LA VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS RURALES

HÉCTOR LAMAS ROJAS

Resumen

Se examina de forma inicial los diversos rostros de la violencia en las escuelas rurales. La mención al espacio rural en el Perú alude siempre a lo más lejano, desatendido y pobre de nuestro país. El derecho a la educación en general, y a una educación de calidad, aún no es ejercido en forma extendida en las áreas rurales. Las condiciones sociales de nuestra población, pobreza, exclusión, desigualdad e inequidad, inciden de manera visible en los logros en las aulas.

Palabras clave violencia, escuelas rurales.

 

 

Introducción

Según datos de la UNESCO, más de la mitad de los alumnos de América Latina han sido víctimas de violencia en la escuela, como robos, insultos, amenazas y golpes, entre otras formas de violencia.

Un estudio, realizado por la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Alberto Hurtado, de Chile, analiza los datos recogidos por la UNESCO entre 2005 y 2009 en 2.969 escuelas, 3.903 aulas y 91.223 estudiantes de sexto grado de 16 países de América Latina: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, la República Dominicana y Uruguay.

Según el estudio, en América Latina la forma más común de violencia en las escuelas es el robo (39%), la agresión verbal (26%) y la violencia física (16%). Además, estas formas de violencia resultan más preocupantes porque, como se afirma en el informe, los estudiantes que fueron víctimas de acoso escolar alcanzan un desempeño académico menor en lectura y matemáticas que aquellos estudiantes que no sufren este fenómeno.

Argentina es el país donde más estudiantes señalan los insultos y las amenazas como la principal forma de violencia, seguido de Perú, Costa Rica y Uruguay.

En nuestro país la violencia escolar presenta altos niveles de incidencia. Amemiya, Oliveros y Barrientos (2009), al indagar en la violencia que ocurre en colegios privados de tres zonas de la sierra del Perú, encontraron que el 47,4% de los alumnos había sufrido violencia escolar, de los cuales el 10,6% había experimentado bullying severo. Oliveros y Barrientos (2007), en un estudio realizado en un colegio particular de Lima, registraron que el 54,7% de los alumnos había sufrido de bullying. En los colegios estatales la situación resulta similar. El estudio de Oliveros et al. (2008) encontró que en estos el 47% de los alumnos de primaria había sufrido de bullying. Más recientemente, el estudio de Benavides, León y Espezúa (2015), el cual utilizó la base de datos de la Encuesta Nacional Piloto sobre Relaciones Sociales (ENARES) para el año 2013 – que incluyó a niños y niñas de 9 a 11 años de escuelas públicas y privadas – corroboró esta alarmante realidad. Así, se concluyó que más de la mitad de los niños encuestados habían sufrido de alguna forma de violencia en la escuela: mientras el 78% había sufrido algún tipo de violencia psicológica, el 53%, había sufrido algún tipo de violencia física.

 

 

Una aproximación

La mención al espacio rural en el Perú alude siempre a lo más lejano, desatendido y pobre de nuestro país. El derecho a la educación en general, y a una educación de calidad, aún no es ejercido en forma extendida en las áreas rurales. Las condiciones sociales de nuestra población, pobreza, exclusión, desigualdad e inequidad, inciden de manera visible en los logros en las aulas.

En la actualidad existen en el Perú aproximadamente 5818 comunidades campesinas que abarcan el 39.8% de la superficie del territorio agrícola. La mayoría de ellas ostenta alarmantes niveles de pobreza, escaso acceso a servicios básicos como agua, luz, educación y salud, poco desarrollo económico-productivo, además de afrontar problemas relacionados a la titulación de sus tierras. Asimismo, en los últimos años, tanto comunidades campesinas como pueblos indígenas han sido afectados por la instalación de diversos proyectos mineros y gasíferos en sus zonas.(Asociación Servicios Educativos Rurales,24.01.2017)

De acuerdo a proyecciones del INEI, al 2012, la población rural infantil entre 0 a 16 años de edad era de 3’001,903 niñas y niños, lo que representa el 30,2% de la población infantil nacional. El total de niñas entre 0 a 16 años de edad que viven en áreas rurales es de 1’464,591. Ellas representan el 14,7% de la población infantil nacional. Según grupos de edad las niñas de 0 a 2 años de edad del área rural son 252,917; y las niñas entre 3 a 16 años de edad son 1’211,674. Las niñas que hablan una lengua originaria diferente al castellano representan el 28,7% de la población femenina infantil rural. De dicho porcentaje, cerca del 25% habla una lengua andina –quechua y aimara-, y algo más del 3%, una lengua amazónica.

En lo que se refiere a la situación escolar, a la pregunta ¿Cómo son sus escuelas?  Se destaca el elevado número de escuelas rurales unidocentes, es  decir atendidas por un solo  docente (8,752); las escuelas multigrado en  primaria (un docente responsable de dos o más grados) son masivas en el área rural, 10,930. Las escuelas primarias cuentan con internet, en el área rural solo el 0,80%; situación similar ocurre en el nivel secundario. solo el 10%.; con relación al acceso a luz, agua y desagüe, las escuelas que cuentan con estos servicios en las zonas rurales  alcanzan solo el 20% (UNICEF Perú ,2014)

Es al interior del espacio escolar en donde niños y jóvenes interiorizan valores, normas y pautas de comportamiento, también suelen generarse conflictos interpersonales, lo cual dificulta y/ obstaculiza la satisfacción de los lineamientos de formación de los centros educacionales como espacios de integrales de desarrollo, como bien precisa Miller, de hecho, “un niño castigado y humillado en nombre de la educación interioriza muy pronto el lenguaje de la violencia y la hipocresía y lo interpreta como el único medio de comunicación eficaz” (Miller cit en Torrego; 2003: 13) La escuela rural a pesar de “su honesta intencionalidad”, por las características “especiales” del ambiente, en que actúa, y los escasos medios de que dispone, es la institución educativa con mayores problemas y dificultades, para realizar su obra formadora con verdadero éxito(Tortosa,2005)

En América Latina, la escuela –en particular el nivel medio- abrió sus puertas a nuevos sectores de la población. Hoy la mayoría ingresa al sistema educativo, pero no todos permanecen a lo largo del tramo de educación obligatoria, ni logran completar trayectorias formativas sólidas. La incorporación de nuevos sectores sociales a las instituciones educativas es un elemento a considerar al analizar el fenómeno de la violencia. (Abramovay,2015)

Estadísticas publicadas por la UNESCO, señalan que el 80 % de los analfabetos existentes en América Latina, provienen de los medios rurales. Además está el problema de la deserción escolar; consecuencia,como precisa Tortosa (2005), de un fenómeno multicausal, pero el gran desencadenante produce el empobrecimiento de la gente de campo lo que obliga a los jóvenes abandonar la escuela para ayudar a sus padres a mantener la familia o a migrar para buscar un supuesto futuro mejor. En general los niveles de deserción escolar aumentan cada año, por la situación económica de muchos hogares, sumergidas en la cultura del desamor, la falta de afecto, solidaridad, aprecio y sobre todo el desempleo que profundiza los niveles de empobrecimiento sistemáticos de la población, sumado a la falta de comprensión de los padres hacia sus hijos y la inquietud de los adolescentes en llevar una vida acelerada.

A las distancias socio-económicas tradicionales manifiestas en los niveles de ingreso, la ubicación de las viviendas, el tipo de escuela y la región a la que pertenecen, se suma el acceso y uso diferenciado a los bienes tecnológicos. Los problemas no se reducen a la conectividad y guardan más bien relación con las capacidades para usar la información como recurso simbólico, reflexivo y creativo para producir conocimiento e intercambiarlo (Quiroz,2014)

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Víctimas de la violencia

  • El castigo físico atenta contra la salud física y emocional de las niñas y niños, y tiene un impacto en su capacidad para lograr aprendizajes.
  • Según el INEI, en el área rural, cinco de cada diez. padres castigan físicamente a sus hijas e hijos. Las madres emplean la violencia física en una proporción de cinco de cada diez en el área rural
  • Los padres, madres indígenas y sus hijas e hijos, provenientes de las zonas rurales que hablan una lengua materna distinta al castellano, se sienten acosados, maltratados, intimidados y discriminados precisamente por ser de donde son

 

 

 

Una particularidad: la violencia de género

La violencia de género relacionada con la escuela se define como actos o amenazas de violencia sexual, física o psicológica que acontecen en las escuelas y sus alrededores, perpetrados como resultado de normas y estereotipos de género, y debidos a una dinámica de desigualdad en el poder. También se refiere a las diferencias entre las experiencias de las niñas y los niños y sus vulnerabilidades ante la violencia. Incluye amenazas explícitas o actos de violencia física, bullying, acoso verbal o sexual, tocamientos sin consentimiento, coerción y agresión sexual, y violación. El castigo corporal y los actos de disciplina en las escuelas se manifiestan con frecuencia de formas discriminatorias e influidas por el género. Otros actos implícitos de violencia de género relacionada con la escuela surgen de prácticas escolares cotidianas que refuerzan los estereotipos y la desigualdad entre los géneros, y fomentan entornos violentos o inseguros (UNESCO,2015)

En el 2014, una de cada cinco adolescentes de áreas rurales estuvo embarazada y solo el 14% de las adolescentes embarazadas alcanzó la secundaria. Otro dato crítico: cuatro de cinco denuncias de violación sexual contra mujeres corresponde a una menor de edad. Precisamente, la Comisión –  integrada por el Minedu, Minsa, MIMP, Cultura, el Consejo Nacional de Educación y la Comisión Nacional por los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes-  ha detectado que dos de los problemas que afectan el derecho a una educación de calidad de las niñas y adolescentes rurales, son el embarazo adolescente y la violencia basada en género en la escuela, principalmente, la violencia sexual. Las niñas y adolescentes indígenas y afroperuanas están expuestas a una mayor vulneración que sus pares en zonas urbanas por la doble discriminación y la limitación de los servicios en sus localidades

 Una realidad por afrontar

– La mayoría de embarazos en menores son producto de la violencia sexual.

– Muchos casos de violencia sexual no son denunciados hasta que resultan en embarazo.

– Para ejercer la violencia de género, a veces se establece una coacción psicológica entre la víctima-victimario, producida por la relación con los docentes y directores en el contexto escolar.

– En el 2014, el 38% de adolescentes de áreas rurales que hablan una lengua originaria quedó embarazada.

El embarazo adolescente se ha convertido en una problemática que obstaculiza el desarrollo de América Latina y el Caribe (ALC). Hoy, la región se encuentra con la segunda mayor tasa de fertilidad adolescente promedio por país a nivel de regiones.  El Perú es el segundo país con la tasa más alta de feminicidios en América Latina. Siete de cada 10 violaciones sexuales ocurren contra niñas y adolescentes entre los 0 y 17 años. El 75% de las labores domésticas son realizadas por mujeres y el 40% abandona la escuela para dedicarse a ellas, el 22% de adolescentes ya son madres en zonas rurales.

 

¿Qué hacer?

Todas las instituciones educativas, no solo las EIB o rurales, deben dar a conocer, entre otras cosas, que nuestro país es diverso, que existen otras formas de ver el mundo -o los mundos-, que existen otras personas y niños y niñas en el Perú profundo que son parte del “Perú de todas las sangres”.

Es necesario realizar campañas, así como cuando se hace sobre los derechos universales de los niños, sobre los derechos del niño y niña indígenas, reconocidos -implícita y explícitamente- en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en la Convención sobre los Derechos del Niño, en la Declaración y Plan de Acción Mundiales para la Supervivencia, Protección y Desarrollo de los Niños, en la Declaración de la Cumbre Mundial para la Infancia y en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Estos derechos comprenden el derecho a la educación, al empleo, a la salud, a la vivienda y a la libertad de expresión; así como la protección de los derechos sociales y culturales, entre ellos, el derecho a aprender y hablar las lenguas ancestrales. Por ejemplo, en el artículo 30 de la Convención sobre los Derechos del Niño se reconoce explícitamente el derecho de los niños indígenas a gozar de su cultura tradicional, a practicar su propia religión y a utilizar su lengua tradicional.

En el capítulo 25 del Programa 21, aprobado en la Cumbre de la Tierra de 1992, se exhorta a los gobiernos a conseguir que los jóvenes indígenas tengan acceso a los recursos naturales, a la vivienda y a un medio ambiente sano. (www.unicef.org/indigenas.pdf) y por último, y no por eso el de menos importancia, el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos indígenas y tribales.

Todas las Instituciones Educativas de todo el país deben promover el conocimiento de estos derechos por lo tanto una educación Intercultural (Santisteban, 2016).

Pese al reconocido valor de la resiliencia en la educación, existe escasa investigación respecto de lo que sucede en el ámbito rural. Trabajar en este aspecto podría no sólo contribuir a mejorar los bajos resultados de aprendizaje en este contexto, sino además a promover el desarrollo de competencias que hagan frente a situaciones de vulnerabilidad. De este modo, la escuela rural constituye un espacio fundamental para que las actuales y futuras generaciones campesinas desarrollen conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para promover y cuidar de su salud, la de su familia y su comunidad, así como crear y mantener ambientes de estudio, trabajo y convivencias saludables, rompiendo el circulo de la desigualdad social

 

 

 

 

Conclusiones

 

1.En América Latina la forma más común de violencia en las escuelas es el robo (39%), la agresión verbal (26%) y la violencia física (16%).

2.En nuestro país la violencia escolar presenta altos niveles de incidencia. Amemiya, Oliveros y Barrientos (2009), al indagar en la violencia que ocurre en colegios privados de tres zonas de la sierra del Perú, encontraron que el 47,4% de los alumnos había sufrido violencia escolar, de los cuales el 10,6% había experimentado bullying severo

  1. Estadísticas publicadas por la UNESCO, señalan que el 80 % de los analfabetos existentes en América Latina, provienen de los medios rurales
  2. El Perú es el segundo país con la tasa más alta de feminicidios en América Latina. Siete de cada 10 violaciones sexuales ocurren contra niñas y adolescentes entre los 0 y 17 años. El 75% de las labores domésticas son realizadas por mujeres y el 40% abandona la escuela para dedicarse a ellas, el 22% de adolescentes ya son madres en zonas rurales.
  3. 5. Pese al reconocido valor de la resiliencia en la educación, existe escasa investigación respecto de lo que sucede en el ámbito rural. Trabajar en este aspecto podría no sólo contribuir a mejorar los bajos resultados de aprendizaje en este contexto, sino además a promover el desarrollo de competencias que hagan frente a situaciones de vulnerabilidad

 

Referencias

 

 

Abramovay, M (2015) Violencia en las escuelas. Hacia la inclusión de los jóvenes en la construcción colectiva de estrategias de prevención. DIALOGOS DEL SITEAL

Amemiya, I., Oliveros, M., y Barrientos, A. (2009). “Factores de riesgo de violencia escolar (bullying) severa en colegios privados de tres zonas de la Sierra del Perú”. Anales de la Facultad de Medicina, 70(4), 255-258.

Benavides, M., León, J. y Espezúa, L. (2015). Del hogar a la escuela: La asociación de la violencia familiar con la violencia escolar. Lima: Grade. Manuscrito no publicado

Oliveros, M., y Barrientos, A. (2007). “Incidencia y factores de riesgo de la intimidación (bullying) en un colegio particular de Lima-Perú, 2007”. Revista Peruana de Pediatría, 60(3), 150-155.

Oliveros, M., Figueroa, L., Mayorga, G., Cano, B., Quispe, Y., y Barrientos, A. (2008). Violencia escolar (bullying) en colegios estatales de primaria en el Perú. Revista Peruana de Pediatría, 61(4), 215-220.

Quiroz, M. (2014)  Las brechas digitales en las aulas peruanas. Miradas. Revista de Investigación. Universidad Tecnológica de Pereira

Santisteban, R (2016) Acoso, discriminación y violencia racista en la escuela: Fuente: Nila Vigil. Instituto lingüistico de invierno/ Lista Interculturalidad

Tortosa, M (2005).El fracaso escolar en la educación rural. CIVE 2005 Congreso Internacional Virtual de Educación: www.cibereduca.com

Torrego. J – Moreno. J (2003) Convivencia y Disciplina en la escuela, El aprendizaje de la

democracia. Edit. Alianza Editorial Madrid

UNESCO (2015). La violencia de género relacionada con la escuela impide el logro de la educación de calidad para todos Documento de política 17

UNICEF Perú (2014) Situación de las niñas y las adolescentes en las escuelas rurales del Perú: http://www.unicef.org/peru/spacnish/media_26884.htm

 

10 Comments

  • Manuel A. Rubio O. dice:

    Referenciar el fenómeno de analfabetismo y violencia en establecimientos educativos rurales a un solo país en sur américa podría ser no adecuado, todos tenemos antecedentes culturales en los que la educación apenas viene adquiriendo la importancia adecuada, muchos de nuestros arraigos ancestrales le daban prioridad al trabajo agrícola en el predio familiar, a diferentes festejos y relaciones comunitarias, donde la educación no ocupaba el puesto que le vamos dando en estos momentos.

  • Graciela Hernandez Alvarez dice:

    Interesante, gracias por compartir

  • Adriana Marquez Basurto dice:

    Cada vez es más importante que hablemos de Violencia en las escuelas y educación sexual, verdaderamente preocupa el crecimiento que han tenido los embarazos en niñas cada vez más pequeñas y como no se hace lo suficiente para evitarlo, es necesario llevar educación sexual no sólo a las escuelas, se necesita trabajar también con las familias porque justo es en casa donde se inicia

  • Jacqueline George dice:

    Gracias por el aporte, en Uruguay en los últimos meses se están dando lamentables episodios de violencia hacia docentes de escuelas.
    Un fenómeno complejo para pensar interdisciplinariamente.

  • Dr. Carlos Ruiz dice:

    una triste realidad, considero que en este tipo de trabajo genere mas interés en la sociedad respecto al tema de violencia escolar en todos sus tipos,,, gracias.. lamento que el estudio no pudo ser aplicado a mi país, gracias..

  • Edgar Juan Quiroz Sanchez dice:

    Considero que la violencia en las escuelas, principalmente de las áreas rurales es constante, mas aun cuando en Municipios alejados no existen instituciones que velen o protejan los derechos de los niños. Este es un trabajo que revela esa deficiencia.

  • Cleta Antonia Torres Pérez dice:

    Una problemática común en AL. Tal y como se menciona en la introducción. Por dónde recomenzar en esta labor tan comprometida, no de reciente acción????
    Pienso que lo que queda a los profesionistas tanto de la salud mental como a quienes se dedican al área forense, es no claudicar.

  • Yoder Rivadeneira Díaz dice:

    Una problemática que debe ser abordada por claras políticas públicas inclusivas y participativas.

  • Edgar Niño dice:

    Es lamentable lo que sucede en las aulas, lamentablemente es un tema que cada dia viene cogiendo más fuerza.

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