ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL EN EL SALVADOR DURANTE EL PERIODO 2001-2009.

LUIS ALFREDO TURCIOS MORALES.

Resumen.

El  abuso  sexual  infantil  es  una  problemática  psicosocial  grave  en  el  país;  dicha problemática  es  atentatoria  contra  el  bienestar  físico,  emocional  y  mental  de  la  niñez salvadoreña;  los  altos  índices  de  violencia  sexual  contra  los  menores  en  el  país  se mantienen casi invariables y constantes a través de casi una década y por ello es necesario conocer su estado actual y su impacto en la salud mental de dicha población infantil.

Palabras claves: violencia sexual, abuso sexual infantil, niñez salvadoreña, violaciones, agresiones sexuales, implicaciones, soluciones.

Contenido.

1.  Introducción.

2.  Objetivo general.

3.  Objetivo especifico.

4.  Marco conceptual.

5.  Datos reportados.

6.  Análisis de datos.

7.  Discusión.

8.  Conclusiones.

9.  Recomendaciones.

1. Introducción.

El abuso sexual infantil es una problemática psicosocial grave en el país; dicha problemática es atentatoria contra el bienestar físico, emocional y mental de la niñez salvadoreña; los altos índices de violencia sexual contra los menores en el país se mantienen casi invariables y constantes a través de casi una década y por ello es necesario conocer su estado actual y su impacto en la salud mental de dicha población. Durante el periodo del  2001 al 2009, el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, ha contabilizado en todo el país un alto numero de casos de abuso sexual infantil en niños y niñas menores de 13 años; estos altos índices anuales de abuso sexual son atentatorios contra la integridad física, mental y emocional de los niños y niñas  se constituyen en una cuestión sumamente preocupante para la sociedad salvadoreña.

2. Objetivo general.

Conocer la problemática del abuso sexual en niños y niñas salvadoreños menores de 13 años durante el periodo 2001-2009.

3. Objetivos específicos.

Describir   la problemática del abuso sexual infantil en los años 2001, 2002, 2003, 2004, 2005,

2006, 2007, 2008 y 2009 en El Salvador.

Cuantificar el abuso sexual en la población infantil salvadoreña, específicamente en los niños y niñas durante esos mismos años.

Identificar algunas medidas o acciones implementadas que pretenden reducir la incidencia de la problemática del abuso sexual en la niñez salvadoreña.

4. Marco conceptual.

Abuso sexual infantil

De manera genérica, se considera abuso sexual infantil a toda conducta en la que un menor es utilizado como  objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. Se trata de un problema universal que está presente, de una u otra manera, en todas las culturas y sociedades y que constituye un complejo fenómeno resultante de una combinación de factores individuales, familiares y sociales; supone una interferencia en el desarrollo evolutivo del niño y puede dejar unas secuelas que no siempre remiten con el paso del tiempo.

El abuso sexual constituye una experiencia traumática y es vivido por la víctima como un atentado contra su integridad física y psicológica, y no tanto contra su sexo, por lo que constituye una forma más de victimización en la infancia, con secuelas parcialmente similares a las generadas en casos de maltrato físico, abandono emocional, etc.  Si la víctima no recibe un tratamiento psicológico adecuado, el malestar puede continuar incluso en la edad adulta.

En su mayoría, los abusadores son varones (entre un 80 y un 95% de los casos) heterosexuales que utilizan la confianza y familiaridad, y el engaño y la sorpresa, como estrategias más frecuentes para someter a la víctima. La media de edad de la víctima ronda entre los 8 y 12 años (edades en las que se producen un tercio de todas las agresiones sexuales). El número de niñas que sufren abusos es entre 1,5 y 3 veces mayor que el de niños.

Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son:

•      aquellos que  presentan  una  capacidad  reducida  para  resistirse  o  para  categorizar  o identificar correctamente lo que están sufriendo, como es el caso de los niños que todavía no hablan y los que tienen retrasos del desarrollo y minusvalías físicas y psíquicas;

•      aquellos que forman parte de familias desorganizadas o reconstituidas, especialmente los que  padecen   falta  de  afecto  que,  inicialmente,  pueden  sentirse  halagados  con  las atenciones del abusador;

•      aquellos en edad prépuber con claras muestras de desarrollo sexual;

•      aquellos que son, también, víctimas de malos tratos.

Según un cálculo de las llamadas «cifras ocultas», entre el 5 y el 10% de los varones han sido objeto en su  infancia de abusos sexuales y, de ellos, aproximadamente la mitad ha sufrido un único abuso.

Los abusos a menores de edad se dan en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas. También, en todos los ámbitos sociales, aunque la mayor parte ocurre en el interior de los hogares y se presentan habitualmente  en forma de tocamientos por parte del padre, los hermanos o el abuelo (las víctimas suelen ser, en este ámbito, mayoritariamente niñas). Si a estos se añaden personas que proceden del círculo de amistades del menor y distintos tipos de conocidos, el total constituye entre el 65-85% de los agresores.

Es un acto considerado un delito por la legislación internacional y la mayoría de los países modernos,  aunque  no siempre haya una correspondencia  entre  el concepto psicológico y el jurídico del problema y no exista consenso sobre los procesamientos jurídicos de los abusadores.

Tanto los testimonios de adultos y niños sobre haber sido objeto de abusos sexuales suelen ser ciertos.  Respecto  de los adultos, el síndrome de la «memoria falsa» suele ser poco frecuente debido a que se trata de sucesos que dejan una impronta muy relevante en la memoria. En cuanto a  los  niños,  solo  un  7%  de  las   denuncias  resultan  ser  falsas;  el  porcentaje  aumenta considerablemente cuando el niño está viviendo un  proceso de divorcio conflictivo entre sus padres.

Concepto

La definición de «abuso sexual a menores» puede realizarse desde dos ópticas: la jurídica y la psicológica,  que  no  siempre  coinciden,  por  cuanto  la  valoración  jurídica  de  esas  conductas sexuales  está  condicionada  por  el  criterio  objetivable  del  grado  de  contacto  físico  entre  los órganos sexuales de agresor y víctima, algo que no necesariamente correlaciona con la variación en el grado de trauma psicológico.

Desde el punto de vista jurídico, los abusos sexuales a menores se han concretado en figuras tales como la «violación», cuando se trata de un menor de 13 años y hay acceso carnal, el «abuso deshonesto», cuando no hay  acceso carnal en menores de 13 o mayores mediando engaño o intimidación, y «estupro» cuando se trata de una persona mayor de 13 y menor de 16.

Desde un punto de vista psicológico, no existe unanimidad entre los especialistas a la hora de definir con precisión el concepto de «abuso sexual a menores»; los aspectos que diferencian unas definiciones de otras son, entre otros, los siguientes:

•      la necesidad o no de que haya coacción o sorpresa por parte del abusador hacia el menor;

para muchos autores, la mera relación sexual entre un adulto y un menor ya merece ese

calificativo, por cuanto se considera que ha mediado un «abuso de confianza» para llegar a ella.

•      la necesidad o no de la existencia de contacto corporal entre el abusador y el menor;

aquellos  que  no  lo  consideran  necesario,  incorporan  al  concepto  de  «abuso»  el

«exhibicionismo», esto es, la obligación a un menor de presenciar relaciones sexuales entre adultos o, incluso, de participar en escenificaciones sexuales.

•      la cuestión de las edades: tanto en lo que se refiere a si el abusador tiene que ser mayor que el menor,  como al valor de esa diferencia y la edad concreta de ambos (la edad máxima para el menor oscila  entre los 15 y 12 años en la mayoría de los estudios; en cuanto al abusador, lo habitual es que se sitúe entre 5 y 10 años mayor que la del niño, según sea menor o mayor, respectivamente, la edad de este).

•      también existen investigaciones en las que se consideran abusos sexuales los producidos entre jóvenes de la misma edad;

•      por último,  en  otros  casos  se  subraya  especialmente  la  relevancia  del  abuso  sexual

«percibido», esto es, se considera específicamente como caso de «abuso sexual a un menor» cuando hay repercusiones clínicas en éste.

Con todo, existe cierto consenso en la idea de que el límite que traspasa la evolución natural de la sexualidad infantil y nos permite hablar de una sexualidad abusiva se produce en el momento en que el/la menor pierde el control sobre su propia sexualidad y con ello del autodescubrimiento de su cuerpo y su placer para ser instrumentalizado en beneficio de un placer ajeno del que no es protagonista, y con una persona con la que está en una relación de asimetría de algún tipo de poder: control, edad, madurez psicológica o biológica.

Extensión del problema

La relativa imprecisión del concepto de «abuso sexual» es el primero de una serie de factores que impiden una  identificación precisa del alcance del problema dentro de la sociedad actual, por cuanto por su identidad tabú favorece su ocultamiento y silenciamiento. En segundo lugar, es un problema también que la mayoría de lo abusos se produzcan sin testigos, por lo que la única vía para su revelación sea el testimonio de la víctima. En tercer lugar, la condición de menor de esta implica que pocos casos sean los denunciados, ya sea por su incapacidad para comunicarlos, ya por el miedo que sienten, ya por no ser conscientes de haber sido sometidos a algo catalogable como «abusos». En cuarto lugar, dado que la mayoría de estos abusos se cometen en el interior de las familias o  de círculos muy próximos al menor, es frecuente que se creen estrategias de ocultamiento extraordinariamente eficaces.

Fases del abuso sexual

El abuso sexual de un menor es un proceso que consta generalmente de varias etapas o fases:

1.  Fase de seducción: el futuro abusador manipula la dependencia y la confianza del menor, y prepara el lugar y momento del abuso. Es en esta etapa donde se incita la participación del niño o adolescente por medio de regalos o juegos.

2.  Fase de interacción sexual abusiva: es un proceso gradual y progresivo, que puede incluir comportamientos     exhibicionistas, voyeurismo, caricias     con    intenciones    eróticas, masturbación, etc. En este momento ya se puede hablar de «abusos sexuales».

3.  Instauración del secreto: el abusador, generalmente por medio de amenazas, impone el silencio en el menor, a quien no le queda más remedio que adaptarse.

4.  Fase de divulgación: esta fase puede o no llegar (muchos abusos quedan por siempre en el silencio por  cuestiones sociales), y, en el caso del incesto, implica una quiebra en el

sistema familiar, hasta ese momento en equilibrio. Puede ser accidental o premeditada, esta última a causa del dolor causado a los niños pequeños o cuando llega la adolescencia del abusado.

5.  Fase represiva: generalmente, después de la divulgación, en el caso del incesto la familia busca  desesperadamente un reequilibrio para mantener a cualquier precio la cohesión familiar, por lo que  tiende a negar, a restarle importancia o a justificar el abuso, en un intento por seguir como si nada hubiese sucedido.

Tipología de actos abusivos

Dentro de  los  abusos  sexuales,  es  importante  distinguir  aquellos  que  van  acompañados  de violencia de aquellos que no. La violencia puede provocar dolor físico y, por tanto, determinar las reacciones de rechazo, miedo o de terror. Las segundas pueden ser de distinto tipo, hasta el punto de que algunos niños ni se percatan de que un adulto los ha tocado o tratado de manera impropia.

Los tipos específicos de abusos sexuales más frecuentes son los siguientes:

•      Sin contacto físico: exhibicionismo, masturbación delante del menor, observación del niño desnudo, narración o proyección al menor de historias con contenido erótico o pornográfico;

•      Con contacto físico: tocamientos, masturbación, contactos buco genitales, penetración.

El tipo de conductas que se llevan más a cabo (normalmente, repetidas) son los tocamientos y la masturbación mutua; en cuanto a la penetración -oral, vaginal o anal- es menos frecuente.

Los abusos sexuales en el ámbito doméstico

El abuso sexual de menores en el ámbito familiar es una realidad compleja en la que los factores que pueden configurar un contexto favorable a los mismos son variados y diversos. En principio, el factor crítico no es tanto la  consanguinidad entre los participantes, sino el papel parental que desempeña  el  adulto  respecto  del  menor.   Los   casos  más  frecuentes  (70-80%)  entre  los denunciados son los de padrastro-hija y padre-hija. La edad  media del menor está entre los 6-

8 años y los 12, y la relación se remonta a un tiempo bastante anterior a su descubrimiento con una duración de unos dos años. Si la familia cuenta con más de un hijo, es normal que los abusos afecten también a más de uno de ellos.

A menudo (cerca del 50% de los casos), además del abuso sexual hay también abuso físico (maltrato) y negligencia respecto del menor. En muchos casos, pero no siempre, se encuentran historias de incesto en la  anamnesis de uno o ambos padres, que han crecido en ambientes degradados o faltos de afecto. En muchas situaciones se ha verificado la presencia de un padre alcohólico o de una patología psiquiátrica en uno o ambos padres.

La casuística clínica demuestra que un menor de edad víctima de sevicias sexuales en la familia puede perder sus  puntos de referencia afectivos y sufrir una alteración del equilibrio psíquico presente  y  futuro:  pérdida  de   autoestima,  incapacidad  de  establecer  relaciones  afectivas armoniosas, dificultades para acceder a una vida sexual y paternal satisfactoria. También existe el riesgo de dejarse implicar en la prostitución.

El silencio  que  recubre  la  práctica  de  abusos  sexuales  dentro  de  las  familias  dificulta  su conocimiento en un plazo corto de tiempo y, de hecho, los informes de las víctimas suelen ser retrospectivos, frecuentemente  obtenidos en el proceso terapéutico. El silencio al respecto por parte del menor obedece a diversos motivos: miedo a no ser creído (de hecho, son frecuentes los

casos de incredulidad explícita por parte de familiares no implicados ante las denuncias de los menores);  chantajes  por  parte  del  adulto;  vergüenza  por  la  posible  publicidad  del  asunto; sentimientos de culpa  (además, existe la posibilidad de que se detenga al familiar); temor a la pérdida de referentes afectivos; y, sobre  todo, la manipulación sobre el sistema perceptivo del menor que realiza el adulto, en forma de una confusión generada al difuminar la identidad exacta del acto que ha constituido el abuso. En este sentido, el menor es inducido a dudar de sus propias percepciones, a negar su autenticidad y, al final, ya no sabe qué experimenta de verdad, cuáles son sus sensaciones reales, qué está bien y qué está mal. Entonces se persuade de que la realidad más correcta es la del adulto que la interpreta para él, no la suya. Esta pérdida del ego, debida a la negación del propio sentimiento, a veces puede generar trastornos psíquicos de menor a mayor gravedad, como el  desdoblamiento, es decir, la  separación  de  los  propios  estados psíquicos auténticos o su negación.

Por lo demás, la práctica de este tipo de incesto no es exclusiva de familias desestructuradas, sino que se puede encontrar también en ámbitos más estables; en este sentido, el descubrimiento de los casos acaecidos en estos  últimos resulta mucho más dificultoso, pues los primeros suelen aflorar en los hospitales.

La característica esencial de las familias donde se dan abusos sexuales a los menores es que presentan algún tipo de disfuncionalidad que comporta, normalmente, su tendencia a encerrarse en sí mismas y a aislarse socialmente. Se trata, además, de grupos donde el miedo a la ruptura familiar  es  perceptible  (motivado,  en  ocasiones,  por  las  dificultades  económicas  que  podría acarrear); consecuentemente, el incesto puede llegar a cumplir la función secundaria de mantener unida a la familia:

la casuística muestra que, en casi la mitad de los casos, al constatarse el incesto padre-hija (o padrastro-hija), la armonía de la pareja estaba comprometida y las relaciones conyugales estaban suspendidas desde hacía tiempo. El  incesto se convierte así en un poderoso regulador de los problemas de la pareja.

Se han identificado dos grandes tipos de familias proclives a la práctica de abusos sexuales sobre sus menores, caracterizadas ambas por la presencia de parejas de progenitores en las que uno de los miembros es el dominante y autoritario y el otro el subordinado y pasivo. Los hijos suelen estar implicados, consecuentemente, en la relación de pareja con funciones sustitutivas:

•      por un lado, familias donde el perfil patriarcal de su funcionamiento es extremo. El padre es una figura dominante y su comportamiento es autoritario e, incluso, violento. La madre, por el contrario, es pasiva o sumisa, y suele presentar enfermedades físicas o psicológicas que la sitúan en una posición marginal  dentro  del grupo. En este tipo de familias, una hija reemplaza a la madre, asumiendo también el papel sexual correspondiente.

•      por otro lado, habría familias donde los papeles están invertidos respecto de la anterior; la madre  es  la  figura  dominante,  aunque  se  halla  frecuentemente  alejada  del  hogar  por motivos de trabajo, y el padre adopta una posición subordinada y dependiente respecto de ella, con lo que se alinea psicológicamente con los hijos. En este tipo de familias, el padre busca el consuelo afectivo en una hija, lo que deriva frecuentemente en el incesto.

Consecuencias de los abusos sexuales a menores

Las consecuencias  del  abuso  sexual  a  corto  plazo  son,  en  general,  devastadoras  para  el funcionamiento  psicológico de la víctima, sobre todo cuando el agresor es un miembro de la misma  familia.  Las  consecuencias  a  largo  plazo  son  más  inciertas,  si  bien  hay  una  cierta

correlación entre el abuso sexual sufrido en la infancia y la aparición de alteraciones emocionales o de comportamientos sexuales inadaptativos en la vida adulta. No deja de ser significativo que un

25% de los niños abusados sexualmente se conviertan ellos mismos en abusadores cuando llegan a ser adultos.

Los indicios de posibles abusos

Existen dos grandes tipos de indicios que pueden sugerir la existencia de abusos sexuales sobre un menor: los problemas conductuales y las dificultades emocionales.

En el primer tipo se incluyen, entre otros, problemas como el fracaso escolar, la negativa a hablar o a interrelacionarse afectivamente con los demás, la tendencia a la mentira, la promiscuidad y excesiva reactividad sexual, los ataques de ira, las conductas auto lesivas, la tendencia a la fuga y el vagabundeo, etc.

En el segundo tipo se encuentran dificultades como la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, los sentimientos  de impotencia, la dificultad para confiar en los demás, determinados síntomas psicosomáticos (dolores en diversas partes del cuerpo, por ejemplo), trastornos del sueño o, por el contrario, deseo constante de refugiarse en él, etc.

Las consecuencias de los abusos

Una gran  cantidad  de  estudios  indican  que  la  mayoría  de  las  víctimas  infantiles  de  abusos sexuales  sufren  daños  como  consecuencia  de  los  mismos:  tienen  dificultades  para  sentirse personas y para crecer con autonomía. Los excesos de estimulación debidos a manipulaciones brutales y a emociones perturbadoras o  frustrantes los dejan en un estado sensorial confuso y evanescente: entienden que son prisioneros de la voluntad ajena, se sienten amenazados pero no pueden   responder   o    sustraerse    a    ella.    Todas    las    referencias   sensoriales,   afectivas   y representativas se confunden cuando un niño es víctima de un abuso sensorial o afectivo que no puede integrar. Cuando un adulto abusa de la propia fuerza y del propio poder, el niño no puede oponerse en un plano de igualdad: no posee el lenguaje, aún no es autónomo, su vida depende de los mayores. Sirviéndose del niño como objeto sexual, asustándolo y  sobreexcitándolo cuando aún no es libre de elegir o sustraerse, cuando aún no está en condiciones de  simbolizar las experiencias a nivel cognitivo, de expresarlas en palabras y de valorarlas por lo que son, el que abusa de él, con sus intervenciones irrespetuosas en relación con los ritmos de crecimiento y las exigencias  del  pequeño,  puede  interrumpir  su  proceso  de  humanización,  «petrificarlo»,  con consecuencias cuyos efectos pueden hacerse sentir a muchos años de distancia.

Con todo, la coexistencia de una historia de abuso sexual infantil y los trastornos adultos no prueban que el  abuso «causara» el trastorno. En muchas familias en donde se han producido abusos sexuales, hay otros problemas familiares (alcoholismo de los padres, abusos emocionales, discordias maritales) que igualmente son dañinos para los niños. Los factores genéticos también pueden entrar en la ecuación, quizá por afectar al grado  de vulnerabilidad y resistencia del individuo.

El impacto de la agresión sexual está condicionado por, al menos, cuatro variables que se hallan interrelacionadas:

1.  el perfil individual de la víctima (respecto del cual es más importante que su edad o el sexo, el contexto familiar donde vive);

2.  las características de la agresión (cuya gravedad es proporcional a la frecuencia, duración y violencia con que se ha producido);

3.  la relación entre víctima y abusador: las pruebas muestran que los efectos psicológicos más graves se  producen cuando el abusador es una persona conocida en la que el menor confía;

4.  y las consecuencias provocadas por el descubrimiento del abuso (sobre todo en lo que se refiere a si el abusado es creído o no; una respuesta inadecuada del entorno de la víctima puede complicar el proceso de recuperación).

Por otra parte, se ha estudiado también el dilema al que se enfrentan los niños que han sufrido un abuso cuando han intentado comunicar su experiencia, y que explicaría los enormes problemas que tienen los menores para  contar con coherencia y de inmediato la agresión sufrida. R. C. Summit  definió,  en  este  sentido,  el  SAASN  (Child  Sexual  Abuse  Accomodation  Syndrome: síndrome de acomodación del niño al abuso sexual) de acuerdo con cinco etapas:

1.  secreto

2.  indefensión

3.  acomodación y trampa

4.  revelación diferida, contradictoria y poco convincente y

5.  retractación.

Por lo demás, algunos agresores fomentan el silencio de la víctima sugiriéndole a esta que lo que ha ocurrido es un secreto compartido o amenazándola directamente.

Consecuencias del incesto

En cuanto a las consecuencias de los abusos sexuales intrafamiliares, la casuística muestra que casi el 30% de  las mujeres que recurren a un tratamiento psiquiátrico refieren una historia de incesto. Prácticamente todos los  síndromes psiquiátricos conocidos han sido señalados como posibles consecuencias de una experiencia de incesto: frigidez, promiscuidad sexual, fantasías o relaciones  homosexuales,  delincuencia,  depresión  con   tendencias  suicidas,  fobia,  psicosis después del parto, anorexia nerviosa, crisis histéricas y ataques de ansiedad. Análogamente se ha comprobado que muchas mujeres que han sido violadas en más de una ocasión han sido víctimas de incesto. También los estudios realizados con prostitutas han demostrado que cerca del 50% de ellas tenían a sus espaldas un historial de abusos sexuales entre los muros domésticos; también se ha observado que un porcentaje considerable de los hombres que se encuentran en la cárcel por delitos sexuales  había estado sexualmente implicado con algún miembro de su familia.

En la infancia, además de algunos síntomas fisiológicos, se produce un miedo inesperado a los hombres o un apego a la madre también excesivo.

La edad preescolar (4-6 años) es la etapa en la que se producen las situaciones más complejas, debido a que el menor siente auténtico terror ante la posibilidad de perder el afecto y la protección de su familia, por lo que tiene fuertes sentimientos de culpa ante los hechos acaecidos.

La edad de latencia (6-12 años) presenta el mayor porcentaje de menores que confiesan haber sufrido abusos  familiares. Aun siendo ya conscientes de lo que les ha pasado, suelen usar la fantasía como defensa y suelen expresarse metafóricamente al respecto. Entre las consecuencias más evidentes están el rechazo a la escuela y la idealización de la familia.

Los adolescentes sometidos a abusos sexuales suelen recurrir con frecuencia a las fugas de casa (no  tanto  como  huida,  sino  como  declaración  simbólica  de  su  culpabilidad),  la  promiscuidad sexual,  los  intentos  de  suicidio  (habitualmente,  entre  los  14  y  16 años  y  motivados  por  el sentimiento de culpa por haber traicionado a la madre, el sentimiento de fracaso por haber sido causa de disolución familiar, las dificultades para entablar relaciones sexuales normales tras los abusos…), las crisis histéricas, etc.

Efectos a corto plazo

Entre el 70 y el 80% de las víctimas quedan emocionalmente alteradas después de la agresión (efectos a corto plazo). Las niñas suelen presentar reacciones ansioso-depresivas (muy graves en los casos de las adolescentes) y los niños problemas de fracaso escolar y de socialización, siendo más  proclives  a  presentar  alteraciones  de  la  conducta  en  forma  de  agresiones  sexuales  y conductas de tipo violento.

Desde un punto de vista más teórico, el «modelo del trastorno de estrés postraumático» considera que los efectos  son los propios de cualquier «trauma»: pensamientos intrusivos, rechazo de estímulos  relacionados  con  la  agresión,  alteraciones  del  sueño,  irritabilidad,  dificultades  de concentración, miedo, ansiedad, depresión, sentimientos de culpabilidad, etc. (efectos que pueden materializarse físicamente en síntomas como dolor de estómago, de cabeza, pesadillas…).

Por su parte, otro modelo teórico, el «traumatogénico», centra su atención en cuatro variables como causas principales del trauma:

•      sexualización traumática:  el  abuso  sexual  es  una  interferencia  en  el  desarrollo  sexual normal   del   niño,   por    cuanto   aprende   una   vivencia   de    la    sexualidad   deformada (especialmente, cuando la agresión se ha producido en el hogar);

•      pérdida de confianza: no solo con el agresor sino con el resto de personas cercanas que no fueron capaces de impedir los abusos;

•      indefensión:  el  haber  sufrido  los  abusos  lleva  a  la  víctima  a  considerarse  incapaz  de defenderse ante los avatares de la vida en general, provocando en él actitudes pasivas y de retraimiento;

•      estigmatización: sentimientos de culpa, vergüenza, etc. que minan su autoestima.

Efectos a largo plazo

A largo plazo, aunque los efectos son comparativamente menos frecuentes que a corto plazo, el trauma no solo no se resuelve sino que suele transitar de una sintomatología a otra. Con todo, no es posible señalar un síndrome característico de los adultos que fueron objeto de abusos sexuales en la infancia o adolescencia. Existen numerosos condicionantes de la pervivencia de efectos a largo plazo, como puede ser, entre otros, la existencia en el momento de los abusos de otro tipo de problemas en la vida del niño (maltratos, divorcio de los padres, etc.) e, incluso, en muchos casos los efectos aparecen provocados por circunstancias negativas en la vida adulta (problemas de pareja, en el trabajo, etc.).

Los fenómenos más regulares son las alteraciones en el ámbito sexual, como inhibición erótica, disfunciones  sexuales y menor capacidad de disfrute, depresión, falta de control sobre la ira, hipervigilancia en el caso de tener hijos o adopción de conductas de abuso o de consentimiento del mismo, y síntomas característicos de cualquier trastorno de estrés postraumático.

De forma más pormenorizada, pueden señalarse como efectos a largo plazo los siguientes: el abusado  puede  experimentar  síntomas  como  retrospecciones  (recuerdos  traumáticos  que  se imponen vívidamente en contra de  la voluntad), inestabilidad emocional, trastornos del sueño, hiperactividad  y  alerta  constante.  Por  otra  parte,  también  se  pueden  producir  aislamiento, insensibilidad afectiva (petrificación afectiva), trastornos de memoria y de la concentración, fobias, depresión y conductas autodestructivas.

Debido a que el inicio en la vida sexual del menor fue traumático, experimenta sensaciones y conductas distorsionadas en el desarrollo de su sexualidad, como agresividad sexual, conductas inadecuadas de seducción hacia otros, masturbación compulsiva, juegos sexuales, promiscuidad sexual,  trastornos  de  la  identidad  sexual, prostitución,  e  incluso  llegan  a  reexperimentar  la situación abusiva siendo, posteriormente la pareja de un abusador.

Hay pruebas también de que las personas pueden olvidar y olvidan de hecho las agresiones sexuales (así como otros acontecimientos traumáticos de su vida). Quienes han sufrido traumas pueden tener recuerdos  invasivos de los sonidos de un acontecimiento y simultáneamente ser incapaces  de  recordar  las  imágenes  (o   viceversa),  o  pueden  recordar  los  sentimientos experimentados durante el abuso, pero no los acontecimientos exactos que los provocaron.

La experiencia clínica tradicional ha demostrado que son tres las causas fundamentales para reprimir los recuerdos: evitar el dolor, evitar quedar abrumado y evitar deseos inaceptables.

5. Datos reportados.

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL EN MENORES DE 13 AÑOS DURANTE EL PERIODO 2001-2009

SEGÚN RECONOCIMIENTO DEL INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL DR. ROBERTO MASFERRER.

A continuación se presenta un análisis de las distintas modalidades de  violencia sexual sufridas por la población  infantil, específicamente niños y niñas menores de 13 años, de El Salvador durante el periodo comprendido del  2001 al 2009, esto a partir de los registros estadísticos anuales elaborados y reportados por el Instituto de Medicina Legal.

Este estudio considera solamente algunas variables como son el tipo de violencia sexual que sufrieron las victimas infantiles, el sexo de las mismas, rango de edad y el año en que todos esos casos fueron reportados ha dicho instituto.

Cuadro No. 1

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2001

SEXO

TIPOVIOSEX                         |       F       M     | Total

———————+—————+——

ABUSOS DESHONESTOS           |     460     97    |    557

SIN EVIDENCIAS | 209 48   |    257
VIOLACION | 212 97   | 309

———————+—————+——

Total                                  |     881    242  |  1123

En el 2001, se registro un total de 1123 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 881 agresiones fueron contra niñas y 242 agresiones fueron contra niños y según el código  penal vigente en esa época, del total antes mencionado, 557 casos fueron tipificados como abusos  deshonestos, 460 de esos abusos fueron en niñas y 97 en niños; 309 fueron violaciones, de las cuales 212 fueron cometidas en niñas y 97 en niños; y, según medicina legal  257  de  esos  casos  no  presentaban  ninguna  evidencia  física  propia  de  las  agresiones sexuales, 209 de esas victimas fueron niñas y 48 fueron niños.

Cuadro No. 2

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2002

SEXO

TIPOVIOSEX                         |       F       M    | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX         |     546    122    |   668

SIN EVIDENCIA                              |     232     62      |    294

VIOLACION                          |     246    119    |   365

———————+—————+——

Total                                   |    1024    303 |  1327

En el 2002, se registro un total de 1327 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1024 agresiones fueron contra niñas y 303 agresiones fueron contra niños y  según  el  nuevo  código  penal  de  ese  año,  del  total  antes  mencionado,  668  casos  fueron considerados como otras agresiones sexuales, 546 de esos abusos fueron en contra de niñas y

122 contra niños; 365 fueron violaciones propiamente dichas, de las cuales 246 fueron cometidas en niñas y 119 en niños; y según medicina legal 294 casos mas no presentaron ninguna evidencia física característica de las  agresiones  sexuales, 232 de esas victimas fueron niñas y 62 fueron niños.

Cuadro No. 3

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2003

SEXO TIPOVIOSEX               |       F       M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX          |     669    141            |    810

SIN EVIDENCIA                               |     287      74      |    361

VIOLACION                           |     292    131     |   423

———————+—————+——

Total                                   |   1248    346   |  1594

En el 2003, se registro un total de 1594 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1248 agresiones fueron contra niñas y 346 agresiones fueron contra niños y según el código  penal actual, del total antes mencionado, 810 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 669 de  esos abusos fueron en niñas y 141 en niños; 423 fueron violaciones, de las cuales 292 fueron cometidas en niñas y 131 en niños; y, según medicina legal

361 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales,

287 de esas victimas fueron niñas y 74 fueron niños.

Cuadro No. 4

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2004

SEXO TIPOVIOSEX              |       F       M  | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX           |     607    135   |    742

SIN EVIDENCIA                                |     236      78    |    314

VIOLACION                           |     236    161   |    397

———————+—————+——

Total                                   |   1079    374   |  1453

En el 2004, se registro un total de 1453 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1079 agresiones fueron contra niñas y 374 agresiones fueron contra niños y según el código penal vigente, del total antes mencionado, 742 casos fueron catalogados como otras agresiones sexuales, 607 de  esos abusos fueron en niñas y 135 en niños; 397 fueron violaciones, de las cuales 236 fueron cometidas en niñas y 161 en niños; y, según medicina legal

314 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales,

236 de esas victimas fueron niñas y 78 fueron niños.

VIOLACION                           |     238    103             |   341

———————+—————+——

Total                                    |     948    267             |  1215

En el 2005, se registro un total de 1215 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 948 agresiones fueron contra niñas y 267 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 555 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 454 de esos abusos fueron en niñas y 101 en niños; 341 fueron violaciones, de las cuales 238 fueron cometidas en niñas y 103 en niños; y, según medicina legal 319 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 256 de esas victimas fueron niñas y 63 fueron niños.

Cuadro No. 6

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2006

SEXO TIPOVIOSEX              |       F       M    | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX           |     492    110             |    602

SIN EVIDENCIA                                |     298    117             |   415

VIOLACION                           |     245    114             |   359

———————+—————+——

Total                                    |    1035     341   |  1376

En el 2006, se registro un total de 1376 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1035 agresiones fueron contra niñas y 341 agresiones fueron contra niños y según el código penal vigente, del total antes mencionado, 602 casos fueron catalogados como otras agresiones sexuales, 492 de  esos abusos fueron en niñas y 110 en niños; 359 fueron violaciones, de las cuales 245 fueron cometidas en niñas y 114 en niños; y, según medicina legal

415 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales,

298 de esas victimas fueron niñas y 117 fueron niños.

Cuadro No. 7

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2007

SEXO

TIPOVIOSEX                          |       F       M    | Total

SIN EVIDENCIA | 211 87 |   298
VIOLACION | 220 113 |   333

———————+—————+——

Total                                   |   1006    306            |  1312

En el 2007, se registro un total de 1312 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1006 agresiones fueron contra niñas y 306 agresiones fueron contra niños y según el código  penal actual, del total antes mencionado, 681 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 575 de  esos abusos fueron en niñas y 106 en niños; 333 fueron violaciones, de las cuales 220 fueron cometidas en niñas y 113 en niños; y, según medicina legal

298 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales,

211 de esas victimas fueron niñas y 87 fueron niños.

Cuadro No. 8

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL POR SEXO AÑO 2008

SEXO

TIPOVIOSEX                         |       F       M     | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX          |     636    111             |    747

SIN EVIDENCIA                               |     320    119             |   439

VIOLACION                           |     291    130             |   421

———————+—————+——

Total                                   |   1247    360            |  1607

En el 2008, se registro un total de 1607 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 1247 agresiones fueron contra niñas y 360 agresiones fueron contra niños y según el código  penal actual, del total antes mencionado, 747 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 636 de  esos abusos fueron en niñas y 111 en niños; 421 fueron violaciones, de las cuales 291 fueron cometidas en niñas y 130 en niños; y, según medicina legal

439 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales,

320 de esas victimas fueron niñas y 119 fueron niños.

VIOLACION                           |     202      96 |   298

———————+—————+——

Total                                   |     893    270             |  1163

En el 2009, se registro un total de 1163 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de

13 años, de los cuales 893 agresiones fueron contra niñas y 270 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 517 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 428 de esos abusos fueron en niñas y 89 en niños; 298 fueron violaciones, de las cuales 202 fueron cometidas en niñas y 96 en niños; y, según medicina legal 348 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 263 de esas victimas fueron niñas y 85 fueron niños.

Finalmente, se presenta un cuadro resumen con la totalidad de los casos reportados por el Instituto de Medicina Legal, según sexo y año respecto de la violencia sexual infantil ocurrida y registrada en el país durante el periodo ya antes señalado.

Cuadro No.10

Periodo 2001-2009 2001 2002 2003 2004 2005
Población infantil niñas niños niñas niños niñas niños niñas niños niñas niños
Tipos violencia sexual
Violaciones 460 97 546 122 669 141 607 135 454 101
Agresio sin evidencia 209 48 232 62 287 74 236 78 256 63
Otras agresiones sex 212 97 246 119 292 131 236 161 238 103

Continuación cuadro No. 10

Periodo 2001-2009 2006 2007 2008 2009 Totales
Población infantil niñas niños niñas niños niñas niños niñas niños
Tipos violencia sexual
Violaciones 492 110 575 106 636 111 428 89
Agresio sin evidencia 298 117 211 87 320 119 263 85
Otras agresiones sex 245 114 220 113 291 130 202 96
12170

6. Análisis de datos.

Violencia sexual en la población infantil de El Salvador durante el periodo 2001-2009.

Los reportes anuales del Instituto de Medicina Legal respecto a la violencia sexual en menores de

13 años durante el periodo ya mencionado anteriormente, se realiza basándose en 3 categorías de clasificación de los casos registrados por dicha institución que son “otras agresiones sexuales”, “violaciones” y casos “sin evidencia”.

La primera de esas categorías hace referencia a cualquier agresión sexual que no sea constitutiva de violación, tales como el acceso carnal bucal o la  introducción de objetos en vía vaginal o anal, según se plantea en el artículo 160 del Código Penal; la segunda categoría se define en el artículo

158 del  mismo  código  como  todo  acceso  carnal  por  vía  vaginal  o  anal  realizado  mediante violencia; y la  tercera categoría incluye todos aquellos incidentes de abuso sexual que a nivel clínico no presentan ninguna evidencia física de agresión.

2 8

93 61 0 9

Por otra parte, la violencia sexual es un termino que hace referencia a la acción y efecto de violar o de violentar sexualmente a alguien; refierese a la aplicación de unos medios violentos contra una persona para vencer su resistencia y, así, accesarla carnalmente en contra de su voluntad o sin su consentimiento; concepto que es valido y aplica en el caso de una población infantil.

2001- 2009

0 2000                   4000                   6000                   8000                  10000                  12000                  14000

n iñas     n iños

Grafico No 1. Población total infantil sexualmente abusada reportada por el Instituto de Medicina Legal durante el periodo 2001-2009.

Según los datos estadísticos proporcionados por el instituto de medicina legal, grafico # 1, desde el 2001 hasta el año pasado, se han registrado un total de 12,170 casos de abuso sexual en niños y niñas salvadoreños, de los cuales 5879 fueron casos de otras agresiones sexuales, 3246 fueron casos de violaciones y 3045 fueron casos de abuso sexual sin evidencia; es decir, que de ese total de casos registrados el 48.31% corresponde a otras agresiones  sexuales en niños y niñas, el

26.67% corresponde  a  casos  de  violaciones  en  niños  y  niñas,  y  el  25.02%  corresponde  a agresiones  sexuales que no dejaron ninguna evidencia física, según los médicos forenses que atendieron dichos casos; mas específicamente han sido 9361 niñas y 2809 niños las victimas de la violencia sexual que impera en El Salvador. Es evidente que la población infantil femenina es la que mas sufre el impacto de la problemática del abuso sexual pero esta también afecta, aunque en menor grado, a la población infantil masculina. Dicha cifra resulta alarmante en términos de la violencia sexual que se da contra la población infantil de nuestro país, esto sin tomar en cuenta los cientos o quizás miles de casos adicionales que no son reportados por la ciudadanía ni son captados por el sistema judicial.

En un país donde la población infantil hasta el año 2008 se estimaba en 1.291.147 niños y 1.237.

453 niñas con edades comprendidas desde los 0 a los 14 años, las cifras de abuso sexual infantil reportadas por el Instituto de Medicina Legal son verdaderamente preocupantes.

Tipos de violencia sexual sufridos por la población infantil salvadoreña durante el periodo

2001-2009.

numero de casos

6000

5000

4000

3000

2000

1000

0

tipos de violencia sexual

otras agresiones violaciones

sin evidencia

Grafico # 2. Tipos de violencia sexual reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer durante el

Según se muestra en el grafico # 2, de la totalidad de casos de violencia sexual reportados por Medicina Legal correspondientes al periodo 2001-2009, el mayor índice corresponde a los casos de otras agresiones sexuales, en segundo lugar están los casos de las violaciones propiamente dichas y luego, muy cercanamente, le siguen los casos de abuso sexual sin evidencia.

En el primero de los casos, los niños y niñas victimas han estado expuestos en algún momento de sus vidas a un  acceso carnal bucal o a la introducción de objetos en vía vaginal o anal; en el segundo caso, los niños y niñas victimas han estado expuestos a un acceso carnal por vía vaginal o anal realizado mediante violencia, y en el  tercero de los casos, están todos aquellos niños y niñas  que  han  sido  victimas  de  algún  abuso  sexual  que  clínicamente  no  presenta  ninguna evidencia de tipo físico como en el exhibicionismo, los tocamientos y/o manoseos de menores.

Las violaciones sexuales ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo

2001-2009.

Violaciones sexuales

niños niña s niños niña s niños niña s niños niña s

96

130

113

114

202

220

245

291

niños

niña s niños niña s niños niña s

103

131

161

238

236

292

niños niña s niños niña s

119

97

212

246

Grafico No 3. Casos de violación en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009, reportados por el

Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En el grafico # 3, se puede observar que en el 2001, hubo 212 violaciones de niñas y 97 violaciones de  niños; en el 2002, se cometieron 246 violaciones contra niñas y 119 violaciones contra niños; en el 2003, se contabilizaron 292 violaciones de niñas y 131 violaciones de niños; en el 2004, se registraron 236 violaciones en contra de niñas y 161 violaciones en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 238 violaciones a niñas y 103  violaciones a niños; en el 2006, se reportaron 245 violaciones contra niñas y 114 violaciones contra niños; en el 2007, se dieron 220 violaciones de niñas y 113 violaciones de niños; en el 2008, se cometieron 291 violaciones a niñas y 130 violaciones a niños; y finalmente, en el 2009, se contabilizaron 202 violaciones en niñas y 96 violaciones en niños.

A partir de las estadísticas antes señaladas, se puede afirmar que la población infantil femenina es la que mas sufre el impacto de la violencia sexual ya que durante todos los años examinados, son las niñas las que se contabilizan en  mayor cantidad como victimas de violación; durante este periodo, las niñas se constituyeron en victimas en una proporción de dos a uno, es decir, por cada niño que aparece violado, hay 2.1 niñas que también han sido violadas;  en base a esto podría plantearse que, aproximadamente, por cada 100 niños violados durante un año hay 200 niñas que también han sido violadas; las niñas victimas de este tipo de violencia sexual son el doble que los niños en la misma condición y dicha situación de victimizacion infantil ha sido casi constante a lo largo de todos esos años.

Otras agresiones sexuales ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo

2001-2009.

Otras agres iones sexuales

niños niña s niños niña s niños niña s niños niña s

niños

89

111

106

110

101

428

492

575

636

niña s niños niña s niños niña s niños niña s niños niña s

135

141

122

97

454

460

546

607

669

Grafico No 4. Casos de otras agresiones sexuales en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009, reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En el grafico # 4, se puede observar que en el 2001, hubo 460 agresiones sexuales de niñas y 97 agresiones del mismo tipo en niños; en el 2002, se cometieron 546 agresiones sexuales contra niñas y 122 agresiones  sexuales  contra niños; en el 2003, se contabilizaron 669 agresiones sexuales de niñas y 141 agresiones similares de niños; en el 2004, se registraron 607 agresiones sexuales en contra de niñas y 135 agresiones  sexuales en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 454 agresiones sexuales a niñas y 101 agresiones a niños; en el 2006, se reportaron

492 agresiones sexuales contra niñas y 110 agresiones sexuales contra niños; en el 2007, se dieron 575  agresiones sexuales de niñas y 106 agresiones similares en niños; en el 2008, se cometieron 636 agresiones  sexuales a niñas y 130 agresiones de la misma clase en niños; y finalmente, en el 2009, se contabilizaron 428  agresiones sexuales en niñas y 89 casos de los mismos en niños.

A partir de las estadísticas reportadas, se puede afirmar que es en la población infantil femenina en donde mas  repercute la problemática de la violencia sexual ya que durante todos los años analizados, son las niñas las que se contabilizan en una mayor cantidad como victimas de otras agresiones sexuales, ya que durante ese periodo,  las niñas fueron violentadas sexualmente en una proporción de casi 5 a 1, es decir, que por cada niño que  resultaba victimizado en esta categoría había 4.8 niñas que también habían sido victimas del mismo tipo de violencia sexual.

Agresiones sexuales sin evidencia ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo 2001-2009.

Agresiones sexuales sin evidencia

niños niña s niños niña s niños niña s niños niña s niños niña s

85

119

87

117

63

211

263

256

320

298

niños 78

niña s

niños 74

niña s

niños 62

niña s

niños 48

niña s

236

232

209

287

Grafico No 5. Casos de agresiones sexuales sin evidencia en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-

2009, reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En el grafico # 5, se puede observar que en el 2001, hubo 209 agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 48  agresiones del mismo tipo en niños; en el 2002, se cometieron 232 agresiones sexuales sin evidencia contra niñas y 62 agresiones sexuales de la misma clase contra niños; en el  2003,  se  contabilizaron  287  agresiones  sexuales  sin  evidencia  en  niñas  y  74  agresiones similares en niños; en el 2004, se registraron 236 agresiones sexuales sin evidencia en contra de niñas y 78 agresiones sexuales semejantes en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 256 agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 63 agresiones de la misma clase en niños; en el

2006, se  reportaron  298  agresiones  sexuales  sin  evidencia  contra  niñas  y  117  agresiones sexuales sin evidencia contra niños; en el 2007, se dieron 211 agresiones sexuales sin evidencia contra niñas y 87 agresiones  similares en niños; en el 2008, se cometieron 320 agresiones sexuales sin evidencia a niñas y 119 agresiones de la misma clase en niños; y finalmente, en el

2009, se contabilizaron 263 casos de agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 85 agresiones de las mismas en niños.

A partir de las estadísticas presentadas, se puede afirmar que la población infantil femenina sigue siendo la mas  afectada por la violencia sexual imperante en el país, ya que durante los años estudiados, son las niñas las que  se contabilizaron como el grupo de victimas que sufrió mas agresiones  sexuales  sin  evidencia,  es  decir,  que   durante  ese  periodo,  las  niñas  fueron sexualmente agredidas en una proporción de 3 a 1, pues por cada niño victimizado de esa manera hubo 3.2 niñas que también fueron victimas de ese mismo tipo de agresión sexual.

Violencia sexual en contra de niñas y niños salvadoreños ocurrida durante el periodo 2001-

2009.

18 00

16 00

14 00

12 00

10 00

80 0

vio ls e x niñas

niños

60 0

40 0

20 0

Grafica No 6. Casos de violencia sexual en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009 reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

Según el grafico # 6, la totalidad de los casos ya mencionados, 3216 casos corresponden a violaciones  propiamente dichas; 5879 casos se consideran como otras agresiones sexuales y

3045 casos aunque son reportados y contabilizados como abusos no presentan ninguna evidencia física característica de las agresiones sexuales.

Un análisis mas detallado, muestra que en el 2001 se registraron 1123 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, 881 casos de niñas y 242 casos de niños abusados; en el 2002 se reportaron 1327  casos del mismo tipo, 1024 casos de niñas y 313 casos de niños sexualmente violentados; en el 2003 los casos de violencia sexual infantil reportados fueron 1594,

1248 casos  de  niñas  y  346  casos  de  niños  victimas  de  violencia  sexual;  en  el  2004  se contabilizaron 1453 casos de abuso sexual contra infantes, 1079 casos de niños y 374 casos de niños que fueron victimas de esta clase de abuso; en el 2005 los casos reportados por esta misma problemática fueron 1215, 948 casos de niñas y 267 casos de niños victimas de dicha violencia; en el 2006 la cifra de casos reportados por abuso sexual infantil fue de 1376, 1035 casos de niñas y 341 casos de niños sexualmente abusados; en el 2007 se registraron como abuso sexual infantil

1312 casos, 1006 casos de niñas y 306 casos de niños victimas de abuso; en el 2008 la cantidad de casos atendidos por abuso a niños y niñas se incremento a 1607, 1247 casos de niñas y 360 casos de niños victimas  de  violencia sexual;  y en el 2009 se registraron según el instituto de medicina legal 1163 casos de abuso sexual, de estos casos 873 correspondieron a  niñas y 270 correspondieron a niños.

Durante el periodo 2001-2009, se puede observar un alto índice de casos de abuso sexual infantil, ASI; el promedio  anual de niñas que resultan victimas de violación es de 272, en tanto que el promedio anual de niños que también resultan victimas de violación es de 133 casos; la cantidad anual de dichos casos es además casi constante manteniéndose en niveles similares a lo largo de casi una década; si tomamos como referencia del año 2001, se  puede apreciar un incremento significativo de casos en algunos años específicos como 2003 y 2008, en donde según Medicina Legal se reportan 1594 y 1607 casos de violencia sexual infantil respectivamente; mientras que en los años restantes dicha cifra se mantiene mas o menos constante en alrededor de 1100 a 1400 casos registrados de niños y niñas victimas de abuso sexual.

También se puede observar que en todos los años, los casos considerados como otras agresiones sexuales son los que presentan un mayor porcentaje respecto de los casos de violación y casos sin evidencia.

El alto numero de casos de abuso sexual infantil reportados por el instituto de medicina legal durante el periodo  2001-2009, también muestra la indefensión y vulnerabilidad de la población infantil salvadoreña en general; la falta de medidas o acciones eficaces para erradicar o al menos

disminuir dicha problemática en el país; la necesidad de implementar políticas de protección integral para la niñez salvadoreña.

En el 2010, se pretende que con la entrada en vigencia de las nuevas reformas de los códigos penal y procesal-penal;  la nueva ley de protección integral de la niñez y adolescencia (Lepina); la implementación del uso de la cámara Gesell en la investigación de casos de abuso sexual infantil; la utilización de la prueba anticipada en el caso de delitos sexuales contra menores; la creación de unidades de atención psicológica a victimas de abuso  sexual y violencia intrafamiliar en  los centros integrados de justicia, así como la debida capacitación de los  funcionarios judiciales y profesionales técnicos que trabajan en todas esas áreas, se pueda combatir y contrarrestar mas eficazmente dicho flagelo en el país.

7. Discusión.

Las estadísticas del Instituto de Medicina Legal, muestran una problemática psicosocial de gran magnitud en la niñez salvadoreña.

Las altas cifras de violencia sexual en la población infantil son preocupantes para las instituciones gubernamentales encargadas de la seguridad pública.

La problemática de la violencia sexual en contra de niños y niñas menores de 13 años, también incide negativamente en la salud mental de la población salvadoreña.

Los altos y constantes índices de abuso sexual en niños y niñas en el país durante casi una década, evidencian la ineficacia de las instituciones estatales en su lucha contra este problema.

El estado salvadoreño a través del sistema judicial tampoco ha sido capaz de brindar una atención integral a las victimas infantiles de la violencia sexual.

Todos y cada uno de los niños victimas de la violencia sexual en el país, muy probablemente será afectado a corto,  mediano o largo plazo en su funcionamiento psíquico como resultado de las secuelas o traumas provocados por dicha violencia.

Los niños y niñas salvadoreños victimas de la violencia sexual han vivenciado una experiencia de naturaleza traumática que afectara su desenvolvimiento y también su posterior desarrollo a nivel mental, emocional y comportamental.

Finalmente, puede plantearse que a partir del presente año, es posible que se haga efectiva la implementación  de un conjunto de medidas jurídicas y que con la aplicación de todas ellas realmente se logre incidir positivamente en la reducción o erradicación de la problemática de la violencia sexual infantil que se ha estado dando en este país durante todo este tiempo atrás; si dicha implementación se logra hacer de una manera concertada, es probable que su aplicación resulte verdaderamente efectiva a favor de la niñez salvadoreña.

En este trabajo no se consideraron otros tipos de abuso sexual ni otras categorías de análisis tales como rangos específicos de edades; parentesco con el agresor; lugar de la agresión; número de  abusos  por  victima;  zonas   geográficas;  etc.,  elementos  que  incluidos  en  posteriores investigaciones podrían profundizar y enriquecer el estudio de esta problemática.

No se debe olvidar que en esta problemática existe la llamada cifra negra, es decir, un cierto número de casos de violencia sexual infantil ocurridos en el país que no son denunciados ante el sistema judicial y cuyo porcentaje exacto es desconocido.

8. Conclusiones.

ƒ    Un  gran  numero  de  niños  y  niñas  salvadoreños  han  sido  victimas  de  diferentes modalidades de la violencia sexual imperante en El Salvador durante el periodo 2001-2009.

ƒ    La problemática del abuso sexual infantil en El Salvador presenta unos altos índices de victimizacion durante el periodo 2001-2009, específicamente, se reportaron 5879 casos de otras agresiones sexuales, 3246 casos de violaciones sexuales y 3045 casos de agresiones sexuales sin evidencia.

ƒ    De 12,170 casos de abuso sexual en niños y niñas salvadoreños, reportados en ese periodo, el 48.31% corresponde a otras agresiones sexuales en niños y niñas, el 26.67% corresponde  a  casos  de  violaciones  en  niños  y  niñas,  y  el  25.02%  corresponde  a agresiones sexuales que no dejaron ninguna evidencia física.

ƒ    En  el  caso  de  las  violaciones,  las  estadísticas  anuales  reportadas  por  el  Instituto  de Medicina Legal registran el doble de casos de niñas violadas  en relación con  los casos de niños violados.

ƒ    En el caso de otras agresiones sexuales, las estadísticas anuales reportadas por el Instituto de Medicina Legal registran una cantidad mucho mayor de casos en los que las victimas son las niñas.

ƒ    En el caso de abusos sexuales sin evidencia, las estadísticas anuales reportadas por el Instituto de Medicina Legal también registran un número más alto de casos relativos a niñas victimas de dichas agresiones.

ƒ    En  el  2010,  se  pretende  por  parte  de  las  autoridades  del  sistema  judicial,  iniciar  la implementación  de una serie de medidas encaminadas a combatir más eficazmente el problema de la violencia sexual infantil.

9. Recomendaciones.

ƒ    Realizar un estudio de seguimiento de los nuevos casos de violencia sexual infantil que sean reportados por el Instituto de Medicina Legal a partir del 2010.

ƒ    Incluir mas variables de estudio en próximas investigaciones de esta misma problemática para darle mas profundidad al análisis de la misma.

ƒ    Realizar  campañas  informativas  y  de  formación  sobre  las  nuevas  medidas  que  se pretenden implementar a partir del 2010, con todos los funcionarios judiciales involucrados y con la población en general.

ƒ    Continuar  con  la  búsqueda  e  implementación  de  nuevas  acciones  o  medidas  que contribuyan  al   combate  y  erradicación  de  la  violencia  sexual  infantil  en  todas  sus manifestaciones en la sociedad salvadoreña.

10. Bibliografía consultada.

Soria, Miguel. Psicología criminal. Pearson educación S.A., Madrid, 2005.

Soria, Miguel. El agresor sexual y la victima. Editorial Marcombo, Barcelona, 2005.

Silva, Elías. Psicología jurídica. Aproximaciones desde la experiencia. Editorial UDP, Chile,

2005.

Cantón, José. Guía para la evaluación del abuso sexual infantil. Ediciones Pirámide, Madrid,

2000.

Sección de Estadística del Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, San Salvador,

2010.

Código Penal salvadoreño con nuevas reformas.  Versión Pdf. Documento no publicado. Código Procesal-penal salvadoreño con nuevas reformas.  Versión Pdf. Documento no

publicado.

Web grafía.

http://archivo.elfaro.net/secciones/academico/20090831/academico1.asp

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=213352&Itemid=1

http://www.diariocolatino.com/es/20100224/nacionales/77197/

http://www.alianzaportusderechos.org/leer.php/1372

http://www.diariocolatino.com/es/20071128/nacionales/49667/

http://www.terra.com.mx/mujer/articulo/788992/Abuso+sexual+y+violencia+persisten+en+Centroa merica.htm#tarticle

http://es.wikipedia.org/wiki/Abuso_sexual_infantil

http://www.laprensagrafica.com/el-salvador/judicial/136919-cuatro-ninos-al-dia-al-isna-por- violencia.html

http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=126599

http://www.elsalvador.com/hablemos/ediciones/231201/infancias.htm

http://children.flakepress.com/2009/04/ninos-de-el-salvador.html

http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/128/pag54.htm

Para citar este artículo según las normas APA, escribir:  Turcios, L.  (enero, 2011).  Estudio descriptivo del abuso sexual infantil en El Salvador durante el periodo 2001-2009.  Recuperado de http:// psicologiajuridica.org/archives/736

24 Comments

  • Monica Eugenia Vega Ortiz says:

    Gracias por los aportes, Dr. Luis Alfredo. Considero también importante tener en cuenta realizar campañas de promoción del buen trato, además de revisión de los programas televisivos ya que estos generan gran impacto en la población.
    En Colombia va en aumento las cifras de reporte de abusos sexuales debido a la difusión del tema a través de todos los medios posibles y todos los públicos. Al menos ya tenemos un camino recorrido que nos sirve de aprendizaje y continua reflexión, ya que falta cualificar al personal que tienen el primer contacto con la víctima llamese maestra, familiar, recepcionista, etc, para orientar y no revictimizar e igualmente faltan instituciones con el personal calificado para brindar atención integral y recuperación de estas.

  • Martha Ramos says:

    Estimado Luiz, gracias por darnos la oportunidad de poder leer tan valioso trabajo, claro y objetivo,apesar de la complejidad que abarca este tema por las maneras como se presenta, por los individuos que envuelve y por la gravedad de sus consequencias. Es un estudio que apesar de realizado en un único pais, comparte caracteristicas estinde para muchos otros.

  • Martha Stella Ospino Rodríguez says:

    Estimado Luis: te felicito por el trabajo realizado.
    El que aportes cifras concretas durante un peridoo de varios años, es muy util para las investigacioens de otros países. Ya contamos con éstas de El Salvador. Por otra parte, cuando se observan los datos se ve un leve aumento de reporte de este delito del año 2001 al 2008, (de 1.123 en 2001 a 1.607 en 2008), es posible que la problemática esté aumentando, pero tambien que se está logrando que la población denuncie más. Sabemos que existe un alto número de casos desconocidos en este delito en todos los países, sin embargo cuando se ve que las cifras aumentan, nos anima para que, como dices, se continue con las actividades de prevención y se implementen otras.
    Por otra parte, me llama tambien mucho la atención que el 25.02% de los casos pertenece al tipo que denomina el código de ustedes “sin evidencia”, lo que pone de presente la imperiosa necesidad de un trabajo muy juicioso y profesional de parte de los/as psicólogos/as forenses, que cuenten con los equipos necesarios para evitar la revictimización y con los tiempos requeridos para hacer peritajes de alta calidad profesional.

    Gracias por tu trabajo. Abrazos y espero vernos prontamente.

    MARTHA STELLA OSPINO RODRIGUEZ
    COLOMBIA

  • Lina Alvarez says:

    Dr Luis
    Muy interesante su trabajo, la manera como usted situa toda la organizacion y explicacion de este lo muestra como un trabajo impecable.
    muchos exitos, buen aporte a este congreso, sobre todo por el tema a trabajar que extiende fronteras.

  • Andrea Dalko says:

    Estimado colega excelente trabajo. Es fundamental plantear esta problemática tan grave no solo en vuestro pais.

  • Su estudio es muy valioso pues este problema es muy preocupante por las secuelas gravisimas que trae, se debe continuar con los trabajos preventivos en la pobalcion pero tambien con los potenciales agresores, educar en sexualidad desde el nivel inicial y tambien educar a los padres de familia, maestros y comunidad en general.
    Felicidades por su trabajo

  • isabel aguiluz says:

    ciertamente, en nuestro pais la impunidad en lo que respecta a este tipo de delito es enorme, y mas aun por las caracteristicas de las victimas. tomando en cuenta que el medio en el cual habitamos es de una cultura sumamente machista y que las mismas madres de los menores no toman importancia a las quejas de sus hijos cuando estos tratan de contar o emitir una señal de alerta. y a parte como bien lo menciona ud. lic. luis el tan solo hehco de no contar con testigos del acto y tambien la coercion que el abusador mantiene sobre el menos mediante amensas que hacen que el niño o niña no denuncie o se de cuenta que esta siendo objeto de abuso sexual. otro punto de importancia es que en en la educacion basica que se nos imparte el tema de la sexualidad continua siendo un tabu y esto limita a que los niños y jovenes nos demos cuenta de las situaciones en las cuales podemos encontrarnos en riesgo y que en muchas ocasiones nos convirtamos en victimas.
    gracias por dar a conocer lo que por desgracia ocurre en nuestro pais sin que hasta el momento se tenga una solucion concreta que pueda erradicar la problematica.

  • KARLA MENDEZ says:

    MUCHAS GRACIAS POR LOS APORTES MUY BUEN TEMA, EN MI CARRERA ES DE MUCHO APOYO SU TEMA YA QUE ACTUALMENTE EN MI CIUDAD SE ESTAN DANDO MUCHOS CASOS DE ABUSOS SEXUAL PERO COMETIDOS POR MENORES Y ANTE ESTA SITUACION QUE SE PODIA HACER? QUE CASTIGO PODIA DARSE CUANDO EL QUE COMETE EL ABUSO ES UN MENOR DE EDAD ? ES UN TEMA MUY INTERESANTE Y MUY COMPLICADO QUE DA ENTRADA A OTROS TEMAS QUE SE RELACIONAN CON EL ME PARE UN BUEN APORTE Y UN EXCELENTE TRABAJO FELICITACIONES

  • juliana tabares says:

    gracias por este trabajo, hay muchas cosas que ocurren en diferentes paises

  • Francy Correa says:

    Cordial Saludo;

    Doctor Turcios agradezco su valiosa ponencia, donde se evidencia una problemática que afecta a nivel global a un sin número de países. Al analizar el contenido de su intervención, a nivel personal puedo evidenciar como este delito siendo de carácterísticas graves donde su incidencia tiene a aumentar, al parecer no se establecen medidas para solucionar está problemática. Entonces lo uno lleva a lo otro. Al ser un delito tan generalizable, la sociedad en sí pierde su sensibilidad y estado de alarma ante la ocurrencia de los mismos; viéndose estos actos apoyados en las políticas tan débiles y flexibles para quienes cometen tales abusos, dejando una puerta abierta para que esos actos se sigan cometiendo.

    Esta exposición me llevó a querer indagar sobre la historia e inicios de esta problemática y como empieza a proliferarse a gran escala dentro de la sociedad, posterior a esto también generró el interrogante, sobre el papel de los medios en la incidencia de los mismos, y como la información públicada hoy en día de forma deliberada con alto contenido érotico y sexual puede corraborar a que se de estas situaciones de abuso.
    La situación en sí es preocupante y exige una reacción pronta de la sociedad en busca de una solución.

    ¿Si nuestros niños, futuros adultos se ven enveltos dentro de estás problematicas, qué será en si de un futuro próximo de la humanidad?..

    Francy Correa.
    Estd de Psicología.
    Colombia

  • Juan Francisco Muñoz Bandera says:

    Es de agradecer, una ponencia, en la cual se nos revela un problema social tan acusado en ese país, estos exagerados guarismos, y siguiendo las conclusiones del ponente, han de obligar a las instituciones pertinentes en búsqueda de unas medidas eficaces y urgentes. Ya que parece una realidad que el sistema jurídico vaya a interesarse por esta problemática, sería relevante saber cuál es la postura que tomarán el resto de sistemas nacionales de ese país, respecto a este problema, en particular, se me antoja indispensable la intervención desde el sistema educativo.

    Mi más sincera felicitación por la clara y concisa ponencia realizada.

    Reciban todos/as un cordial saludo.

  • ulises zepeda says:

    FELICIDADES POR SU TRABAJO ES EXCELENTE LA PROPUESTA TODO LO QUE SE HAGA HACIA NUESTROS NIÑOS ES ALGO QUE LA HISTORIA LO RECONOCERA PUES SON EL SIMIENTE DE LA HUMANIDAD

    SALUDOS DESDE MEXICO

  • Sergio Uriel De Jesús Santoyo López says:

    Excelentisimo trabajo, la verdad que las cifras son realmente alarmantes, lo peor de estos casos es que muchas veces no se detectan las señales que el menor pudiera mandar, además que el menor no puede saber lo que siente o lo por lo que esta pasando.

    Se necesitan hacer muchisimas más campañas, mantener informada a las familias, escuela, iglesias, etc., para que puedan detectar a tiempo, antes que pueda llegar a un daño mayor.

    De hecho, el porcentaje de que el menor abusado en la adultez sea abusador es del 25%, muchas personas pensarían que sería un 57%.

    De verdad, felicidades.

  • Leticia Ortiz says:

    Estimado Doctor, sus aportes para mi han sido de mucha ayuda, ya que en México, este problema por supuesto que va en aumento y más en la ciudad a la que pertenezco. estoy de acuerdo en que las conductas son aprendidas y esto de que un menor el haber sido abusado en su niñez puede ser abusador en la edad adulta es posible, sin embargo considero que podria trabajarse en algunos proyectos de prevención y resiliencia.
    Gracaias por los aportes.

  • RAMON MARTIN GIMENEZ says:

    Gracias por los aportes, Considero también que debe tenerse en cuenta y realizar
    campañas para concientizar el buen trato a los niños sin tener en cuenta su condicion sosial
    que a munedo sufren desprecio o son ignorados por ser de condicion humilde

  • Desde hace años participo de este congreso, y nunca ha dejado ni dejara de ser relevante este aspecto tan fundamental, siempre ha sido de mi interes otros temas, pero el abuso sexual y más de caracter infantil, nunca dejara de ser importante. Lo felicito ha sido una excelente descripción y ha mostrado pautas claves como punto de referencia. Lo triste del asunto, es que pese a que existen unas politicas publicas, y una ley modelo planteada por Unicef y UNODC sobre la justicia en asuntos concernientes a estos delitos, escrita en el 2009, aún sigue no siendo suficiente, y no solo es por el silencio de la victima o el familiar quien busca minimizar el daño que se causo con una cotidianidad inmediata, ni que los medios de comunicación han llegado a acceder al punto de que se haga conciencia de un respeto y cuidado de sí mismo. No se que más tiene que pasar para que se busquen o medien alternativas validas para evitar que esto continue independientemente del lugar. Sin embargo, su aporte nos muestra que aún importa y mucho y eso cuenta. De veras lo felicito.

  • Jorge Ugueto says:

    Interesante estudio. Encuentro muy útil y valiosa la discusión teórica que realiza el autor. Dos de los datos que proporciona llaman poderosamente mi atención:

    1) “Según un cálculo de las llamadas «cifras ocultas», entre el 5 y el 10% de los varones han sido objeto en su infancia de abusos sexuales y, de ellos, aproximadamente la mitad ha sufrido un único abuso.” ¿Entre el 5 y el 10%? La cifra es escalofriante.
    2) “En cuanto a los niños, solo un 7% de las denuncias resultan ser falsas; el porcentaje aumenta considerablemente cuando el niño está viviendo un proceso de divorcio conflictivo entre sus padres.” Dato que, amén de ser significativo, de una manera manera indirecta coinicide con lo que expresáramos en nuestra intervención sobre la ponencia ABUSO SEXUAL INFANTIL, CREDIBILIDAD O VERACIDAD.

  • Esta investigaciòn, refleja, lo agudo y complejo del abuso sexual infantil en El SALVADOR. es un aporte que uede ser muy util, en la formulaciòn de politicas pùblicas, ya que considera que debe de ser un problema de ESTADO.

    Muchas gracias por tan valiosa investigaciòn

  • Liliana says:

    Excelente trabajo, me parecieron muy completas las caracterizaciones de la problematica planteada. Seria de vital importancia que los profesionales tanto los que se ocupan de la victima como del victimario se capaciten dia a dia para evitar la revictimizacion o el dejar que, desde el rol que nos ocupe, estos sujetos sigan actuando con total impunidad, Gracias

  • Rita Carpanchai says:

    Estudio muy completo y digno de replicar en cada una de las localidades en donde trabajamos, en lo personal de buena comprensión y facil análisis.
    Ps. Rita Carpanchai

  • Magdalena Chavez says:

    Dr. Felicitaciones gran y muy completo trabajo aun cuando este tipo de tema como huamnos y padres de familia nos indigna es importante como profesionales tambien estar al dia para tambien de esa manera cambiar e idear estrategias que contribuyan a erradicar este tipo de abuso ruin en nuestros infantes.

  • Martin Covarrubias says:

    Ciertamente uno de los graves problemas que aquejan al mundo es la violencia y el abuso sexuales a los menores. Las cifras que aquì nos proporciona el estudio son tambièn inquietantes, lo cual demuestra una vez mças que este tipo de conductas degradantes son registradas en cualquier contexto polìtico, econòmico y cultural. Es decir, tanto se presenta en paìses de alto desarrollo econòmico, ncluso con niveles educativos altos, que en otros con desarrollo o impacto social menor. No obsta esto como para distinguir tipologìas de conducta e incidencia; sin embargo, habrìa que precisar factores comunes para que estas conductas se minimicen o quizà se eliminen en pàises de diverso grado de desarrollo. Màs allà de las estadìsticas que, obvio, nunca hay que desdeñar, habrìa que preguntarse sobre aspectos culturales, polìticos, psicosociales, educativos y econòmicos correlatvos a la incidencia de sicho fenòmeno. Felicidades por la exposiciòn misma que acrecienta los marcos de anàlisis del fenòmeno a niver regional.

  • Graciela Anfosso says:

    La problematica abordada en el presente trabajo, es uno de los graves problemas que aqueja a la sociedad de nuestros días. Temática que atraviesa a las distintas clases sociales-culturales. Muy buen trabajo

  • Beatriz San MIllán says:

    Unas cifras tremendamente alarmantes. Parece necesario intervenir de manera urgente ya que los niños de hoy son los adultos de mañana y si las cifras crecen a lo largo de los años el futuro seguirá la misma tendencia.

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