CONDUCTAS ANTISOCIALES Y DELICTIVAS EN UN GRUPO DE ADOLESCENTES ESCOLARES NO INFRACTORES

CÉSAR A. ZUÑE DEL VALLE

Resumen

El objetivo de la presente investigación fue describir las conductas antisociales y delictivas de un grupo de adolescentes escolares no infractores en función del sexo, la edad y la composición familiar. Participaron 206 estudiantes, pertenecientes al nivel secundario de educación con edades comprendidas entre los 12 y 17 años. Con el propósito de evaluar las conductas antisociales y delictivas se administró el cuestionario A-D conductas antisociales y delictivas. Los resultados mostraron que los varones cometen más conductas antisociales y delictivas que las mujeres; además que la manifestación de conductas antisociales y delictivas es independiente de la composición familiar y que, si bien no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la edad, los adolescentes mayores se involucran en conductas de mayor gravedad.

Palabras clave: adolescentes, conducta antisocial, conducta delictiva, no infractores.

Abstract

The objective of this study was to describe the antisocial and criminal behavior of a group of school adolescents non offenders according to sex, age and family composition, 206 students participated, secondary level education aged between

12 and 17 years. In order to evaluate the antisocial and criminal behavior questionnaire administered AD antisocial and criminal behavior. The results showed that males commit more antisocial and criminal behavior than women; the manifestation of antisocial and criminal behavior is independent of family composition and, although no significant differences were found in terms of age, older adolescents engage in behaviors of greater gravity.

Keywords:     adolescent,     antisocial     behavior,     criminal     behavior, noninfringing .

Introducción

La adolescencia se considera como un período crítico o de riesgo, debido a que en   esta   etapa,   pueden   darse las   bases   para   la   aparición   de   síntomas, enfermedades y ciertas alteraciones de la personalidad (Herrera, 1999); además de producirse  una  gran  variedad  de  cambios  biológicos,  psicológicos  y  sociales. (Barra, Cerna, Kramm y Véliz, 2006). Cuando estos factores o dimensiones presentan problemas y se combinan, pueden influir a que los jóvenes presenten problemas  de  comportamiento,  inicialmente  cometiendo  conductas  antisociales hasta llegar, de forma progresiva, a involucrarse en actos delictivos (Gaeta y Galvanovskis, 2011).

Si bien la conducta antisocial hace referencia básicamente a una diversidad de actos que violan las normas sociales y los derechos de los demás, el término resulta bastante ambiguo, y, en distintas ocasiones, se emplea refiriéndose a un amplio conjunto de conductas claramente sin delimitar, ya que el que una conducta se catalogue como antisocial, puede depender de valoraciones acerca de la severidad de los actos y de su distanciamiento de las pautas normativas, en función de la edad, la variable sexo, la clase social y otras consideraciones (De la Peña, 2010). En ese sentido, por ejemplo, diversos estudios reportan la existencia de diferencias en la incidencia de conductas antisociales en cuanto a la variable sexo (Sanabria y Uribe, 2009).

Por un lado, algunos investigadores plantean que los varones desarrollan una mayor proporción de conductas antisociales y delictivas en comparación con el sexo femenino  (Gaeta  y  Galvanovskis,  2011;  Pérez,  Gázquez,  Mercader,  Molero  y García, 2011; Rodríguez y Torrente, 2003; Sanabria y Uribe, 2007; Uribe, 2005). Por   el   otro,  se  plantea  que,  si   bien  los  adolescentes  varones  presentan puntuaciones superiores en conducta antisocial, no existen diferencias estadísticamente significativas en relación con las mujeres (Garaigordobil, 2005), Además, una variedad de estudios recientes, corroboran que las mujeres se están involucrando cada vez más en conductas antisociales (Scandroglio et al., 2002).

Así mismo, algunos investigadores apuntan a establecer diferencias de este tipo de  conductas  considerando la edad.  Sanabria  y  Uribe (2009)  evaluaron  a 179 adolecentes colombianos y encontraron que los adolecentes de mayor edad (16 a 18 años) manifiestan mayor número de conductas antisociales y delictivas en comparación con los adolescentes de menor edad (12 a 13 años), evidenciando que la expresión de conductas antisociales y delictivas tiene un inicio temprano y progresivo. Siguiendo esa línea, una investigación en España con 881 adolescentes entre 14 y 18 años, indica que existe un aumento de la frecuencia de conductas antisociales y delictivas conforme aumenta la edad (Pérez et al., 2008). Otra investigación con 150 estudiantes mexicanos de entre 12 y 20 años, demostró que lo  participantes  cuyas  edades  fluctuaban  entre  18  y  20  años  muestran mayor propensión  a  realizar  conductas  antisociales  y  delictivas  en  comparación  con adolescentes de 14 años y menos (Gaeta y Galvanovskis, 2011).

Estas investigaciones concluyen que los adolescentes se inician tempranamente en conductas antisociales y delictivas, incrementando su frecuencia hacia el final de la adolescencia; además mencionan que existe el riesgo de escalar, progresivamente, hacia un comportamiento de mayor gravedad (Sanabria y Uribe, 2009).

Antolín, Oliva, y Arranz (2009) aseguran que la conducta antisocial, en la actualidad,  está  determinada  por  una multitud  de  factores  que  pertenecen  a distintos niveles de influencia: biológicos, psicológicos y sociales; pero que en el desarrollo de este tipo de conductas los factores familiares cobran una importante influencia.

En ese sentido, dentro de las investigaciones que abordan la conducta antisocial y delictiva relacionándola con factores familiares, existen dos vertientes: la primera postura asegura que los delincuentes provienen de familias desestructuradas y que la ausencia de uno o de los dos progenitores parece estar relacionada con la conducta antisocial de niños y adolescentes (Torrente y Ruiz, 2005), así como con un mayor número de hermanos (Quiroz, et al., 2007); la segunda afirma que la realización de conductas antisociales y delictivas parece estar más relacionada con la funcionalidad que con la estructura familiar (Banda y Frías, 2006; Rodríguez y Torrente, 2003; Rodríguez, Espinosa  y Pardo, 2013). Por lo tanto, tal  como lo indican Antolín et al. (2009), las conductas antisociales en menores no guardan relación alguna con el tipo de estructura o composición familiar.

Según Sanabria y Uribe (2009) los problemas del comportamiento, específicamente el antisocial y delictivo, llaman la atención de las diversas comunidades científicas cuando se inician y/o incrementan en la etapa de la adolescencia. Este interés, logra un gran impacto en Latinoamérica ya que en los últimos años, se ha reportado que dentro de las problemáticas principales que se enfrentan actualmente, la delincuencia, la violencia y el pandillaje ha desplazado a cualquier  otro  problema  que  la  gente  considera  como  principal  (Ministerio  de Justicia y Derechos Humanos [Minjus], 2013).   Y, específicamente en el Perú, el incremento de la tasa de la población de adolescentes que incurren en delitos y se encuentran  recluidos  en  algún  Centro  Juvenil  (adolescentes  infractores),  es evidente. En 1997 la cantidad de adolescentes privados de libertad fue de 467, mientras que para el año 2012 la cantidad de adolescentes infractores aumentó a 2,278 (Defensoría del Pueblo, 2012); llegando a constituirse una cifra de 2,477 adolescentes infractores en el 2013 (Instituto de Defensa Legal [IDF], 2013).

Debido a todos los datos acontecidos, tal como lo afirman Herrera y Morales (2005), resulta indispensable destacar que la prevención del comportamiento antisocial adolescente no debería orientarse solo y exclusivamente hacia la atención y/o rehabilitación del daño una vez producido, sino a destinar los esfuerzos necesarios   de   intervención   y   prevención   –sobre   todo   aquellos   sumamente especializados   y/o   demostrados   como   científicamente   eficaces–,   cuando   la conducta antisocial o el problema de conducta que en muchas ocasiones es su precursor, se ha originado y se manifiesta bajo múltiples formas de funcionamiento personal y en diversos entornos de desarrollo.

Objetivos

Los objetivos de la investigación son los siguientes:

  1. Describir  las   conductas   antisociales   y   delictivas   de   un   grupo   de adolescentes escolares no infractores.
  2. Comparar las diferencias de las conductas antisociales y delictivas según la variable género.
  3. Comparar las diferencias de las conductas antisociales y delictivas según la variable edad.
  4. Comparar las diferencias de las conductas antisociales y delictivas según la composición familiar.

Hipótesis

Las hipótesis de investigación son las siguientes:

H1:    Existen diferencias estadísticamente significativas en cuanto a la variable género.

H2:    Existen diferencias estadísticamente significativas en cuanto a la variable edad.

H3:    Existen   diferencias   estadísticamente   significativas   en   cuanto   a   la composición familiar.

Método

Participantes

La muestra estuvo constituida por 206 estudiantes del nivel secundario de una Institución educativa privada del distrito de Carmen de la Legua Reynoso, Lima- Perú. El grupo de mujeres estuvo conformado por 108 adolescentes; mientras que 98 conformaron el conjunto de varones. Las edades fluctuaron desde los 12 hasta los 17 años con una edad promedio de 14.7 años.

El tipo de muestreo empleado fue no probabilístico intencional, debido a que la muestra fue seleccionada en base a criterios y necesidades que se consideraron pertinentes para las variables de estudio.

Instrumentos

La evaluación de las conductas antisociales y delictivas se realizó a través del Cuestionario AD, conductas antisociales y delictivas  desarrollado por Seisdedos (2004). Este cuestionario cuenta con 40 frases con las que se pretende medir dos dimensiones claramente diferenciadas: la conducta antisocial, conformada por los 20 primeros ítems y definida como comportamientos no expresamente delictivos pero  que  son  desviados  de  las normas  y  usos  sociales  que  se  consideran deseables; y la conducta delictiva, conformada por los 20 ítems restantes y definida como  comportamientos  que,  si  bien  son  considerados  también  antisociales, incorporan contenidos o aspectos que fácilmente implican una consecuencia a nivel jurídico.

Además, se  elaboró  y  administró  un  cuestionario  de  Variables Sociodemográficas constituido por 4 ítems que indagan sobre las variables de comparación de este estudio: edad, sexo y composición familiar (vive con ambos padres, solo con madre, solo con padre u otros).

Procedimiento

Se solicitó la autorización a la oficina de coordinación de la Institución Educativa “Regina  Pacis”  para  llevar  a cabo  la  investigación.  Una  vez  aprobada  la autorización, se procedió a llevar a cabo la recolección de datos evaluando 10 secciones entre 1ero  y 5to  de secundaria durante 5 días. Se enfatizó en que los resultados eran confidenciales y que no iban a ser mostrados a ninguna autoridad del colegio, con la intención de esperar sinceridad en las respuestas de los participantes. Además no se pidió identificación (nombres y apellidos) en la ficha sociodemográfica. La administración se realizó de manera colectiva durante el horario donde desarrollaban sus actividades académicas (horario de clases).

Diseño

Está investigación contó con un diseño de tipo no experimental, transeccional descriptivo-comparativo, ya que su propósito fue describir las conductas antisociales y delictivas de un grupo de adolescentes escolares no infractores a través de la comparación de tres variables: sexo, edad y composición familiar.

Resultados

Se analizó la frecuencia de la variable „Conductas Antisociales‟, con el fin de conocer cuáles fueron las conductas de esta dimensión que obtuvieron índices más elevados (ver Tabla 1), encontrándose que las conductas antisociales que los adolescentes manifestaron en mayor proporción fueron: comer cuando está prohibido, en el trabajo, clases, etc. (81%); decir lisuras o palabras fuertes (79%) y hacer trampas en el examen, competición importante, etc. (76%).

Tabla 1

noingractor1

Al analizarse las frecuencias de conductas delictivas de la muestra evaluada (ver Tabla 2), se encontró que las conductas de esta variable que los adolescentes manifestaron en mayor amplitud fueron: gastar frecuentemente en el juego (tragamonedas, videojuegos, etc.) más dinero del que se puede (32%), robar cosas o dinero de las máquinas tragamonedas, teléfono público, etc. (16%) y robar cosas de grandes almacenes, supermercados, etc., estando abiertos (11%).

Tabla 2

noinfractor2

Se realizaron las propiedades psicométricas del  Cuestionario AD, conductas antisociales  y  delictivas  con  la  finalidad  de  establecer  la  confiabilidad  de  las variables de estudio (ver Tabla 3). Se encontró que la escala total presenta una confiabilidad  buena  (α  =  0,87),  la  dimensión  conductas  antisociales  también presenta un confiabilidad buena (α = 0, 87) y la dimensión conductas delictivas presenta una confiabilidad moderada (α = 0,76).

Tabla 3

noinfrac3

En la Tabla 4 se presenta la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov, en donde se aprecia que la muestra evaluada no evidencia una distribución normal en ninguna de las dimensiones del cuestionario AD conductas antisociales y delictivas ni  en  la  dimensión  general  del  mismo  (p<  .05).  Debido  a  esto,  fue  necesario convertir la variable cuantitativa “conductas antisociales y delictivas” (nivel de medición de razón) a una variable categórica (nivel de medición ordinal)   con el motivo de cumplir los requisitos para utilizar estadísticos no paramétricos en  el proceso de análisis de los datos y variables sociodemográficas.

Tabla 4

noinfrac4

Se comparó las conductas antisociales y delictivas entre varones y mujeres de la muestra evaluada (ver Tabla 5), encontrándose diferencias estadísticamente significativas entre los puntajes totales alcanzados por estos grupos de alumnos tanto en conductas antisociales (Z= -2.541; p < .05), como en conductas delictivas (Z= -3.240; p< .05), lo cual permite señalar que se valida la hipótesis H1., observándose que quienes obtuvieron una media de rango más elevada fueron los varones.   Este   resultado   permite   señalar  que   estos   incurren   en   conductas antisociales y delictivas en mayor proporción que sus pares mujeres.

Tabla 5

noinfractor5

En la Tabla 6 se presenta la comparación de las conductas antisociales y delictivas entre los participantes que provienen de una familia intacta y los procedentes de una familia desestructurada, hallándose que no existen diferencias estadísticamente  significativas  entre los  puntajes  alcanzados  ni  en  la  conducta antisocial (Z = -0.857; p > .05) ni en la conducta delictiva (Z = -0.290; p> 0.5) ; por lo que se rechaza la hipótesis H2, permitiendo indicar que la proporción de conductas antisociales y delictivas se presenta de manera semejante en familias intactas y desestructuradas.

Tabla 6

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Al compararse las conductas antisociales y delictivas de la muestra evaluada considerando la variable edad (ver Tabla 7), se encontraron diferencias estadísticamente significativas solo entre los puntajes alcanzados para la conducta delictiva (X2 = 6.655; gl = 2; p < .05), lo cual admite señalar la validación parcial de la  hipótesis  H3,  afirmándose  que quienes obtuvieron  una  media de  rango  más elevada fueron los participantes cuyas edades se encontraron entre los 15 y 17 años.  Este  resultado  revela  que  el  grupo  de  mayor  edad  comete  conductas delictivas en mayor proporción en comparación con los grupos de menor edad.

Tabla 7

noinfractor7

Discusión

Los resultados de la presente investigación, evidencian que existen diferencias significativas en  función de las variables sexo y edad.  Específicamente, en cuanto al primero, se descubre que los adolescentes varones manifiestan un mayor número de conductas antisociales y delictivas que las mujeres. Estos resultados corroboran los datos obtenidos por Gaeta y Galvanovskis (2011); Pérez et al. (2008); Rodríguez y Torrente (2003); Sanabria y Uribe (2007) y Uribe (2005) quienes proponen que son los adolescentes varones los que se involucran más en conductas antisociales y delictivas que sus pares mujeres.

Respecto a la edad, en cuanto a la manifestación de conductas antisociales, no se encuentran diferencias significativas entre los grupos de    participantes pertenecientes a los inicios y finales de la adolescencia. Es decir, los adolescentes mayores, con edades entre los 15 y 17 años cometen conductas antisociales en proporciones y niveles similares a los grupos de menor edad (12,13 y 14 años). Estos resultados contradicen los hallazgos obtenidos por Sanabria y Uribe (2009), Pérez et al. (2011) y Gaeta y Galvanovskis (2011) quienes concuerdan al afirmar que conforme avanza la edad, las conductas antisociales tienden a aumentar y que, por lo tanto, los adolescentes mayores mantienen un elevado número de conductas antisociales en comparación con los adolescentes menores. Sin embargo, este estudio, sí establece diferencias significativas en cuanto a la manifestación de conductas delictivas; por lo que se indica que los adolescentes de mayor edad (15 a 17  años)  realizan  con  más  frecuencia,  comportamientos  que  no  solo  son antisociales sino que, debido a su severidad, implican una consecuencia a nivel jurídico. Estos datos, coinciden parcialmente con   los obtenidos por Sanabria y Uribe (2009) quienes aseguran que las conductas antisocial y delictiva tienen un inicio temprano, existiendo el riesgo de involucrarse, progresivamente conforme se avanza en edad, en comportamientos de mayor gravedad.

Asimismo, no se hallan diferencias significativas en función de la composición familiar. Es decir, los adolescentes que provienen de familias intactas (padre y madre) manifiestan conductas antisociales y delictivas de similar magnitud que los adolescentes provenientes de familias desestructuradas (un solo padre o ninguno). Por ende, se indica que estos resultados son consistentes con los presentados por Antolín et al. (2009) quienes aseguran que la manifestación de conductas antisociales en menores es independiente del tipo de estructura o composición familiar pero que existen otros factores familiares que guardan mucha influencia. Esto hace referencia a que las conductas antisocial y delictiva parecen estar más relacionadas con la funcionalidad familiar que con la estructura o composición de las familias (Banda y Frías, 2006; Rodríguez y Torrente, 2003; Rodríguez et al.,2013).

En general, siguiendo la línea de Herrera y Morales (2005) y Gaeta y Galvanovskis, (2011) resulta importante acotar que, los resultados sugieren la creciente necesidad de desarrollar programas que se enfoquen en la prevención y detección temprana de conductas antisociales en adolescentes que aún no se ven inmersos en algún problema jurídico para evitar, por un lado, que los adolescentes se conviertan en infractores y, por el otro, que estas conductas no desemboquen en problemas de comportamiento de mayor severidad. Además resulta relevante, realizar  investigaciones  de  corte  probabilístico,  con  el  objetivo  de  generalizar resultados  y  tener  una  dirección   o  una  guía  para  enfrentar  este  tipo  de comportamientos.

Conclusiones

  1. Se encontraron   diferencias   estadísticamente   significativas   entre   los adolescentes varones y mujeres en cuanto a la manifestación de conductas antisociales y delictivas, siendo  los varones quienes cometen un mayor número de estas conducta.
  2. Se encontraron   diferencias   estadísticamente   significativas   entre   los adolescentes mayores y menores en cuanto a la manifestación de conductas delictivas, siendo los de mayor edad (15-17 años) quienes realizan estas conductas con mayor frecuencia.
  3. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los adolescentes provenientes de familias intactas y desestructuradas, evidenciándose que la expresión de conductas antisociales y delictivas es independiente de la composición familiar.
  4. Con la presente investigación se busca seguir desarrollando el interés para la realización de futuras investigaciones que describan y relacionen las conductas antisocial y delictiva en adolescentes con otros constructos y, a partir de eso, se procure establecer criterios de generalización, con el fin de desarrollar una dirección y una base para el establecimiento de programas de prevención.

Referencias

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21 Comments

  • LUIS ALBERTO JÓ BASTIDAS dice:

    Al no hallarse diferencias significativas en función de la composición familiar queda claro que es un mito eso de que los “chicos” son antisociales porque provienen de familias desestructuradas. Es hora de responsabilizar un poco más a los antisociales mismos y no culpar y culpar a la familia, en especial a los “malos” padres.

    • Jessica García dice:

      Hola Luis coincido contigo sin embargo considero importante la participación de los padres para centra la atención en sus hijos y hacer frente ante conductas de este tipo. Saludos y buen trabajo.
      Gracias!

  • Sergio García Jiménez dice:

    Buen dia, coincido con Luis Alberto, pues no siempre los menores infractores provienen de familias desintegradas y disfuncionales, trabajé 9 años en un Centro de INternación para Adolescentes y el 10% provenía de hogares funcionales y de este 10% el 5% eran adolescentes muy violentos, lo cual nos muestra que no es una regla que los adolescentes antosociales provienen de hogares disfuncionales.

  • pablo amezcua rios dice:

    excelente trabajo de campo, y ademas la informacion que aporta es interesante.

  • Licda. Greiling Arlette Guerrero Ceballos dice:

    excelente exponencia sobre CONDUCTAS ANTISOCIALES Y DELICTIVAS EN UN GRUPO DE ADOLESCENTES ESCOLARES NO INFRACTORES.

  • Carolina dice:

    Excelente ponencia y trabajo de campo. La información que aporta es muy interesante!

  • Susana Inés Crotti dice:

    Me parece muy interesante el tema. Estoy de acuerdo que no hay distinción de clases cuando se trata de los adolescente es una etapa biológica compleja y cualquier adolescente sin importar su clase social puede disparar en conductas antisociales. Agradezco mucho su aporte.

  • Ana Yajaira Bula Vasquez dice:

    Excelente ponencia, muy importante los aportes que se realizan en cuanto a la formación del antisocial, en vedad son muchos los factores que pueden enmarcar la formación de estas conductas en la persona.

    Gracias por sus aportes..

  • Angela T dice:

    Apreciado Cesar:

    Interesante mirada, concuerdo contigo en la importancia de intervenir tempranamente en conductas de baja severidad e intensidad.

  • Graciela Hernandez Alvarez dice:

    Interesante investigación, gracias por compartir

  • waldo Jara dice:

    se dice que los hogares disfuncionales son los causante que los adolescentes tengan conductas antisociales, siendo un mito a desterrar por que no olvidemos de la resiliencia y los jovenes pueden optar por una vida sana y enfocada en seguir estudios pese a las dificultades …..la idea es enseñarles habilidades , destrezas y creatividad para superara sus problemas del entorno familiar y que pueda tener una mirada , una vision y una meta en la vida……..y este trabajo viene desde la primaria para insertar en los mismos que si se puede salir adelante, los psicologos en la escuela deen de hacer su trabajo preventivo, ocupando las horas de tutorias y no tener uno administrativo que solo mire y derive sino que se involucre en la escuela con los chicos que disfrute de su trabajo en beneficio de estos jovenes y motivarlos a ser mejores personas….todo un desafio………………pero ese es nuestro trabajo.

  • Angélica Guerra dice:

    Quizás es importante recalcar también que los adolescentes, por el desarrollo evolutivo y la maduración del cerebro, son más propensos a conductas de peligro, y que ellos tienen cierta tendencia a mo razonar las consecuencias, el actuar impulsivamente podría ser una características de dicha etapa.

  • ULISES ZEPEDA dice:

    CUALQUIER APORTE A LA RIQUEZA DE NUESTRA PROFESION ES MUY IMPORTANTE FELICIDADES AL POENENTE

  • Gabriela Arana dice:

    Los resultados obtenidos indican las múltiples diferencias en lo que la persona ya conoce con otras de las que la persona debe conocer o no conoce por comprender nuevas actualizaciones.
    Los resultados más importantes comprenden que tanto hombres como mujeres son afectados por conductas antisociales o delictivas pero únicamente los hombres delimitan esa conducta de mayor forma; estos resultados a su vez aumentan en significación de la edad, es decir, la edad disminuye cada vez más con el tiempo; no se evalúa la afectación por familias desestructuradas por lo que se considera independiente; y la última de estas comprende la investigación de novedosas actuaciones que aumenten el contenido.
    Estos mismos resultan de importancia porque como una generalización en la población de El Salvador, se contempla que únicamente los hombres se involucran en conductas negativas y de violencia sin embargo, no es así; si hay relación con los aspectos de edades porque los más jóvenes son los involucrados así también los de mayor edad; la familia si constituye la dificultad principal para la generación de conductas negativas o de violencia al contrario de los resultados obtenidos; y por último las actualizaciones si se vuelven similares sin embargo son de menor calidad y en menor cantidad de evaluadores.

  • Alma Delia Soto Acosta dice:

    Interesante la información que se genera sobre todo de los aspectos del entorno familiar y la influencia que esa pueda generar de forma positiva o negativa, sería interesante profundizar los resultados con otro tipo de pruebas que se han generado para analizar la conducta de los adolescentes.

  • Mailin Ramos dice:

    Es muy importante él trabajo de campo para respaldar los resultados en las investigaciones y ustedes lo han hecho de manera brillante, FELICIDADES

  • Norma Mendoza dice:

    Las conductas antisociales y delictivas, se van incrementando rápidamente en varios países, ya que existen muchos factores de riesgo ocasionando que los adolescentes conozcan este tipo de conductas y las vayan desarrollando de manera natural. Entre los factores de riesgo, puede haber un predisponente biológico, el cual se puede desarrollar con más intensidad el adolescente está rodeado de personas que comenten cierto tipo de delito, incluso a través de Internet pueden aprender estos comportamientos. La presión social, también es un elemento importante en este caso, ya que están en una etapa en la que se debe adaptar a diferentes situaciones, para sentirse bien con ellos mismos.

  • Norma Mendoza dice:

    La diferencia en que los varones comenten más conductas antisociales y delictivas, puede ser probablemente por factores biológicos y las edades con las que maduran los adolescentes. Considero importante, que en las escuelas o colegios realicen programas de prevención para estas conductas, donde se les enseñe a los adolescentes las consecuencias reales de que sucederían si llevan a cabo esas conductas a un mayor nivel.

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    excelente trabajo,,, muy instructivo,,, Gracias

  • Susana Crotti dice:

    Me parece muy interesante el tema. Estoy de acuerdo que no hay distinción de clases cuando se trata de los adolescente es una etapa biológica compleja y cualquier adolescente sin importar su clase social puede disparar en conductas antisociales. Agradezco mucho su aporte.

  • Mardo Castellanos dice:

    Un tema muy interesante tomando en cuenta que quizás la mayoría de causales no solo se encuentran en algo tan superficial como una familia disfuncional o el entorno económico social, desde mi punto de vista los factores que definen a una persona con conductas antisociales pueden ser muy diversas y complejas, y en la mayoría de casos muy particulares. No podemos generalizar este comportamiento únicamente por el entorno familiar o social de la persona.

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