ANALISIS DOGMATICO DE LA CONDUCTA CRIMINAL DE SECUESTRO

PABLO AMEZCUA RIOS

Parte I. Marco Teórico conceptual del secuestro. Aspectos Históricos

A partir del término de la revolución mexicana se percibió un periodo de estabilidad política en el  país, con el cual se reintegró el estado  de derecho. Existen cuantiosas pruebas que hacen pensar que en esta época la mayoría de los secuestros se mostraron con el fin de conservar a algunas personas sometidas y no por obtener una ganancia; el secuestro de líderes revolucionarios que estaban en contra del gobierno, por sus ideas políticas o acciones era una práctica común. La llamada “guerra sucia” fue sostenida en gran parte por el delito del secuestro.

Existen casos célebres de empresarios que fueron secuestrados con el fin de conseguir un rescate que pudiera sufragar las campañas políticas y militares de ciertos líderes rebeldes.

Con el fin de obtener un resarcimiento monetario al entregar a la persona, el secuestro se presentó con cierta frecuencia durante la revolución mexicana, ya que el país vivía una situación de desequilibrio política que inducía que varios crímenes quedaran impunes. Además, existieron grupos de “revolucionarios” que muchas veces se financiaron gracias a la realización de secuestros a personas adineradas.

Uno de los más famosos secuestradores revolucionarios fue Lucio Cabañas, quien se hizo popular por éstas acciones, por medio de métodos deshonestos o por la utilización de clases oprimidas.

Dicha industria del secuestro tiene sus comienzos a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, cuando una primera racha de secuestros abarcó a diversos personajes.

En México durante el siglo XIX se empezó a instituir a partir del código penal de 1871 en su artículo 626 que: el delito de plagio se ejecuta, apoderándose de otro por medio de violencia, de amagos, de amenazas, de la seducción y del engaño y su penalidad podría alcanzar hasta la pena capital. (El 9 de febrero de 1913 la banda del automóvil gris consuma el primer secuestro del siglo XX).

Uno de los factores generadores de violencia en México fue en un principio, el nivel de pobreza y desempleo, que se agravó a partir de 1994, lo que indujo a muchas personas a cometer desde robos hasta asaltos a mano armada o secuestros que implicaron lesiones graves o inclusive la muerte. Sin duda la brecha económica entre grupos sociales privilegiados y la mayoría de pobres mexicanos es otro de los principales generadores de violencia.

En 1997, fueron denunciados 997 casos. Durante los primeros 5 meses de 1998, 450. Operan en el país más de 400 bandas secuestradoras.

No sólo  las  grandes  figuras  o  grandes  empresarios  son  secuestrables;  inversionistas, empresarios  y microempresarios,  hombres  de  negocios,  dirigentes  sindicales,  amas  de casa, políticos, editores y arquitectos están en la mira de los delincuentes.

En este país, el delito se paga con una condena máxima de 70 años de cárcel. Sin embargo, la mayoría de los plagiarios no han sido detenidos. Conjuntamente, por tratarse de una Federación, cada Estado puede tener una legislación diferente para este tipo de delitos.

México tiene el tercer lugar entre los países latinoamericanos, ulteriormente de Colombia y Brasil. Sin embargo este delito se ha incrementado a raíz de que los delincuentes lo piensan poco riesgoso y los familiares de las víctimas acceden a las peticiones, esto ocasiona que más allá de ser eliminado se impulse

Aspectos teóricos y conceptos principales.

“Desde el punto de vista jurídico penal, por secuestro se entiende al apoderamiento y retención que se hace de una persona con el fin de pedir rescate en dinero o en especie y se le utiliza como sinónimo de plagio”.

Un concepto más desarrollado hace referencia a lo siguiente:

“La etimología de la palabra secuestro proviene del vocablo latino sequestrare que significa apoderarse de una persona para exigir rescate o encerrar ilegalmente a una persona. Se conoció en la antigüedad con la denominación de “plagio”. (Malej, s.f.)

El secuestro es generalmente perpetuado con el fin de obtener un rescate monetario, pero también es llevado a cabo con propósitos políticos u otros.

En la década de los setenta el secuestro se convirtió en la táctica más común de los grupos revolucionarios en Latinoamérica.

Adicionalmente aparece el secuestro exprés mediante el cual las víctimas son obligadas a vaciar sus cuentas bancarias, además de incluir el automóvil que a su vez emplean para su prolongada tarea de intimidación y amenazas terribles para evitar la denuncia.

Otros de selección al azar conducen al rehén hasta su domicilio y ahí desmantelan sus bienes familiares, la socialización de este tipo de delitos no para en grupos sociales conocidos como clase alta, sino hoy encontramos a los más pobres, atacados por secuestradores que les exigen cantidades pequeñas de dinero, pero que para las víctimas representan verdaderos impactos en su estabilidad financiera.

Concepto del vocablo secuestro.

Secuestrar: Detener o retener ilegalmente a una persona y exigir por su rescate una cantidad de dinero u otra abusiva pretensión. (Cabanelas, 1993)

Secuestro: significa detener ilegalmente a una persona para exigir rescate o para     fines diversos. (Osorio, 1997)

Concepto gramatical.

La palabra secuestro, significa la acción de aprehender y retener a una persona exigiendo dinero por su rescate (dinero que se pide o entrega para que la persona privada de libertad “victima” recobre su libertad). (Jiménez, 1982)

Concepto doctrinal.

Guillermo Cabanelas de Torres. Considera como “delito mixto contra la libertad individual y la integridad de las personas y, por lo común contra la propiedad, ya que su objetivo primordial cosiste en obtener  una suma de dinero, a costa del rescate de una persona del afecto de aquel a quien se le exige la cantidad; cuya negativa conduce, de acuerdo con las amenazas, a la muerte, tortura o cualquier otro acto  del cual la victima que será privada de su libertad y en un lugar secreto. (Jiménez, 1982)

Silvio Ranieri, se refiere al concepto de secuestro así “privación o restricción voluntaria de la libertad  personal física de una persona,  y más precisamente, el impedimento   ilegitimo, voluntariamente puesto a una persona, con el fin de privarla de sus posibilidades de movimiento. (Ranieri, s.f.)

Concepto jurídico.

Desde el punto de vista jurídico por secuestro se entiende el apoderamiento y retención que se hace de una persona con el fin de pedir rescate en dinero o especie y se le utiliza como sinónimo de plagio.

Las causas del secuestro son varias, principalmente sociales, psicológicas, económicas, culturales y aún religiosas. La causa más común es el dinero, el cual se encuentra generalmente en las raíces de todo crimen.

Es difícil realizar una clasificación de los secuestradores debido a lo variado del delito. Sin lugar a dudas los factores comunes que tales individuos comparten son la falta de ética y valores morales, combinado con la falta de respeto a la vida y dignidad humana. La magnitud de estas fuerzas o la falta de las mismas son quizá los factores determinantes que conducen a dichos individuos a cometer tal ilícito.

También debemos admitir que algunos secuestros son realizados por presiones de la sociedad o su situación específica, sea económica y mental, lo cual lleva a ciertos individuos a cometer actos sin pleno control de sus facultades e ignorando sus principios morales y éticos.

Si tomamos en cuenta la diversidad causal de este delito, podrá intentarse un acercamiento a los tipos de secuestro, sin pretender abarcar todos y cada uno de los que se cometen.

Parte II. Aspecto legal de la conducta

Tipo penal del delito

TITULO VIGESIMO PRIMERO

Privación Ilegal de la Libertad y de otras Garantías

CAPITULO UNICO

Artículo 364.- Se impondrá de seis meses a tres años de prisión y de veinticinco a cien días multa: I.- Al particular que prive a otro de su libertad. Si la privación de la libertad excede de veinticuatro horas, la pena de prisión se incrementará de un mes más por cada día.

La pena de prisión se aumentará hasta en una mitad, cuando la privación de la libertad se realice con violencia, cuando la víctima sea menor de dieciséis o mayor de sesenta años de edad, o cuando por cualquier circunstancia, la víctima esté en situación de inferioridad física o mental respecto de quien la ejecuta.

(Tercer párrafo, se deroga) II.- (Se deroga)

Artículo 365.- Se impondrán de tres días a un año de prisión y multa de cinco a cien pesos:

  1. I. Al que obligue a otro a prestarle trabajos o servicios personales sin la retribución debida, ya sea empleando violencia física o moral o valiéndose del engaño, de la intimidación o de cualquier otro medio, y

II.- Al que celebre con otro un contrato que prive a éste de la libertad o le imponga condiciones que lo constituyan en una especie de servidumbre o que se apodere de alguna persona y la entregue a otro con el objeto de que éste celebre dicho contrato.

Artículo 365 Bis.- Al que prive ilegalmente a otro de su libertad con el propósito de realizar un acto sexual, se le impondrá pena de uno a cinco años de prisión.

Si el autor del delito restituye la libertad a la víctima sin haber practicado el acto sexual, dentro de los tres días siguientes, la sanción será de un mes a dos años de prisión.

Este delito sólo se perseguirá por querella de la persona ofendida. Artículo 366.- Al que prive de la libertad a otro se le aplicará:

  1. I. De quince a cuarenta años de prisión y de quinientos a dos mil días multa, si la privación de la libertad se efectúa con el propósito de:
  2. a) Obtener rescate;
  1. b) Detener en calidad de rehén a una persona y amenazar con privarla de la vida o con causarle daño, para que la autoridad o un particular realice o deje de realizar un acto cualquiera, o
  2. c) Causar daño o perjuicio a la persona privada de la libertad o a cualquier otra.
  1. d) Cometer secuestro exprés, desde el momento mismo de su realización, entendiéndose por éste, el que, para ejecutar los delitos de robo o extorsión, prive de la libertad a Lo anterior, con independencia de las demás sanciones que conforme a este Código le correspondan por otros delitos que de su conducta resulten.
  1. II. De veinte a cuarenta años de prisión y de dos mil a cuatro mil días multa, si en la privación de la libertad a que se hace referencia en la fracción anterior concurre alguna o algunas de las circunstancias siguientes:
  2. a) Que se realice en camino público o en lugar desprotegido o solitario;
  1. b) Que el autor sea o haya sido integrante de alguna institución de seguridad pública, o se ostente como tal sin serlo;
  2. c) Que quienes lo lleven a cabo obren en grupo de dos o más personas;
  1. d) Que se realice con violencia, o
  1. e) Que la víctima sea menor de dieciséis o mayor de sesenta años de edad, o que por cualquier otra circunstancia se encuentre en inferioridad física o mental respecto de quien ejecuta la privación de la liber

III. Se aplicarán de veinticinco a cincuenta años de prisión y de cuatro mil a ocho mil días multa, cuando la privación de libertad se efectúe con el fin de trasladar a un menor de dieciséis años fuera de territorio nacional, con el propósito de obtener un lucro indebido por la venta o la entrega del

menor.

Se impondrá una pena de treinta a cincuenta años de prisión al o a los secuestradores, si a la víctima del secuestro se le causa alguna lesión de las previstas en los artículos 291 a 293 de este Código.

En caso de que el secuestrado sea privado de la vida por su o sus secuestradores, se aplicará pena de hasta setenta años de prisión.

Si espontáneamente se libera al secuestrado dentro de los tres días siguientes al de la privación de la libertad, sin lograr alguno de los propósitos a que se refieren las fracciones I y III de este artículo y sin que se haya presentado alguna de las circunstancias previstas en la fracción II, la pena será de dos a seis años y de cincuenta a ciento cincuenta días multa.

En los demás casos en que espontáneamente se libere al secuestrado, sin lograr alguno de los propósitos a que se refieren las fracciones I y III de este artículo, las penas de prisión aplicables serán de cinco a quince años y de doscientos cincuenta hasta quinientos días multa.

Artículo 366 Bis.- Se impondrá pena de dos a diez años de prisión y de doscientos a mil días multa, al que en relación con las conductas sancionadas por el artículo anterior y fuera de las causas de exclusión del delito previstas por la ley:

  1. I. Actúe como intermediario en las negociaciones del rescate, sin el acuerdo de quienes representen o gestionen en favor de la víctima;
  2. II. Colabore en la difusión pública de las pretensiones o mensajes de los secuestradores, fuera del estricto derecho a la información;

III. Actúe como asesor con fines lucrativos de quienes representen o gestionen en favor de la víctima, evite informar o colaborar con la autoridad competente en el conocimiento de la comisión del secuestro;

  1. IV. Aconseje el no presentar la denuncia del secuestro cometido, o bien el no colaborar o el obstruir la actuación de las autoridades;
  2. Efectúe el cambio de moneda nacional por divisas, o de éstas por moneda nacional sabiendo que es con el propósito directo de pagar el rescate a que se refiere la fracción I del artículo anterior, y
  3. VI. Intimide a la víctima, a sus familiares o a sus representantes o gestores, durante o después del secuestro, para que no colaboren con las autoridades compete

Artículo 366 Ter.- Comete el delito de tráfico de menores, quien traslade a un menor de dieciséis años de edad o lo entregue a un tercero, de manera ilícita, fuera del territorio nacional, con el propósito de obtener un beneficio económico indebido por el traslado o la entrega del menor. Cometen el delito a que se refiere el párrafo anterior:

  1. I. Quienes ejerzan la patria potestad o custodia sobre el menor, aunque no haya sido declarada, cuando realicen materialmente el traslado o la entrega o por haber otorgado su consentimiento para ello;
  2. II. Los ascendientes sin límite de grado, los parientes colaterales y por afinidad hasta el cuarto grado, así como cualquier tercero que no tenga parentesco con el me

Se entenderá que las personas a que se refiere el párrafo anterior actúan de manera ilícita cuando tengan conocimiento de que:

  1. a) Quienes ejerzan la patria potestad o la custodia del menor no han otorgado su consentimiento expreso para el traslado o la entrega, o
  2. b) Quienes ejerzan la patria potestad o la custodia del menor obtendrán un beneficio económico indebido por el traslado o la entrega.

III. La persona o personas que reciban al menor.

A quienes cometan el delito a que se refiere el presente artículo se les impondrá una pena de tres a diez años de prisión y de cuatrocientos a mil días multa.

Además de las sanciones señaladas en el párrafo anterior, se privará de los derechos de patria potestad, tutela o custodia a quienes, en su caso, teniendo el ejercicio de éstos cometan el delito a que se refiere el presente artículo.

Se aplicarán hasta las dos terceras partes de las penas a las que se refiere este artículo, cuando el traslado o entrega del menor se realicen en territorio nacional.

Artículo 366 quáter.- Las penas a que se refiere el artículo anterior se reducirán en una mitad cuando:

  1. I. El traslado o entrega del menor se realice sin el propósito de obtener un beneficio económico indebido, o
  2. II. La persona que reciba al menor tenga el propósito de incorporarlo a su núcleo familia

Se impondrán las penas a que se refiere este artículo al padre o madre de un menor de dieciséis años que de manera ilícita o sin el consentimiento de quien o quienes ejerzan la patria potestad o la custodia del menor, sin el propósito de obtener un lucro indebido, lo trasladen fuera del territorio nacional con el fin de cambiar su residencia habitual o impedir a la madre o padre, según sea el caso, convivir con el menor o visitarlo.

Además, se privará de los derechos de patria potestad, tutela o custodia a quienes, en su caso, teniendo el ejercicio de éstos cometan el delito a que se refiere el presente artículo.

En los casos a que se refiere este artículo, el delito se perseguirá a petición de parte ofendida.

Análisis dogmático del delito

El análisis de los preceptos en cita descubren al secuestro, como:

  1. Un delito  que  tutela  la  libertad  ambulatoria  como  demás  bienes  jurídicos implícitos Dicha característica fue  explicada en la  primera parte del  presente trabajo, por lo que huelga otro comentario al respecto.
  1. Un delito con un nomen iuris propio diferenciado del delito de detenciones cometidas por particulares

El delito de secuestro tiene un nomen iuris propio que material como sistemáticamente  se ubica  posterior  al  delito  de  detenciones  y  cuyas características vienen condicionadas por la  forma de tipificación  que adopte el legislador existiendo fundamentalmente dos formas:

  1. Como una detención calificada

Esta  postura  afirma  que  el  secuestro  es  en  realidad una  detención disfrazada que no requiere ser una figura especial,   ya que protege el mismo bien   jurídico   que   el   delito   de detenciones  y en  todo  caso  solo  es  un  tipo agravado, pero no otro delito.

En   ese   entendido,   los   autores   que   apoyan   este   razonamiento, sostienen  que  es innecesaria  la  tipificación  del  secuestro,  lo  que  solo  se utiliza como un recurso semántico, pero no jurídico , ya que las conductas que integran el delito en mención se solucionan con las reglas de concurso.

  1. B. Como un delictum sui generis

Esta forma   de   disciplinar   el   delito   de   secuestro,   que   es   la   que   sigue el   CP, fundamentalmente  considera  que  el  delito  de   secuestro,  por  su gravedad,  debe  edificarse como  un  delito  autónomo  diferenciado  del  de detenciones.

Ambas  formas  de  regulación  tiene  pros  y contras.  A la  primera postura se le  refuta que las conductas que integran el delito de secuestro: detenciones cometidas por particulares y amenazas condicionales; ni en forma individual, ni en concurso tienen el mismo reproche punitivo  que  la figura  penal  criticada.  Mientras,  a  la  segunda  postura,  se  le  reprocha  la inconveniente  “inflación  penal”  al  crear  tipos  pena les  compuestos,  que  son innecesarios porqué suple el trabajo que le corresponde hacer al “concurso”.

A  pesar  de  la  crítica,  apreciamos  correcta  la  segunda  posición,  que es la que siguió el legislador español en razón de que el delito de secuestro además   de   que   no   suple   las reglas   del   “concurso”   tampoco   es   una herramienta de falsa retórica.

En  efecto,  el  secuestro  no  suple  al  “concurso”  como   se  evidencia  al aplicar  sus reglas donde resulta que el castigo que  corresponde por las figuras  penales  de  detenciones cometida    por    particulares    y    amenazas condicionadas es inferior que la prevista para el secuestro.

A  más  de  lo  anterior,  el  secuestro  tampoco  es  un  adorno  legal innecesario como se desprende de su historia, analizada en la primera parte de este estudio, en donde quedó patente que  es  una conducta  que  implica una  especial  antijuridicidad,  distinta  y  más  grave que  el del  una  simple detenciones   agravada   que   obliga   a   la   creación   de   una   específica normatividad que lo combata.

En el fondo la configuración del delito de secuestro, como un nomen iuris   propio,  no  es una sola floritura gramatical,  sino una figura penal  de existencia necesaria e insustituible, por lo que se   hace necesario su análisis diferenciado del delito de detenciones cometida por particulares.

  1. Un delito  con  independencia  conceptual  y  funcional  del  de  detenciones cometidas por particulares

El  delito  de  secuestro  comparte  la  mayoría  de  las  características dogmáticas  con  el de   detenciones,   pero   tiene   particularidades sui   generis exclusivas que le dan autonomía conceptual y funcional.

La  génesis  de  las  particularidades  del  delito  de  secuestro  que  lo diferencian  del  de detenciones  brota  de  la  calidad y  número  de  los  bienes jurídicos que tutelan, como de la victima o victimas afectadas.

El  delito  de  detenciones  solo  protege  un  bien  jurídico,  la  libertad ambulatoria, y considera como un único sujeto pasivo del delito, aquel que es privado de su libertad.

Mientras el secuestro resguarda plurales bienes jurídicos, la libertad ambulatoria como otros bienes jurídicos implícitos y pueden existir, además de rehén, otros afectados como es el caso de los extorsionados.

Así las cosas existe una necesaria conexión entre las figuras, pues el secuestro  se  forma con  las  detenciones  y  un  plus,  pero  pese  a  la  conexión aunque similares no iguales ya que dicho plus personaliza al secuestro como un  delito  con  independencia  conceptual  y  funcional del  de  detenciones cometidas por particulares.

Por lo  que debe abandonarse la práctica, como lo  hacen la mayoría de los  especialistas de la  materia en  España,  de analizar  el  delito  de secuestro  asumiendo  indiscriminadamente que le  son válidas  todas  las conclusiones del delito de detenciones.

  1. Un delito compuesto o complejo

El delito de secuestro, por su estructura, entre la división de simple o complejo, es de los últimos,  en  razón  de  que  se  forma  con  la  fusión  de  la detención cometida por particulares más una amenaza condicionada.

Dicha fusión despersonaliza sus piezas integrantes,  por lo que los delitos de detención y amenazas conminatorias pierden su autonomía típica y como resultado de dicho mestizaje se forma un delito distinto.

En individual, el delito de detenciones protege la libertad ambulatoria, con ello la libertad de obrar. En tanto, las amenazas conminatorias tutelan la libertad de actuar, con ello la libertad de

querer.

En cambio, el secuestro amalgama la protección de las libertades de obrar del rehén y la libertad de querer que pueden ser del citado rehén u otra persona; de ahí que se trate de un delito complejo.

Producto  de  lo  anterior  se  debe  erradicar  la  postura  que  considera que  el  delito  de secuestro  es una figura  penal  autónoma   o  solo  un  tipo cualificado.

En razón de que la clasificación que diferencia entre delito base, derivaciones típicas y delitos autónomos, en lo que ocupa a las últimas no  tienen un valor dogmático propio.

Los   delitos   autónomos   tradicionalmente   se   han   definido   como aquellos   que tienen   todos   los   elementos   de   otro   delito,   pero   no   son agravados  o  atenuados  de  la figura base sino independientes  con  un tipo propio  de injusto. Por  lo que al analizarse,  en ello interpretarse, un delito autónomo no se debe recurrir al tipo básico ya que teóricamente tiene todos los elementos para su subsistencia aislada e individual.

Sin  embargo  no  existen  criterios  generales  para  del imitar  los  delitos autónomos de las figuras cualificadas, agravadas o atenuadas, sino   que es necesario   interpretarlas teleológicamente para  constatar si  son  realmente independientes o dependientes entre sí.

Esta crítica a la clasificación de delitos autónomo s se evidencia con especial  acento en   el   delito   de   secuestro   el   que   no   es   realmente independiente ya que no puede ser analizado aislado e individual de la figura de   detenciones   cometida   por   particulares.   Pero tampoco  es  absolutamente dependiente   de   la   citada   figura   de   detenciones   ya   que   no

todas  las conclusiones dogmáticas que le son válidas a dicho delito caben para el secuestro, como se analiza en líneas posteriores.

Consecuencia  de  lo  expuesto  queda  definir  al  secuestro,  no  por  su autonomía  de la figura  de  detenciones,  sino  por  los  bienes  jurídicos  que  lo conforman haciendo un delito compuesto o complejo.

  1. Un delito de acción

El secuestro es un delito de acción porqué el segundo acto que integra la descripción típica consistente en  exigir  el  cumplimiento  de una condición   a  cambio   de  la  liberación de  la  libertad del  secuestrado, necesariamente implica una transgresión de una ley prohibitiva y, en consecuencia, involucra un actuar y en ningún caso una omisión (comisión por omisión u omisión con resultado material).

No es sostenible que el delito de secuestro pueda actualizarse por omisión impropia bajo el argumento de que el tipo legal de secuestro no establece una limitación de medios, ni  existe obstáculo  técnico  que le  vede esa posibilidad.

Aun  así,  a  pesar  de  que  el  tipo  legal  de  detenciones  expresa  y formalmente  no establece una restricción de medios,  sí hay una limitante intrínseca que se desprende de la interpretación  del  elemento  “exigiendo  el cumplimiento de alguna condición para ponerla en libertad”.

El  precedente  ingrediente  legal  de  la  figura  de  secuestro  implica ineludiblemente un actuar a cuya consecuencia, también ineludible, es que el delito  de  secuestro  sólo  puede  darse por  medio  de  la  acción  y nunca por la omisión.

Aquí existe una diferencia del secuestro con el delito de detenciones, pues  mientras  en este  último  perfectamente  cabe  la omisión  impropia, en el secuestro por las ya mencionadas características  de la segunda conducta que exige la figura, solo puede actualizarse por acción.

Efectivamente  es  posible  la  actualización  de  la  omisión  impropia  en el   delito   de detenciones,   siempre   que   se   den   los   requisitos   de   ésta, especialmente la de la posición de garante  lo que es un tema en sí mismo polémico y concretamente dentro de las detenciones surge la interrogante si imperiosamente se   debe considerar, para cumplir con   la calidad   de garante, que  el  activo  haya  sido  la persona  que privó  de la libertad  al  ofendido, además de

que no se haya percatado de que la persona quedó privada de su libertad (ausencia de dolo original)

y se niegue a liberar al rehén.

O, dentro del tema de la posición de garante, una segunda incógnita es si basta para considerar que el activo tiene esa calidad si aprovecha que la victima esta privada de su libertad, la que  no  causó  pero  aprovecha  la oportunidad  y exige  el  cumplimiento  de  una  condición a cambio  de la liberación del encerrado o detenido.

  1. Un delito de resultado

El  secuestro  es  un  delito  de  resultado,  pues  la  afectación  al  bien jurídico libertad ambulatoria y demás bienes jurídicos son separables espacio –  temporalmente   de  las  acciones encerrar  o   detener y condicionar  la liberación del secuestrado.

El  secuestro  concebido  como  un  delito  de  resultado es  una  postura mayoritaria pero no unánime. Existen quienes lo clasifican como  un  delito de  peligro aseverando  que  la  figura penal  está  diseñada  para proteger  el patrimonio  que  se  pone  en  riesgo  cuando  se  priva  de la  libertad  a una persona.

No  se  comparte  esa  postura  que  considera  el  secuestro  como  un delito de peligro inicialmente porqué parte de una diferenciación entre delitos de   resultado   y   de   peligro considerando  si  la  afectación  que  se  prevé  en  el tipo es constatable por los sentidos. Si lo es, el delito es de resultado y si no, es de peligro. Sin  embargo,  todos  los  delitos  tienen  previsto un  resultado  material, constatable por sentidos, o jurídico (formal o abstracto).

  1. Un delito de lesión

Atendiendo a la afectación del bien jurídico el delito de secuestro es un delito de lesión, ya que, como se expuso supralineas para que se considere consumado es necesario el menoscabo de la libertad ambulatoria.

Por    eso,    el    tipo    legal    de    secuestro    esta    conceptualizado normativamente como una tangible afectación de la facultad traslaticia.

En realidad, el secuestro es un delito complejo formado por dos actos que  no  siempre,  y si  muchas  veces,  tienen  características  distintas,  como acontece  en  el  tema  de  mérito  ya que el bien jurídico libertad ambulatoria rebela que se trata de un delito de lesión, más los bienes jurídicos implícitos derivados de la amenaza conminatoria tienen distinta esencia: El patrimonio,

que indica un delito de lesión; pero la libertad psicológica, evidencia un delito formal con resultado solo jurídico.

CLASIFICACIÓN DEL DELITO DE SECUESTRO

Precisada  la  naturaleza  jurídica  del  delito  de  delito  de  secuestro,  en base a dichas consideraciones, se discurre su siguiente clasificación:

  1. Por su gravedad

Según  la  clasificación  tripartita  que  adopta  el  CP que  divide  entre delitos  graves, menos  graves  como  faltas  según  sea su  penalidad  y el secuestro es un delito grave.

La consecuencia de que el delito de secuestro sea grave, además de la  punibilidad  que le corresponde,  es  que  no  alcanza  la  libertad  caucional, como lo precisan los artículos 13 y 33 del CP como 14 y 779 de la lecrim.

  1. Por su  duración,  unidad  o  pluralidad  en  la  acción  delictiva.  Instantáneo, instantáneo con efectos permanentes, continuados o permanentes

Esta clasificación atiende a la prolongación de la consumación de la afección al bien jurídico o a la prolongación de la acción típica más allá de la consumación,  lo  que  muestra  que el  problema se resume  en  identificar  el momento en que es afectado el bien jurídico.

Problema que se duplica en  el delito de  secuestro  ya que tiene más de  un  bien  jurídico tutelado.  Así  que  primero  se  debe  determinar  cuándo  se afecta  el  bien  jurídico  libertad ambulatoria y, segundo, establecer si para considerar actualizado el secuestro basta con que se prive de la libertad ambulatoria al rehén o es necesario que el activo exija una condición para la liberación del detenido.

Para resolver el problema la jurisprudencia básicamente ha adoptado tres   caminos diferentes: Uno que precisa que se debe constatar el dolo del activo; otra solución asegura que se debe identificar  el  momento en que el ofendido  fue afectado  de su  voluntad  y una tercera opción  precisa  que  se requiere un cierto tiempo para que se tenga por consumada la afectación de la libertad.

Ninguno de dichos discursos apreciamos que sean correctos. El que sostiene que se debe atender al dolo pues conocer la intención del activo no identifica el momento en que se afecta el

bien jurídico, ya que una cosa es el deseo de secuestrar y otra distinta que el activo lleve a cabo su intención.

Ni  es  eficiente  para  determinar  cuándo  se  consumó  el  delito  de secuestro, el criterio que indica que se afecta el bien jurídico en el instante en que se afecta la voluntad del paciente del  delito; ya  que  dicha  pretendida solución  envía  el problema  a  otro lado: El desentrañar cuando se vulnera la voluntad del ofendido.

Como  tampoco,  funciona  como  criterio  para  determina r  consumado el  secuestro  el que  atiende  a  un  elemento  cronológico  o  “al  menos  un instante”  de  privación  de  libertad, ya  que  no  es  el  tiempo  lo  que  refleja  una afectación  a  la  libertad  ambulatoria.  En  todo caso el  tiempo  que  dura  la reclusión  evidencia,  si  es  extenso,  una  agravante  de  conducta del  activo  y una  situación  desfavorable  del  ofendido,  pero  no  sirve  como  criterio  de identificación del momento de la trasgresión al bien jurídico.   Además, el criterio cronológico es sumo abstracto y es imposible determinar cuánto dura un instante.

  1. Por el elemento interno. Doloso o culposo

El  delito  de  secuestro a  fortiori requiere  que  sea  cometido  con intención  así  que  es doloso y se encuentra caracterizado por la pretensión del activo de mantener privada de la libertad  a  la víctima hasta  que  sea cumplida  la  condición  exigida. Entonces,  el  responsable, necesariamente debe conocer todos los elementos del tipo penal y aceptar su realización.

El   tipo   de   dolo   que   se   requiere   es   necesariamente   directo, identificado  por aquel  en  que  el  responsable  de  la conducta  dirige  su conducta a la realización del resultado

típico.

Precisamente  de  la  enunciación  típica  del   delito  de secuestro   se desprende  que implícito  en  el  delito  está  a)  detener  o  encerrar  a  una persona, b) mantenerla privada y c) exigir el cumplimiento de una obligación. Tres   conductas   que   racionalmente   no   pueden explicarse  cometidas  por  una violación de uno  o unos deberes de cuidado sino que la intención del activo es necesariamente con dolo directo caracterizado porqué la intención empata con  la descripción  típica.  Sin  que  esto  se  confunda con  el  caso  de  la detención cometida  por particulares la que es dable actualizar con cualquier tipo de dolo.

Por   lo   anterior   se   descarta   que   el   secuestro   admita comisión imprudencial,  por ser  contraria  a  la  descripción  legal  y  a  la  sistemática  de numerus  clausus, que  limita  la

posibilidad  de que  el  delito  admita forma imprudencial  si  y solo  si  expresamente la  ley lo señala,  no  siendo  este  el caso,  por  lo  que  definitivamente  está  cerrada  la  puerta  a  la comisión imprudente del secuestro.

  1. Por el número de actos. Unisubsistente o plurisubsistente.

En   concordancia  con   lo   expuesto   al   momento   de   analizar   la naturaleza jurídica del delito de secuestro, al indicar que consta de dos actos, a  lo  que  no  se  hace  otra  repetición y solo  se señala  que  esa pluralidad identifica a un delito plurisubsistente.

  1. Por el número de sujetos. Unisubjetivo, plurisubjetivo o indiferente.

Acorde a la redacción de la figura típica de secuestro no se exige un número de activos, por lo que puede ser realizado por un sujeto en solitario, por una pareja criminal o por cualquier cantidad  de personas  en concursus plurium delincuentium.

  1. Por la característica del sujeto activo: Común o especial.

El  delito  de  secuestro  es  común,  ya  que  el  tipo  legal  no  establece ningún requisito o cualidad especial del sujeto activo.

Sin  embargo  existe  una  particularidad  de  la  figura en  estudio  dentro de  la  regla general   de   los   delitos   comunes   pues   estos   se   identifican   porqué citan al sujeto activo refiriendo: “Quien   o el   que”. Cuando   el tipo legal de detenciones enuncia al sujeto activo directamente llamándolo  particular.

El  “delito  común  ordinario”  dice  quién  o  el  que  y  se  refiere  a  un particular   y   el “delito   común   no   ordinario”   de   detenciones   precisa expresamente  que  se  trata  de  un particular, por  lo  que  no  tiene  mayor trascendencia  y  dicha  diferencia,  como  se  analiza  en el  capítulo  relativo  al tipo legal de detenciones, es producto de la evolución legislativa de la figura penal  en  estudio y  como  una  manera  de  diferenciar  las  detenciones cometidas por particulares de las perpetradas por funcionarios públicos.

  1. Por la forma de persecución. Privado (de querella necesaria) o de oficio.

El  delito  de  secuestro  es  de  persecución  oficiosa  a cuya consecuencia la autoridad está  obligada a investigar  el  delito  solo  con  la notitia criminis.

Parte III. Análisis  Psicocriminovictimológico de la conducta. A- Características de las victimas

b– Características de las situaciones

La siguiente información es extraída del documento elaborado por Carlos J. Villalta, “Perfiles criminales: secuestro”, presentado en el foro “Alto al secuestro”, Senado de la República, marzo de 2010, con base en el agregado estadístico de 232 reclusos sentenciados por este delito en penales del Distrito Federal y Estado de México y la cual transcribimos de documentos elaborado.

     Porcentaje de secuestros en los cuales falleció la víctima: 5 %.

     Personas que integraban la banda: de una o dos personas, 20 %; de tres a cinco personas,

52 %; de seis a nueve personas, 23 %; y de diez o más personas (5%).

   Relación entre los integrantes de la banda: amigos (28%); familiares (25%); y compañeros de trabajo (6%).

     Grupos de edad de los secuestradores: de 20 a 29 años de edad, 51 %; de 30 a 39 años, 30

%; y de 40 y más años de edad, 19 %. La edad media es de 31 años.

   Antecedentes delictivos: se detectaron en 22 % de los casos, de los cuales 14% habían recibido una sentencia; 3% había sido sentenciado por secuestro; y 5% había cometido un secuestro seis meses antes de ser detenido.

   Contexto familiar: 81% tiene hijos, tres en promedio; en 15% de los casos su pareja también está detenida.

     En 25% de los casos el detenido o su familia tenían antecedentes penales, de los cuales

16% tuvo algún familiar preso durante su niñez, en 6% él mismo fue detenido durante la niñez y un 3% fue internado en una institución para menores infractores.

     Condiciones laborales: 22% prestó sus servicios en las fuerzas armadas o en la policía;

81% tenía un trabajo el mes previo a su detención, de los cuales 34% era asalariado y 7%

trabajaba en el gobierno.

   Debilidad institucional: 59% dijo que pudo haber evitado la cárcel si hubiera tenido influencias o dinero para pagar alguna mordida; 47% cree que si hubiera dado dinero a los policías que lo detuvieron lo hubieran dejado ir.

   43% considera que el momento más adecuado para dejar la cárcel (con dinero o influencias) era en la agencia del Ministerio Público y 10% consideró que en juzgado. Algunos entrevistados afirmaron que durante su proceso algunas autoridades le solicitaron dinero, tales como la Policía Judicial (40%), Policía Preventiva (16%), el Agente del Ministerio Público (14%), el custodio (13%),el Secretario de Acuerdos (7%) y el Juez (6%).

c– Características de los victimarios

Se señala en su informe “El Secuestro: Conceptos y Estrategias de Atención”, que el perfil del secuestrador es el siguiente: la mayoría tienen entre 22 y 35 años, comienza robando pero en buena medida por su adicción a las drogas se convierten en secuestradores tal cual lo hemos mencionado anteriormente.

Las personas dedicadas a este delito suelen ser choferes o personas dedicadas al comercio informal en un principio, procedentes de familias disfuncionales, quienes con la intención de aumentar sus percepciones económicas se involucran en el negocio del secuestro.

La actividad inicial de estos delincuentes es el robo en la calle, posteriormente a lugares cerrados y más tarde se da el asalto a vehículos de carga y a conductores, para posteriormente realizar asaltos a bancos y vehículos blindados de traslado de valores, culminando con la comisión del  delito  de  secuestro,  es  en  sí,  toda  una  carrera  criminal  para  llegar  a  la  comisión  del secuestro.  En muchos sujetos este periodo de aprendizaje se dio en el breve lapso de un año y medio.

   La edad de los secuestradores oscila entre los 25 y 35 años, con antecedentes delictivos principalmente en los delitos patrimoniales.

     Generalmente son delincuentes gregarios, es decir actúan en grupo y de manera organizada.

   Los secuestradores pueden variar desde criminales callejeros, ejecutores de “Secuestros Express”, hasta organizaciones criminales, guerrillas, traficantes de droga, ex policías o policías corruptos.

   Los  secuestradores  se  caracterizan  por  su  frialdad,  alta  peligrosidad,  insensibilidad, agresividad, egocentrismo, indiferencia afectiva y la manifestación de conductas antisociales.

   Al disponer totalmente de la libertad, la integridad y la vida misma de la víctima, el delincuente exhibe violencia, con objeto de demostrar su fuerza y su decisión de destruir, frente a la desprotección de la víctima.

   El secuestrador asimila los padecimientos, súplicas y ruegos del secuestrado como si se tratara de hechos aislados, con una aparente insensibilidad, y suele utilizarlo para controlarlos, someterlos y lograr su objetivo final.

REFERENCIAS

“Secuestro”, Nuevo Diccionario De Derecho Penal, librería Malej S.A. de C.V.

CABANELAS DE TORRES, Guillermo, Diccionario Jurídico Elemental, Editorial Heliasta. . S.R.I. México, 1993.

CABANELLAS, G. Secuestro de Personas, Vigésimo Primera Edición, Tomo VII de VIII, En diccionario enciclopédico de derecho usual, Editorial Heliasta, 1989.

CARRIÑÓN TIZCAREÑO, M. El secuestro en México, Editorial Porrúa, México D. F., 2006.

CASTRO RIVERA, Martha, “Características Sociológicas Del Suicidio Y Del Homicidio” Tesis,

octubre de 1991.

CLUTTERBUCK, R. Secuestro y Rescate, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1979. ISLAS, Olga, Análisis lógico de los delitos contra la vida, México, trillas, 1991.

JIMÉNEZ HUERTA, M. Derecho Penal Mexicano, Parte especial, Tomo III, Antigua librería

Robledo, México, D.F: 1968.

JIMÉNEZ HUERTA, Mariano. “Derecho Penal Mexicano”, Tomo. III, 4ta. Edición, Editorial

Porrúa, México, 1982.

JIMÉNEZ ORNELAS, Rene A. e Islas de Gonzales Mariscal, Olga, El secuestro problemas sociales y jurídicos, Clasificación del delito de secuestro, editorial UNAM, México, 2002.

MANFREDINNI, Elena, S. (Coordinadora). El Secuestro Extorsivo, Ediciones la rocca, Buenos

Aires Argentina, 2005.

OSORIO Y NIETO, César Augusto. “La Averiguación Previa”. Editorial Porrúa, México, 1997.

RANIERI,  SILVIO.  “Manual  de  Derecho  Penal”,  Parte  Especial,  De  los  delitos  en

particular. Tomo v. ed. Temis. S.f.

SOKOL. Under der Flaggemitdemtotenkopf, herford, sin fecha, pp. 19-21. Citado por Wolf

Middendorf.

WEINSTEIN, Federico M, El delito de Secuestro Extorsivo. Un Estudio pormenizado del artículo

170 del código penal y su interpretación en la jurisprudencia, Omar Favele ediciones jurídicas, Buenos Aires, Argentina, 2005.

BESARES ESCOBAR, Marco A. El secuestro, Tercera Edición, Editorial Porrúa, México, 2003. http://www.elsecuestro.freeservers.com

29 Comments

  • Gladys Camacho dice:

    Importante tema para nuestro país

  • Greiling Arlette Guerrero Ceballos dice:

    muy interesante para poder distinguir los tipos penal de delitos y las características de la victimas y su tsuaciones.

  • John Jairo. Londoño Alvarez dice:

    Importantes temas,Que nos ayudan cada dia,a conocer mas nuestras problemáticas,felicitarlos Por tan importantes temas

  • Claudio L. Quinzaños Ripoll dice:

    Muchas gracias por compartir tan interesante y novedoso estudio acerca del secuestro en México.

  • John Jairo. Londoño Alvarez dice:

    Gracias a ustedes seguiremos aportandole mas conocimientos a estos temas del secuestro y seguir aportandlole un granito de arena mas a nuestro país

  • Gisel Orellana dice:

    En esta ponencia en especifico se hacen notar los distintos angulos por los que pueden ser analizados un secuestro y como se va haciendo mas y mas dimensional.
    No es solo el hecho que se debe tomar en cuenta al momento del analisis del acto, algo que va mas profundo de la restricción de la libertad de la victima, pero las motivaciones de quien actua contra la ley, que es lo que busca, con quien especificamente lo busca y como todo esto entra en juego; La gravedad, las intenciones, la planeación. Es realmente fascinante el tomar un acto y analizarlo de manera que se quiebre en pequeños factores que forman un todo.
    Es ver el arbol y el bosque.

    • Ricardo León dice:

      Estoy muy de acuerdo con tu aporte, es importante conocer las dimensiones de la conducta criminal, analizarla en su totalidad, hasta fondo, con bases puramente científicas, y conocer qué es lo que motiva las conductas.

      Muy de acuerdo.

  • Ana Yajaira Bula Vasquez dice:

    conocedora de la historia Colombia de 52 años de guerra de las fuerzas armadas al margen de la ley y de delincuente común, he visto como muchas familias han viviendo el flagelo del secuestro, es claro todo los problemas psicológicos que deja en las personas que son victimas de la privación forzada de su libertad, este tema deja un estudio muy interesante sobre los análisis diagnósticos de este delito.

  • Carolina dice:

    Muy interesante la ponencia, sobre todo para poder distinguir los tipos penal de delitos y las características de la victimas.

  • Susana Crotti dice:

    Excelente trabajo, muy completo abarca todo aquello que caracteriza al delito y demás consecuencias. Agradezco mucho su aporte.

  • Ricardo León dice:

    Un aspecto importante del conocimiento de cualquier ciencia, son las bases teóricas y bases puramente científicas. El presente ensayo, muestra una gama de puntos que, en lo personal, esclarecen mucho más la amplia información y conocimiento que se tiene de los aspectos psicológicos forenses. Como psicólogos, es importante obtener un punto de vista desde el marco legal/jurídico para la realización de un trabajo profesional mucho más completo y certero. Esto es, el caso de la información que se presenta en este ensayo, puesto que muestra intensidad, definiciones, análisis de casos y aspectos puntuales.

  • Krisia Ortíz dice:

    Como se puede analizar en el presente artículo, estos individuos poseen diversas motivaciones para cometer el delito de secuestro, infortunadamente en la actualidad se vive en una sociedad que cataliza toda clase de delitos, probablemente por la falta de oportunidades en toda la concepción básica de funcionamiento de los mismos. Ya que se comienza con las familias discuncionales, el modelamiento, etc.

  • María Guadalupe Suárez Gutiérrez dice:

    Gracias por la información compartida, más ahora que es una triste realidad en nuestro país México y que mucho sufre de inseguridad y violencia. El panorama que nos brinda es muy interesante, dejando una clarificación importante del tema.

    Saludos

  • Sergio Garcia Jimenez dice:

    Muy interesante y demasiado actual, esta conducta es demasiado aberrante y mucha gente inocente lo padeció. Los grupos criminales se hiiceron ricos de la noche a la mañana y junto con la extorsión son dos delitos que hacen que las víctimas sientan mucha rabia y coraje porque las autoridades no han logrado detener este tipo de delitos.

  • Magdalena Chavez mariscal dice:

    Es muy enriquecedor como podemos realizar un análisis completo de las distintas formas y facetas de este factor del secuestro, así como discernir sobre las distintas facetas de este desagradable fenomeno.

  • Glenda chepote chaverra dice:

    Muy interesante para nuestra profedion en.la policia

  • Patricia dice:

    Buenos días Pablo,

    me resulta muy interesante tu análisis, sobretodo el aspecto más relacionado con la relación de las características de víctimas y victimarios. No obstante, me asalta una duda… viendo los tiempos que corren donde el secuestro express está a la orden del día ¿crees que las características serían semejantes?
    Bajo mi punto de vista hay variables que nada tienen que ver y algunas de esas características se vería modificada. ¿Qué opinas al respecto? Sería interesante ampliar el estudio teniendo en cuenta este nuevo enfoque.

    Un saludo.
    Patricia González Elices

    • pablo amezcua rios dice:

      buenas tardes paty, las caracteristicas probablemente no serian todas iguales, pero si en un porcentaje alto, ya que lo que cambia es el moduss operandi no la intencion del delito ni el objetivo, posiblemente se le tendrian que agregar algunas caracteristicas a las que ya estan. Claro los trabajos son para cada vez ampliarse de informacion, y entre mas investigaciones existan tendremos mas herramientas para afrontar estas problematicas que son de nivel mundial.

      Gracias por el comentario ..

  • MIGUEL ANGEL TORRES VILLAVICENCIO dice:

    muy novedoso felicitaciones

  • Nubia Carolina Rovelo Escoto dice:

    Muy completo su artículo, contiene información muy valiosa justo hace unos meses estaba preparando un artículo sobre perfilación de secuestradores y se complementa bastante con lo que usted plantea.

  • Gloria Torres dice:

    Es oportuno felicitarle por esa iniciativa sobre el perfil del secuestrador ,lo cual responde a la pluricausalidad segun sea el escenario de analisis ,los aportes son muy significativos.

  • Ariana Rodríguez dice:

    Información de valor para lograr identificar las características de los victimarios y posibles víctimas. Es una temática no muy desarrollada en cuanto a los niveles o rangos políticos de cada país, por lo tanto, se aplaude la identificación de los mismos, así como la clasificación de los actos.

  • ÁNGEL GIOVANNY RAMOS GÓMEZ dice:

    Partiendo de la base del significado etimológico de la palabra secuestro que proviene del vocablo latino sequestrare y que significa apoderarse de una persona para exigir rescate o encerrar ilegalmente a una persona, de acuerdo a lo escrito y manifestado por el ponente en el presente escrito, debe tenerse en cuenta la interpretación de la misma, con respecto al sentido y significado etimológico y jurídico de los delitos asociados al secuestro como:
    EXTORSIÓN, ABUSO SEXUAL, ESCLAVITUD, TRÁFICO DE MENORES Y PROCESOS DE PATRIA POTESTAD.

    No obstante, el asociar el acto delictivo del secuestro como tal a otros delitos como los descritos anteriormente, jurídicamente no significa que estos delitos sean secuestro si se tiene en cuenta que su fin y objetivo final no es privar de la libertad a una persona.

    La extorsión como tal, motiva la acción de obtener dinero sin necesidad de privar de la libertad a una persona, como ha pasado en México, una simple amenaza coacciona al pago de una cantidad de dinero sin que se medie la oportunidad de ejecutar dicha acción, teniendo como móvil LA AMENAZA.

    En cuanto al abuso sexual, media el móvil del placer personal sin el consentimiento de su víctima, a pesar de que si hay una retención ilegal del sujeto. Por lo tanto no podemos confundir el objetivo del secuestro, con el objetivo del abuso sexual, el cual es EL PLACER.

    En cuanto a la esclavitud, media el miedo, la retención ilegal y la obligación de trabajar sin recibir pago alguno; sin embargo, el móvil es el lucro económico, asociado a la privación indeterminada de la libertad, para lo cual se podría considerar como un concurso de delitos.

    Por último, los procesos de patria potestad, obedecen a razones de protección de menores por uno de los padres que son conocidos plenamente por las autoridades competentes, razón por la cual no se podría considerar como un secuestro, si se tiene en cuenta que una de las partes deja de cumplir sus obligaciones legales que le competen por manutención o bienestar.

  • Mailin Ramos dice:

    Muchas felicidades por tan buena ponencia

  • luis felipe flores dice:

    este tipo de delito, ha sido un gran problema en la sociedad por cuanto contribuye desde el recibo de dinero como factor de rescate, para dejar a la victima en libertad por parte de sus captores, o en su defecto culmina con el asesinato de su victima, este delito debe ser castigado con severidad no puede aplicarse pena de muerte por el tema de derechos humanos convenio establecido en la ONU. los daños que causa en su victima, un tema que debe ser estudiado.-

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    Importante información, gracias.

  • JUAN PABLO ANGULO MARTINEZ dice:

    EN EFECTO, PASO MUCHO TIEMPO ANTES DE QUE ESTE DELITO TUVIERA EL NOMBRE DE SECUESTRO, PUES SOLO ERA CONSIDERADO PRIVACION ILEGAL DE LA LIBERTAD.

    CON LA CREACION DE NUEVAS LEYES SE HAINTENTADO FRENAR ESTA CONDUCTA DELICTIVA, SIN EMBARGO, TAMBIEN TIENE SUS LADOS FLACOS, YA QUE SI UNA PERSONA REALIZA UNA DENUNCIA DE FORMA ANONIMA, LA AUTORIDAD CATEA Y SIN DAR DERECHO A REPLICA ENCARCELA A LOS INDIVIDUOS SEÑALADOS.

    ES UNA TRISTEZA VER QUE EN MI PAIS, MEXICO, LA CARCEL ALBERGA A GENTE QUE SIN HBER TENIDO UN JUICIO DIGNO HA SIDO SENTENCIADA A QUE TODA SU VIDA LA PASE ENCERRADO.
    ESPEREMOS QUE ESTA SITUACION CAMBIE PARA BIEN DE TODOS

  • Mertín Gilberto Covarrubias González dice:

    Considero que esta conducta delictiva debería ser sometida a un análisis legislativo desde las bases que nos proporciona esta ponencia para redefinir su castigo, adí como su prevención. Felicidades por excelente estudio.

  • Jessica García dice:

    Es impresionante que en año y medio puedan adquirir toda una trayectoria delictiva y me parece importante que se centre la atención para la prevención debido a que la trayectoria va de menos a más.

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