CONSTRUYENDO EL SIGNIFICADO DE ENFERMEDAD MENTAL: UN ENCUENTRO ENTRE JURISTAS Y PSICÓLOGOS

CLAUDIA Y. CARABALLO FERMIN

ZENA E. SLEIMAN DAYOUB

DAVID SUCRE VILLALOBOS

Resumen

A lo largo de la historia, la enfermedad mental ha sido entendida en cada una de las sociedades y momentos históricos de una manera diferente dependiendo de la connotación que implicara en el momento y teniendo un impacto distinto para las personas que la han padecido. Es por ello, que la presente investigación tiene como objetivo conocer el significado de la enfermedad mental para abogados penalistas de la ciudad de Caracas con la finalidad de comprender cómo conciben esta causa de imputabilidad y cuál es el papel que le atribuyen a las evaluaciones psicológicas en el área. Para lo cual, desde una metodología cualitativa y un paradigma construccionista, se entrevistó a 6 abogados (2 jueces y 4 defensores públicos) con más de 15 años de experiencia en el área, que hubiesen tenido contacto con personas con enfermedad mental tanto en el ámbito laboral como familiar y se llevó a cabo la interpretación de resultados a través de un análisis de contenido que permitiera comprender a profundidad el significado que poseen los participantes de la enfermedad mental. Entre los resultados de la investigación, se encuentra que los juristas se hallan notablemente desactualizados en cuanto a la comprensión de la enfermedad mental, manteniendo una postura alejada en relación al tema y participando ideas ambivalentes en relación a las pruebas psicológicas periciales.

Palabras clave: enfermedad mental, significado, inimputabilidad, proceso penal, psicología jurídica, consciencia, voluntad, inteligencia, experticia.

En cada cultura y en cada época la locura ha sido tratada y definida de forma distintiva de acuerdo con las ideas hegemónicas de la época, convirtiéndose en un dato histórico y social, más que en un dato objetivo, lo que se evidencia a través de los acontecimientos históricos que anteceden al término “Enfermedad Mental”. Es así como en la antigüedad (siglo VIII a. C. al siglo V d. C.), se tenía la idea de que la locura tenía un origen sagrado, otorgándole un significado de castigo divino enviado por los dioses o dáimones (Foucault, 1998).

Seguidamente en la edad media, debido principalmente a la llegada del cristianismo, el loco era entendido como una persona controlada por fuerzas malignas, y posteriormente, con el advenimiento del renacimiento (S. XV y XVI), estas ideas pierden notoriedad y se designa la erradicación de los locos, los cuales eran sacados de las ciudades, de las calles y del espacio público en general (Foucault, 1998; Hegglin, 2006).

Hasta este momento de la historia, se desconoce el sentido exacto de estas costumbres, según Foucault (1998) en su libro Historia de la Locura, esboza una posible vinculación con el sentido religioso preponderante del pensamiento de la época. Es entonces en la edad moderna cuando se toma la medida del encierro de los “insensatos” en asilos y hospitales generales, compartidos por delincuentes, desertores, prostitutas, borrachos, entre otros, debido fundamentalmente a que los médicos contaban con poco conocimiento acerca de la locura y no existían espacios institucionales especializados (Foucault, 1998; Hegglin, 2006).

No es sino hasta la época de la ilustración (S. XVII), que se le comienza a dar un trato más humano a los enfermos mentales, debido a los avances científicos característicos de la época (Foucault, 1998; Hegglin, 2006). Por lo que surge una rama de la medicina, la psiquiatría, que se ocupaba de estos fenómenos (Franz y Sheldon, 1970). A pesar de este progreso, la psiquiatría fue mantenida en una posición marginal; ya que la misión del psiquiatra básicamente era custodiar y no curar (Franz y Sheldon, 1970).

Igualmente para esta época, se produjo un notable acercamiento entre médicos y juristas, de modo que las opiniones antes expuestas empezaron a ser tenidas en cuenta en el campo legal (Huertas, 2006). Con base a lo que se ha podido apreciar en el recuento histórico expuesto, la modificación del término de locura a enfermedad mental, no ha sido un proceso sencillo, ya que debe ser analizado como un hecho social, estudiando sus determinaciones históricas, dentro de las estructuras sociales de producción (Lozada, 1991).

Lo anterior implica tomar en cuenta aspectos del relativismo cultural,  dado que el significado de enfermedad mental, es siempre un producto de un determinado tipo de sociedad, ya que sus propios enfermos mentales, nacen, crecen y se extinguen con ésta (Bermejo, 2007). Es por ello que las disciplinas pueden ser entendidas como comunidades que poseen una cultura mediante la cual crean sus propios términos y le atribuyen significados que influyen sobre sus prácticas y por tanto sobre las implicaciones de estas prácticas (Bruner, 1990).

Es importante entonces diferenciar los significados que poseen de la enfermedad mental las personas implicadas en el proceso penal, ya que son muchos y de variada índole, los trastornos mentales y del comportamiento que generalmente se engloban como “enfermedad mental”, siendo una generalización demasiado abstracta, que se evidencia en que su estudio comprende el ámbito de varias ciencias: la psicología, la psiquiatría, la neurología, entre otros (Escalante, 2008).

Dentro del derecho penal venezolano, los legisladores emplean el término de enfermedad mental de un modo amplio que abarca toda perturbación patológica de la actividad mental, incluyendo las enfermedades clínicamente caracterizadas como los retrasos del desarrollo, los estados degenerativos, las perturbaciones mentales derivadas de enfermedades corporales y las perturbaciones morbosas y transitorias de la enfermedad mental (Mendoza citado en Chiosonne, 1952).

De esta manera, resulta difícil sintetizar la amplia gama de trastornos y enfermedades mentales que pueden influir en el proceso penal de un individuo (Muñoz Conde citado en Escalante, 2008) además, introducir al jurista a los términos psiquiátricos supondría enfrentarlo a un mundo confuso en el que los conceptos más básicos como “psicosis” o “neurosis” tienen un significado distinto al que se suele dar tanto en el lenguaje coloquial, como en su contexto de origen, ya que la precisión en los términos clínicos no representa el tema de interés de los juristas, sino que lo hace la influencia de los mismos sobre la conducta humana, como lo es en el proceso formativo de la voluntad y en el de exteriorización de la misma (Binstock, 1980).

Así la concepción jurídica, deja de responder a los aspectos clínicos, (difiriendo de este modo del ámbito médico) y se centra en el significado legal del trastorno, en el evento de la comisión de un hecho ilícito; tomándose como trastorno mental e inmadurez psicológica, toda alteración transitoria que excluye o disminuye la responsabilidad del infractor de la norma, precisando que lo prive de la conciencia o de la libertad de los actos, o que disminuya en alto grado, esa consciencia o libertad en el mismo momento en que se ejecuta la acción delictuosa, conllevando a la suposición del estado de excepción al tratamiento penal ordinario (Gaviria, 2005; Escalante, 2008).

Lo anterior, nos induce a hablar de la legislación del Código Penal y el Código Orgánico Procesal Penal Venezolano, en los cuales se hace mención a la imposibilidad de comprender la ilicitud del hecho por parte de las personas con enfermedad mental, por lo cual, se les considera absueltos de responsabilidad o inimputables para la medida penal, debiendo ser remitidos para su tratamiento en lugar de verse sujetos a una sanción legal (Apiquian, Fresán, Garcia-Anaya, Loyzaga, Nicolini y Tejero, 2002; Código Penal [CP], 2006; Fonseca, 2007).

De esta forma, aunque la imposición de esta medida legal parezca a primera vista específica y sencilla de poner en práctica, para determinar la inimputabilidad del enfermo mental, se requiere del seguimiento de una serie de pasos que constituyen el proceso penal, el cual implica la consideración de la Teoría General del Delito, la cual indica que la mera constatación de la realización de un hecho injusto establecido por la ley penal, no implica necesariamente la exigencia de responsabilidad criminal, sino que la misma, requiere de la afirmación de la culpabilidad del sujeto; con lo cual, existe como principio esencial, la imposibilidad de que exista delito alguno si no se comprueba la culpabilidad de su autor (Fonseca, 2007).

Es por esta razón que la psicología para el derecho juega un papel de suma importancia; se refiere a la ciencia auxiliar del derecho, es decir, a la psicología forense, que se refiere a todas aquellas intervenciones específicamente solicitadas dentro del proceso legal, es decir, a la ciencia de la aplicación de las ramas y saberes de la psicología en respuesta a las dudas de la justicia, ante un tribunal (Marín y Esparcia, 2009), tal como sucede en el caso de las experticias solicitadas durante el proceso penal del enfermo mental.

Pese a las escasas investigaciones realizadas dentro del ámbito de la psicología jurídica, es importante hacer mención a dos trabajos relevantes, que han precedido al estudio de la enfermedad mental en esta área, que especialmente han hecho hincapié en la construcción del significado de la enfermedad mental.

En principio se presenta la investigación de Hegglin (2006) que expone las fallas que presenta el proceso penal español pese al establecimiento de mecanismos legales, para la protección de las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental. Estas fallas se caracterizan por una serie de contradicciones dentro del sistema con respecto a su funcionamiento y su trato hacia las personas con enfermedad mental, reflejando en cierta medida parte de la ambigüedad que conlleva el término de enfermedad mental dentro del ámbito legal.

Igualmente se presentan los hallazgos encontrados por Escalante (2008), quien en su investigación “La defensa del enfermo mental en el proceso penal venezolano”, expone la problemática preponderante existente en el proceso debido al manejo de discursos diferentes entre abogados y expertos, en torno a la enfermedad mental.

De esta manera, a la luz de las investigaciones expuestas, se plantea la relevancia de la enfermedad mental dentro del ámbito jurídico, especialmente en el área penal, pues como se ha podido apreciar este concepto se encuentra poco esclarecido e impregnado de gran ambigüedad, lo cual representa una problemática importante en la interdisciplinar psicojurídica.

Se considera entonces, cómo el término enfermedad mental ha sido consecuencia de la conjunción de significados públicos y procedimientos de interpretación y negociación compartidos socialmente a lo largo de toda la historia de la humanidad, estando a su vez adscrita al pensamiento preponderante de cada época. Es una acepción que al mismo tiempo ha llegado a formar parte de cada uno de los escenarios de la vida en sociedad, por lo cual las prácticas sociales, en alguna medida, se han visto modificadas ante su presencia (Bruner, 1990; Gergen, 1996; Foucault, 1998).

Es así como el derecho, desde sus inicios, se vio en la necesidad de considerar en su práctica la presencia ineludible de la enfermedad mental, llegando así a la concepción contemporánea de la imputabilidad. Ésta presupone una intención y voluntad consciente para que se concrete la responsabilidad, por ende, la culpabilidad; lo cual implicaría a su vez la existencia de personas inimputables, es decir faltos de culpa y voluntad consciente del acto ilícito (Foucault, 1998; Fonseca, 2007; Escalante, 2008).

En un sentido práctico parece obvio el planteamiento de esta medida en el ámbito jurídico, pero no son obvias las razones que subyacen a la imposición de esta medida legal, pues como todo resultado social, ha ameritado una evolución histórica en la cual se reflejan del mismo modo, los procesos de construcción y utilización que conectan al hombre con su cultura (Bruner, 1990; Foucault, 1998).

Es por ello que la enfermedad mental no siempre ha sido entendida desde una perspectiva médica, como una entidad que responde a causas y a su vez genera consecuencias, por lo que no es acertado pensar que toda cultura posee un pensamiento unísono acerca del término, lo que también nos lleva a acotar que dentro de una misma sociedad tampoco es posible poseer una visión común, pues cada nivel social, cada comunidad y disciplina posee un significado distintivo y particular de la enfermedad mental como expresión social (Gergen, 1996).

Debido a esto, para entender en profundidad las razones que subyacen a las medidas legales dirigidas a las personas con enfermedad mental, y las implicaciones que éstas conllevan, se debe poseer un significado que esclarezca y conjugue la enfermedad mental dentro del ámbito legal, específicamente en el área penal, debido a que actualmente dicha significación se encuentra matizada de ambigüedades y prejuicios, siendo usado de manera global y difusa tanto en el campo aplicado como teórico, ya que el estado actual de la investigación sobre el área es precario y escaso a nivel nacional e internacional. 

Es por esto que la presente investigación desde el área de la psicología jurídica, se propuso conocer el significado de la enfermedad mental y sus implicaciones, por parte de abogados dentro del ámbito penal en el proceso legal venezolano, específicamente en el área metropolitana de Caracas.

Diseño general de la investigación

Para responder al objetivo de investigación, se contó con la participación de seis abogados especialistas en el ámbito penal con más de 15 años de experiencia, que estuviesen en ejercicio de la profesión, de modo que tuvieran conocimientos actualizados y pertinentes en relación a las leyes y los criterios de responsabilidad penal, imputabilidad e inimputabilidad, así como la experiencia necesaria para comprender a profundidad las etapas del proceso penal venezolano y sus implicaciones en cuanto a las personas con enfermedad mental. Igualmente fue importante que hubiesen tenido contacto con personas con enfermedad mental de modo que pudieran expresar sus opiniones de forma abierta y concreta respecto al tema, por lo que se tomó en cuenta si el contacto que habían tenido se encontraba enmarcado dentro del contexto laboral o fuera de él (como el ámbito familiar).

Se empleó como herramienta de recolección de información “entrevistas cualitativas” o en profundidad, descritas como no directivas, no estructuradas, no estandarizadas y abiertas, que consistieron en encuentros “cara a cara” entre los investigadores y los informantes respecto a experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras (Taylor y Bodgan, 1994).

El análisis e interpretación de la información recolectada mediante las entrevistas, se realizó a través del análisis de contenido que es una técnica o de investigación cuyo objetivo es permitir la inferencia de los conocimientos relativos a las condiciones de producción y recepción de los mensajes (Fernández, 2002). De esta manera, una vez realizadas las transcripciones de las entrevistas con los participantes, respecto a su comprensión del significado de la enfermedad mental dentro del área jurídica penal, se procedió a descomponer las mismas en categorías, tomando en cuenta fueran homogéneas, exhaustivas, exclusivas, objetivas y pertinentes (Bardín, 1986).

Como resultado de este proceso, se obtuvo las siguientes categorías: comprendiendo la enfermedad mental, imputabilidad e inimputabilidad, proceso penal, ausencia legal de la instrumentación y opinión acerca de la legislación. Igualmente, se incluyó una categoría para describir la actitud de los participantes ante los evaluadores y las entrevistas, a fin de analizar la relación que establecieron dentro del proceso de la construcción del significado.

Análisis de la información y Resultados:

  1. Comprendiendo la enfermedad mental

Para los abogados entrevistados la enfermedad mental se presenta como un concepto desconocido y confuso, el cual se mantiene alejado de sus competencias específicas. De esta  manera, conciben a la enfermedad mental como un estado no racional, de poco discernimiento entre el bien y el mal, en donde la inteligencia y la voluntad se ven deterioradas.

  • Características de la enfermedad mental

Las personas que poseen algún tipo de enfermedad mental, presentan según la opinión de los participantes, una apariencia descuidada, desarreglada y poco aseada, siendo incoherente con lo que la sociedad esperaría dentro de la norma. También indican la presencia de comportamientos extraños y extravagantes, descritos por los participantes como lenguaje incoherente, insistente y repetitivo, actitud nerviosa e inquieta y falta de atención o comprensión de lo que sucede a su alrededor; postura como si estuviesen idos, con la mirada perdida, en ocasiones ven cosas que los demás no ven, y hablan con personas que no existen en la realidad.

Igualmente los participantes consideran la existencia de una realidad paralela a la normal, la cual es compartida por las personas con enfermedad mental, lo que podría suponer que para los abogados, las personas con esta condición se conectan a través de una misma realidad.

Esto lleva a los participantes a pensar, sobre la posibilidad de un punto de encuentro o entendimiento entre las personas que padecen esta condición, sin embargo, opinan que su trato entre ellos, como con otras personas es predominantemente agresivo y violento.

  • Caricaturización de la enfermedad mental

Los participantes también mostraron una visión deformada o ridiculizada, de la enfermedad mental, desde la cual es visto como una persona guiada por sus impulsos, capaz de llevar a cabo actos atroces que atemorizan a las personas, por lo cual son aisladas en habitaciones que le ofrezcan seguridad para sí mismo, es decir que no pueda hacerse daño a la hora de ser poseído por sus impulsos. Igualmente los abogados perciben a estas personas como débiles, enfermizas y tristes, con un aspecto ridículo e incongruente. Igualmente, poseen una visión televisada del tratamiento, que pueden consistir en curas de sueño y aislamiento.

1.3.        Cosificación de la enfermedad mental

En el entendimiento de la enfermedad mental por parte de los abogados también le restan su carácter humano. Por un lado conciben a los enfermos mentales como personas cargadas y llevadas por sus impulsos, en similitud con los animales y por otro lado, los consideran faltos de todo tipo de emoción, pareciéndose más a una cosa u objeto.

1.4.        Motivos de comisión de delito de los enfermos mentales

Los abogados hacen referencia a diversas causas por las que un enfermo mental pudiera cometer un hecho delictivo entre las que se encuentra el estado de ánimo, la presencia de alucinaciones e ideas persistentes, por diversión o por un acto reflejo.

  • Causas de la enfermedad mental

Respecto a la forma en que surgen las enfermedades mentales, los abogados consideran una amplia gama de causas que abarcan desde componentes internos, de tipo biológico (como lo son los factores genéticos), hasta elementos externos provenientes del medio social y familiar de las personas.

  • Clasificación de la enfermedad mental

Desde la visión de los abogados, la clasificación de la enfermedad mental se vincula a lo transcrito y establecido en el Código Penal, aunque en general tienen noción de la existencia de una clasificación clínica, la desconocen.

  • Visión clínica

Se aprecia el uso de nombres o etiquetas de enfermedades de manera azarosa. Entre las enfermedades que mencionan con mayor frecuencia se encuentran: esquizofrenia, bipolaridad, neurosis, depresiones, psicopatías, celotipias, filias, entre otras, entendidas desde un punto de vista coloquial.

  • Visión jurídica

La clasificación que los participantes exponen como pertinente en el ámbito legal es la referente a enfermedades transitorias y permanentes. A esta clasificación subyacen el criterio temporal de la presencia de la enfermedad mental en la persona y el nivel de afección que tiene la enfermedad en la vida funcional del sujeto.

  • Según niveles de gravedad

Los juristas esgrimen niveles de gravedad, dentro la clasificación de la patología mental que presenta la persona, en el cual el sujeto se posiciona hacia algo temporal o estable, o bien hacia la disminución o ausencia de  consciencia.

2.    Imputabilidad e inimputabilidad

Los abogados definen la imputabilidad en congruencia con lo descrito en la legislación nacional, como la capacidad o el poder que tiene el Estado Venezolano para atribuirle la comisión de un hecho delictivo a un individuo y así poder sancionarlo, en caso de que sea penalmente responsable.

2.1.        Responsabilidad penal

            La responsabilidad penal se refiere a la capacidad de las personas para poder responder ante las consecuencias de sus actos cometidos, en caso de cumplir con los requisitos de mayoría de edad y el estado de consciencia, a lo que se asocian las nociones de inteligencia, juicio y voluntad, que son entendidas de manera conjunta y difusa por los informantes.  

2.1.1.    Consciencia

Los informantes entienden la noción de consciencia en un sentido moral como la capacidad que poseen los seres humanos para comprender lo bueno o malo de sus acciones y consecuentemente, experimentar sentimientos de empatía o culpa. Igualmente, es entendida como la capacidad que tienen las personas para comprender lo que hacen en un momento determinado, siendo descrita así, como el estado de lucidez o discernimiento que pueden poseer los humanos.

2.1.2.    Inteligencia o Raciocinio

Constantemente los abogados incluyen la capacidad intelectual en relación a la consciencia, como elementos fundamentales para poder imputar a una persona. De este modo comprenden, que las personas con enfermedad podrían no contar con esta capacidad y por lo tanto, presentar un bajo nivel de comprensión tanto de lo que hace como del mundo que lo rodea, así como de las normas y leyes. En este sentido, la capacidad intelectual, resulta ser según lo comentado por ellos, una de las capacidades posiblemente más observables y que les permite solicitar, en primer lugar, la experticia psiquiátrica.

2.1.3.    Voluntad

            Comentan que se trata de la motivación que tiene la persona  para cometer un acto, es decir, a la intención de cometerlo, una vez realizado el proceso de discernimiento y escogencia del mismo. Es relacionada entonces con la libertad que tiene la persona para decidir realizar una acción o no. Asimismo, comprenden dentro de esta noción, el proceso completo de la ejecución de un acto, incluyendo su fase preparatoria, como prueba de que la conducta se llevó a cabo con intención, al tener una preparación inicial en la que se pudo escoger evitar llevarlo a cabo y no se hizo.   

3.    Proceso penal de los enfermos mentales

Cuando la persona presuntamente sospechosa posee una enfermedad mental, el proceso regular establecido en las leyes se ve modificado según lo establecido en los artículos 62 y 63 del código penal venezolano.

3.1.        Puesta a prueba de la enfermedad mental

Para los abogados principalmente se debe verificar la presencia de la enfermedad mental, su grado y consecuencias, especialmente a nivel de la consciencia, discernimiento y voluntad del acto. Los encargados de hacer esto, son los expertos en el área psicológica, quienes deben realizar una evaluación desde su área de competencia y responder a través de un informe médico legal que utilizado como un instrumento de comunicación entre ambas áreas, lo que quiere decir que existe la necesidad imperante de la traducción de la problemática clínica, a un lenguaje legal, por parte de los abogados. El problema, radica en la incongruencia entre expertos, ya que cuando el informe pericial es realizado por una junta evaluadora pueden surgir desigualdades entre los criterios de los expertos, generando duda y desconfianza en los abogados.

  • Eximente de responsabilidad penal o atenuación de la pena

Desde la visión de los participantes, si la condición del sospechoso, es capaz de obnubilar completamente la consciencia, el discernimiento y la voluntad de sus actos, se estima la presencia de enfermedad mental suficiente, por lo que es considerado inimputable, pues de otro modo, su estado de enfermedad mental, se presentaría solo como una atenuante para el caso.

En algunos casos, a la persona imputada le deviene la locura durante el proceso penal, pero cuando se realiza la evaluación se comprueba que esta persona no tenía enfermedad mental durante el acto delictivo, caso en el cual, se suspende el proceso penal, mientras la persona se recupera mentalmente.

3.3.        Justicia restaurativa

Para los abogados, los hechos explicados con anterioridad forman parte del debido proceso, que se lleva a cabo ante la enfermedad mental, sin embargo para los participantes existe una problemática importante en este proceso, que se basa en la capacidad de resarcir el daño a la víctima.

3.4.        Centros de reclusión

La mayoría de los entrevistados considera que los enfermos mentales que han cometido algún delito sí deberían asistir a algún sitio especializado que precisamente pueda brindarle las herramientas para mantenerse estable, aunque consideran que no deberían ser recluidos en un centro penitenciario, ya que no son sitios seguros, sino hostiles y violentos.

Sin embargo, cuando hablan de centros de reclusión, los abogados parecen reflejar en su lenguaje una laguna legislativa al no lograr expresar claramente, cuáles son estos lugares, si están contemplados dentro de la ley, dónde están y cuál es su función. Hacen referencia entonces de forma indistinta a los pabellones psiquiátricos especializados dentro de las cárceles normativas cuya función es atender los casos que puedan surgir como emergencia en reclusos no diagnosticados; centros de rehabilitación donde se tratan a los sujetos adictos a sustancias y centros hospitalarios psiquiátricos en general.

4.    Ausencia legal de instrumentación

Dentro del proceso penal del enfermo mental, se da un fenómeno que aqueja a los participantes; se caracteriza por ser una sensación de quedar atado de manos, ya que estos manifiestan que no poseen las herramientas o instrumentos precisos para proporcionar a las personas con enfermedad mental la ayuda necesaria, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Los abogados opinan, que la problemática se debe fundamentalmente a la incapacidad del Estado para hacer frente a la enfermedad mental, ya que no cuentan con las medidas legales, que proporcione a estas personas la garantía de todos sus derechos en el momento de ser considerados inimputables.

5.    Opinión de la legislación

La mayoría de los informantes sugiere que  la legislación debería reformarse. En primer lugar, porque no explica lo que se requiere para que una persona sea considerada enfermo mental, en segundo lugar, porque no es totalmente clara en cuanto a sus condiciones de atenuación o eximente de la pena. En tercer lugar, debido a su incumplimiento en la práctica. Así, declaran no estar de acuerdo con lo establecido en estas normas, indicando que existe una desactualización de los términos (“loco” y “demente”), aunque expresan no conocer la terminología adecuada que se debería emplear, por lo que sugieren la participación de un grupo multidisciplinario en la creación de las leyes.

5.1.        Locura

Aludiendo al término de loco empleado por el Código Penal, los abogados hacen referencia a la locura como un estado de desequilibrio mental total en que la persona se encuentra “fuera de sí”, quedando completamente “en blanco”, como si se tratara de un estado de inconsciencia en el sentido psicológico.

La mayoría, lo asocia así con un estado transitorio, descrito como un “arrebato de intenso dolor” similar al descrito en las celotipias, que según, se encuentran contempladas en la ley como otro elemento de posible atenuación o eximente de pena. En general, parecen diferenciar la locura con la enfermedad mental, aunque en ocasiones, conjugan los términos asociándolos de modo que la locura se considera un elemento que forma parte de la clasificación de los trastornos mentales, como una de las posibles alteraciones.

5.2.        Demencia

De la misma forma, los abogados se expresan confusos entorno a la noción de demencia, manifestando no estar completamente seguros de si se trata de un sinónimo de la locura y de la enfermedad mental, tal como corresponde a lo citado en el artículo 62 del Código Penal. Con lo cual, intentan distinguirlos con respecto al nivel de gravedad para establecer algún tipo de diferencia entre los términos. Algunos entonces, hacen referencia a la demencia desde una visión más clínica, entendida como la pérdida de facultades mentales que puede ocurrir por ejemplo, en los adultos mayores, teniendo entonces una óptica más cercana al ámbito psicológico que no necesariamente se corresponde a la ley.

Conclusiones

Con respecto a la comprensión de los abogados penalistas en relación a las personas con enfermedad mental, se obtuvo en primer lugar, la manifestación de una postura distante por parte de los participantes a las personas que padecen de algún tipo de alteración mental, donde la profesión jurídica, se entiende como un espacio totalmente ajeno a estas personas.

Así, la profesión en lugar de representar un punto de encuentro con los participantes y con la disciplina médica, psicológica o psiquiátrica, es más bien percibida como un espacio totalmente distinto al que eventualmente, llegan personas con enfermedad mental por la comisión de un delito. Los abogados comprenden entonces a estas personas, a través del sentido común y ciertas creencias populares, teniendo la idea de que son personas principalmente agresivas, lo que concuerda por supuesto con el contexto en el cual entablan sus relaciones con ellas, puesto que sus encuentros mayormente están asociados a los casos en que estas personas han sido acusadas de cometer un delito, encontrándose además en una situación legal, lo que a su vez afecta directamente el estado emocional de los individuos.

Igualmente, los abogados penalistas entienden estas características agresivas como motivos que tienen los enfermos mentales para cometer un hecho delictivo, es decir, según ellos, las personas con algún tipo de trastorno tienden a transgredir a los demás debido a su naturaleza violenta. Agregan también otro tipo de motivos como lo son la presencia de alucinaciones, incluso por diversión o por un acto mecánico asociado a la noción de un acto reflejo.

Si bien, en un sentido hacen referencia a la ausencia de criterio de realidad que pueden presentar estas personas, también es cierto que al comentar motivos como la diversión o el acto mecánico asociado al reflejo, están por una parte, deshumanizando a las personas que padecen de algún tipo de trastorno y en este sentido, se hace referencia a la cosificación del enfermo mental como un elemento determinante dentro de la comprensión que tienen los abogados de estas personas. 

Lo anterior tiene que ver entonces con un entendimiento obsoleto de la enfermedad mental, correspondiente a los términos utilizados por el Código Penal, que emplea las denominaciones de loco y demente para referirse a estas personas. Con lo cual, se entiende que los abogados no estén actualizados ni siquiera en los términos correspondientes a los trastornos mentales, si se tiene en cuenta que la legislación no los ha actualizado, mientras que los conceptos en el área psiquiátrica y psicológica se encuentran en constante cambio.

Esto guarda relación entonces, con la divergencia que encuentran y manifiestan los abogados entre su disciplina y la nuestra, al expresar no tener la necesidad de estar actualizado en los términos y mostrar tanta ambivalencia en referencia a la psicología como ciencia auxiliar del derecho. En este sentido, los abogados constantemente parecen hacer referencia a la relevancia que tienen las pruebas periciales como evidencias científicas y fidedignas que contribuyen al juez en la decisión de declarar a una persona inimputable o no. Sin embargo, al mismo tiempo, además de no tener conocimiento alguno sobre lo que deben arrojar estas pruebas, manifiestan no tener mucha confianza en las mismas, puesto que las opiniones de jueces expertos pueden ser diversas y para ellos, esto es muestra de poca confiabilidad y validez de las pruebas. 

Sin embargo, se encontró entonces dentro de la presente investigación, que una aproximación más cercana a las personas con enfermedad mental, también representa una ventaja en relación a la comprensión que se tiene de estas personas, encontrándose que en el caso de una de las personas entrevistadas, quien había tenido contacto tanto con clientes como con familiares que padecieran de algún trastorno, tenía conocimientos más amplios y acertados sobre el tema.

Lo que conduce a hablar de posibles formas de intervención que incluyan, además de transmitir información sobre las personas con enfermedad mental a los juristas, la necesidad de realizar contactos más cercanos que los inviten a conocer a mayor profundidad la realidad de estas personas. 

De esta manera, la presente investigación representa un aporte teórico al estudio del concepto de significado y a su vez, al estudio de la enfermedad mental dentro del ámbito jurídico, específicamente en el área penal y los elementos asociados a la inimputabilidad de los enfermos mentales dentro del proceso penal venezolano por lo que se recomienda utilizar los resultados que surgieron de esta investigación con el objetivo de seguir construyendo conocimiento en el área de estudio, especialmente en Venezuela, donde se cuentan con escasos aportes teóricos en relación a la psicología jurídica.

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53 Comments

  • Gladys Camacho dice:

    Considero importante que en todos los casos debería tenerse en cuenta el estado mental de una persona al momento de cometer una conducta punible, no solo en los enfermos mentales.

    • David Hrdz dice:

      Muy de acuerdo con lo que dices, muchas veces solo se centra mas en evaluar esa parte a las personas que ya presentan una enfermedad mental, y en las personas “sanas” no se les hace una evaluación completa, o no creen que puedan encontrar mayor cosa en ello de lo que ya presentan, y en muchos casos esas personas son las que presentan mayores alteraciones

      • Gabriela Arana dice:

        De igual forma estoy muy de acuerdo con lo que indican; estas situaciones tienden a pasar ya que no se tiene un conocimiento total de las ciencias o áreas que se relacionan. Es decir, como ustedes comentan, a las personas “sanas” no se les evalúa, es debido a que se comprenden sin enfermedad pero ello no determina eso… esas misma personas podría ser un total psicópata y su actitud es parte de la misma.

      • Claudia Caraballo dice:

        Efectivamente, coincido con ustedes, por ende en la elaboración de este trabajo de investigación que llevamos a cabo, pretendíamos de manera implícita despertar estos descontentos que mantenemos como sociedad ante el proceso ortodoxo del sistema penal, debemos evolucionar y humanizar el Derecho.

      • Carlos Vila dice:

        Me parece interesante este punto que tocan ya que si cuando una persona decide romper la ley si se le considera “Sana” como bien lo ponen no son evaluados de niguna forma psicologica, pero en realidad deberian serlo ya que en ese momento si presentaron suficiente alteracion para romper la ley, pero otra vez todo radica en el concepto que se tenga de enfermedad mental.

      • John Jairo. Londoño Alvarez dice:

        Hola David.
        Estoy de acuerdo a su informacion,no podemos centrarnos En los pacientes o personas Que tienen una patología mental.Existen personas Que tienen problemas a nivel de salud mental y los ocultan.

  • David Hrdz dice:

    Muy interesante la investigación realizada, pues es muy importante el hecho que las personas que trabajan con aquellos que poseen una enfermedad mental conozcan en si en que consiste, y no solo tiene que competer a los profesionales en salud mental, como se demostró en la investigación no se tiene una concepción real de lo que es una enfermedad mental y el definirlo o explicarlo cae en responsabilidad de los psicólogos, pero que evita o cual seria el obstáculo para que los profesionales jurídicos entiendan o tengan en cuenta a las personas con enfermedad mental, creo que sería de beneficio que ellos lo conozcan para que en un proceso penal, se tenga una mayor conciencia de la persona y ellos también puedan discernir si la persona pasa por un problema mental

  • Germán Amado dice:

    Muy interesante y acusiosa investigación, pero la verdad yo creería que de una u otra manera todos tenemos la enfermedad mental dentro, sólo que es como el vih unos la desarrollan y otros no, dependiendo de cómo dice la ponencia el estado de ánimo y otra cantidad de circunstancias externas.

    O estaré equivocado???

    Excelente

    Gracias.

  • Gabriela Arana dice:

    Se debería considerar el término de enfermedad mental, como un concepto amplio y centrado en delimitar todas las áreas de afectación que pueden o podrían limitar la actuación de la persona misma; así como es tomado bajo las concepciones del derecho penal en Venezuela ya que abarca de forma total lo que expresa esta afectación.
    Suelen haber muchos comentarios sobre una delimitación por áreas sin embargo, desde mi punto de vista esta misma amplitud considera el abordaje total, es decir, puede retomar las consecuencias de algún evento a causa de otro evento no de la misma ciencia sino contemplar un concepto multidisciplinario; y asimismo considerar que sea conocido y utilizado por diversidad de ciencias en su trabajo cotidiano.
    Estas aplicaciones deben de ser mutuas, ya que si solamente una ciencia aborda estas recomendaciones, es casi seguro que no tendrá efectividad sino se verá como un error o un hecho sin resultados. Por ejemplo, no solamente un abogado necesita conocer sobre la Psicología sino también la Psicología debe conocer los aspectos principales a retomar bajo las teorías de un abogado.

    • Claudia Caraballo dice:

      Estimada Gabriela, me parece muy acertada tu intervención, puesto que como lo planteamos en la investigación, dentro del área penal se presentan de manera cotidiana casos que requieren de un abordaje multidisciplinario, y el objetivo final debe ser el de comprendernos entre profesionales, para dar una respuesta eficaz a la problemática. Por ende, a modo de conclusión, el punto no está en que los juristas no manejen los términos propios de una disciplina, el punto esta en que debemos aprender a ser flexibles dentro del derecho penal en Venezuela, y aceptar la realidad que nós deviene frente a estos casos, para poder construir en conjunto un significado de manejo multidisciplinario, y este trabajo es de todos los profesionales que forman parte de esta área psicojuridica, no es trabajo a modo individual de una única disciplina. Gracias por tu apreciación.

  • Ricardo León dice:

    A lo largo del desarrollo de la temática de la enfermedad mental, como lo manifiesta la investigación realizada, se han tenido diferentes posturas en cuanto al objetivo de brindar una definición amplia y puntual de qué es en realidad una enfermedad mental. Se considera desde aspectos religiosos, culturales, esotéricos, etc.
    Es importante conocer el inicio del interés de la enfermedad mental, para poder aceptar definiciones actuales que nos lleven a un esclarecimiento del término, y, para el caso, adecuar estas definiciones al aspecto forense/jurídico. Como se sabe, el aspecto penal y/o de acusación considerando el estado mental de la personas es crucial, y es deber multidisciplinario el descartar posibles simulaciones o, por el contrario, aceptar un diagnóstico que dicte un estado cognitivo no adecuado. Para ello, es importante también tomar en consideración qué aspectos se han desarrollado con lo largo del tiempo, y la percepción de los profesionales ante esta temática, puesto que no es tarea de una sola profesión el trabajo forense ante la temática de enfermedad mental.

  • Slvia Fernandez Vasquez dice:

    Interesante información. sabemos que lay leyes consideran a las personas con trastornos mentales inimputables, también aquello aquellos individuos con retardo mental, aquellos con problemas de consumo de drogas ,etc. los profesionales de la salud mental tienen una gran responsabilidad de identificar y diagnosticar correctamente; sin embargo los profesionales jurídicos son los mas responsables de interpretar y aplicar las leyes.

  • Carolina dice:

    Considero muy importante e interesante la investigación realizada, para los que trabajamos en el ámbito de la Psicología es un gran aporte.

    • Zena Sleiman Dayoub dice:

      Muchas gracias. Sí, consideramos que para los psicólogos del área es una guía para enteder de alguna manera la base sobre la que nos encontramos y comprender cómo debemos aproximarnos a otros profesionales del área.

  • Gabriela Arana dice:

    Al considerar evaluar, determinar y construir un concepto de enfermedad generalizado, es importante asimismo abarcar la totalidad de aspectos que pueden ser parte del mismo concepto. Es decir, cuando se retoma el concepto de enfermedad mental, debe abarcar de igual formas las características físicas que se presentan, las afectaciones psicológicas, sociales, laborales, familiares, etc. Esto toma la importancia de cambiar el concepto ridiculizado y sin un orden conceptual que se tiene en la actualidad y en la mayoría de sociedades sobre la enfermedad mental; considerando dirigir su visión multidisciplinaria.
    De igual forma, se debe ampliar la visión que se tiene en las diferentes ciencias, es decir, ampliar de forma real o teórica que enfatice la comprensión de los conceptos que se utilizan, ya que tienden ser parte de una aplicación.
    Y así como se plantea en la conclusión, es realmente de importancia que en todas las situaciones (abogados, psicólogos, médicos, etc.) se considere un entendimiento mutuo y completo, que guarde relación y permita un trabajo de mejor calidad.

  • Adonay dice:

    Es una excelente ponencia para recordar, además, el trabajo multidisciplinario que existe en un proceso jurídico, refiriéndose más que todo a los psicólogos, defensores y jueces. La labor del psicólogo es necesaria en la evaluación y diagnóstico de aquellos pacientes que sean adjudicados con algún tipo de enfermedad mental, sirviendo de esta manera el informe psicológico como una prueba ilustrativa u orientadora del estado mental del imputado, que sirva a los defensores y jueces para que reconozcan y determinen la responsabilidad penal existente.

  • María Martha González Villanueva dice:

    Buenos días: la investigación me parece importante; ya que abre la oportunidad a un campo de estudio poco incursionado; por otro lado, considero que la muestra es muy pequeña. Valdría la pena continuar con esta investigación no solo en Venezuela sino en otros países latinos y con muestras más grandes, que impacten en los resultados.

    Saludos,

  • pablo amezcua rios dice:

    muy buena investigacion excelente, es bueno tener investigadores de esta talla para aportaciones relevantes de los temas.

  • Excelente investigación. La enfermedad mental dentro del ámbito jurídico creo que es uno temas sensibles que merece un análisis pormenorizado dadas las implicaciones sociales que la acompañan.
    Gracias por el trabajo. Gloria. España

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    Buenas Tardes.
    Interesante trabajo, como aporte particular, entiendo como Abogado que nuestros estudios se relacionan a la conducta del individuo en forma general, siendo muy importante ser mas subjetivo, al evaluar el tratamiento de la justicia de acuerdo al estado mental de cada individuo.

  • Lila dice:

    Las categorías son interesantes. Acorde al tipo de diseňo, los resultados observados permitirían una vuelta al campo para indagar las razones de lo expresado en entrevistas.

  • ULISES ZEPEDA dice:

    EXCELENTE TRABAJO Y YO DIRIA QUE SE QUEDO CORTA EN CUANTO LAS DEFICIENCIAS EN LOS JURISTAS PUES NO SOLO EN SU PAIS ES ASI TAMBIEN EN OTROS ES IGUAL O DE FORMA MAS GRAVE LA DEFICIENCIA FELICIDADES POR SU TRABAJO

  • Miguel Torres dice:

    interesante gracias por los aportes

  • Elia Erendira Flores Ayala dice:

    Gracias por el aporte. Considero que es importante este estudio porque explora la perspectiva de los juristas sobre la enfermedad mental porque finalmente son ellos quienes determinan las penas para las personas que cometen ilícitos y padecen una enfermedad mental; el saber que tienen esta visión caricaturizada es alarmante, pues lo que determine la ley para ellos puede no ser lo adecuado para sus condiciones e incluso pudiesen atentar sus derechos humanos.

  • Sergio García Jiménez dice:

    El concepto de enfermedad mental para la psiquiatría siempre estará ligado a las cuestiones biológicas. Muy buen trabajo de investigación el cual a mi manera de pensar puede ampliarse, puesto que Foucault maneja este concepto no sólo en este libro de Historia de la locura en la época clásica”, sino también en “Microfísica del Poder”. Por otro lado, este concepto puede verse rebasado si tomamos en cuenta que cada persona es diferente y etiquetar a alguien como loco o cuerdo, criminal o inocente es una cuestión delicada. Sin embargo esa es la importancia de esta ponencia, el poder profundizar más sobre estos conceptos.

  • MARIA MARTA CORREA dice:

    Excelente ponencia! Considero que es importante realizar un aporte en conjunto desde el aspecto técnico jurídico y el sicológico y siquiátrico. No solo desde el abordaje del imputado o acusado es relevante, sino también desde la perspectiva de la víctima. El impacto de las enfermedades mentales en la resolución de un conflicto muchas veces es soslayado.

  • Lesbia Gonzalez dice:

    Estoy muy de acuerdo con el comentario de Sergio García Jiménez, el tema es muy bueno, muy amplio y lleno de aristas, una de ellas es la del concepto de Normalidad, cultura, generaciones, punto de encuentro y desecuentros, la Justicia y la personalidad; aún hay mucho que dar.

  • Luis Harvey Bravo Perez dice:

    Excelente aporte a la Psicologia y al Derecho.

  • Greiling Arlette Guerrero Ceballos dice:

    Muy importante la exponencia ya que podemos identificar las personas que poseen algún tipo de enfermedad mental, presenta una apariencia descuidada, desarreglada y poco aseada, siendo incoherente con lo que la sociedad esperaría dentro de la norma y sus caracteristicas

  • Ana Yajaira Bula Vasquez dice:

    desde mi perspectiva seria muy importante evaluar el comportamiento del individuo que haya cometido un delito sin tener en cuenta que padezca o no de un trastorno mental, es un excelente tema que invita al lector a introducirse en la lectura explica ampliamente como la enfermedad mental se convierte en un atenuante al momento de imputación de cargos.

  • Daniela SB dice:

    Es muy importante el aporte que tiene la psicología en el ámbito judicial, ya que en casos como las enfermedades mentales, el experto es la psicología y tienen que trabajar juntos con diferentes disciplinas para poder llevar el caso de la mejor manera, tomando en cuenta a la víctima también.

  • Susana Crotti dice:

    El trabajo de investigación es muy interesante,es de vital importancia que los protagonistas del proceso penal admitan que es necesario poder contar con un psicólogo en el proceso penal de guía para los actos y diligencias juridicas, y no sólo como peritos, que a veces ni son tomados en cuenta sus informes por no ser vinculantes esto ocurre en los sistemas penales mixtos.

  • Adonay dice:

    Otro de los factores en los que resulta interesante indagar más son los “centros de reclusión” en los cuales deberían permanecer las personas que después de un proceso legal queden diagnosticadas con una enfermedad mental. El Estado también debiera preocuparse por una institución digna que en lugar de mantener prisionero a estos individuos, trate de brindar el mejor tratamiento posible para procurar su rehabilitación, o por lo menos manteros internados en condiciones favorables, evitando que deambulen por las calles predispuestos a cometer delitos o ser víctimas de ellos.

  • Carlos Vila dice:

    Primero me parece muy interesante el trabajo realizado ya que aunque se pueda trabajar en la area, pocas veces nos enteramos de que considera todo el ambito legal sobre que es una enfermedad mental y el concepto que ellos manejan en si mismos, por eso me a gustado que se empiece con un recuento de la historia de la enfermedad mental ya que es importante conocer a donde hemos estado para saber donde iremos. Segundo se presenta que aun hay muchos conceptos erroneos que se deben cambiar sobre la enfermedad mental, para poder laborar correctamente y que los que trabajan en el ambito legal deben aun aprender y lograr abrir mas su percepcion.

    • Daniela SB dice:

      De acuerdo con el comentario, es muy importante conocer el concepto que tienen de enfermedad mental especialmente en el ámbito jurídico ya que ellos tratan con víctimas que tienen una enfermedad mental y es importante conocer sobre esta y corregir los conceptos erróneos que tienen cobre este concepto para que puedan tomar decisiones mas concretas, englobando a la persona y su estado mental.

  • Magdalena Chavez mariscal dice:

    Felicidades Excelente Ponencia dejando muy en claro la importancia de la evaluación Psicológica del individuo en todos los casos de delito.

  • Lourdes Mendieta Mendieta Lucas dice:

    Interesante ponencia. Se plantea “Los encargados de hacer esto, son los expertos en el área psicológica, quienes deben realizar una evaluación desde su área de competencia y responder a través de un informe médico legal que utilizado como un instrumento de comunicación entre ambas áreas” los encargados deberían ser los psicólogos pero deben responder por medio de un informe médico, entonces entiendo que debe evaluar el psicólogo y el médico. Desde mi punto de vista quien debe evaluar la enfermedad mental es un psiquiatra perito, pues realmente sería el profesional competente para determinar el tipo y nivel de afectación; si bien los psicólogos incluso más que los médicos pueden dar sus primeras impresiones y elementos que ayuden al juez, pero un psiquiatra es el experto; creo yo.

    • Daisy Còrdova dice:

      Buen día!

      La evaluación del Psicólogo y Psiquiatra para tales fines es sumamente importante, son dos profesionales preparados para dar respuesta a la conducta humana, aunque utilicen técnicas y herramientas diferentes. Ninguno esta por encima del otro, dentro del sistema de justicia entran los dos profesionales como peritos forense y presentan su informe pericial ante el juez que solicito el experticio.
      Aquí no vale dar impresión diagnostica ya que, en derecho el informe debe ser objetivo, imparcial e independiente.

  • Daisy Còrdova dice:

    Excelente investigación!!

    Es sumamente importante la conclusión a la cual llegaron, pues la evaluación al sindicado o imputado se realiza por un equipo multidisciplinario, donde los hallazgos tienen que ser parecidos.
    Tanto el Psicólogo como el Psiquiatra utilizan sus herramientas para llegar a responder sobre la cuestión a evaluar.
    Muchas veces no se llegan a conclusiones reales por la falta de experiencia de muchos profesionales que no conocen el área forense.

  • Nixia Herrera dice:

    Muy interesante el trabajo realizado, al igual que han mencionado otros participantes ud ha logrado de manera objetiva mediante su investigación darnos a conocer el manejo conceptual que poseen los juristas de la muestra en cuanto al significado de enfermedad mental,y sus conclusiones no distan mucho de lo que posiblemente encontraríamos en otros países, mediante un estudio similar, felicidades por su investigación y lo exhortamos a poder replicarla.

  • Elías García Rosas dice:

    Antes que nada, felicidades por la temática abordada y lo didáctico de la exposición.

    En relación al trabajo, es evidente que en la formación de los juristas está ausente un acercamiento específico a la Psicología, pues en casi todos los planes de estudio se incluye Medicina Forense, pero no Psicología Jurídica.

    En este caso, en la mayoría de escuelas y facultades de Psicología se incluye Psicología Jurídica; no obstante, la impartición de esta también tiene sesgos, ya que generalmente la imparten psicólogos que desconocen por completo el quehacer del Derecho y las implicaciones que en él tiene aquélla.

    En lo que corresponde al manejo de la terminología psicológica, de enfermedad mental en particular, de parte de los juristas, lo conveniente sería recomendar incluir en su plan de estudios cursos de Psicología y, en relación con los egresados, los litigantes, quienes trabajan en la procuración o en la administración de la justicia, se considera necesario impartirles cursos donde se traten los temas de manera puntual, profunda y sistemática, por los profesionales que tengan conocimiento de ambos escenarios de las disciplinas.

    Lo señalado al final, es pertinente y necesario, pues por la orientación particular de cada área el significado de los conceptos tiende a cambiar y, según entiendo, de lo que se trata es de buscar hacerlos coincidir.

  • Alma Delia Soto Acosta dice:

    Es relevante saber identificar que significa enfermedad mental sobre todo en las profesiones que se trabaja con salud mental, ya que como lo menciona en el contexto histórico ha cambiado y evolucionado según las necesidades, y así como lo concluye áun falto mucho camino que recorrer en psicología jurídica, también lo es aquí en México. Muy adecuada aportación.

  • Maria Cristina Bustamante dice:

    Otra cuestion mas que tambien querìa pensar y compartir para debatir, y que lei por ahi arriba, de que pasa con los casos de emocion violetna en las mujeres, que estadisticas tienen los paises, el servicio carcelario, el poder judicial y como se evaluo el caso? Es interesante ver lo que hay hecho.

  • Sanjuana Hernandez dice:

    Primeramente felicitar a los ponentes y participantes de este tema, que desde luego muy interesante. Dando seguimiento al tema, me han surgido diversas dudas, desde el marco sicologico de la persona tengo presentw que todo ser humano tiene en cierto grado un desorden sicologico derivado a que no hay personas en su completo juicio una sanidad mental, claro esta que estos desordenes puede ir variando por el contexto de habitad de las personas. Entiendo que dentro de un delito que la persona se encuentre con mayor desorden mental o bien un trastorno mental, como se puede entonces penalizar a esta persona por el delito com

    • Sanjuana Hernandez dice:

      Por el delito cometido?
      Siendo que lo dejan en libertad, (por ejemplo, conozco a personas que se les deja libres sin pena alguna, siendo el delito que cometio “homicifio”) su libertad fue dada por no estar estable en su sano juicio mental.

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    Me alegra ver investigación sobre psicología jurídica en mi patria, confirma mi teoría de lo atrasado que estamos en esta área de la doctrina, muy importante exposición que igualmente considero debería ser ampliada a una muestra mas significativa.
    Gracias..

  • EDUARDO LARA DE SANTIAGO dice:

    Se hace muy necesario un trabajo conjunto en este sentido, para coordinar los conceptos jurídicos y psicológicos

  • Pablo Gonzalo Ortiz Beltrán dice:

    En cuanto a la falta de confianza que tienen los juristas en la confiabilidad y validez de las pruebas debida a la diversidad de opiniones y de resultados obtenidos por los expertos no se debe perder de vista que esto es algo que siempre sucederá principalmente por las varianzas que se dan en el proceso subjetivo de cada evaluador; es decir, la varianza de observación para identificar el síntoma, la varianza de interpretación para calificarlo y la varianza de criterio para en función de lo anterior emitir un diagnóstico adecuado. Para salvar estas varianzas inevitables pienso que se deberían realizar evaluaciones colegiadas donde los evaluadores pudieran discutir libremente el tiempo que fuera necesario para unificar criterios y esto así en cada evaluación y el caso por el caso.

  • Pablo Gonzalo Ortiz Beltrán dice:

    No se debe perder de vista que la gran mayoria de las personas que delinquen son personas libres de algun tipo de trastorno mental; delinquir no nesecariamente esta asociado ni es sinonimo de padecer alguna enfermedad mental.

  • JUAN PABLO ANGULO MARTINEZ dice:

    los abogados se centran en otras cosas, solo les interesan los términos que puedan usarse a favor en litigios.

    que bien que por una parte deja los conceptos a la gente que sabe lo propio de su materia, aunque deberían cercarse mas a fin de compartir el conocimiento

  • Jessica García dice:

    Muy buen trabajo!
    Particularmente está muy detallado en cuanto a la actuación del sistema penal ante la enfermedad mental entendida como bien mencionan en la investigación con diferente connotación y por lo que se debe seguir el objetivo de emplear la ley sobre los conceptos estandarizados para evitar confusiones dentro de una misma cultura y no dejar de lado que tanto la Psicología como el Derecho actúan de la mano para obtener este fin y no una siendo más que la otra.

  • Amparo Caballeroborja dice:

    Claudia, Zena y David:
    muchas personas creen que por el sólo hecho de declararse mentalmente enfermos serán inimputables, pero en México ello no es cierto porque simplemente los envían a la cárcel con inimputables, no quedan en libertad.
    Escelente disertación, gracias.

  • Sanjuana Hernandez dice:

    Es un excelentisimo trabajo.
    En referencia al tema, vuelto a leer el articulo, por lo que me he puesto a reflexionar, cabe mencionar que ante el delito cometido el semetido cualquiera fuese su caso deberia sumarse a una evaluacion psicologica para determinar el estado mental del mismo. Tengo entendido que desde la psicologia clinica ningun sujeto se encuentra 100% sano psicologicamente.
    De acuerdo con otros compañeros la psicologia y el derecho penal deberian de trabajar conjuntamente para una mejor resolucion al sujeto retenidos enblas carceles.

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