CONSTRUCCIÓN PSICOJURÍDICA DE LA FIGURA DE HOMICIDIO EN ESTADO DE EMOCIÓN VIOLENTA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA.

ROBERTO HORACIO CASANOVA

Resumen

En el presente artículo ha de plantear en primer lugar un breve recorrido histórico – jurídico a modo de antecedente en relación a la figura de Homicidio en estado de emoción violenta. Para esto, se tomaran en cuenta distintos precedentes que pudieron haberse conformado como las bases para el tipo penal por la legislación argentina normado. La propuesta parte de observar el proceso de transición que ha existido desde el conyugicidio hasta lo normado en el art. 81 Inc. 1ro. Acápite a. del Código Penal de la Nación Argentina

Se procederá a trabajar en relación al proceso de transición y conformación de la figura de Homicidio en estado de emoción violenta, para luego problematizar sobre la esencia misma del término y su posible lectura desde una crítica psicojurídica al discurso patriarcal que sostendría de fondo a estas legislaciones.

Sin la intención de realizar un escrito centrado en la violencia de género, será inevitable no hacer alguna referencia alguna a ello, ya que se plantea aquí un mecanismo de violencia simbólica por el cual el varón reafirma un status quo a través de la legalidad que un código impone.

Antecedentes históricos – jurídicos del Homicidio en estado de emoción violenta

ART. 81 Inc. 1ro. Acápite a: “Se impondrá reclusión de tres (3) a seis (6) años, o prisión de uno (1) a tres (3) años: a) Al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusables;” (Código Penal de la Nación Argentina)

Para dar inicio a este apartado, se hará referencia a Pilar Aguilar Malpartida (1998), quién menciona que aquello que hoy conocemos como homicidio en estado de emoción violenta es producto de la transformación paulatina del conyugicidio, figura que permitía, hasta los inicios del siglo XX, el asesinato de la cónyuge infiel sin pena alguna.

Se debe entender que este mecanismo respetaba una lógica sustentada en la venganza dentro del ámbito privado, donde el Derecho Penal aplicaba su poder represivo de este modo. Debe uno poder  representarse durante la época a la que aquí se hace referencia puntualmente –siglos XVIII y XIX- el hecho de que los individuos efectuaban justicia de forma propia, ya que el Estado no contaba con la fuerza ni las herramientas para actuar en pos de los intereses lesionados. Con este modo de justicia en el marco de la regulación privada se observaban un gran cúmulo de excesos en los cuales regia un lógica o Ley del Talión como mecanismo de regulación. Se habla aquí de la idea de que entre el daño recibido y el causado entre ofendido y ofensor, debía existir una justa proporcionalidad. Con el tiempo, surge un mecanismo de mediación en el cual ambas partes proceden a nombrar un representante –o varios – que se interponga como especie de jurado entre lo reclamado y procediera a dictar el castigo correspondiente (Páez Olmedo, 2005).

Respecto a la figura de adulterio y en el caso de presentarse un posterior homicidio, el Derecho Penal ha actuado de diversos modos, destacándose tres direcciones: a) la excusa absolutoria, b) penas correspondientes al homicidio y las lesiones, y c) una pena atenuada.

Retrocediendo al Derecho Romano, el hecho de la infidelidad por parte de una mujer no contaba con penalización, sino más bien que se cernía a la Ley pater familias o mejor denominado tribunal doméstico. Recordar que en la figura del padre de familia recaía el derecho de vida o muerte en relación a los integrantes del grupo familiar (Arguello, 2011).

Esta tradición respecto a la venganza en pos del ofendido ha sido continuada por el derecho español de la edad media. Basado en códigos del derecho alemán del Siglo V –Código Eùrico, compilación de leyes ordenadas por el rey visigodo aproximadamente en el año 480- se normó el delito de adulterio concediendo al marido el derecho castigar hasta quitar la vida inclusive a quienes fueran descubiertos en la comisión de este acto.

Se debe hacer referencia, a fin de este recorrido histórico y poder así comprender este proceso de transición desde el conyugicidio a la figura de emoción violenta, lo que refiere a las Siete Partidas de Alfonso X, código del Medioevo que define el adulterio como delito y reconoce un carácter de privado en el mismo. Es de destacar que la norma de este código no solo habilita al cónyuge ofendido la potestad de perseguir a los ofensores, sino que también a su línea familiar de origen, es decir, padre, hermanos y tíos paternos (Las siete partidas de Alfonso X, 1256 – 1265).

Pero si  hablamos del derecho español y a fin de entender esta posible transición del conyugicidio a la figura de emoción violenta, debemos percatarnos del peso de la iglesia católica en las normas y políticas de la época. Todo lo referente a la sexualidad de la población ha sido severamente controlado, en especial la moral de la mujer. Donde la honra del hombre y la familia dependía en gran parte de la pureza, virginidad, moralidad y obediencia de la mujer. Desde esta lógica es claro pensar el interés de los hombres en el control y castigo de la mujer que no haya cumplido con estas premisas del poder. El género femenino arrastraba aún las ideas de la Grecia antigua, donde eran observadas como inferiores, mentalmente débiles y con tendencia a acceder a las tentaciones del cuerpo -cuerpo que luego debía ser castigo a fin de limpiar el alma-. Entonces podemos entender que el  hombre, el esposo, por su honra y la de su familia, no solo tenía permitido terminar con la vida de su mujer, sino que era prácticamente una obligación social, familiar y religiosa.

En lo que respecta a la República Argentina, el Código Penal de 1863 normaba en su art. 234: “El cónyuge que sorprende en adulterio a su cónyuge, da muerte en el acto a ésta o a su cómplice o a los dos juntos, sufrirá cárcel en tercer grado (3 años).” Se presentaba como una figura atenuada de la de homicidio, en donde el cónyuge desbordado por una causa de emoción evidente matase a su esposa adultera. El punto nodal de esta lógica es que la situación viene a conmover la razón del sujeto y por comprensible y justo dolor aliena la voluntad del individuo lo cual moviliza el hecho delictivo. No se puede dejar de notar el discurso patriarcal de la norma, en la cual se presupone a la mujer adultera, no quedando lugar a sanción en caso inverso. Debemos entender la lógica que sustenta esta legislación, que proviene de los Derechos arriba desarrollados (romano, alemán, español). Donde el honor de la familia y el nombre, se sustentaba en el padre de familia. Se debe castigar a la mujer en su falta a fin de proteger el estatus quo de la familia patriarcal.

Subsiguientemente en el Código Penal del año 1924 la figura atenuada del conyugicidio desaparece, sin embargo, permanece a modo de atenuante del homicidio del cónyuge. Las condiciones son que esto se desarrolle dentro de un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusables. Esto no se ha visto modificado con las reformas del código de año 1991 ni la más actual del año 2014.

Hacia la conformación del concepto de emoción violenta

Se ha afirmado en apartados anteriores que las normas jurídicas de siglos pasados han favorecido al hombre, el cual al ver una amenaza a su honra y la de su familia, optaba por acabar con la vida de su mujer. Pero a lo largo del Siglo XX esta figura se ha ido deformando, desligándose de la cuestión de mantener el buen nombre y la honra, modificándose a un delito signado por la emoción. Esto no deja al victimario sin pena ya, sin embargo, enmarcado en esta figura le atenúa la pena considerablemente. Así el Derecho Penal confirma que la emoción violenta es un hecho de índole psíquico, un estado afectivo que altera transitoriamente y de forma brusca la estructura psicofísica del sujeto. Se puede pensar este uso del concepto de emoción como una justificación, en el cual la legislación prevé que el individuo actúa con un detrimento de sus capacidades inhibitorias de voluntad. Se diferencia del Homicidio simple en este punto, donde si bien se demarca la ilicitud de matar a otro, la sanción se atenúa en base al carácter explosivo, descontrolado y por fuera de control voluntario que la emoción despierta en la escena puntual –o progresiva-.

Aspectos psico – juridicos de la emoción violenta

Se podría plantear un primer registro como antecedente del término Emoción Violenta bajo el concepto de “ímpetu de ira”, en el cual el agente actuante responde en base al dolor provocado y razonable origen de su acción. Se pone en juego aquí el factor fehaciente de una provocación por parte de un otro. Dada esta situación, la respuesta del agente alcanza un pico y movilizado por un impulso se pone en juego una reacción en la cual no media autocontrol ni razonamiento alguno. Entonces, la justificación del actor es este “ímpetu de ira”, donde el justo dolor es suficiente para excusar su reacción, en donde se ha visto en detrimento algún aspecto físico, moral, material, decantando de la desintegración de esferas emotivas, sentimentales y afectivas (Sproviero, 1996).

Por otro lado, la psiquiatría ha resaltado que el término emoción violenta ha sido utilizado por la normativa jurídica sin remarcar que dicho concepto pertenece a un campo auxiliar al Derecho, como lo es la ciencia psicológica. De este modo, se han observado posturas que han visto dificultades a la hora de definir y diferenciar lo que se demarca como emoción y como pasión (Marianetti, 1999).

Pero para hoy poder comprender el término de emoción violenta, debemos pensar en la aun no del todo superada dicotomía mente – cuerpo. De este modo, algunas normas y funcionarios sostienen en su lógica discursiva la idea de una mente donde anidan las emociones signadas por procesos a veces inexplicables. De este modo se equipara a las emociones como acciones de carácter de instinto que se oponen al raciocinio y voluntad dirigida. De este modo el Derecho Penal sostiene que el homicidio bajo el estado de emoción violenta es un hecho totalmente psicológico ajeno a toda posible influencia cultural, sin imposibilidad de prevención o dominio alguno. Pensamiento que demarca la base biologicista de nuestro derecho, con raíces médicas y psiquiátricas postuladas a lo largo del Siglo XIX. Si bien aquellas teorías que dieron sustento a las primeras legislaciones y que nuestro código han tomado como modelo en gran parte, ya han sido superadas científicamente. El núcleo duro, el discurso de poder de los legistas evita que tambalee la tradición que nuestro ordenamiento jurídico posee.  Citando a Pilar Aguilar Malpartida (1998) en relación a estos nuevos saberes refiere que los avances en la investigación de las neurociencias muestran que el ambiente comienza a modelar el cerebro aun antes del nacimiento y, a la inversa, los rasgos innatos del cerebro definen la forma en que percibimos y reaccionamos al ambiente. Estos estudios proponen entender la violencia como un proceso que es el producto de la colaboración compleja entre genes y proteínas dentro de las neuronas y un ambiente exterior cambiante y a menudo hostil. Por todo ello la violencia no puede estudiarse como si fuera un defecto individual aislado y ahistórico.

Sería valioso pensando en un entrecruzamiento discursivo entre Ley y Psicología, pensar el rol del psicólogo jurídico a la hora de asesorar en legislaciones a los funcionarios responsables. Punto difícil por la limitada formación escasa cantidad de especialistas psicólogos aptos para la tarea y por el juego de poder que surge en un campo donde la psicología se presenta como auxiliar muchas veces sin lugar a protagonismo. Y no solo una función de asesoramiento puede requerir el rol de psicólogo jurídico, sino también de visibilizar procesos que aun el poder representado en los funcionarios no logra –o no interesa- percibir. A pesar de haberse quizás formalizado la eliminación de ciertos derechos del hombre respecto a su esposa y el deber de obedecer de esta, se escucha todavía esa idea de que el varón ejerce violencia con el fin de corregir con buena intención de un sano control.

La psicología en su deber ético de asegurar y proteger la Salud Mental de los individuos, debiera percibir que cuando hablamos de derechos y normas, hablamos de poder, de discursos, y se viene tratando aquí la lógica patriarcal que sostiene y envuelve todo este entramado político. Así es dable pensar que la legislación se apoya en lo cultural de una sociedad y la ciencia psicológica tiene en sus bases las herramientas para el análisis de las distintas variables intervinientes en dicha red de poder. A modo de ejemplo, los roles que a lo largo de su desarrollo se le va asignando a la niña –en la casa, con los hijos, su honor, su fidelidad – son un modelaje de la mujer adulta, que despliega a través de distintos modos de ejercicio de la violencia y la coerción. Se insiste aquí, no es poco común observar entonces que cuando la mujer a quien se le quita la vida –víctima de un homicidio en estado de emoción violenta- algún funcionario se pregunte sobre posibles culpas y responsabilidades por ello. Citando Hurtado Pozo “los prejuicios sociales, jurídicos e intelectuales ocultan y justifican las discriminaciones que se practican contra las mujeres y siguen influyendo la manera como el ordenamiento jurídico regula las relaciones entre hombres y mujeres”. Se puede decir que el hombre construye la ley, pero la ley también crea sentidos y sostienen discursos de poder legalizando el uso de la fuerza de coerción de ser necesario.         Es un deber ético entonces formarse adecuadamente a fin de interpretar estos entrecruzamientos de intenciones, a fin de intervenir de modo adecuado en la protección de los Derechos de los sujetos y su Salud Mental.

A modo de conclusión

Se puede afirmar luego de este recorrido que el carácter coercitivo de la lógica patriarcal y sus valores, imponen una serie de legislaciones signadas por intereses en torno al rol asignado a la mujer. Aquí se ha presentado a modo de ejemplo aquello antes denominado conyugicidio y que –según la presente lectura- ha devenido en una figura atenuada que es la de Homicidio en estado de emoción violenta.

Se ha planteado la dificultad que hubo al utilizar el concepto de emoción por parte del Derecho, abstrayendo de este término solo factores biologicista dejando de lado cuestiones de índole psicológica. Y no se piensa esto inocente; más bien se cree responde a un proceso de ocultamiento y modelado cultural explicito e implícito. Imposición de simbolismo y jerarquías que sostiene la diferencia entre géneros. Es decir, pensar que esta figura de emoción violenta lejos de ser un instrumento social que sirva para impartir justicia, funciona más bien como un mecanismo que sostiene todo un estado de violencia simbólica y coerción.

Se  ha presentado la idea de Homicidio en estado de emoción violenta como heredero de la anterior figura de conyugicidio y como heredero del mismo mecanismo por el cual los varones puedan limpiar su honor (quizás no yo con total libertad de vida o muerte de la mujer, pero si con un pena atenuada). Aquí se trasluce el centro de la discusión, donde pareciera que este honor a proteger vale más que la vida una mujer. Dinámica en la cual el varón impone sentidos y la mujer en muchas ocasiones desconoce y reconoce a los mismos. Planteando a su vez mecanismo en los cuales la psicología cuenta con herramientas a fin de intervenir desde distintos roles, con un horizonte ético y de protección de Derechos de los sujetos.

Bibliografía

Arguello, L. (2011)                             Manual de derecho romano. Historia e instituciones. Buenos Aires: Astrea.

Hurtado Pozo, J. (1987)                   Manual de derecho penal. Lima: Versiòn E-BOOK

Malpartida Aguilar P. (1996).           La emoción violenta como atenuante de los asesinatos contra las mujeres a manos de sus parejas. Boletín MujeresHoy, Isis Internacional.

Marianetti, J. (1999)                          Emoción violenta: interrelaciones, psiquiátrico – psicológicas – jurídicas. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas Cuyo.

Sproviero, J. (1996).                          Delitos de Homicidio. Buenos Aires: La Rocca.

Páez Olmedo, S. (2005)                   La reacción social. Extraído de sitio web: http://www.derechoecuador.com/articulos/detalle/archive/doctrinas/derechopolitico/2005/11/24/la-reaccioacuten-social, Consultado 10/04/2016.

84 Comments

  • Germán Amado dice:

    Muy buena la ponencia, pero con todo respeto digo y me parece que el código penal argentino así como el colombiano, deben ser modificados, por que son muy laxos en cuanto a las penas, por eso pienso se siguen dando homicidios y cada ve más graves.

    Mil gracias por el aporte.

    Saludos

    • Gisel Orellana dice:

      Estoy de acuerdo con usted.
      Ahora que conocemos y hemos analizado cual es el trasfondo y origen, seria ideal que se modificaran los codigos penales.
      A mi parecer, no es solo como usted menciona, las penas aplicadas a quienes quebrantan la ley pero tambien de que manera influye a quienes no la quebrantan pero aun asi violentan.
      Repercuten de una manera casi normalizadora del acto.
      Como lo menciona el ponente, nuestro deber etico es la salud mental de los individuos, pero hay que tener como prioridad a las victimas.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Estimado German, Gracias por su tiempo. Respecto a la penas y su severidad o falta de ella, me inclino a pensar que endurecer las penas, no modificara la problemática socioeconomica que pudiese estar de fondo en una sociedad y su criminalidad. Son posturas. Lo cierto es que, dentro de una sociedad capitalista, la carcel sirve, los presos sirven, siguien las ideas de Michel Foucault.

  • Germán G. De Stéfano dice:

    Gracias por su presentación. Saludos cordiales.

  • K. H. dice:

    Como forma de reflección y comentario digo que la violencia es un hecho humano instintivo y es la cultura la que se encarga de minimizarlo. El derecho penal configura ciertas normas para condenar una conducta, pero sigue siendo muy débil a la hora de establecer un juicio. Es interesante la forma como se define la emoción violenta y sus excepciones y límites como la legítima defensa y la inimputabilidad. Me gustaría preguntar si, en caso de existir un trastorno mental en la persona que comete homicidio que se comprueba como premeditado, ¿aplicaría como emoción violenta o una emoción inconsciente debido a su trastorno? Gracias.
    Excelente ponencia, me ayuda a entender los conceptos psicológicos con un enfoque jurídico.

    Saludos.

    • Jorge beltran dice:

      Según mi proceso formativo en el que me encuentro diria que depende el tipo de trastorno, pues si este afecta la cognición del sujeto no es posible una planeación del hecho, tengo entendido que si existe el trastorno este es tomado como una base patológica de la conducta y desde allí se posee un argumento más fuerte que en la emoción violenta. La emoción violenta generaria sentimientos que desbordan al sujeto y alteran su volición en el instante por lo cual no existiria tiempo de premeditación.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      En el caso que usted plantea, en el codigo penal argentino esto se plantea en el Art 34 del mismo. Mas alla de el individuo tener diagnosticado o una base , por ejemplo, una estructura psicótica, lo que importa a la hora de evaluar culpabilidad es si en el momento del hecho ha podido comprender y dirigir sus actos. Le agradezco su interes.

    • Ricardo Salas dice:

      Como bien se ha hecho mención depende que tipo de trastorno presenta el sujeto, solo en algunos trastornos se ve alterada la consciencia y la voluntad, también recordemos que una psicopatología no se desarrolla de la noche a la mañana, habría que evaluar historia de vida del sujeto para corroborar que efectivamente presenta algún trastorno y si este fue el que intervino al momento de cometer el delito.

  • Jorge beltran dice:

    Interesante interpretación. Es posible notar la fuerte influencia de genero que de presenta en los diferentes contextos sin ser este la exepción. Creo que han tenido lugar muchos cambios que dan paso a una igualdad de genero y por ende un justicia más imparcial y efectiva.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Comparto con usted la importancia de pensar la variable genero entre otra a la hora de pensar estas cuestiones, pero siempre desde un mayor objetividad posible. Gracias po su tiempo

  • Gladys Camacho dice:

    El recorrido histórico es una base muy buena para comparar y confirmar lo que hoy en día aún se vive “el castigo a la mujer” pero ahora es por parte del marido, esposo o cónyuge. Desde mi punto de vista ese tipo de delito no debería tener un atenuante que se pueda argumentar (no estar consciente de sus actos al momento de cometer el delito) y la pena de prisión debería ser superior a 3 años tanto en el código Argentino como en el Colombiano. Gracias

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      No podría hablar en mi caso de lo correspondiente como pena en años ya que quizas como psicologo forense mi labor es otra, si invitar a pensar en lso discursos que sostienen ciertos codigos penales y normas. Muchas gracias por su tiempo!

  • gladys dice:

    excelente ponencia, este tema es muy interesante, desde mi punto de vista si bien el estado de emocion violenta protege al hombre por no estar consiente en el momento de sus actos, me pregunto: en que momento se protege a la mujer, donde quedan sus derechos, no se estaria contradiciendo la ley con respecto a la igualdad de genero?

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      La pregunta que usted se hace, es la que dejo abierta como discusión en la ponencia. A veces a las leyes les lleva tiempo actualizarse, mas bien dependen de voluntades políticas.

  • Mailin Ramos dice:

    Muy buena su ponencia, creo que la violencia en estos últimos tiempos ha ido aumentando en comparación con épocas pasadas e investigaciones como estas nos ayudan a entender el pensamiento y el comportamiento humano, gracias por su aporte.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Gracias por su comentario, tengo mi resguardo al pensar que esta sea un época mas violenta que otras, quizas sea una violencia distinta, mas globalizada, masiva, tercerizada, pero no sabría decir si en mayor o menor medida. Saludos.

  • Silvana Alejandra Lopez dice:

    Muy buena ponencia, pero corresponde destacar que en nuestro país hay un fuerte movimiento que tiene por objetivo de-construir a nivel socio-cultural, modelos de pensamiento patriarcal que ha costado (y sigue costando) muchas vidas. Ej: Movimiento “Ni Una Menos”. Es un largo y dificultoso camino…revertir la concepción de mujer-objeto a concebirla como “Sujeto con Derechos”. A su vez a nivel legal (el cual no es mi campo de conocimiento), se ha instalado la figura del Femicidio, término que se considera como un agravante en delitos que terminan con la vida de tantas madres, esposas, amigas, etc.

  • Adonay dice:

    El tema tratado es muy interesante debido a que nos demuestra como un aspecto psicológico, es decir, “el estado de emoción violenta o ira”, es utilizado para justificar el homicidio hacia las mujeres. Claramente se puede notar un mal reforzamiento entre los conceptos psicológicos y jurídicos que en lugar de favorecer a un mejor proceso de justicia igualitario para ambos géneros, más bien obedece a una ideología patriarcal que se encarga de seguir discriminando y violentando los derechos de la mujer.

    • David Hrdz dice:

      Muchas veces esos aspectos del estado de emoción son utilizados porque son los mas fáciles de mencionar o de “aparentar” tener para poder disminuir un consecuencia

      • Roberto Horacio Casanova dice:

        Una adecuada evaluacion pericial interdisciplinaria debería detectar indicadores simulación y si realmente ha sido parte de un estado de emocion violenta, desde lo psi, he ahi el rol nodal del psicologo forense en estas situaciones.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Gracias por su comentario, quizas el estado de emocion violenta no justifica, ya que es homicidio en fin, pero lo atenua en lo que es la pena, dando como razon un estado, que al menos desde el planteo que propongo, no observa la ofrmación cultural posible y da por un impetu sin control posible de voluntad. Muchas gracias po su tiempO!

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    Excelente trabajo, en Venezuela se maneja el termino FEMINICIDIDO, para los mismos casos de “Emoción Violenta”, muy buenos argumentos, gracias por ten interesante informacion..

  • Slvia Fernandez Vasquez dice:

    Interesante el tema, podemos comprender que la emoción violenta se esta considerando como justificación para el accionar del individuo, pero en todo caso también muchos agresores estarían protegidos.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Gracias por su comentario. Quisiera decir que no creo que el tipo penal descripto justifique la accion del sujeto, sino mas bien atenua la pena, dando argumentos sin contemplar otros factores (los que desarrollo en la ponencia). Gracias por su tiempo!

  • Carolina dice:

    Muy buena su ponencia, la violencia en estos últimos tiempos ha ido aumentando en comparación con épocas pasadas e investigaciones como estas nos ayudan a entender el pensamiento y el comportamiento humano, gracias por su aporte.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Ha sido el pequeño aporte, sumar a la idea de comprender las leyes que nosotros mismos convenimos para limitarnos a nosotros mismos.

  • David Hrdz dice:

    En muchas ocasiones es mas creible cuando un hombre trata de justificarse de un “problema mental” o de una conducta “inconciente” hacia un mal trato con la mujer, pero cuando una mujer violenta un hombre, se le hace un juicio directo, mientras que al hombre se le prolonga mientras se le hacen las evaluaciones, es necesario que antes de un jucio estas personas pasen por evaluaciones para comprobar su estado, para que asi en el proceso judicial se realice de una forma correcta

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      De acuerdo con usted en torno a fortalecer y promover una evaluación profunda del sujeto acusado antes de toda conclusión. Esto evitara todo tipo de mecanismo , entre ellos la justificación.

  • Nixia Herrera dice:

    El tema tratado en la ponencia me ha parecido muy interesante, y a pesar de la extensión del material a abarcado desde mi óptica dos aspectos puntuales como son la conformación de la concepción de emoción violenta y los aspectos psicojuridicos de la emoción violenta, y queda muy claro que en lo que respecta al tema no puede estudiarse como si se tratase de un “defecto individual y histórico”, pensar en lo que ya se ha venido proponiendo, un entrecruzamiento entre Psicología y Derecho, donde el Psicólogo Jurídico asuma un rol activo desde el cual con sus conocimientos científicos asesore a quienes son responsables de proponer legislaciones, de manera puntual y categórica, se necesita ir paulatinamente haciéndonos un espacio,por ello como bien menciona ud, el empoderamiento del psicólogo en este ámbito es necesario.

  • pablo amezcua rios dice:

    excelente y felicitaciones, es bueno conocer de estos temas. ya que casi no existe informacion relevante.

  • ULISES ZEPEDA dice:

    EL TEMA PRESENTE ES COMPLICADO PUES ALREDEDOR DE EL SE APARECEN CUESTIONES DIVERSAS Y COMPLEJAS DESDE LO SOCIAL, JURIDICO, CULTURAL Y LO PSICOLOGICO LO CUAL NO ASE FACIL SU EXPOSICION SIN EMBARGO ES MUY INTERESANTE SU PROPUESTA SALUDOS

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Concuerdo en que no es facil su exposición, y su recorte, he dejado muchas cuestiones fuera, intentando sintetizar en una idea generla. Muchas gracias.

  • ARTURO VERDUZCO dice:

    Excelente presentacion, pero cabria definir que es “cultura” en cada pais, en mi pais (México) especifica el articulo 2° constitucional que que este pais es multicultural y un mosaico de usos y costumbres, que como tal se regirá por ellas mismas, desgraciadamente en los pueblos indigenas mexicanos si existe ese “conyugicidio”, existe tambien la no eleccion de mujeres en la politica, en las decisiones en el seno del hogar ellas no tienen voz y menos voto, desgraciadamente en este tema solo se tocó al derecho y a la psicología, pero tenemos a los sociologos, criminologos y demas ciencias que deberian tratar el tema, pero generalmente en Latinoamerica estamos “cortados por la misma tijera social”, esto quiere decir que los derechos humanos de nuestras mujeres son de segunda clase, felicito al ponente popr poner un granito de ayuda y preocupacion por las mujeres en el mundo…gracias.

  • Aaron Euan dice:

    Me parece interesante observar que es tema recurrente, tanto en aciertos como (sobre todo) en desaciertos, en los distintos países latinoamericanos. Gracias por el aporte!

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Creo es recurrente el tema, porque estamos en uan region con culturas diversas pero bajo el imperio de un cultura occidental, capitalista que impone politicas y leyes por cohersión y dominio económico, sin dudas el sistema penal se vera afectado en su logica y funcionamiento, el patriarcado no es excepción. Gracias por su tiempo

  • Roxana Vuanello dice:

    Interesante el abordaje de la construcción patriarcal presente en la norma en la historia. Cabe hacer notar que a pesar de los avances en el respeto de los derechos de mujeres por la normativa vigente en Argentina y la incorporación por ejemplo de la figura del feminicidio en el Codigo Penal, aun caben situaciones en que la interpretación de los hechos responde a desigualdades de genero que deja a la mujer en la figura de la victima provocadora y por ende, les resta responsabilidad a los autores de homicidios por emocion violenta.

  • Paola Gimenez dice:

    Muy claro el recorrido histórico de la ponencia. El tema seleccionado es de mucho interés y altamente controvertido. Gracias por el mismo.

  • Elia Erendira Flores Ayala dice:

    Gracias por el aporte. Es un tema interesante y complicado de tratar para los psicólogos y juristas porque el término de emoción violenta surge del derecho, no de la psicología, por lo que resulta difícil homologar los criterios. Considero que, desafortunadamente, las defensas de emoción violenta han contribuido a invisibilizar y hasta disculpar la violencia contra la mujer.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Mucho se ha invisibilizado y se continua haciendo, creo es central nuestra labor para modificar progresivamente esta situación

  • MARIA MARTA CORREA dice:

    Muy interesante la ponencia. La emocion violenta presenta, a mi entender, como la mayoria de los delitos, el gran problema de la prueba. Ademas de la cuestion de la graduacion de la pena, de la que puede decirse en especial que es muy baja, considero que debe hacerse enfasis en la forma de acreditar que efectivamente existió ese estado. No lo veo solo como una cuestión de genero, ya que en la mayoria de los tribunales argentinos, de mediar una cuestion de genero, no se aplica el instituto de la emocion violenta. Hay determinadas situaciones en las que efectivamente se realizo una conducta homicida o lesiva bajo ese estado. Es fundamental que el enfoque técnico desde la sicologia pueda especificar o graduar o proveer indicadores clarificantes para que los jueces puedan, con mayor precision, determinar el estado de la persona en el momento de la comision del delito.

    • Roberto Horacio Casanova dice:

      Comparto plenamente el hecho de fortalecer la ebvaluación del estado en si, de modo tecnico y cientifico. La saludo.

  • Sergio García Jiménez dice:

    Muy buen trabajo, al igual que en Venezuela en México se conoce a la emoción violenta como feminicidio, sin embargo considero que el la mayoría de las legislaciones las penas y condenas ante estos actos son menores a pesar de que se han hecho modificaciones. En México cada año aumentan los casos de este delito, lo cual es preocupante.

  • Angelita Carmiña Cachay Llaja dice:

    Felicitaciones por tan buena ponencia y la perspectiva histórica cultural de la figura emoción violenta. Justamente es la cultura que también modela nuestra voluntad y reacciones y si se válida legalmente unidireccionalmente en desmedro de la mujer, la figura jurídica esta también promoviendo la violencia de género. Se debería analizar muy bien y estrategicamente que simbolismos jurídicos se van a promover y formalizar puesto que transforman el lenguaje, actitudes y conductas de las personas

  • Lesbia Gonzalez dice:

    El Lema: EStamos de acuerdo, que no estamos de acuerdo, parece un tema evolutivo superior en la humanidad, debemos ir hacia allá en la educcación y formación, puesto que aún cuando somos reptilianos ese apenas es una parte del cerebro, nuestra corteza cerebral superior es infinita y nos lleva hacia la excelencia, hay que desarrollarla para así ir abandonando ideas tan arcaicas como la posesión, los celos, los miedos, angustias y otras emociones que aunque validas ya no son fructiferas para un cambio en la arquitectura social a la cual nos debemos abocar.

  • Angel Diaz dice:

    Muy claro, conciso, y de construir los conceptos nos permite saber que decimos y quienes nos hablan. Creo qye el autor apunto a liberarse de discursos y actuar con ética.

  • ANGELICA ARMENTA PICHARDO dice:

    el estado me emoción violenta, así como el de miedo grave, se da en circunstancias del trastorno mental transitorio y que requiere un análisis profundo para su determinación. Felicitaciones.

  • LUIS ALBERTO JÓ BASTIDAS dice:

    La emoción violenta funciona para hombres y mujeres, no solo para hombres como algunos podrían sugerir o pensar. De lo que se trata es de entender si, en efecto, debe o no disminuir la magnitud de la pena.

    • Diana Linares Vásquez dice:

      Eso iba a preguntar sobre si sólo está dirigido a hombres, porque sí me confunde un poco que el enfoque sea más llevado hacia la violencia en contra de la mujer, considero que fue expuesto de esta forma sólo como una guía de cómo evolucionó dicho término. Pero gracias por la aclaración, y con respecto al punto que comentas sobre la magnitud de la pena, considero que deberían existir grados de culpabilidad, recordar que no todos los casos son iguales a pesar que se actúe bajo un estado de emoción violenta. Es mi sólo mi opinión.

    • Carlos Vila dice:

      Concuerdo con usted estas emociones violentas no se limitan a un solo sexo y claro esta que todo debe estar dirigido sobre que tan severa debe ser la ley con estos castigos que ejecutara sobre los que quebranten la ley. Seria un tema interesante de discusion sobre que tan severo debe ser ese castigo y como el psicologo forense y/o judicial puede intervenir en esos casos.

  • Solange Senz dice:

    Muy bueno el aporte. he estudiado mucho el tema pero nunca lo habia pensado desde este recorrido historico que creo aporta mucho al momento de repensar el tema.

  • Susana Crotti dice:

    El desarrollo del tema es muy completo. Ademas de ser clara la exposición es de mucha importancia. Muchas gracias por su aporte.

  • Natalia Correa dice:

    Excelente ponencia, muy claro el desarrollo histórico del delito de homicidio en emoción violenta. Queda evidenciada la visión paternalista en la que encuentra apoyo el tipo penal. Lamentablemente éste tipo de posturas serán difíciles de erradicar puesto que el código penal es sólo una muestra de los sistemas que las sostienen.

  • Licda. Greiling Arlette Guerrero Ceballos dice:

    Muy importante porque pude entender los antecedente Jurídico del Homicidio, la conformación del concepto de emoción violenta y los aspecto-PsicoJuridicos. Este tema fue de mucha importancia Roberto Horacio. Mil Gracias.

  • Licda. Greiling Arlette Guerrero Ceballos dice:

    Esta exponencia fue excelente.

  • Adonay dice:

    Hasta cierto punto es entendible que una persona pierda los estribos y actué fuera de control cuando se enfrenta ante una situación que le provoca mucho sufrimiento emocional y psíquico, pero aun así bajo este estado de emoción violenta, no es justificable que cause daño a otra persona y mucho menos que la ley disminuya la responsabilidad penal del sujeto desvalorizando el homicidio hacia las mujeres.

  • Carlos Ortiz dice:

    Considero que el código penal colombiano, únicamente deben ser modificado, con respecto en que en los delitos en que se ejerza violencia, no deben ser excarcelables y propender a que se haga cumplir el espíritu de la Ley por parte de los jueces, con respecto a la correcta aplicación del “cumplimiento” de las condenas, lo que sin duda disminuirá la violencia en las personas, ante el temor de una sanción de reclusión intramuros.

  • Magdalena Chavez mariscal dice:

    Muy completa su ponencia. Felicidades

  • Diana Linares Vásquez dice:

    Me parece interesante la forma en como se ha planteado el desarrollo histórico de lo que hoy se denomina “estado de emoción violenta”, una serie de factores han influido y lamentablemente entre ellos se encuentra la violencia de género. En El Salvador también se habla sobre los estados pasionales, que considero vendría a ser un equivalente, en el artículo 41 del código penal, siendo un atenuante bajo ciertas circunstancias, es decir que siguen existiendo situaciones en las que no aplica dicho amparo.

  • Carlos Vila dice:

    Se ha avanzado una buena porcion desde los inicios de esta area de psicologia y poco a poco se ha descubierto su uso o mejor dicho se a puesto en uso por el cual descubre el trasfondo y origen de los problemas. Pero ha surgido un nuevo problema y es con los codigos penales aunque pueden estar mas actualizados hay aun espacios por llenar se podria decir. Tambien hay que estar atentos a las culturas en las que habitamos ya que como usted pone aunque si ya se castiga el homicidio por emociones violentas el hombre aun es castigado pero no con uno severo sino que leve, pero por la cultura machistas que se manejan aun en nuestros tiempos. Lastimosamente para poder conseguir la justicia deseada y el balance correcto primero hay que botar ciertas barreras.

  • Maria Cristina Bustamante dice:

    Es interesante ver como se desarma la figura, como se arriba al presente a traves de la construcciòn del pasado, somos lo que han hecho de nosotros , y repetimos modelos impuestos, muy bien planteado por el autor al tema seleccionado. Gracias por sumar al conocimiento cientifico en el area.

  • MIGUEL ANGEL TORRES VILLAVICENCIO dice:

    Muy interesante y sobre todo los aportes que se pueden hacer desde la psicología
    como bien se señala en el artículo

  • Maria Cristina Bustamante dice:

    Otra cuestion mas que tambien querìa pensar y compartir para debatir, y que lei por ahi arriba, de que pasa con los casos de emocion violetna en las mujeres, que estadisticas tienen los paises, el servicio carcelario, el poder judicial y como se evaluo el caso? Es interesante ver lo que hay hecho.

  • Sanjuana Hernandez dice:

    Muy interesante conferencia.
    Desde mi punto de vista, estoy de acuerdo con otros compañeros, creo yo que aun falta micho trabajar sobre las leyes de penalizacion que hay en el codigo argentino, puesto que cayendo en lo cierto cada dia pasan mas homocidios y asu ves mas graves.
    Mi pregunta es que pasa cuando la persona infiel dentro del matrimonio es el varon?. Ahi tambien tiene las mismas oportunidades de homicidio la mujer, es decir a la esposa se le permite asesinar a su esposo y a la amante?

  • EDUARDO LARA DE SANTIAGO dice:

    Muy buena ponencia, si pudiese pensarse en arguir esa figura para disminuir el valor de la vida de una mujer, y salvaguardar el “honor” de un hombre

  • Marcela Del Cueto dice:

    Muy interesante! gracias por el aporte.

  • Mertín Gilberto Covarrubias González dice:

    Excelente exposición al abordar tantos sus fuentes reales e históricas lo cual nos permite reconsiderar una precisión normativa ad hoc a los tiempos actuales donde ese llamado “conyugicidio” si realmente se constituye en el ámbito de las relaciones de género en su más amplio aspecto. Y de igual manera abordar lo relativo a los elementos típicos así como de su penalidad. Saludos.

  • Lis torres dice:

    Esta temática siempre es sensible y despierta posturas de todo tipo, de izquierda, de derecha, como he leído, y con todo respeto lo menciono, ya que no está mal tomar un postura política, pero el psicólogo debe recordar su posición objetivos. Muy buena la ponencia, y sobre todo, muy organizada.

  • Estimados,

    Ante todo agradecer por el tiempo de lectura, lo que en lo personal es la mayor satisfacción, que alguien dedique un tiempo a pensar, criticar, ampliar las ideas que e intentado recopilar y ordenar.
    He tomado nota de lo que informar de cada pais, región, ya que es mi intenación ampliar este articulo para el proximo año con datos estadísticos.
    Me gustaria responder cada comentario, pero sería repetitivo con mis agradecimientos. Cualquier consulta quedo a disposición.
    Saludos desde Argentina.

  • Graciela Hernandez Alvarez dice:

    Excelente e interesante tema. Gracias por compartir

  • waldo Jara dice:

    La gran mayoria de agresores se apegan a la figura que este delito lo cometieron por encontrarse en un estado de emocion vioplenta y que no podian manejar sus conductas en el momento y que no sabian lo que hacian que solo respondian automaticamente frente al hecho que los motivo y solicitan la evaluacion psicologica para demostrara que fue asi es ahi que la objetividad de nuestra profesion nos pone en una situacion de establecer las causas que motivaron este desenlace y es ahi donde sabremos de que estamos hechos…….profesionalmente. Bonita ponencia.

  • Jessica García dice:

    es muy interesante el tema y a su vez conocerlo históricamente ya que en mi punto de vista se trató de justificar los hechos desde el patriarcado por cuestiones sociales ya que la “emoción violenta” puede darse también desde la mujer ya que los procesos psicológicos varían de persona a persona incluyendo múltiples factores, mismos por los que no podemos delimitar y justificar hechos desde los roles del hombre desde siglos atrás ya que se mencionó que al día de hoy se les enseña a las familias desde primeros años a conformar roles. Se debe seguir trabajando en la equidad de género y actualización de los códigos penales

  • JUAN PABLO ANGULO MARTINEZ dice:

    ES N LOGRO QUE EN MI PAIS SE HAA DEROGADO UN AMBITO QUE ABARCABA EL CODIGO PENA QUE SE INTITULABA, DELITOS ONTAE ONO, EN DONDE SE JUSTIFICABAN BARBARIES EN CONTRA DE LA MUJR NORMALMENTE.

    LA EMCION VIOLENTA SI TIENE CABIDA, SOLO QUE DEFINITIVAMENTE NO EN TODAS LAS PERSONALIDADES, SOLO EN AQUELLAS DONDE SU FORMA DE REALIZAR UN HECHO ES DEMOSTRABLEMENTE QUE ES PURAMENTE INSTINTIVA, PERO ACTUALMENTE ESTE CONCEPTO SIRVE COMO ATENUANTE POR PARTE DE ALGUNOS ABOGADOS QUE BUSCAN DISMINUIR SENTENCIAS A SUS DEFENDIDOS

  • Norma Mendoza dice:

    Considero que desde los antecedentes históricos hasta la actualidad el concepto de “emoción violenta” se ha desarrollado positivamente, es decir, a pesar que aún hay trabajo que realizar especialmente en los códigos penales, los homicidios con causa de emoción violenta o “justificada” tiene una pena.

  • Norma Mendoza dice:

    Definitivamente, los códigos penales se deben modificar e imponer condenas justas para los agresores, ya que de una forma u otra se necesita que los homicidios disminuyan, principalmente en Latinoamérica.

  • Guiomar Bejarano Gerke dice:

    Estimado Colega!!
    Muy interesante su análisis… sin embargo se puede ver el tema desde una perspectiva interpretativa de la Ley, pues leyendo “a la letra muerta” la tipificación sobre “homicidio por emoción violenta”, no se trasluce una diferencia de género, por lo menos cuando se habla de “el que…. etc…”, se habla del sujeto de forma genérica y no sólo masculino. Por otra parte la reacción emocional tampoco plantea una diferencia que el derecho haya analizado, es más… hay leyes de igualdad de género… por ello me parece muy interesante su análisis histórico, mismo que en realidad venimos arrastrando a favor del hombre de forma inconsciente… En mi país, Bolivia las estadísticas mostraban un favorecimiento enorme para el hombre. por ello ahora hay una Ley 348 que plantea la figura del “Feminicidio” y anula el “homicidio por emoción violenta” si la víctima es mujer… pero no es ésto de desigualdad de género? Tenemos problemas con esta Ley y otros elementos que incluye…

    Muchos saludos

    Dipl.Psych. Guiomar Bejarano Gerke

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