una lista de síntomas somáticos (Norris, 1990) en la cual el sujeto indicará la frecuencia de padecimiento de cada síntoma en el último mes: nunca, a veces, muchas veces.
Ansiedad estado: se define por un conjunto de sentimientos de aprehensión y tensión, acompañados de una activación fisiológica en respuesta a estímulos internos y externos (Krasner 1992, citado por Rogelis y Vives, 1997).
Depresión: se define como un estado de ánimo disfórico y desmotivador, acompañado con frecuencia por inactividad y baja autoestima y se medirá con la Escala Autoaplicada para la Depresión de Zung (Fernández Ballesteros, 1987).
Estrés post-traumático: se entiende por este síndrome el impacto psicológico derivado de determinados eventos que revisten las características de sucesos traumáticos, cuando este impacto permanece más allá de los seis meses de ocurrido el evento. Los eventos se caracterizan porque son percibidos como amenazantes para la vida de la persona, y la exposición al mismo puede ser directa o indirecta (testigos) para desencadenar el trauma. Este impacto se manifiesta en recuerdos intrusivos persistentes del evento, la evitación cognoscitiva y conductual de recuerdos, situaciones, lugares y personas que la persona asocia con el evento. Será evaluado con una adaptación de la escala de Estrés Post-Traumático de Echeburúa (Echeburúa y colaboradores, 1995; Echeburúa y Corral, 1998) la cual fue aplicada a la población carcelaria en un estudio anterior.
| Variables agrupadas por factores | Indicadores |
| PSICOSOCIALES
-Estilos de afrontamiento -Apoyo social objetivo -Apoyo social subjetivo -Clima emocional |
Escala de estilos de afrontamiento (Martínez-Taboada (1999).
Escala de 9 ítems de apoyo social objetivo Escala de Apoyo Social de Vaux, 9 ítems (Páez y cols. 1993). Modificada a 8 a partir de la evaluación con el Programa Sida del Ministerio de Salud. Escala de Clima emocional adaptada de Páez y colaboradores (1996, 1997). |
| PENITENCIARIAS
-Situación jurídica-penal |
Condenado, sindicado o ambos; años y meses que lleva en prisión ahora; número de detenciones y edad de la primera detención. |
| SALUD PSICOLÓGICA
Victimización respecto a eventos traumáticos Nivel de ajuste al estrés cotidiano en prisión Respuesta psicofisiológica al estrés Ansiedad estado Sintomatología depresiva Estrés post-traumático |
Lista de 21 sucesos estresantes, adaptada de Holmes y Rahes (1967).Modificada a 20 luego de la evaluación con el grupo Sida del Ministerio de Salud.
Escala de Ajuste a Estresores Cotidianos en Prisión (11 ítems, elaborada a partir de Paulus y Dzindolet, 1993) Lista de 12 síntomas psicosomáticos a partir del original de Norris, 1990 adaptada a población carcelaria. Escala IDARE (parte de ansiedad –estado), de Spielberg, Colbs, Urrutia y Díaz Guerrero (1970). Reagrupada en 16 de sus 20 ítems originales, una vez realizado el análisis de validez y factorial de la misma. Escala Autoaplicada de Zung de 20 ítems (Fernández Ballesteros, 1987), tres ítems de la escala CES-D (Salgado y colaboradores, 1994) Escala de Estrés post-traumático de Echeburúa (1995, 1998). 15 ítems. |
Figura 1. Variables agrupadas por factores relevantes para el diagnóstico y sus indicadores.
ASPECTOS LEGALES GENERALES RELACIONADOS CON EL ENCARCELAMIENTO Y LA PREVENCIÓN Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH
La ley colombiana en el Decreto 1543 de 1997, postula los lineamientos jurídicos y procedimentales relacionados con el manejo de la infección por VIH, enunciando que “de acuerdo con la Constitución Política de 1991, la Ley 100 de 1993 y la Ley 10 de 1990, la Seguridad Social es un servicio público obligatorio y es un derecho de todos los habitantes del territorio nacional; Que la infección del síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) se ha incrementado considerablemente en los últimos años en la población colombiana, tanto en hombres como en mujeres y menores de edad, a pesar de los avances científicos, comportando una seria amenaza para la salud y la vida de todas las personas, por lo que se hace necesario expedir las normas correspondientes en desarrollo de la función de control y prevención; Que por su naturaleza infecciosa, transmisible y mortal, tanto el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), requieren de un esfuerzo a nivel intersectorial y de carácter multidisciplinario para combatirlos; Que la vulneración de los derechos fundamentales de las personas portadoras del VIH y que padecen el SIDA es cada vez más frecuente, debido al temor infundado hacia las formas de transmisión del virus, por lo cual se hace necesario determinar los derechos y deberes de dichas personas y de la comunidad en general; Que por lo anteriormente expuesto se hace necesario regular las conductas, acciones, actividades y procedimientos para la promoción, prevención, asistencia y control de la infección por VIH/SIDA”.
En este decreto en su capitulo III, se hace referencia a La Promoción, Prevención, Vigilancia Epidemiológica y Medidas de Bioseguridad, citando ““Artículo 12. Promoción. La promoción de la salud, en el caso específico de la Infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y las otras Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), implicará el respeto por la autodeterminación de las personas en cuanto a sus hábitos y conductas sexuales”. “Artículo 13. Prevención. La prevención en su más amplia acepción deberá garantizar: a) Procesos de educación e información; b)Servicios sociales y de salud; c) Un ambiente de apoyo y tolerancia social basado en el respeto a los derechos humanos”. “Artículo 24. Disponibilidad de condones. Los establecimientos que ofrezcan facilidades para la realización de prácticas sexuales, así como las droguerías y farmacias o similares, deberán garantizar a sus usuarios la disponibilidad de condones como una medida de prevención””.
Con respecto a las personas privadas de la libertad, en el capitulo V del Ejercicio de los Derechos y Cumplimiento de los Deberes, el Artículo 38 establece que “Las personas privadas de la libertad no podrán ser obligadas a someterse a pruebas de laboratorio para detectar infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).” En el artículo 37 contempla el “Derecho al Consentimiento Informado. La práctica de pruebas de laboratorio para detectar la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en el orden individual o encuestas de prevalencia, sólo podrá efectuarse previo consentimiento de la persona encuestada o cuando la autoridad sanitaria competente lo determine, de acuerdo con las previsiones del presente decreto”. Y en el artículo 30 menciona que los “Deberes de la Comunidad. Todas las personas de la comunidad tienen el deber de velar por la conservación de la salud personal, familiar y comunitaria a fin de evitar la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y las otras Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), poniendo en práctica las medidas de autocuidado y prevención”.
PREVENCIÓN DE LA TRASMISIÓN POR VÍA SEXUAL DEL VIH
Introducción
La OMS (1948) establece Salud como “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólamente la ausencia de enfermedad o dolencia”; definición que llevaría a considerar que la Salud en general, no es una condición por la cual deba propender un ser humano, sino que es un medio para conseguir el libre desarrollo de su vida.
Aunado a lo anterior la Carta de Otawa enuncia la Promoción de la Salud como “un proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla” y que “constituye un proceso político y social global que abarca no solamente las acciones dirigidas directamente a fortalecer las habilidades y capacidades de los individuos sino también dirigidas a modificar las condiciones sociales, ambientales y económicas, con el fin de mitigar su impacto en la salud pública e individual”.
Esta Carta reconoce tres estrategias básicas para la promoción de la salud:
- Abogacía para crear condiciones sanitarias escenciales.
- Facilitar que todas las personas desarrollen su completo potencial de salud.
- Mediar a favor de la salud entre los distintos intereses encontrados en la sociedad.
Estas estrategias se apoyan en cinco áreas de acción:
- Establecer una política pública saludable.
- Crear entornos que apoyen la salud.
- Fortalecer la acción comunitaria para la salud.
- Desarrollar las habilidades personales.
- Reorientar los servicios sanitarios.
Sumado a estos, la Declaración de Yakarta (1997) identifica cinco prioridades de cara a la promoción de la salud en el siglo XXI:
- Promover la responsablilidad social para la salud.
- Incrementar las inversiones para el desarrollo de la salud.
- Expandir la colaboración para la promoción de la salud.
- Incrementar la capacidad de la comunidad y el empoderamiento de los individuos.
- Garantizar una infraestructura para la promoción de la salud.
Con relación a la prevención de la enfermedad la OMS enuncia que “abarca las medidas destinadas no solamente a prevenir la aparición de la enfermedad, tales como la reducción de los factores de riesgo, sino también la de detener su avance y atenuar sus consecuencias una vez establecida”.
En Colombia, la Constitución Política en el artículo 49 del Capítulo II De los Derechos Sociales, Económicos y Culturales enuncia que “la atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del Estado. Se garantiza a todas las personas el acceso de los servicios de promoción, prevención y promoción de la salud … los sevicios de salud se organizarán de forma descentralizada, por niveles de atención y con participación de la comunidad”.
Así mismo, la ley 100 de Seguridad Social establece como principios rectores para la prestación de este servicio público:
- Eficiencia.
- Universalidad.
- Solidaridad.
- Integridad.
- Unidad.
- Participación.
La salud desde estas perspectiva cuenta con un sustento axiológico basado en la exposición de los derechos que consagran la dignidad humana, en virtud de la calidad de vida y el desarrollo integral de un individuo y la comunidad; así, la salud independiente de establecerse como un derecho debe ser vista como una responsabilidad individual en donde el ciudadano como miembro del Estado deberá contribuir con su cuidado y búsqueda de bienestar.
La evolución poblacinal de la infección por VIH y el incremento de la mortalidad a causa del SIDA en Colombia son uno de los antecedentes para que la salud, además del compromiso individual, sea descrita por políticas, planes y programas que la viabilicen y que al mismo tiempo permitan determinar su alcance y cobertura.
Así, la estrategia de prevención para población carcelaria esta fundamentada, desde la psicología, en la formulación procedimental de actividades sistemáticas que permitan el alcance progresivo de los objetivos planteados, no sólo desde la identificación de las problemáticas; sino también, a través de una estrategia que asegure la formulación de actividades que garanticen impacto y cobertura de la intervención.; además de constituir un marco de referencia para la intervención desde ésta área.
Sin embargo, cualquier estrategia de intervención en promoción y prevención desde la salud tendrá mayor impacto en la medida que sea apoyada por las ciencias sociales y humanas, ciencias naturales, ciencias en salud, economía y política.
FACTORES DE RIESGO Y VULNERABILIDAD POBLACIONAL FRENTE A LA INFECCIÓN POR VIH
La OMS (2001) define comportamiento de riesgo como “una forma específica de conducta de la cual se conoce su relación con una susceptibilidad incrementada para una enfermedad específica o para un estado de salud deficiente”; y factor de riesgo como “las condiciones sociales, económicas o biológicas, conductas o ambientes que están asociados con o causan un incremento de la susceptibilidad para una enfermedad específica, una salud deficiente o lesiones”; dichos conceptos son relevantes en el análisis y la formulación de estrategias de prevención.
Por su parte ONUSIDA (1999) define comportamiento de riesgo como “la posibilidad de que una persona pueda contraer la infección por el VIH….. La probabilidad de que un evento indeseado suceda y que se vuelva realidad”. El riesgo puede ser entendido desde diferentes perspectivas:
a. Cultural
b. Psicológico
c. Ecológico
d. Ideológico
e. Político
f. Socioeconómico
g. Epidemiológico
En cuanto a la Vulnerabilidad, el mismo documento la define como “La susceptibilidad a ser herido, abierto al ataque. Este concepto puede ser aplicado a las personas y a los problemas con sentidos diferentes. Cuando se aplica a las primeras, se hace referencia a la susceptibilidad o capacidad de los individuos a sufrir un daño particular. Cuando se aplica a los problemas de salud, hace mención a la capacidad que tiene el problema para responder a una determinada intervención”.
La vulnerabilidad debe ser analizada a partir de tres principios:
a. La vulnerabilidad es relativa
b. La vulnerabilidad es variable
c. La vulnerabilidad es virtual
La vulnerabilidad ante el VIH se entiende como “el grupo de acciones y/o situaciones identificables, visibles, específicas y concretas relacionadas con la posibilidad de trasmisión o adquisición de la infección por VIH, que involucran por lo menos a dos personas, una de las cuales se encuentra infectada por el VIH”.
La vulnerabilidad ante el VIH y el SIDA, considera las siguientes perspectivas:
a. La epidemiología
b. La medicina
c. Los derechos humanos
d. La sociedad
e. La económica
f. La política
g. El individuo
Dado que la intervención planteada en éste documento tiene su sustento en los conceptos de la psicología de la salud y en la visión de las personas privadas de la libertad, derivada de la psicología jurídica, es pertinente describir el campo de acción de la psicología en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud.
La psicología se ha interesado por investigar las variables cognitivas, conductuales y ambientales que inciden en el mantenimiento y/o pérdida de la salud, es así que, se encuentran varias tendencias que abordan dicha temática; Una de éstas expone la existencia de una relación entre la aparición de la enfermedad y los eventos externos, tensiones emocionales y las estrategias de afrontamiento frente a la salud (teoría psicosocial); Otra tendencia establece relaciones entre el estilo de vida y/o las características del ambiente social inmediato, donde se pretende analizar los comportamientos asociados con la salud y la enfermedad sin tener en cuenta la regulación interna y el bagaje histórico de la conducta.
Una tercera tendencia, es la expuesta por Bloom (1998) citando a Bandura, en donde se considera que las conductas de salud y enfermedad son producidas y mantenidas a partir de tres procesos reguladores: la percepción del estímulo, los patrones de reforzamiento y la medicación cognitiva, o a partir de la agrupación de los factores que determinan conductas saludables en factores intraindividuales (percepción, emoción, imaginarios) y en factores sociales (hábitos, creencias, normas, servicios de salud), que determinan una categoría explicativa de los hábitos de salud de una persona. Sin embargo, una crítica a éstas posturas parte de exponer que no han tenido en cuenta la realidad particular y los procesos históricos de la persona.
Por su parte en Latinoamérica se han propuesto dos modelos de análisis de las condiciones de salud basadas en los factores internos y externos de la persona; el primero de éstos propuesto por Pérez – Lovelle (1987), donde el análisis de la salud parte de un enfoque sistémico entre la personalidad y las relaciones sociales, enmarcadas en una visión marxista de la persona frente a su interacción con el contexto. Este autor critica la categorización en lo biológico, psicológico y social del hombre y da relevancia al “papel de la psiquis en la determinación de la salud” sustentándolo en tres niveles de determinación social de la salud:
a) Nivel Macrosocial: relación entre la formación socioeconómica y el estado de salud de la población en general.
b) Nivel Grupal: relación entre el modo de vida, las condiciones de vida y el estado social de un grupo.
c) Nivel Individual: relación entre el estilo de vida individual, las condiciones individuales de vida y el estado de salud individual.
Además, éste autor afirma que la personalidad es la expresión de la psiquis de cada hombre y regula su interacción con el medio ambiente, donde el análisis de la psiquis con relación a la salud parte del estudio de ambas características como estructura sistémica e interactuante, categorizadas como:
- Una instancia central de regulación, que en éste caso sería la personalidad; de esta instancia se diferenciarían las siguientes instancias internas:
- La instancia de regulación más elevada de toma de decisiones personales;
- Una instancia que abarca las necesidades y motivos individuales;
- Una de imagen del mundo, las relaciones, las normas y los valores sociales;
- Una instancia de reacciones emocionales;
- Una instancia del conjunto de relaciones sociales en que participa el individuo (relaciones laborales, familiares, etc.), en la cual se incluyen las relaciones específicas del individuo con los servicios de salud.
- Una instancia representativa del estado de salud del individuo. Establece que “la interacción empíricamente contrastable entre la personalidad y el conjunto de relaciones sociales sería el modo de vida individual o “estilo de vida”.
El segundo enfoque propuesto para Latinoamérica lo formula Ribes (1990), en el que propone una base interactiva destacando el carácter activo de la relación del individuo con el ambiente, “aún cuando sería utópico suponer que toda alteración del estado biológico del organismo es mediada frente al ambiente por la práctica social del individuo, sí es postulable que, en ultima instancia, la prevención, la curación, la rehabilitación o el inicio de una enfermedad implican la participación del individuo actuando”.
Este modelo toma en cuenta tres factores fundamentales:
a) La forma en que el comportamiento participa en la modulación de los estados biológicos, en la medida en que regula el contacto del organismo con las variables funcionales del medio ambiente.
b) Las competencias que definen la efectividad del individuo para interactúar con una diversidad de situaciones que afectan indirectamente el estado de salud.
c) Las maneras consistentes que tipifican a un individuo en su contacto inicial con situaciones que pueden afectar potencialmente una condición biológica.
Los factores de riesgo analizados por medio de la aplicación del Cuestionario de vida sexual activa del Ministerio de Salud de Colombia y la batería de Salud Psicológica, mostraron los siguientes resultados en población privada de la libertad.
RESULTADOS
Sociodemográficos
Los resultados obtenidos por medio de los instrumentos mencionados, diligenciados por 166 personas que corresponden al 30% de la población, en el momento de la aplicación, muestran que con relación a la situación jurídica de la población el 87% es condenada y el 12% sindicada (ver gráfica 1), encontrándose que en la población condenada la prevalencia de delitos es de 75% para hurto agravado y calificado, 8% para hurto simple, 7% para hurto y porte ilegal de armas, 6% para estafa y 4% para porte ilegal de armas (ver gráfica 2).
La reincidencia delictiva es de un 32.6% teniendo en cuenta el intervalo entre 2 y 7 detenciones, y el 58.7% de la población encuestada ha estado detenida una vez (ver gráfica 3). La edad promedio es de 33 años, con un 80.4% de personas entre los 18 y 35 años (ver gráfica 4), el estado civil predominante es de unión libre con un 54.3% y soltero con un 22.8% (ver gráfica 5). El nivel educativo es de 50% bachillerato incompleto, un 34% primaria incompleta y un 3% reporta no haber recibido educación formal (ver gráfica 6).
Con relación al nivel educativo los datos recolectados podrían corresponder a la deserción escolar, iniciación laboral, dificultades económicas, dificultades familiares, elección personal, factores asociados al conflicto interno colombiano, presión grupal; que no han permitido la culminación de un proceso educativo académico formal (no toda la población) definido en la Ley 30 de 1992 en su artículo 10 como “Aquella que se imparte en establecimientos educativos aprobados, en una secuencia regular de ciclos lectivos, con sujeción a pautas curriculares progresivas, o conducente a grados y títulos”; Sin embargo, la población ha recibido educación informal definida en el artículo 43 como “Todo conocimiento libre y espontáneo, adquirido, proveniente de personas, entidades, medios masivos de comunicación, medios impresos, tradiciones, costumbres, comportamientos sociales y otros no estructurados”
La correlación entre el número de ingresos y la edad de la primera detención (p=0.000) (X2(9)=39.681***) mostró que aquellas personas con menor edad de primera detención también presentaron mayor numero de ingresos, siendo el 31.5% de éstos quienes fueron detenidos una vez entre los 18 y los 23 años, seguido de un 19.2% que fue detenido una vez entre los 24 y 29 años, sin embargo el 8.2% de la población ha estado detenida entre 4 y 7 veces con una edad máxima de 18 años (ver tabla 2). La edad promedio de primera detención son los 25 años (ver gráfica 18). En cuanto a la correlación entre el número de ingresos y la modalidad delictiva, el hurto agravado y calificado, para quienes han ingresado una vez a la institución es de 46.7%; entre 2 y 4 ingresos 14.7%; 5 y 7 es de 6.7%; y finalmente, entre 8 y 14 es del 1.3% esta correlación es alta (p=0.001) entre el hurto agravado y calificado y el índice de reincidencia (ver tabla 3).
Gráfica No. 18
Factores de riesgo asociados a la salud sexual
El análisis del Cuestionario de Vida Sexual Activa mostró que la media de inicio de RSP es de 13 años, con un 35.8% entre los 10 y los 12 años, un 38% en la edad comprendida entre los 13 y los 15 años; un 14.68% entre los 16 y los 18 años; finalmente un 8.6% entre los 19 y 20 años (ver gráfica 7). En cuanto a la utilización del preservativo en la primera RSP un 7.7% lo uso, mientras que un 92.2% no lo uso, Encontrándose que en el intervalo entre 10 y 12 años un 35.6% no lo utilizó y entre los 13 y los 15 años un 37.8% con una significancia de p= 0.000 (X2(9)=29.941***).
El 82.7% de las personas que diligenció el cuestionario reportó RSP dentro de la institución durante el último año, de allí un 14% respondió haber tenido RSP pene <vagina, boca, y ano>, un 4.34% reportó RSP pene <ano y boca>, un 20.6% pene <vagina y boca>, un 35.8% pene <vagina> y un 17.3% reportó no haber tenido ningún tipo de RSP. Con respecto a cada uno de los tipos de RSP que la población ha tenido desde el inicio de sus RSP se encuentra que un 19.8% reporta RSP pene – ano con un p=0.039; un 38.9% reporta RSP pene – boca (p=0.002) y un 81.8% RSP pene – vagina (p=0.000) (ver gráfica 8).
Gráfica No. 8
A partir de la agrupación de los resultados de acuerdo con el tipo de RSP reportado por la población, se encontró, en cuanto a la utilización del preservativo en el último contacto sexual que no fue utilizado por el 92.3% de los que reportaron tener RSP pene <vagina, boca, y ano>; el 75% en las RSP pene <ano y boca>; el 89.5% en RSP pene <vagina y boca> y el 90.9% en las RSP pene <vagina>. En cuanto a la rotación de parejas un 76.9% de quienes reportaron RSP pene <vagina, boca, y ano> manifestó contactos con más de una pareja; un 50% en RSP pene <boca y ano>; un 57.9% en RSP pene <vagina y boca> y un 33.3% en aquellos con RSP pene <vagina>; los resultados arrojados, a partir de la identificación del género de la pareja, mostraron que en las RSP pene <vagina, boca, y ano> el 100% manifestó contactos sexuales con personas del otro sexo; En RSP pene <boca, y ano> un 75% reportó contactos con el otro sexo mientras que un 25% reportó contactos con ambos sexos; en RSP pene <vagina y boca> un 94.7% reportó contactos con el mismo sexo y un 5.3% con el otro sexo; en RSP pene <vagina> un 87.5% reportó contactos con el otro sexo, con X2(79)=15.593***. (ver
gráfica 11).
Con relación al número de parejas un 69.6% respondió el ítem, donde un 23.9% reportó mantener una pareja durante el último año, un 12% dos parejas, un 22.8% entre 3 y 5 parejas, un 6.5% entre 6 y 10 parejas y un 4.3% más de 10 parejas, es decir que un 45.6% de quienes respondieron el ítem ha tenido más de una pareja sexual en el año dentro de la institución, (ver gráfica 10).
En cuanto al consumo de sustancias psicoactivas durante el contacto sexual estando en la institución, un 47.4% reportó el consumo de licor, seguido de la combinación entre licor y bazuco con un 13.2% y finalmente el consumo de marihuana con un 10.5%.
Con respecto al ítem de ¿Qué es SIDA? Un 38.6% de la población afirmó que el SIDA es una enfermedad incurable; un 28.1% que se adquiere por contacto sexual; un 19.3% que se adquiere por transfusiones sanguíneas y el contacto sexual; un 7% que provoca el debilitamiento del sistema inmune; un 7% que se da por el descuido genital; un 6.9% respondió que era una enfermedad producida por el VIH y un 21.7% no respondió. Las respuestas fueron categorizadas, de acuerdo con el reporte de la población, haciendo referencia a factores biológicos, de transmisión y prevención.
Las estrategias de prevención del VIH reportadas por la población se relacionan con el mantenimiento de una pareja sexual “estable” (41.5%), hablar del riesgo y acordar una medida (40.2%) y utilizar condón (6.1%).
Se encontró que de la totalidad de la población encuestada un 13% se ha practicado la prueba de ELISA para detección del VIH de los cuales el 75% recibió la asesoría preprueba y un 25% no; además un 83.3% conoció los resultados y el 16.7% no (ver gráfica 14). El 20.7% de la población reportó haber tenido alguna enfermedad de transmisión sexual (herpes, gonorrea, condilomas) de donde el 3.3% reportó que la había adquirido en la institución carcelaria. En cuanto al tratamiento de ésta el 57.9% afirmó haber ido al médico, el 26.3% a la farmacia, el 10.5% se automedicó y el 5.3% no hizo nada.
La correlación estadística de las variables más relevantes permite obtener una descripción más precisa de los comportamientos sexuales de la población; a continuación se hace una presentación de éstas y se especifica su significancia estadística.
· Edad de inicio de RSP
La correlación existente entre la edad de inicio de las relaciones sexuales y el uso del condón en éstas, es de p=0.000 (X2(9)=29.941***), indicando que aquellas personas que reportaron inicio temprano de RSP en alta proporción no usaron preservativo; encontrándose que el no uso del preservativo en su primera relación sexual es de 92.2%; según el intervalo de edad, entre los 10 y 12 años es de 35.6%, entre 13 y 15 años de 37.8%, entre 16 y 18 años de 13.3% y entre 19 y 20 años un 5.5%. En sumatoria para todos los intervalos de edad el 7.7% reportó haberlo utilizado.
En cuanto al inicio de RSP y el tipo de RSP existe correlación significativa (p= 0.050) siendo mayor el porcentaje de población entre los 10 y los 12 años con un porcentaje de 18.4% en las RSP pene <vagina –ano –boca> y 13.8% entre los 13 y 15 años reportando RSP pene <vagina>.
Se encontró que la correlación existente entre la edad de inicio de las RSP y el motivo para no usar preservativo en su última RSP es de p=0.000, siendo significativo que para el rango de edad entre los 13 y 15 años un 23.2% de la población reportó no utilizarlo por su costo, además en el intervalo de 10 a 12 años un 15.9% de la población reportó no usarlo por motivos relacionados con la confianza en la pareja.
Con respecto a la edad de inicio de RSP e infección por ETS se encontró una correlación de p=0.061, siendo entre 10 y 12 años el porcentaje más significativo con un 9.4% que reportó haber tenido una ETS y entre los 19 y 20 años un porcentaje menor con 3.5% para el inicio de relaciones sexuales.
La correlación entre la edad de inicio de RSP y el número de parejas en el último año es significativa con p=0.035 mostrando que aquellas personas que iniciaron sus relaciones sexuales antes de los 15 años presentaron un porcentaje significativo de una sola pareja sexual durante el último año (10 a 12 años 14.5% y de 13 a 15 años 11.3%), y además mantenimiento de 3 a 5 parejas (10 a 12 años 14.5% y de 13 a 15 años 14.5%).
· Comportamiento de riesgo.
Con relación a la variable compuesta, previamente descrita, y denominada “comportamiento de riesgo”, el 46.7% de quienes habían tenido RSP en los últimos 12 meses presentaron comportamiento de “máximo riesgo” y el 16.3% de “riesgo intermedio” (p=0.000). La correlación entre el comportamiento de riesgo y haber tenido una ETS (p=0.095) mostró que un 55.7% de la población no ha tenido alguna ETS; Sin embargo, reportaron comportamientos de “máximo riesgo”, situación similar a la población que se encuentra en el riesgo intermedio con un 19.7%.
La variable “motivos para no uso del condón”, en la última relación sexual, fue cruzada con “comportamiento de riesgo”, encontrándose una alta significancia (p=0.022) estadística; mostrando que quienes respondieron confianza y costo para justificar el no uso del condón, se ubicaron en el comportamiento de “máximo riesgo” con un 31% y 31.1% respectivamente.
· RSP
La correlación entre los tipos de RSP y la utilización del preservativo en la última RSP mostró que no existe significancia estadística en ésta asociación p>1, sin embargo se encontró que en el contacto pene – vagina un 4.2%, de los que reportaron tener esta RSP, no utilizó el preservativo; En el contacto pene – boca un 87.5% y finalmente en el contacto pene – ano un 4.2%. En cuanto a la utilización del preservativo en RSP se encontró que para las relaciones pene – vagina un 58.3% reportó utilizarlo siempre, pene – boca 12.5% algunas veces y pene – ano con una p=0.005 un 66.7% siempre utiliza el preservativo; no hay significancia estadística por lo que los datos se distribuyen de forma normal.
En cuanto a los “motivos de no uso del preservativo” y el tipo de RSP se encontró que para las personas que reportaron tener contacto pene – ano el motivo más frecuente es el costo con un 10.7% (p=0.093); en la relación pene – boca no se estableció significancia estadística (p>0.05) y en cuanto al contacto pene – vagina un 39% de la población afirmó no utilizar preservativo por su costo y un 22% reportó la confianza en la persona con la que tuvo la RSP (p=0.000). Se estableció a través de la correlación del tipo de RSP y la “estabilidad de la pareja sexual” que en el contacto pene – ano un 15.9% tuvo más de una pareja mientras que en el contacto pene – boca se encontró un porcentaje de 28.4% y dato relevante el obtenido con respecto al contacto pene – vagina en donde un 45.6% reportó tener RSP sólo con la misma pareja y un 44.3% con más de una pareja (p=0.008).
La correlación entre el “número de parejas” en el último año y el tipo de RSP en el último año, mostró que en el contacto pene – ano un 7.9% tuvo entre 3 y 5 parejas, al igual que en el intervalo de 6 a 10 parejas (p=0.001); en el contacto pene – boca el 22.6% tuvo entre 3 y 5 parejas (p=0.000); y el contacto pene – vagina un 22.6% con una pareja, 16.1% con dos parejas y 32.3% entre 3 y 5 parejas (p=0.015).
En cuanto a tener una pareja sexual en el último año un 18.5% que reportó tener RSP sólo con la misma persona y mantuvo 2 parejas, mientras que el 74.1% mantuvo RSP con la misma persona y 1 pareja (p=0.008).
En relación con las RSP y el “conocimiento de las ETS”, se encontró alta significancia estadística, en el contacto pene – ano con un 8% que respondió afirmativo al “conocimiento del SIDA” (p=0.0014); y el contacto pene – boca con un 14% (p=0.012).
· Uso del preservativo
Con respecto a las correlaciones de uso del preservativo con:
a. Comportamiento de riesgo, se encontró alta significancia estadística (p=0.000) entre éstas dos variables, en donde los datos para las personas que respondieron usar preservativo se ubican en un 9.7% en “riesgo medio” y 21% en “máximo riesgo”; en lo que concierne a las personas que respondieron no usar preservativo un 69.4% se ubicó en máximo riesgo.
b. Primera RSP y última RSP, se encontró que no existe asociación estadística (p=0.16); sin embargo, los datos mostraron que las personas que no utilizaron el preservativo en la primera RSP no lo utilizaron en la última con un 82.4%.
c. La misma pareja, se encontró que no existe asociación (p=0.22) entre éstas dos variables. Los datos mostraron que un 47.6% no uso el preservativo y tuvo la misma pareja, así como un 42.7% que tuvo más de una pareja.
d. Número de parejas, no se encontró asociación estadística (p=0.73) en las variables, sin embargo los participantes reportaron no usar el preservativo en un 31.7% con una pareja y 30.2% con 3 a 5 parejas.
e. Estrategias de prevención, no se encontró asociación estadísticas (p=0.51) entre éstas dos variables. En cuanto al no uso del preservativo y la adopción de dos estrategias paralelas, a saber hablar del riesgo junto con acordar medidas de protección un 32.1% de la población respondió afirmativa a dicha práctica, en lo relacionado con tener una pareja sexual y no usar el preservativo un 38.3% respondió de forma afirmativa a ésta práctica.
f. Tener ETS, no se encontró significancia estadística (p=0.64) entre estas dos variables, siendo el 69% de los participantes quienes reportaron no usar condón y no tener una ETS y el 18.4% no uso condón y tuvo una ETS.
g. Definir el SIDA, no se encontró correlación estadística entre éstas dos variables (p=1.56); sin embargo, los datos indican que las personas que respondieron no usar el preservativo en su última RSP definieron el SIDA como una enfermedad incurable el 35.2%, enfermedad de transmisión sexual 22.5% y enfermedad producida por transfusión sanguínea y por contacto sexual 22.5%.
· Número de parejas.
Al correlacionar el número de parejas y las parejas del último año, se encontró una alta asociación estadística (p=0.000); siendo: los contactos sexuales sólo con la misma persona y tener una pareja, en el último año, el 32.8%; y los contactos con más de una persona y tener entre 3 a 5 parejas, en el último año, el 32.8%, entre 6 y 10 parejas el 9.8%. A partir de estos datos se puede describir que aquellos participantes que reportaron más de una pareja sexual, afirmaron tener contactos con más de una persona en el último año, y encontrándose consistencia interna entre las personas que reportaron tener una pareja y han tenido la misma pareja durante el último año.
En cuanto a las preferencias sexuales de los participantes y el número de parejas (p=0.007) se encontró que un 30% de las personas prefieren RSP con personas del otro sexo y tener una pareja, y un 33.3% entre 3 y 5 parejas. Un 6.7% prefieren RSP con personas del mismo sexo respondiendo 2 parejas, y un 1.7% de 3 a 5 parejas.
La correlación de ésta variable con el estado civil actual mostró significancia estadística alta (p=0.038) con un 14.9% de personas que viven en unión libre, reportando entre 3 y 5 parejas en el último año, seguido de los solteros con un 10.9% para el mismo número de parejas.
· Conocimiento de ETS/VIH/SIDA
Se categorizó este ítem por el número de palabras que la población escribió acerca de la forma de infección, formas de prevención, evolución o consecuencias del VIH/SIDA. Fue clasificado en Buen conocimiento, Regular conocimiento y Mal conocimiento, permitiendo detectar que el mayor número de definiciones por persona eran tres, y el menor una.
Las palabras asociadas a la definición esperada fueron:
- Enfermedad mortal/incurable.
- Enfermedad contagiosa
- Trasmisión sexual
- Trasmisión sanguínea
- Trasmisión con elementos
- Prevenida con el uso del condón
- Afecta el sistema inmune/defensas
Así, de las personas que respondieron conocer ¿qué es SIDA? un 10.3% tiene un buen conocimiento del tema, dado que en su respuesta tuvo el máximo de categorías (3), un 37.9% tiene un conocimiento regular y un 48.2% tiene un conocimiento deficiente (malo).
En cuanto a la correlación de ésta variable con las estrategias de prevención de ETS, se encontró consistencia entre éstas estrategias y el conocimiento acerca del SIDA (p=0.057). Mostrando que para las personas que reportan enfermedad incurable un 10.9% usa como estrategia de prevención tener solo una pareja, y un 12.5% adopta medidas de protección simultánea a hablar del riesgo de infección; la población que define el SIDA como una enfermedad trasmitida por contacto sexual afirma tener sólo una pareja en un 3.1%, acordar medidas de protección en un 4.7% y finalmente hablar del riesgo simultáneo, con adoptar medidas, en un 12.5%.
Factores de riesgo psicosocial
· Fiabilidad interna y validez de las escalas
El coeficiente alfa de las escalas aplicadas a la población (92 personas) se muestran en la tabla 5. Este coeficiente es aceptable en la mayoría de las escalas, particularmente en las de salud psicológica a excepción de la escala de depresión con un alfa medio (en la que no se incluyó el ítem 7 por demostrar una baja asociación con los demás ítemes en el análisis previo).
Tabla Coeficientes de consistencia interna
| Escala | N° de Sujetos | N° de Items | Alfa de Cronbach |
| Variables de Salud Psicológica: | |||
| Estrés Postraumático (total)
Reexperimentación Evitación Aumento activación |
62
70 70 72 |
15
5 7 3 |
.8766
.7750 .7350 .7281 |
| Estresores cotidianos | 53 | 11 | .7172 |
| Ansiedad | 44 | 16 | .6282 |
| Síntomas Físicos | 43 | 12 | .8769 |
| Depresión | 36 | 19 | .5519 |
| Variables Psicosociales | |||
| Clima emocional | 52 | 8 | .3003 |
| Afrontamiento
Afrontamiento activo Afrontamiento evitativo Búsqueda de apoyo |
49
65 57 63 |
13
4 6 3 |
.5161
.6370 .5475 .5025 |
| Apoyo social objetivo | 54 | 9 | .5086 |
| Apoyo social subjetivo | 65 | 7 | .5835 |
En lo que respecta a los indicadores de variables psicosociales mostraron un coeficiente Cronbach bajo la escala de clima emocional (en la que no se incluyó el ítem 1 por mostrar baja correlación en el análisis previo con los otros ítemes) La dimensión de búsqueda de apoyo, de la escala de afrontamiento, y la de apoyo social objetivo mostraron un alfa de Cronbach medios. Estas escalas deberían ser mejoradas en sus propiedades psicométricas en aplicaciones futuras. Las escalas de apoyo social subjetivo (de la que se eliminó para éste y los análisis subsiguientes el ítem 6, por mostrar baja correlación con los demás ítems), y las demás que miden aspectos de salud psicológica mostraron coeficientes de consistencia interna significativos.
Variables psicosociales
En la evaluación del “apoyo social objetivo” se establecieron cuatro categorías de medición a partir de los ítems de la escala, Participación en actividades, Hablar de los problemas, Apoyo externo y Apoyo interno. En cuanto al apoyo externo, es decir, el número de visitas que tiene, ya sea de la familia o los amigos en un mes, el número de llamadas y de cartas que escribe o recibe al mes, se encontró que la proporción de participantes que reporta recibir visitas familiares de por lo menos 1 a 4 veces mensuales es del 58.8%, sin embargo en lo que respecta a las visitas de los amigos un 60.5% reportó no recibir alguna en el mes y finalmente en cuanto a llamadas telefónicas un 45.7% reportó realizar más de 5 llamadas telefónicas al mes.
En relación con hablar de los problemas, se encontró que un 67.9% de los participantes manifestó no contarle a alguna persona los problemas económicos que tenía dentro del patio, un 49.3% manifestó no contar sus preocupaciones personales a alguna persona y un 40% a una o dos personas. En cuanto a los datos obtenidos en la participación en actividades o grupos, un 61.9% participaba entre 1 y 2 actividades como talleres, cursos, trabajo, un 27.6% en 5 o más actividades. Un 48.8% manifestó que se encontraba vinculado entre 1 y 2 grupos de índole religiosa, deportiva o comunal y 20.7% en ninguno.
En cuanto al apoyo interno se encontró que un 37.8% reporta no hacerle favores a ninguna persona y a una o dos personas el 36.5%; en el reporte acerca de los amigos entre las demás personas privadas de la libertad un 44.6% reportó tener 5 o más, 25.3% uno o dos y 20.5% tres o cuatro.
En lo relacionado con el “apoyo social subjetivo”, se encontró que la población manifiesta mayor grado de satisfacción con el apoyo familiar, en cuanto a la preocupación por él un 51.7% respondió totalmente de acuerdo y un 28.7% de acuerdo; en la afirmación mi familia me quiere un 56.6% contestó totalmente de acuerdo y un 34.9% de acuerdo. Los datos acerca de la satisfacción con el apoyo de los amigos son incompatibles entre ellos, ya que en la afirmación mis amigos me respetan un 50% respondió de acuerdo y un 40.5% totalmente de acuerdo; en el ítem siento que tengo un grupo un 61.7% contestó totalmente en desacuerdo y un 25.9% en desacuerdo; en el ítem mis amigos cuidan de mí 43.8% respondió totalmente en desacuerdo y un 28.8% en desacuerdo; finalmente para el ítem de confianza en los amigos un 34.1% respondió total desacuerdo, 30.5% en desacuerdo y 20.7% en acuerdo.
La evaluación de “clima emocional”, durante la permanencia en la institución, muestra, con relación a un clima emocional favorable, en esperanza un 40.8% un poco, y un 28.9% totalmente, en solidaridad un 37.9% nada y un 37.9% un poco, en alegría un 44.1% un poco y un 33.8% nada y en tranquilidad un 55.6% un poco. En lo que respecta a un clima emocional desfavorable, en enojo y agresión un 60% nada y un 26.2% un poco, en tristeza un 61.8% nada y un 27.9% totalmente, en miedo un 55.7% nada y un 31.4% un poco, en inseguridad un 68.3% un poco y un 30% nada, y en soledad un 59.7 nada y un 36.4% totalmente.
En la variable “estilo de afrontamiento” se establecieron tres categorías evitativo, activo y búsqueda de apoyo, de acuerdo con la tendencia de los ítems. En cuanto al estilo evitativo se encontró que en el ítem “pienso en otras cosas para dejar de pensar en los problemas” un 38.5% reporta siempre y un 33.3% algunas veces; “me hago el loco frente a mis problemas” un 63.8% reporta nunca y un 27.5% algunas veces; “evito estar con la gente” un 45.7% reporta algunas veces y un 38.6% nunca; “oculto a los demás cómo me siento” un 52.2% reporta algunas veces y un 21.7% siempre; “tomo alcohol y/o drogas para olvidar los problemas” un 63.8% reporta nunca y un 29% algunas veces. Finalmente en “rezo” un 51.9% reporta siempre y 25.3% muchas veces.
En relación con el estilo de afrontamiento activo, el ítem “pienso mucho en los problemas con el fin de tratar de entenderlos” un 44.3% reporta siempre y el 24.1% muchas veces; “pienso como solucionar el problema” un 62.5% reporta siempre y 21.3% nunca; “me concentro para hacer algo con el fin de resolver el problema” 55.3% reportó siempre; y “establezco un plan de acción” con un 43.5% reportó siempre y un 24.6% algunas veces.
Por último la búsqueda de apoyo como estilo de afrontamiento, mostró los siguientes datos con relación a los ítems, “busco que otros me escuchen” un 47.9% reportó algunas veces y un 31% nunca; “busco apoyo de mi parche” un 81.1% respondió nunca y 13.5% algunas veces; y “cuento a otros mis problemas” un 58.8% reportó nunca y un 38.2% algunas veces.
· Variables de Salud Psicológica
En esta sección se analizan los resultados encontrados en estresores cotidianos, indicadores emocionales y exposición a sucesos traumáticos.
En cuanto a los estresores cotidianos, es decir los aspectos psicosociales de la vida en prisión que exigen mayor adaptación, se muestra que el “distanciamiento de la familia” es en un 70.7% considerado como de demasiada exigencia, seguido de “no poder disfrutar de las cosas que le gustan” en un 70% y finalmente “estar encarcelado” con un 65.8%. En cuanto a los eventos que exigen mucha adaptación se encuentra “la falta de oficios por hacer” con un 28.2%, siendo la más significativa; finalmente, se estableció que la “presencia de otras personas a su alrededor”, con un 35.5%, es el evento de menor exigencia.
Ahora bien, a partir del análisis de medianas es posible identificar los estresores que tienen mayor impacto en las personas privadas de la libertad según el tiempo de internamiento. Así, se encuentra que las personas con menores tiempos de internamiento reportan demasiado esfuerzo frente a la dificultad para “disfrutar de cosas que le gustan como actividades, comidas etc.”(X2(15)=20.856)***, así mismo, son las personas que llevan más de 2 años en prisión quienes reportan mayor esfuerzo para aceptar la “distancia familiar” (X2(10) =5.145)** y finalmente se encuentra que las personas con más de 18 meses en prisión manifiestan mayor esfuerzo para aceptar “la falta de actividades u oficios por hacer” (X2(15) =15.877)**.
Acerca de los eventos traumáticos, se encontró que los sucesos más mencionados por las personas privadas de la libertad son “haber perdido el trabajo o empezar a trabajar” con un 65.4%, “haber vivido o haber sabido de muertes violentas en prisión” con un 59.5% y “embarazos o nacimientos en la familia” con un 57%; en cuanto a los eventos reportados como de nula exposición se encuentra “haber sido víctima de extorsión en la cárcel” con un 95.2%, seguido de “haber sido agredido sexualmente” con un 95.1% y finalmente “haber tenido problemas con el jefe de patio” con un 93.8%.
Otros eventos que también son mencionados por alrededor del 50% de los sujetos son “haber sufrido la muerte de un ser cercano”, “divorcio y reconciliación con la pareja”, seguido de “haber tenido problemas con SPA”.
Respecto a los indicadores de salud psicológica, los datos arrojados impiden la interpretación y generalización de la información, ya que el análisis estadístico de significancia y frecuencias arrojaron un 50% de datos perdidos por el sistema, debido al diligenciamiento incompleto de la escala; Sin embargo, tras un proceso de recodificación de datos, se pidió al sistema omitir los ítems de las escalas no resueltos en su totalidad, a fin de establecer las puntuaciones generales en depresión y ansiedad de las personas privadas de la libertad; encontrándose que, de acuerdo con los criterios de la escala de depresión, no es posible obtener datos significativos que evidencien su presencia, dado que un 5.5% de éstos puntuó por encima de 50 y un 88.9% puntuó por debajo de 50, indicador mínimo en el establecimiento de sintomatología asociada a la depresión.
En lo que respecta a la ansiedad, se encontró que el 96.7% de la población se ubicó en puntuaciones entre 0 y 2, puntajes que de acuerdo con los criterios de la escala no son indicadores de la presencia de ansiedad en una persona.
La escala de sintomatología asociada con estrés y ansiedad muestra que el 53.6% reporta una mínima sintomatología asociada con el estrés, un 35% se ubica en el rango medio y el 11.3% en el máximo.
ANÁLISIS DE LOS FACTORES DE RIESGO FRENTE A LA INFECCIÓN POR VIH EN POBLACIÓN CARCELARIA.
A partir de la información obtenida en la población de la Cárcel Distrital, es posible establecer que el riesgo y la vulnerabilidad frente a la infección por VIH están asociados, principalmente, con variables psicológicas y sociales, tales como apoyo social subjetivo y objetivo, clima emocional, estilo de afrontamiento, salud psicológica, comportamientos sexuales de riesgo, factores sociodemográficos, falta de información y aplicación de ésta; sin descartar variables estructurales e institucionales como hacinamiento, presencia de ETS, violencia, déficit en el engranaje entre los programas ofrecidos por la institución y el tratamiento penitenciario.
A continuación se presenta un cuadro de clasificación de éstos de acuerdo con su nivel de influencia.
| FACTOR DE RIESGO Y/O VULNERABILIDAD | NIVEL DE INFLUENCIA |
| - Apoyo social subjetivo
- Estilo de afrontamiento - Salud psicológica - Comportamiento sexual de riesgo - Factores sociodemográficos - Presencia de ITS
- Falta de información - Falta de aplicación de la información |
Individual |
| - Apoyo social objetivo
- Clima emocional
|
Grupal |
- Hacinamiento
- Déficit en el engranaje entre los programas ofrecidos por la institución, el cuerpo de custodia y vigilancia, y el tratamiento penitenciario |
Institucional y/o Estructural |
En el desarrollo de la estrategia de prevención se plantea el abordaje de los factores individuales pertinentes a la psicología -Estilos de afrontamiento, comportamiento sexual de riesgo, falta de información, falta de aplicación de la información, violencia- ya que la salud, desde ésta perspectiva, es una condición en la que el individuo tiene la responsabilidad de mantenerla y el Estado de facilitar los medios; desde ésta posición se asume que las variables individuales relacionadas con la infección por VIH, pueden ser más relevantes que las grupales e institucionales; pues, es el individuo quien opta por el mantenimiento de prácticas de protección de acuerdo con su proyecto de vida y la consecuencialidad entre éste y los medios para conseguirlo.
La información recolectada a través de los instrumentos es contradictoria frente a algunos constructos, condición posiblemente producida por dificultades en el diligenciamiento de las escalas, haber respondido de forma descuidada el instrumento, responder con intención de provocar una alta deseabilidad social, o realmente existe una contradicción entre lo que se piensa, dice y hace.
Con respecto a la primera posibilidad el análisis estadístico de la validez de las pruebas la anula, ya que dicho índice cumple con el criterio de validez interna; la segunda posibilidad se rechaza ya que metodológicamente fueron adoptadas las medidas para el adecuado diligenciamiento; la tercera posibilidad se descarta ya que el cuestionario obvió cualquier dato de identificación del interno; finalmente un porcentaje significativo responde de forma contradictoria a ítems que miden el mismo constructo; siendo significativa la baja utilización de medidas de prevención a enfermedades y la alta exposición a factores de riesgo, así se tenga conocimiento de las consecuencias de tales comportamientos. Además, la población en su mayoría reporta RSP con personas del otro sexo, lo que indicaría una tendencia heterosexual; no obstante, más del 90% reportó mantener RSP pene boca y pene ano con personas del mismo sexo, ubicándolos en la categoría de HSH.
Se puede afirmar que las conductas asociadas al riesgo de infección por VIH, se presentan dada la falta de claridad acerca de la función de los métodos de prevención para ETS (condón) confundiéndolo con métodos preventivos del embarazo; dicho supuesto está acompañado por una serie de constructos relacionados con la afectividad, confianza y tiempo de duración de la relación de pareja como estrategia suficiente para prevenir las ETS.
Además la falta de regulación de la conducta futura y la percepción de sus consecuencias lleva a que la población mantenga RSP sin protección. Pues se asume que el momento en el que éstas se tienen es más relevante que las consideraciones futuras. Esto se debe a que la persona ha sido formada para responder a las exigencias inmediatas -tales como tener RSP, tener dinero, tener cosas-, independiente del medio que se use para conseguirlas y de las consecuencias, siendo mantenidas sin adecuarlas a su proyecto de vida.
Por tal motivo, la persona en el ejercicio de su vida responde sin elaborar un marco cognitivo y afectivo que sustente su comportamiento; y además, la jerarquización de prioridades se encuentra distorsionada, ya que la persona da mayor relevancia a la respuesta, gratificación y aceptabilidad inmediata en el ámbito individual y grupal, desechando los procesos de toma de decisiones y empoderamiento frente a su propia vida.
La persona institucionalizada asume la cárcel como un medio de normas particulares antagonistas a las normas externas, pues la norma obedece a los requerimientos de la institución pero no al compromiso individual; además, la cárcel es percibida como una oportunidad para desvincularse de la normatividad social precedente. De tal forma, la regulación del comportamiento se dificulta o se hace escasa; provocando que la población se comporte independientemente a sus elaboraciones cognitivas y proyecto de vida, respondiendo de forma inmediatista y con fundamento en los procesos emocionales.
Podemos concluir, entonces, que el riesgo de infección por VIH está asociado directamente con la jerarquización de prioridades de vida, la inmediatez de la conducta en busca de satisfacción, carencia de la evaluación de consecuencias, contradicción entre cognición, afectividad y comportamiento y de éstos con el proyecto de vida, así como la vinculación a contexto facilitadores de la emisión de conductas de riesgo.
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