PARENTALIDAD POSITIVA COMO MEDIO PARA LA PREVENCIÓN DEL DELITO

EFRAÍN FLORES BONIFACIO

 

“Ser padres es la tarea más difícil que cualquier ser humano puede enfrentar en su vida y es, al mismo tiempo, para la que estamos menos preparados” Mathew  Sanders

En el presente trabajo se hará primero una breve revisión de los conceptos más esenciales de lo que podemos llamar parentalidad positiva, definición y objetivos; después abordaremos los factores de riesgo delictivo según el enfoque de Andrews y Bonta, para finalmente enlazar un aspecto con el otro, el objetivo será describir cómo la parentalidad positiva puede ayudar en la prevención o disminución de los factores de riesgo delictivo, en los aspectos que le compete. No tocaremos temas más globales como variables económicas, demográficas, entre otras implicadas porque deberían ser tratadas desde otras instancias.

PARENTALIDAD POSITIVA Y PREVENCIÓN DEL DELITO

En la psicología ha existido siempre una tradición negativa que ha sido enfocar los problemas humanos desde la psicopatología o desde el malestar, dejando a un  lado la prevención y las potencialidades de la gente.

Nuestra ponencia desea cambiar ese énfasis y observar cómo la parentalidad positiva puede contribuir a la disminución de los factores de riesgo delictivo, es decir a la prevención, ésta es anticiparse a la aparición del problema, su importancia radica en que en estos niveles previos podemos tener un mayor nivel del control del problema a tratar. Aunque reconocemos que los padres requieren un grado de competencia que muchas veces no tienen.

PARENTALIDAD POSITIVA

¿Qué es?

Es el conjunto de habilidades y competencias de los padres que contribuyen a una educación y formación adecuada de los hijos a nivel cerebral, emocional y de sus relaciones sociales (Loizaga, 2011)

Esta definición indica que al ser “un conjunto de habilidades y competencias”, las podemos aprender, nadie nace sabiendo de antemano cómo ser un buen padre o madre. Si bien es cierto es una tarea sumamente difícil, tampoco es imposible hacer algo al respecto, depende mucho de la actitud del padre o madre, de aceptar sugerencias, indicaciones y de cierta humildad, porque podemos ser “jefes de familia” (padre y madre por igual) lo que nos dota de cierta saludable jerarquía frente a los hijos, pero eso no significa, de ninguna manera, que lo sabemos todo. Además, como lo veremos más adelante, no se trata sólo de aprender habilidades sino de reconocer aspectos del propio desenvolvimiento personal que puedan estar comprometidos con el rol de padre o madre que cada uno ejerce.

Objetivos de la parentalidad positiva (Sanders, 2008)

Serían los siguientes, siendo todos y cada uno importantes:

–  Respuesta sensible de los padres a las necesidades de sus hijos: formación, juego, petición de ayuda.

–  Disciplina asertiva en lugar de agresión y/o maltrato

–  Expectativas realistas con los hijos

–  Autocuidado parental como fuente de modelaje

–  Dar respuestas concretas a las dificultades emocionales o conductuales de los hijos

– Trabajar los factores de riesgo propias de los padres (dificultades emocionales, rasgos de personalidad conflictivos, conductas de riesgo, violencia familiar, por mencionar los más característicos)

–  Creación de ambientes familiares seguros y positivos

Hemos subraya el último objetivo no porque sea más importante sino porque es una especie de síntesis de todo lo que se pretende con la parentalidad positiva, todo apunta a crear una atmósfera emocional de calidad que pueda servir de referencia y refugio para sus miembros y no un lugar amenazante como suele ocurrir en los hogares disfuncionales.

Dimensiones predominantes en la interacción padres-hijos (Eleanor Maccoby, citado por Ostrosky,2011)

La mayoría de los padres tienden a adoptar tres estilos generales de interacción con sus hijos, en base a las siguientes dimensiones:

1) Aceptación y calidez versus Rechazo

Este es un continuo que va desde la máxima aceptación y receptividad emocional, hasta el abierto rechazo, con todos los puntos medios posibles incluyendo sus formas encubiertas

2) Firmeza versus Permisividad

Es la actitud enérgica o permisiva respecto al rol paterno

3) Respeto por la autonomía versus Control

Es el permitir que el hijo se desenvuelva por su cuenta aunque monitoreándolo, en contraposición a tenerlo totalmente controlado.

Estas dimensiones son un continuo, no debería pensarse, automáticamente, que un extremo es preferible a otro, o que es “mejor” que otro, depende de la intensidad y la pertinencia del contexto y momento evolutivo y características del hijo, y por supuesto del cómo se haga.

Estas dimensiones describen los estilos más característicos de parentalidad, en ese sentido tenemos:

  1. Padres dictatoriales

Surgen de un férreo control combinado con una actitud enérgica, puede haber cierto nivel de calidez y afecto pero es ocultado por la forma en la que se lleva el liderazgo parental. No toleran mucha autonomía de sus hijos. Se resume en la frase: “hazlo porque yo lo digo”

  1. Padres permisivos

Surgen de un respeto a la autonomía pero con una actitud grácil, débil y permisiva como padre, una excesiva permisividad podría indicar, según algunos especialistas, cierto nivel de rechazo ya que no se ofrece la preocupación por la vigilancia del desarrollo del hijo, ni le preocupa mucho con quién y cómo se relaciona con las personas de su entorno, la frase “haz lo que quieras” lo sintetiza.

  1. Padres con autoridad

Surge de una combinación de un control respetuoso de la autonomía del hijo en combinación con el establecimiento firme de límites y un nivel de afecto por el cual el hijo se siente reconocido, es racional en tanto establece reglas claras de disciplina, refuerza, alienta, induce motivación y vigila el desarrollo del hijo. Es el cuidado amoroso por el hijo pero con pautas que se respetan.

  1. Padres que no se involucran

Son básicamente indiferentes, se diferencian de los permisivos en que éstos al menos dan a entender que “aprueban” o “permiten” la conducta que sus hijos asumen, pero los de esta categoría se mantienen emocionalmente distantes, aun cuando estén físicamente cerca o lejos de sus hijos.

Para terminar esta parte podemos decir que lo esencial de la parentalidad positiva son 2 puntos:

  1. Lo que define la parentalidad positiva es la atmósfera familiar que genera, lo fundamental son las actitudes más que las palabras, las emociones asociadas a las palabras y a la presencia parental. El sentimiento que promueve con el vínculo.
  2. El padre saludable satisface necesidades más que deseos del hijo, reconoce y distingue uno del otro. El padre positivo puede tener licencia de “engreír” a su hijo si ha cumplido con sus necesidades básicas de cuidado, amor, respeto, adecuada formación personal y preocupación activa por su desarrollo. Antepone la formación al placer inmediato.

Recordemos que el padre positivo requiere también una exhaustiva autoevaluación, nadie puede dar lo que no tiene, y hay que darse cuenta qué tiene y qué no tiene, esta es la responsabilidad a cumplir, saber qué se le puede ofrecer y si lo que estamos ofreciendo cumple su finalidad.

Pasemos ahora al siguiente punto, averiguar cuáles son los factores de riesgo delictivo que pueden ser detenidos o gestionados por una parentalidad positiva.

FACTORES DE RIESGO DELICTIVO (Andrews y Bonta, 2006)

Se describirán de un modo muy sintético, los 8 factores propuestos por los autores citados, para luego tratar cómo podría ayudar una parentalidad positiva para disminuir el efecto de estos factores.

  1. Patrón de personalidad antisocial

Nótese que se habla de características personales antisociales, no de que las personas que tienen las mismas son delincuentes. Es muy importante hacer esta diferenciación para evitar prejuicios, que es un fenómeno bastante común en este campo. Se trata de sujetos impulsivos, con tendencia al riesgo, agresivos, irritables, buscadores de sensaciones, quien posee estas características tiene probabilidades de aprendizaje de la transgresión. Y naturalmente se pueden observar estas características desde la niñez, algunos especialistas se refieren a estas características como parte del “temperamento” que viene desde el nacimiento.

  1. Historia de la conducta delictiva

Si una persona ha presentado en algún momento de su vida una conducta antisocial o delictiva, o si ha estado en prisión por estos motivos, es más probable (y un factor de riesgo) que vuelva a mostrar una conducta antisocial en comparación con quien nunca ha tenido estos antecedentes. En el caso de menores de edad, estaríamos hablando de conducta antisocial y no delitos propiamente dichos.

  1. Actitudes pro delictivas

Es el conjunto de creencias, concepciones y argumentos a favor de la transgresión de la ley, actitudes contrarias hacia las normas sociales, que pueden provenir del entorno familiar o social inmediato, incluso del contexto macro/sistémico, ver, por ejemplo, empresarios o políticos de alto rango involucrados con la delincuencia, induce un determinado posicionamiento (negativo) sobre las normas sociales.

  1. Soporte social criminógeno

Red de relaciones con grupos de pares negativos o personas con características antisociales, además aislamiento o distanciamiento de pares prosociales, esto es muy importante y aunque no todos los que viven en lugares complicados socialmente o de alta criminalidad se convierten en delincuentes, al menos diremos, que es un factor de riesgo a considerar por el efecto de modelado que produce, a nivel conductual y cognitivo. Otra situación que puede surgir es que un púber o adolescente tenga relación con jóvenes problemáticos sin necesidad de vivir en una zona de alto riesgo, por las características de nuestra sociedad, podemos decir que, potencialmente, en cualquier barrio o zona urbana podría haber jóvenes de estas características.

  1. Abuso de sustancias psicoactivas

El uso, abuso y dependencia de drogas correlaciona con conducta antisocial, genera bases psíquicas y químicas para que las personas tengan menos autocontrol y aprendan la transgresión, o la refuercen. No se dice que el uso de drogas sea una “causa” de delincuencia pero facilita conductas de riesgo que sí pueden dar lugar a delitos.

  1. Familia y relaciones de pareja

Inadecuadas relaciones paternas, familiares y de pareja, pueden constituir fuentes de estrés y/o transmisión o refuerzo de ideas pro-delictivas, por ejemplo, con familias permisivas frente al delito o una pareja exigente en el contexto de un entorno criminógeno.

  1. Estudio y trabajo

Desempeño escolar pobre o ausentismo escolar (expulsiones/retiros) y bajo nivel de satisfacción laboral (explotación, precariedad, etc.) son elementos que de estar presentes, facilitan la desvinculación social del individuo con entornos convencionales para ingresar a la subcultura de la transgresión.

  1. Actividades recreativas

Se refiere a que la falta de participación en actividades prosociales recreativas y de ocio, de integración positiva a su comunidad, también son factores de riesgo delictivo, sobre todo si el entorno es adverso o criminógeno. Recordemos que está documentado que la participación de los jóvenes en núcleos sociales positivos (parroquias, clubes deportivos, grupos de estudio, etc) los protege de estímulos negativos.

LA PARENTALIDAD POSITIVA Y LA PREVENCIÓN DEL DELITO

Podemos ensayar una serie de medidas que nos ayuden a enfocar este problema, en este caso a tratar de reducir los efectos de los factores de riesgo a través del ejercicio de una parentalidad positiva. Nuestro fin es presentar una imagen global del tema por lo que no nos detendremos a desarrollar cada punto pero dejando una idea clara de cuál es el camino que, creemos, se debe seguir para una adecuada gestión del factor de riesgo señalado.

  1. Factor de riesgo: niño o púber con impulsividad, hostilidad u otra característica antisocial

Acción preventiva: ejercer una educación y formación con límites, en contextos de riesgo se debe dosificar la autonomía y la permisividad.

Requisitos parentales: Gestionar la propia violencia, en su personalidad, en la relación de pareja, y usar ante todo y sobre todo una disciplina asertiva, no violenta. Señalamos lo primero porque un padre o madre violento no puede educar en autocontrol a su hijo, hay gente que quiere enseñar valores morales en base a castigos y esto es una contradicción. Se requiere tener límites para enseñar límites.

  1. Factor de riesgo: actitudes y esquemas pro delictivos

Acción preventiva: ejercer una formación con respeto a las leyes y normas, coherencia entre la acción personal y el discurso, modelamiento de conductas sociocéntricas. Renuncia a la «cultura de la criollada» o de la “viveza”, del facilismo. Padres deben ser mediadores entre los hechos de la sociedad violenta y la comprensión de parte de los hijos.

Requisitos parentales: Autoconocimiento, reconocimiento y cambio de actitudes egocéntricas o antisociales, coherencia en la conducta social. Como habíamos dicho, nadie puede dar lo que no tiene, tampoco se puede enseñar respeto a la ley si el padre no lo hace. Ser coherente entre lo que se dice y se hace es un problema humano que trasciende el campo psicojurídico pero que también se presenta aquí. No nos parece falta de coherencia que un padre que ha estado en prisión pueda enseñar actitudes de respeto a la ley si realmente ha cambiado de conducta, al contrario, se encuentra en posición de enseñar a rectificarse, de cómo enmendar el camino. Otro tema es que continúe en el mundo delictivo y a la vez intente crear la imagen de “padre ejemplar”, esto sí que no es permisible. Los padres deben estar preparados para ser filtros en la exposición de los hijos a la violencia de la sociedad. La pregunta es ¿están los padres capacitados para ayudarles a sus hijos a decodificar la violencia social y darle pautas para que eviten su contagio?

  1. Factor de riesgo: relación con pares antisociales

Acción preventiva: supervisión de la conducta social, los padres deben saber cuáles son los amigos habituales de sus hijos, lugares que frecuentan, hábitos de sus amigos y cultura de esos espacios de socialización.

Requisitos parentales: Ser cuidadoso con la forma en que se ejerce el control. Actitud estratégica, los hijos deben ser supervisados sin que tengan la sensación de estar bajo control para evitar la reactancia psicológica. Realizar los ajustes necesarios si se detecta involucramiento en conductas de riesgo como el uso de drogas, violencia callejera, inicio prematuro de actividades sexuales o “amistad” con pares que presenten algunas conductas de riesgo, entre otras.

  1. Factor de riesgo, abuso de sustancias

Acción preventiva: Incrementar la aceptación emocional y evitar el rechazo o indiferencia, tener expectativas realistas sobre los hijos, compartir tiempo («perder el tiempo juntos»), reforzar vínculo emocional.

Requisitos parentales: Conocer al hijo, tener una reacción sensible frente a sus necesidades  emocionales, examinar sentimientos sobre él (o ella) hacerse preguntas como: ¿siempre lo he deseado? ¿Qué siento ante mi hijo(a)? ¿Qué me agrada? ¿Qué me desagrada? ¿Cómo enfoco lo que me agrada para acercarme a mi hijo? ¿Cómo manejo lo que me desagrada?

  1. Factor de riesgo, familia y relaciones de pareja inadecuadas

Acción preventiva: Integración familiar, gestión de problemas familiares, intervención terapéutica (familias demandantes, permisivas,  violentas, etc.), valores familiares que inducen respeto a la ley, revisión de valores.

Requisitos parentales: Deseo de superar los problemas, de permanecer unido a la pareja, conciencia de rol personal en la familia (¿Qué aporto? ¿Cuál es mi contribución como padre o madre? ¿Sólo soy “proveedor” o hago acciones formativas también?), reorientación de valores familiares. Actitud de crítica frente a la transgresión a la ley. Ser capaz de reconocer la relación entre su conducta y ciertas conductas de los hijos, por ejemplo, rebeldía filial ante la violencia parental, descuido personal y social filial  ante la indiferencia parental , y así sucesivamente

  1. Factor de riesgo, escaso rendimiento escolar/ausentismo/retiro/expulsión y trabajo precario o desempleo

Acción preventiva: Impedir hasta donde sea posible el abandono del colegio, rol de docentes y directivos de la escuela, medidas disciplinarias, ofrecer alternativas a la expulsión. Intervención de organismos para soporte escolar y laboral.

Requisitos parentales: Interés y disposición para enfocarse en problemas escolares (Padres), no toda la responsabilidad la tienen éstos, es fundamental la actitud de colaboración del personal de la escuela y su competencia para tratar estos temas.

  1. Factor de riesgo, ausencia de actividades recreativas sanas

Acción preventiva: participar, compartir e inducir, hasta donde sea posible, actividades con los hijos, si se hace desde muy pequeños, será más fácil en la pubertad y adolescencia, no se puede empezar a esta edad. Rol de la sociedad (clubes, asociaciones, iglesia, ministerios, etc)

Requisitos parentales: Deseo de compartir tiempo con los hijos. Dar autonomía para participar en actividades  prosociales, inducción de las mismas. Evitar sobre protección que los anule socialmente

  1. Factor de riesgo, historia de anteriores conductas antisociales

Acción preventiva: Si el menor ya ha mostrado conductas antisociales, ofrecer confianza a cambio de ciertos compromisos puntuales, estructurar horario de actividades, creer en la posibilidad de superación de los problemas. Poner límites claros a su conducta.

Requisitos parentales: Reconocimiento de conductas antisociales propias si las tuviese, preparación en disciplina asertiva, claro establecimiento de jerarquía familiar (reforzamiento del subsistema parental) que es un requisito para una disciplina formativa, evitar disciplina draconiana que agrava la conducta antisocial en lugar de mejorarla.

CONCLUSIONES

El comportamiento antisocial no es responsabilidad exclusiva de los padres, puesto que sabemos la importancia del entorno social en este tema, además de la influencia de otros aspectos macro-sistémicos como el nivel de empleo, el relajamiento del control social , el debilitamiento de las instituciones o las crisis económicas,  entre otros aspectos, sin embargo, si algo puede hacerse desde la posición parental, debe hacerse , el problema delictivo de nuestros países es suficientemente serio como para que ninguna ayuda puede sernos indiferentes, colaboremos todos.

Lo que sí queda claro es que se requiere una capacitación y condiciones personales mínimas de parte de los padres para hacerlo, pero esto es algo que se puede afrontar, las habilidades parentales se pueden aprender, hay que tener dos actitudes frente a ellos , que son exigencia y paciencia, lo primero porque no debemos tolerar relaciones paterno-filiales tóxicas o negativas, lo segundo porque , como dice la frase inicial de nuestra exposición, el rol de padre o madre no viene dado genéticamente, tenemos que aprenderlo, a veces lo hacemos con voluntad, con amor pero nunca sin errores.

Vivimos en una sociedad que aún no ve la conexión entre el “maldito” delincuente que te roba la cartera y el padre que no hace bien su trabajo, lamentablemente la prevención del delito “no vende” pero es una urgencia si queremos disminuir la violencia social a mediano y largo plazo.

 

Referencias

Loizaga, F (2011) Parentalidad positiva. Las bases de la construcción de la persona. Revista de Educación Social, nº. 49, p 70-88.  Extraído de http://www.raco.cat/index.php/EducacioSocial/article/viewFile/250179/369144

Sanders, M. (2008), “Triple P –Positive parenting program as a public health approach to strengthening parenting”. Journal of family psychology, Vol. 22, No. 3, 506 – 517

Ostrosky, F. (2011) Mentes asesinas, la violencia en tu cerebro, Mexico: Quinto sol

Andrews, D. y Bonta, J. (2006). The psychology of criminal conduct (4ta edic.). Cincinnati (USA). Anderson Publishing Co.

20 Comments

  • Carolina dice:

    Excelente trabajo! Gracias por compartirlo.
    Saludos desde Montevideo, Uruguay

    • Efrain Flores Bonifacio dice:

      Gracias Carolina, trato este tema porque me preocupa, he conocido muchas historias de jóvenes en el sistema penitenciario (y a sus familias) y creo que podría hacerse algo al respecto.

  • Adolfo Aguinaga dice:

    Muy interesante trabajo Efraín. Felicitaciones

  • Liliana Oliver dice:

    excelente trabajo!! claras explicaciones y cuestionamientos. Gracias

  • Dr Carlos Ruiz dice:

    Maravilloso trabajo, muchas gracias es muy instructivo, Gracias

  • BELISARIO VALBUENA dice:

    Ese es el Centro de Gravedad en la prevención del Delito. muy bien!

    • Efrain Flores Bonifacio dice:

      Gracias Belisario, me ha gustado mucho la expresión que has usado, muy representativa de la importancia del rol de los padres, que aunque no podemos controlar todo, tenemos un papel que cumplir en este tema, saludos

  • Gloria Lucía García Alvarez dice:

    La crianza de los hijos en el momento actual se ha repartido entre varias personas. Los cuidadores, los abuelos, los tíos, los profesores y finalmente los padres que andan trabajando para costear los gastos que genera el delegar parte de sus funciones en otros. Su artículo es un llamado de atención muy pertinente pues sabemos que los padres no cuentan con una instrucción específica de cómo ser padres efectivos. Bueno creo que las llamadas “escuelas de padres” que tímidamente han implementado algunas instituciones podrían intensificarse como parte de los currículos escolares y como cursos especiales en las universidades. Muy interesante. Gracias…

  • Guiomar Bejarano Gerke dice:

    Excelente y pertinente el tema… los padres deben estar más efectivamente presentes en la vida de sus hijos…es la mejor forma de prevención.

  • Alonso Sifuentes dice:

    Felicitaciones por tu trabajo, y la contribución en ampliar nuevas perspectivas e investigaciones sobre este tema. Un fraterno abrazo

  • Guery Zabala Gumucio dice:

    Excelente…Reconocer que para la delictividad, no es solamente el contexto, oportunidad, padres/madres, trastorno de personalidad, sino que existen diversos aspectos sociales, culturales e individuales que la hacen. Si comenzamos a explicar de esta manera, podremos hacer comprender cada vez más de la importancia de las relaciones y su efecto en la persona, y no cerrarnos en que no tuvo papá/mamá, es de escasos recursos etc. Cuando esos aspectos no son determinantes

  • Edita dice:

    Gracias por compartir este tema.

  • Edgar Niño dice:

    Educar a los jóvenes de hoy para no castigarlos en un futuro ante la sociedad

  • Edgar Juan Quiroz Sanchez dice:

    Un trabajo muy interesante y orientador. Ahora se me viene a la cabeza, sin animo de estigmatizar, cual sera la imagen o constructo de parentalidad, de aquellos niñ@s que viven junto a sus padres en las cárceles????.

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