HERRAMIENTAS PARA LA PERICIA PSICOLÓGICA EN DELITOS SEXUALES INTRAFAMILIARES
HERRAMIENTAS PARA LA PERICIA PSICOLÓGICA EN DELITOS SEXUALES INTRAFAMILIARES
DR. ALBERTO EIGUER
El libro de Cristina Nudel es de gran originalidad, por varias razones.
Trata de un tema muy actual, los abusos sexuales en familia. Explica de manera detallada la práctica de perito en psicología de la autora, subrayando su especificidad y lugar indiscutible en el campo tanto jurídico como clínico. Adopta un punto de análisis novedoso: la familia entendida como una totalidad grupal en donde los vínculos entre sus miembros establecen una sostenida reciprocidad intersubjetiva. Descubre desde este ángulo cómo la manera de entender el caso se modifica a tal punto de no sólo facilitar su lectura sino poder cambiar la decisión jurídica, como en el caso de llevar a absolver una paciente que fue objeto de una falsa denuncia. También estudia los ejemplos presentados desde la perspectiva del algoritmo David Liberman, al considerar el discurso de los niños abusados que se expresan curiosamente por una erotización excesiva e inadaptada ‑nosotros lo llamaríamos voluptuosidad.
Escrito de manera clara y accesible, tanto útil a especialistas y estudiantes como a un público sensible a los temas de las violencias sexuales en familia, esta obra nos brinda con generosidad un panorama amplio de la materia. Quienes deseen interiorizarse de los últimos estudios sobre la situación jurídica, la clínica de las consecuencias de los abusos sobre los menores, encontrarán aquí un desarrollo detallado.
La autora aplica el psicoanálisis de los vínculos a la familia donde hay abuso sexual. Ello le permite agudizar tanto la reflexión como la pesquisa de la realidad del abuso. En efecto, el perito es solicitado para reponder a la pregunta sobre la “verdad” del abuso. Un sinnúmero de falsas alegaciones son objeto de denuncia. Era necesario encontrar el método para reconocer los hechos de manera fehaciente, ya que de ello dependerá la inculpación del abusador, la designación de los cómplices, el tratamiento del abusado con el resto del grupo familiar, etc.
Gracias a estos desarrollos, se pasa de indagar cómo el incesto tuvo lugar a cómo funciona una familia incestuosa. No se preguntará tal sólo si un acontecimiento es “enjuiciable”, sino que se tomará desde ahora en cuenta la estructura familiar incestuosa.
Al mismo tiempo, la cuestión de la verdad es objeto de un debate sumamente importante entre psicoanalistas. Algunos de estos últimos oponen la verdad narrativa a la verdad histórica, a la que consideran inaccesible. El hecho es importante por cuanto el levantamiento de lo reprimido es un paso substancial para la desconstrucción del síntoma. Como es imposible llegar a saber lo que sucedió con precisión, estos analistas pondrán el acento en la manera en que los hechos son relatados. Surge así una nueva orientación teórico-clínica que encuentra un eco en la storytelling. Hay que reconocer que Freud mismo abrió la vía de esta postura en su artículo “Construcciones en el análisis” (1937), donde sugiere que el analista, cuando no encuentra la llave del pasado, trata de construir lo acontecido con elementos de su imaginación o de su experiencia. De hecho, la inferencia a partir de indicios dados por el paciente es con frecuencia aleatoria.
Tales debates tienen interés en la evolución del tratamiento analítico; en este contexto, se corre poco riesgo al construir el pasado. Ello es más delicado cuando se trata de confirmar si hubo o no abuso sexual. Aquí cualquier indicio puede ser vital para cernir la verdad. Es en este lugar donde interviene la perspectiva vincular abriendo perspectivas, ya que permite desentrañar las complicidades colectivas que pueden llevar a que el consenso adquiera un peso de verdad deformándola. El reconocimiento de los mecanismos perversos de inducción a distancia de comportamientos se aclara desde la perspectiva del vínculo intersubjetivo. Este tiene en cuenta al psiquismo tanto de los actores como de sus víctimas, así como de las complicidades recíprocas, del peso de la dependencia que lleva a veces a ciertas personas a autoacusarse de lo que no hicieron o a hacer que los hechos aparezcan como siéndoles desfavorables.
En general, el espíritu del psicoanálisis se mantiene alejado de juicios éticos; no juzga ni condena. La justicia tiene evidentemente otra óptica. A través de la nueva perspectiva abierta por los vínculos intersubjetivos, se supera esta dicotomía: somos todos culpables y ninguno, lo importante es aislar aquello o aquel que hace daño, pues ello altera profundamente a las víctimas. Aquellos que han sufrido una agresión sexual no sólo han sido atacados en su cuerpo, sino en su alma. Se desmoronan sus relaciones de parentesco, es decir aquello que nos define como pertenecientes a una familia, a una filiación, a una cultura generacional. Pensar aparece como un pecado; la identidad deja de estar apuntalada. Al mismo tiempo, se deshacen las alianzas inconscientes entre los miembros de la familia. La experiencia muestra que la diferencia de géneros juega un papel relevante en estas violencias familiares; la lucha entre los géneros suele justificar a los integrantes de estas familias las peores venganzas. Como desde hace recónditas épocas, el dominio sigue agitando el anhelo humano como si la pequeñez de cada uno encontrara así un aliciente, por lo tanto irrisible.
Doctor Alberto Eiguer
Psiquiatra, psicoanalista,
Director de investigaciones en en el Laboratoire de recherches en psychopathologie et psychologie clinique de la Université de Paris V René Descartes, Francia
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