LA TORTURA Y EL PROTOCOLO DE ESTAMBUL: UNA PERSPECTIVA PSICOLÓGICA.

JOSÉ MANUEL BEZANILLA

MA. AMPARO MIRANDA

La tortura es un fenómeno que ha estado omnipresente en la historia de la humanidad y se manifiesta de maneras sumamente complejas que tienen repercusiones tanto en los ámbitos personal, familiar, comunitario, social, legal, histórico y cultural; entre otros.

Desde una perspectiva práctica, la tortura consiste en el daño intencional ejercido por una persona a otra con el fin de obtener algo; pero dada la complejidad del fenómeno, las instancias encargadas de estudiarlo, describirlo y sancionarlo, han acuñado diversos conceptos para definirlo.

En principio el Diccionario de la Real Academia Española (2001) y de manera general, la define cómo: “Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo. 2. cuestión de tormento. 3. dolor o aflicción grande, o cosa que lo produce”; por otro lado la Comisión interamericana para prevenir y sancionar la tortura en 1985 mencionó que “…se entenderá por tortura todo acto realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o sufrimientos físicos o mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal, como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica”.

Por otro lado el estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998) aclaró que por tortura “…se entenderá causar intencionalmente dolor o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, a una persona que el acusado tenga bajo su custodia o control; sin embargo, no se entenderá por tortura el dolor o los sufrimientos que se deriven únicamente de sanciones lícitas o que sean consecuencia normal o fortuita de ellas”. Así mismo amnistía internacional (2001) menciona que la tortura es “…el dolor o sufrimiento infligido a una persona con el propósito de obtener información o confesión, castigar o intimidar a la(s) víctima(s), sus familiares o a la comunidad a la que pertenecen, así como de anular la personalidad de la víctima por cualquier forma de castigo corporal, como la mutilación de algún miembro, la lapidación o los azotes, abuso de la psiquiatría y fármacos diversos; incluso, la violación sexual puede ser considerada como una forma de tortura, entre otras formas que generen cualquiera de los efectos arriba señalados.”.

Por su parte en México en el año 1992 se promulgó la “Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, diciendo que “Comete el delito de tortura el servidor público que, con motivo de sus atribuciones, inflija a una persona dolores o sufrimientos graves, sean físicos o psíquicos con el fin de obtener, del torturado o de un tercero, información o confesión, o castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche ha cometido, o coaccionarla para que realice o deje de realizar una conducta determinada. No se considerarán como tortura las molestias o penalidades que sean consecuencia únicamente de sanciones legales, que sean inherentes o incidentales a éstas, o derivadas de un acto legítimo de autoridad”.

Por su parte la Convención de las Naciones Unidas (2001) menciono que “… se entenderá por el término “tortura” todo acto por el cual se inflija intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas…”.

Los anteriores ejemplos confirman lo dicho sobre la diversidad del fenómeno y lo complejo de su aprehensión. De ahí que para tener una perspectiva más completa tomaremos aquellos puntos comunes a los conceptos (Hernández Forcada y Lugo Garfias, 2004); de ahí que entendemos que la “tortura” es toda acción intencional o deliberada, realizada por una persona o personas, con el objeto de causar al otro dolores o sufrimientos físicos y/o mentales, con el propósito de obtener información o confesiones que coadyuven a una investigación policiaca; siendo el autor de estos un servidor público en funciones o con la anuencia de este.

Desde una perspectiva psicológica, entendemos que el ejercicio de la tortura al pretender la anulación de la voluntad y estructura psíquica de las personas; conlleva intrínsecamente despojarla de aquello que la hace humana transformándola en un objeto a merced y expensas del torturador; además de que en la gran mayoría de los países esta se encuentra penada por la ley, el ejercicio de aquella podría entenderse como un acto de “Perversión”.

Menciona Rivadeneira (2007) que todo acto de perversión y en especial la tortura, se constituyen como la realización de fantasías humanas a partir de un retorno de lo reprimido, especialmente aquellas pulsiones sádicas que hablan de una re-negación de la castración que conllevan el gozo con la destrucción y transgresión de la Ley y el Otro.

La “perversión”, se conforma como una estructura psíquica compleja; Menciona Laplanche (2004) que esta sería el comportamiento psicosexual que acompaña tales atipias en la obtención de placer sexual. Es decir que el concepto de perversión tiene sus límites en la sexualidad del individuo.

Por su parte Freud ([1905] 1986) refiere que el origen primario de la conducta perversa tiene que ver con una desviación del objeto sexual, así como de la meta de la sexualidad; por lo que es una alteración de la configuración del deseo en la persona, así como de las conductas desplegadas para la satisfacción de este. Una de las primeras connotaciones al concepto de perversión, es el que se enuncia con respecto a la sexualidad infantil; por lo que se puede considerar que los comportamientos perversos en los adultos, son la reaparición o persistencia de componentes parciales de esta.

Con base en lo anterior, habría que entender que la sexualidad perversa obedece a una regresión del sujeto a una etapa del desarrollo infantil, a partir del cual es posible ubicar el tipo de desviación desarrollada. Por lo que se puede entender que toda manifestación de sexualidad normal partiría de la genitalidad, lo que forzosamente implicaría la instauración de la castración, la resolución del Complejo de Edipo y la aceptación de la prohibición del incesto.

Habría que tener claro que la base de las sintomatología y comportamientos neuróticos, se fundamentan en la actuación de las estructuras defensivas de la psique sobre las pulsiones; fundamentalmente la represión; por lo que la neurosis es considerada una perversión en negativo; es decir que el neurótico fantasea lo que el perverso actúa. Por lo que se puede considerar a la perversión como la manifestación en bruto y no reprimida de la sexualidad infantil, lo que dificulta una adecuada integración de la personalidad y puede ubicar a las personas con esta estructura de la personalidad con características cercanas a la psicosis.

Uno de los elementos fundamentales para entender la perversión, es el que tiene que ver con la relación de esta con la “Ley”[3]; ya que el perverso a diferencia del neurótico se encuentra en función del goce, de ahí que este pretenda que el “otro” obtenga este goce con sus acciones acomodando la ley a sus deseos.

De ahí que ante la perversión, el sujeto es transformado en objeto de placer y destinatario de las pulsiones parciales e infantiles del perverso; que generalmente son ambivalentes, y surgen del borramiento de la Ley del padre por parte de este.

Dentro del discurso de la perversión se encuentra omnipresente la “Ley”, y es precisamente a partir de la burla de esta donde se encuentra el goce; de ahí que generalmente el peor de los perversos actúa en nombre de la moral y el orden. Por lo que sus acciones siempre contendrán altos contenidos de sadismo trascendiendo la integridad y dignidad del otro.

Una de las frases más comunes a partir de las que se puede ubicar la perversión especialmente en los agentes policiacos o representantes del estado, lo constituye “yo soy la ley” ya que a partir de ahí se ubica que el sujeto se asume como completo y perfectamente integrado, asumiéndose como omnipotente dejando al receptor de sus acciones en un estado de completa sumisión ya que solo él puede ejercer el poder.

Lo anterior es relevante, ya que las personas “normales” (neuróticas), se asumen en general por debajo de la ley, colocándola como un rector de sus acciones, que ubica a todos como iguales en estado de falta e incompletud.

Desde una perspectiva social y antropológica, se observa que la tortura es endémica al desarrollo de la cultura y tiene una relación directa con el ejercicio y sostenimiento del poder (Yarzábal, 1985).

Por su parte Blair (2004) menciona que el clímax de la violencia social lo constituyen la masacre en lo colectivo y la tortura en lo individual. Menciona que este tipo de eventos aunque pueden variar en contexto y actores, siempre tienen una misma naturaleza: la destrucción del/los otro(s). Aunque aquellos que la dirigen, siempre persiguen un propósito que los trasciende, ya que además de hacerse de información, pretenden enviar un mensaje al grupo, comunidad o sociedad.

Estos eventos, constituyen la más pura expresión de violencia, en los que se teatralizan los excesos del hombre sobre el hombre, por lo que más allá que los fines del fenómeno, habría que enfocarse en la manera en que se desarrolla, ya que en general los ejecutores entran en la dinámica de la violencia, cayendo en estados catárticos, de frenesí o incluso de despersonalización; por lo que con mucha frecuencia pierden los motivos o el sentido que perseguían.

Aclara que etho de la violencia es la violencia misma, por lo que todo está permitido, lo que explica la diversidad de prácticas realizadas para buscar el máximo dolor y sufrimiento hacia el receptor. Este sentido de violencia, y especialmente la tortura requieren que el ejecutor se encuentre cercano a la víctima, por lo que como resultado de esto se establece una relación profunda entre los actores.

El principal vehículo a través del cual se ejerce la violencia y se infringe el dolor es el cuerpo; que más allá de su realidad física, éste es un “lugar” de profundo significado, por lo que para poder avanzar en la comprensión del significado de la tortura, hay que considerar la expresión simbólica de esta sobre el cuerpo de las víctimas, así como el mensaje social e histórico que envían a los “otros” que los observarán.

Partiendo de que la violencia en su nivel físico, se constituye como la evidencia del acontecimiento, a nivel de lo simbólico y en el orden social e histórico, envía el profundo mensaje de la vulnerabilidad y sometimiento, lo que más allá de la muerte física genera otras muertes como la de la integridad, la personalidad, la seguridad, el hombre, el sujeto social, etc. Que en sí mismas constituyen ataques directos sobre la subjetividad de los individuos y sus colectividades.

Hasta aquí hemos trabajado sobre la conceptualización de tortura, la consideración de esta como un acto perverso, así como ciertos rasgos antropológicos de esta como una de las máximas expresiones de violencia humana. A partir de aquí nos enfocaremos en la manera de cómo documentarla, ya que este es uno de los elementos fundamentales para que sus víctimas reciban justicia, sus ejecutores castigo y la sociedad reivindicación; ya que más allá de los efectos legales directos de su acreditación, el hecho de nombrarla y evidenciarla permite además de la reflexión sobre esta, la concientización de su existencia que es el primer paso para su erradicación.

Uno de los principales instrumentos para la documentación de la tortura, lo constituye el llamado “Protocolo de Estambul”, que es un documento desarrollado por diversos especialistas y organizaciones, publicado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en 2001, teniendo su primera revisión en 2004.

Se menciona en el documento que su sentido primario es la documentación, aunque también es aplicable para la investigación y la vigilancia de los derechos humanos, la defensa de personas que “han confesado” delitos bajo tortura, la evaluación de las necesidades de personas que han sido receptoras de esta; entre otras.

Éste se conforma como un punto de referencia internacional que permite la exploración de aquellas personas que aleguen haber sufrido tortura o malos tratos. Este se fundamenta en una serie de principios mínimos, que garantizan su validez, siendo sus objetivos principales: a) Aclarar los hechos, establecer y reconocer la responsabilidad de las personas o los Estados ante las víctimas y sus familias; b) Determinar las medidas necesarias para impedir que se repitan estos actos; c) Facilitar el procesamiento y, cuando corresponda, el castigo mediante sanciones disciplinarias de las personas cuya responsabilidad se haya determinado en la investigación, y demostrar la necesidad de que el Estado ofrezca plena reparación, incluida una indemnización financiera justa y adecuada, así como los medios para obtener atención médica y rehabilitación.

A continuación enunciaré los principios generales sobre los que se fundamenta el protocolo, con base en lo mencionado en el manual (2004) y por Samayoa (2010):

  • Oficiosidad: que se refiere a la diligencia e impulso propio que deben poseer los estados y las autoridades adscritas a estos para la prevención, y en su caso investigación y oportuna sanción de los casos de tortura, tratos crueles o inhumanos llevados a cabo por sus miembros, con la suficiencia de recursos.
  • Oportunidad: este principio consigna que la investigación de cualquier queja de tortura, tratos crueles o inhumanos, debe desarrollarse de manera “pronta y efectiva”, con el sentido principal de obtener la mayor cantidad de evidencia para el establecimiento de los hechos y la individualización de los responsables; considerando lo siguiente.
    • Inicio inmediato: En el caso específico de la tortura, por la forma en que pueden presentarse los hechos es fundamental la práctica inmediata de los exámenes físicos y psicológicos sobre la víctima y la identificación, así como la recolección de los testimonios, especialmente si las personas fueron observadas en alguna sede o bajo la custodia de agentes de seguridad del Estado. El retardo en el inicio de una investigación, puede ser observado como una falta a la debida diligencia de investigación
    • Un plazo razonable: El elemento de plazo razonable está relacionado con el derecho de acceso a la justicia, pues de la inmediatez se deriva el acceso oportuno de la víctima y familiares al esclarecimiento de la verdad y la eventual sanción. La Corte Interamericana señala que son tres las condiciones para determinar la razonabilidad del plazo en el que se desarrolla un proceso:
      • “a) complejidad del asunto;
      • b) actividad procesal del interesado y;
      • c) conducta de las autoridades judiciales.”
    • La actuación propositiva: Luego de la recepción de denuncias privadas o públicas de tortura, la autoridad encargada no circunscriba la investigación a la solicitud de expedientes y el análisis de los mismos. La investigación, por tanto, requiere de una actuación con largo alcance; visitas a los lugares en donde se presume se realizaron las torturas, entrevistas a los testigos.
  • Competencia profesional: El estado está obligada a darle formación al personal encargado de hacer cumplir la ley. Dicha formación debe estar orientada a la obtención del mayor nivel profesional posible en cuanto a sus funciones y el respeto a los derechos humanos de las personas. La Corte Interamericana ha manifestado la necesidad de que las “investigaciones se realicen por profesionales competentes,” esto es, con un alto nivel de preparación y formación en los procedimientos apropiados. Lo anterior se refiere a que todos los profesionales implicados en la investigación y documentación de posibles casos de tortura, tratos crueles e inhumanos, además de tener el adecuado perfil profesional, se encuentren en permanente capacitación tanto teórico-técnica cómo personal; no solo para desarrollar y perfeccionar sus habilidades profesionales, sino para prevenir el desarrollo del síndrome de burn out, y/o el desgaste emocional por el contacto directo y cercano con uno de los más profundos y obscuros acontecimientos de los que el hombre es capaz.
  • Independencia e imparcialidad: este principio garantiza que las instituciones o entidades responsables de la investigación y atención a las personas receptoras de tortura, tratos crueles o inhumanos, no se encuentren influenciadas o sometidas a intereses ajenos a su encomienda que puedan coherconarlas para la realización de su tarea, ya que de lo contrario de estaría cayendo en la simulación, propiciando la perpetuación de estos hechos e incluso encubriéndolos.
  • Exhaustividad: Este principio hace referencia a la utilización de todos los medios legales disponibles para la obtención de las evidencias necesarias para el esclarecimiento de los actos reclamados o denunciados, la identificación de los responsables y el enjuiciamiento de los mismos. Está íntimamente vinculado con la actuación propositiva referida con anterioridad y, esencialmente tiene vinculación con poder determinar en un plazo razonable la averiguación de la verdad.
  • Participación: resulta fundamental que se permita y garantice la participación de los agraviados y sus familiares, ya que este sería el principio de la reivindicación, además de que esto contribuye a la generación de consciencia social y al desarrollo de responsabilidad colectiva, lo que contribuirá a la construcción de la cultura de la denuncia.

En el caso particular del presente trabajo, se pretende además de reflexionar sobre las implicaciones y efectos psicosociales de la tortura, realizar un análisis de aquellos elementos teóricos y técnicos que permitan con la mayor eficacia y eficiencia posible la documentación psicológica de este fenómeno y sus secuelas en los receptores de esta, ya que como se menciona en el manual del protocolo (2004); se ha observado que los agentes torturadores han desarrollado tal nivel de sofisticación, que en un número importante de casos no dejan secuelas o lesiones físicas, por lo que la evaluación psicológica se convierte en un elemento fundamental para documentarla, identificar sus secuelas y proponer la atención de las víctimas.

Referencias:

  • Amnistía Internacional, (2001) La tortura en México: impunidad amparada por la ley.
  • Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2004) Memorias del Foro Sobre la Tortura en México; México.
  • Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2002) Seminario Internacional sobre Indicadores y Diagnóstico en Materia de Derechos Humanos: El Caso de la Tortura en México; México.
  • Comité Internacional de la Cruz Roja (2005) ¿Qué se entiende por tortura y malos tratos? http://www.icrc.org/Web/spa/s itespa0.nsf/html/69TJVK
  • David Fernández Puyana (s/a) La noción de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el marco del comité de derechos humanos y el comité contra la tortura de las naciones unidas American University Law Review Internacional http://auilr.org/pdf/21/21-1-6.pdf
  • Comisión Preparatoria de la Corte Penal Internacional (1998) Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional aprobado en Roma el 17 de julio de 1998,.
  • Jesús Rodríguez y Rodríguez, comp. (1994) Instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos ONU-OEA, México, Comisión Nacional de Derechos Humanos.
  • Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura (1992) publicada en el Diario Oficial de la Federación el 27 de diciembre de 1991 y sus reformas publicadas en el mismo medio el 2 de julio de 1992 y el 10 de enero de 1994.
  • Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas Para los Derechos Humanos (2007) Consideraciones para la investigación y documentación de la tortura en México; México.
  • Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas Para los Derechos Humanos (2004) Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes “Protocolo de Estambul”; Primera Revisión; Ginebra.
  • Real Academia Española (2001) Diccionario de la lengua española, 22a. ed., Madrid, Espasa-Calpe, tomo II, p. 2201
  • Ricardo Hernández Forcada y María Elena Lugo Garfias (2004) Algunas notas sobre la tortura en México, México, Comisión Nacional de Derechos Humanos.
  • Héctor Oswaldo Samayoa Sosa (2010) Manual para fiscales para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala.
  • International Rehabilitation Council for Torture Victims (IRCT) (2009) Acción contra la tortura Una guía práctica del Protocolo de Estambul – para abogados Copenhague K Dinamarca, http://issuu.com/irct/docs/legal_sp_web_red#print
  • Rivadeneira, Jenny. (2007) “Consecuencias Psíquicas de la Tortura” Tesis de Grado, Facultad de Psicología; Pontificia Universidad de Ecuador, Ecuador.
  • Laplanche, Juan; Pontalis, Jean-Bernard. (2004) Diccionario de Psicoanálisis Paidos; Buenos Aires.
  • Freud, Sigmund. (1989) Tres ensayos para una teoría sexual Obras Completas, Tomo VII, Amorrortu Editores; Buenos Aires.
  • Yarzábal, Luis. (1985) La tortura como enfermedad endémica en América Latina: sus características en Uruguay. Revista Nueva Antropología,año VII No. 28, octubre; UNAM; México.
  • Blair, Elsa. (2004) Mucha sangre y poco sentido: la masacre. Por un análisis antropológico de la violencia. Boletín de Antropología. Año/vol. 18, No. 35 Universidad de Antioquía; Medellín, Colombia.

42 Comments

  • ROCIO GONZALEZ CHAVEZ dice:

    IMPUNIDAD AMPARADA POR LA LEY, SERA CIERTO? PARECE SER QUE SI, AL MENOS EN MI MEXICO, POR FAVOR QUE LA LEY SE APLIQUE DE FACTO.
    GRACIAS.

  • Laura Neira dice:

    Excelente artículo, gracias por compartir.

  • Psic. Carlos Cabrera Laverde dice:

    Los autores Bezanilla y Miranda en este artículo de la utilidad y aplicación del Protocolo de Estambul exponen con claridad la conceptualización de la tortura y el ejercer la violencia física sobre los individuos víctimas,; y que permite documentar en forma amplia y detallada los correspondientes fundamentos y principios mínimos que garanticen su validez con la exposición de sus objetivos muy claros tales como :

    a) Aclarar los hechos, establecer y reconocer la responsabilidad o imputabilidad de las personas que la ejercen.
    b) Tomar medidas preventivas para evitar la repetición de este tipo de acciones o actos reprobables.
    c) Facilitar el procesamiento y definir las sanciones disciplinarias y el castigo aplicables a las personas cuya responsabilidad se haya determinado por investigación.

    Atentamente

    Perito Forense : Psic. Carlos Cabrera Laverde

  • Iliana Rondon Garcia dice:

    Lamentablemente la humanidad aun utiliza estos metodos, por suerte en mi pais, Cuba, no creo que sea una practica utilizada.

  • FRANCISCO RAÚL RUGGIERO dice:

    Muy buen artículo, sería para un debate y un análisis muy profundo.

  • Guiomar Bejarano Gerke dice:

    Gracias!! Es innegable la necesidad de participación del Psicólogo Forense en la valoración de casos de tortura. En mi país, Bolivia, se trabaja con el protocolo de Estambul a través del ITEI, un institución avocada a ello.

  • Ana Maria Siefken dice:

    excelente saber y conocer este protocolo

  • Giovanna dice:

    Tortura,no explora la privación de la libertad,la violación sexual como uno de sus instrumentos de acción,la desesperanza aprendida del violentado,la inminencia de su muerte ni tampoco como el torturador puede ser resiste a cualquier tratamiento,por demás excelente articulo

  • Sergio García Jiménez dice:

    Hace años en Coahuila, México se intentó capacitar a los cuerpos policiacos para que se utilizara este protocolo, eso fue hace 6 años, a la fecha las distintas policías, (municipal, estatal, grupos especiales y policía ministerial) actuan con impunidad, es lamentable.

  • Lic. Germán G. De Stéfano dice:

    Excelente trabajo, felicitaciones. Saludos desde Buenos Aires, Argentina.

  • Andrea dice:

    Muy buena exposición, creo que invita al debate! Gracias. Sls.

  • tania dice:

    Excelente información, muy enriquecedora.

  • Edgar U Santacruz A dice:

    Estoy de acuerdo con lo del protocolo, pero la gran pregunta, es cuantas instituciones repesentantes de la ley lo aplican? Sabiendo que el que paga manda asi es de grande la corrupción en México

  • Jorge Eliécer Castro Mosquera dice:

    Dres, BEZNILLO y MIRANDA :
    Gracias por darnos a conocer las diferentes acepciones, académicas e institucionales de la TORTURA , aunque difieran una de otra.
    Muy importante , el conocimiento, estudio , análisis y aplicación sugerida de “PROTOCOLO DE ESTAMBUL “, del 2001 y su revisión en el 2004, documento que debe ser difundido y debatido en las ACADEMIAS , UNIVERSIDADES Y CENTROS DE PODER .

  • alexander vallejo dice:

    Dres, BEZNILLO Y MIRANDA gracias por tan valiosos aportes, tengo para contarles que en Colombia hay problemas grandes de tortura los grupos al margen de la ley sea para militares o guerrilla utilizan la tortura como medio, así mismo en buenaventura hay casas de piques ( casa de torturas) y muchas de estas cosas quedan en la impunidad. ” seria bueno que aquí el estado aplicara o se enterara del PROTOCOLO DE ESTAMBUL”

  • Dr.Wilmer Ortega dice:

    La tortura se aplica todavia en el Mundo, no olvidemos los hechos recientes en la zona árabe. Y muchos gobiernos lo justifican con la excusa de constituir un asunto de seguridad nacional para sus países y una cuestión de soberania. Mientras las leyes se apliquen a discrecionalidad no surtirá el efecto deseado. Gracias por su aporte.

  • ULISES ZEPEDA RIOS dice:

    ANTES QUE OTRA COSA MUY APASIONATE EL TEMA Y MAS A LOS COLEGAS Y PAISANOS SOBRE LA TEMATICA DE LA CUAL SE SUFRE EN MUCHOS LUGARES DE NUESTRO PAIS POR LO CUAL LOS FELICITO SALUDOS

  • Edgar Ignacio Niño Lopez dice:

    Es un tema que nos permite enriquecernos, gracias por la ponencia.

  • Patricia Pinargote dice:

    Muy buen artículo, Felicitaciones.

  • Buena noche, excelente Ponencia, es bien interesante conocer el Protocolo de Estambul, ya que allí esta descrito claramente no solo el quehacer jurídico sino el rol que cumple el psicologo en estos eventos, para establecer las secuelas psíquicas que puede generar en el ser humano esta práctica que degrada la dignidad del ser humano, su dimensión física y psicológica además del daño que genera a la red social de estas personas, leerlo es interesante para comprender cual es la intervención psicosocial en estos eventos. Gracias por sus aportes.

  • Magdalena Chavez Mariscal dice:

    FELICIDADES COLEGAS Y PAISANOS UNA PERFECTO RETRATO DE NUESTRO SISTEMA Y SU RELACIÓN CON LA AUN EXISTENTE Y EN CASI LA MAYORÍA DE LOS CASOS PERMITIDA TORTURA. EL AHONDAR EN LAS SECUELAS PSIQUICAS DE LA VICTIMA NOS ACERCA MAS REFLEXIONAR MAS EN EL DISEÑO Y FORMA DE AYUDAR A TALES PACIENTES.

  • Martín Covarrubias dice:

    A nivel internacional se han realizado varios avances en la regulación normativa para prevenir y sancionar la tortura sea cual sea sus manifestaciones y los agentes que lo realicen. Hay mucho todavía por hacer, pero la tortura se ha verificado y diversificado que ha roto paradigmas anteriores. Felicidades. Saludos desde México.

  • Apreciado Lic. Jose Manuel:

    Mil gracias por el aporte, coincidimos enteramente en lo valioso y bien construido que es el protocolo de Estambul.
    Que bueno contar con su presencia dentro de nuestros ponentes!

  • Oscar R. Castillo dice:

    Gracias, muy interesante.
    Pineso que en definitiva, la evaluación psicológica en los casos de tortura necesita de profesionales con mucho conocimiento y manejo de la intervención con personas en marcada situación de estrés y ansiedad, producto de experiencias traumáticas como lo es la tortura. Ahora bien, también considero que es necesario

  • Oscar R. Castillo dice:

    (Continuación del comentario anterior)
    …que las psicólogas y psicólogos sepan cómo manejar el estrés que atender estos casos puede generarles; es decir, resultan totalmente necesarias las actividades de autocuido, para no verse afectadas o afectados mentalmente.

  • Maria de los Ángeles Durán Herrera dice:

    Muy buena ponencia. Sin duda la tortura es un delito atroz, máxima expresión de la degradación humana. Me gustaría que se ampliara más sobre sus formas de expresión y si existe un programa específico para perpetradores.

  • pablo amezcua dice:

    excelente tema, es un tema muy delicado, y sin embargo se ve mucho en estos tiempos,

  • Amparo Caballero Borja dice:

    José Manuel y Amparo:
    es un gusto leer su material en este congreso virtual del que me encuentro participando en calidad de asistente virtual. Citaré su trabajo en el que me encuentro haciendo en estos momentos.
    Amparo Caballero Borja
    Perito de México.

  • Eloy Antonio Gutierrez Soltero dice:

    Gracias por compartir estas reflexiones.

    El último punto me parece importante para quienes hemos conocido sobre casos en los que los servidores públicos han utilizado esté método para obtener confesiones, ya que no sólo es la víctima de la tortura quien padece sus efectos, sino que la sociedad misma, representada por las víctimas indirectas, se vuelve en una afectada mas y rehén de esta práctica.

    El excelente análisis en lo individual que hace de la figura del perverso-torturador muestra también como en lo colectivo, cuando esta práctica se encuentra en el interior de las instituciones de procuración de justicia, sirve para mitigar la ansiedad de los representantes del estado ante las crisis de legitimidad y de falta de inteligencia para utilizar procedimientos científicos lícitos en la investigación del delito o por la de mantener en apariencia un nivel bajo las estadísticas de impunidad.

  • Porres Walter dice:

    Muy buen artículo, Felicitacione,tema que invita al debate y nos permite enriquecernos, gracias por la ponencia Walter

  • Muchas gracias estimados compañeros por sus comentarios, que nos invitan a seguir trabajando

  • Nélida Encina Antola dice:

    Excelente! Gracias por el aporte

  • leidy paola martinez roa dice:

    Colombia necesita de conocer y profundizar en el protocolo de estambul, por las contantes torturas que se imparten a toda la poblacion vulnerable

  • Gloria Torres dice:

    Excelente la informacion expresada en estos espacios que invitan a la reflexion de una realidad existente .

  • Soledad Dawson dice:

    Difícil temática cuando en algunos niveles, y en algunos países, se justifica desde el aparato burocrático y judicial. Cuántas prácticas de tortura hay invisibilizadas o justificadas? Muchas gracias por la ponencia!

  • DUENDY KIRA RAMIREZ SANCHEZ dice:

    DEL DOMIMIO DE TODO PSICOLOGO FORENSE SERVIDOR PUBLICO OPERATIVOS. EN MEXICO TENEMOS MUCHA TLA QUE CORTAR DE ESTE TEMA Y MUY POCOS SON CAPACES. GRACIAS

  • Eloy Antonio Gutierrez Soltero dice:

    Pienso que la única vía pragmática que contrarreste el uso maquiavelico de la tortura (porque incluso desde la misma población en general esta práctica se justifica, en tanto la víctima de tortura sea parte de una “investigación” criminal y luego es presentado como presunto responsable) es que mientras los órganos de investigación se enseñan a realizar verdadera investigaciones del crimen y trabajen con estándares probatorios legítimos, la prueba confesional debería estar en suspensión.

  • yohana dice:

    no habia tomado en cuenta este tema para el dictado de clases muy agradecida por la informacion

  • ULISES dice:

    MUY BUENA APORTACION SALUDOS Y FELICIDADES A LOS PONENTES

  • jeronimo dice:

    Soy Jeronimo Morales Godoy, me interesa recibir informacion ya que soy psicologo Forense y una certificacion internacional me sirve en mi trabajo en mi trabajo privado en los tribunales,felicidadesde por estar formando y forjando nuevos profesionales en esta area de la ciencia Forense.

  • jeronimo dice:

    Soy Jeronimo Morales Godoy, me interesa recibir informacion ya que soy psicologo Forense y una certificacion internacional me sirve en mi trabajo en los tribunales,felicidades por estar formando y forjando nuevos profesionales en esta area de la ciencia Forense.

  • Orlando Escobar dice:

    Saludo cordial
    Es la tortura una de las aberraciones mas grandes de la humanidad, es una de las máximas expresiones de sadismo a la que puede llegar el ser humano y muy utilizada inclusive por algunos Gobiernos como política de Estado por diferentes motivos. Afortunadamente organismos como la CPI han mostrado mucho interés en apoyar a los Estados miembros para la modificación de sus Códigos Penales y enmarcado este Delito como de Delito de Lesa Humanidad.
    Excelente articulo.

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