CUANDO LAS HIJAS E HIJOS SON UTILIZADOS PARA VIOLENTAR A LAS MUJERES

OSCAR RENÉ CASTILLO MONGE

Resumen:

Las hijas e hijos son utilizados en no pocas ocasiones como instrumento para ejercer violencia psicológica en contra de muchas mujeres que enfrentan violencia de pareja en su ámbito intrafamiliar. Se trata de una realidad oscura, que con frecuencia es invisibilizada por el sistema judicial, que prioriza la atención a los hechos de violencia que enfrenta la mujer víctima; y no obstante, detrás de dichos hechos, existen casos de niñas, niños y adolescentes que son amenazados o vulnerados en sus derechos al ser cosificados por alguno de sus progenitores, al manipularles e influenciarles negativamente en contra de su otro progenitor; quien muchas veces, se trata de la madre.

Sumario: 1) Introducción; 2) Caso ilustrativo; 3) Valoraciones desde la práctica forense; 4) Consideraciones finales.

Palabras clave: Psicología forense en El Salvador, derechos de las niñas, niños, adolescentes y mujeres. Evaluación psicológica en violencia intrafamiliar.

“Sólo le pido a Dios, que los injusto no me sea indiferente” León Gieco

  1. Introducción

La violencia contra las mujeres en el ámbito familiar es una realidad que aún no ha sido abolida en El Salvador; ello, muy a pesar de los significativos esfuerzos que al respecto se han emprendido, desde 1996, cuando se creó la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar[1]; hasta los días actuales, con la creación de nuevos instrumentos legales[2] y la reciente entrada en funcionamiento de los Juzgados Especializados y la Cámara Especializada para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres[3]. Así por ejemplo, durante el primer trimestre de 2017, el Observatorio de la Violencia Contra las Mujeres de ORMUSA[4], reporta que durante los primeros 3 meses de 2017, la Policía Nacional Civil [PNC] recibió 463 denuncias por violencia en contra de mujeres en su ámbito familiar; lo que equivale, a un promedio de 5 denuncias al día[5]. El 28.1% de dichas denuncias corresponden a mujeres con edades entre 18 y 30 años; y el 31.5%, con edades entre 31 y 40 años[6]. Para el año 2016, la PNC recibió 1583 acerca de casos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar; 33.2%, correspondiente a mujeres con edades entre 18 y 30 años[7].

Las niñas y niños son utilizados en no pocas ocasiones como instrumento para ejercer violencia en contra de muchas mujeres que ya enfrentan violencia de pareja en su ámbito intrafamiliar; de esa forma, dichas niñas, niños y adolescentes son instrumentalizados con fines egoístas; y por si ello fuera poco, son vulnerados en su derecho a la integridad personal, particularmente en lo que concierne a su salud mental. Es una realidad que representa una cifra negra, pues es algo que muchas veces pasa desapercibida e invisibilizada; y no obstante, se trata de una situación difícil para las niñas y niños que se encuentran en tal situación, pues es normal que ellas y ellos se perciban crucificados, al considerar que le deben lealtad a los 2 progenitores[8]; pudiendo llegar -en los casos más extremos-, a casos de alienación parental[9].

Ante tal situación, se plantea a continuación un caso ilustrativo; a partir del cual, se presentan algunas consideraciones desde la práctica psicológica forense, que busca llevar a algunas reflexiones acerca de cuál puede ser la actuación de las y los profesiones de la psicología forense, ante la identificación de posibles casos de utilización de niñas, niños y adolescentes, para maltratar a mujeres víctimas de violencia de pareja; pero que no obstante, se trata de situaciones que al momento aún no han salido a la luz; y por lo tanto, corren el riesgo de quedar invisibilizadas, al margen de los procesos judiciales, en perjuicio de los derechos de las niñas, niños y adolescentes víctimas; bajo esa lógica, las psicólogas y los psicólogos forense, pueden contribuir a revertir dicha situación.

  1. Caso ilustrativo

Se recibe oficio por parte del Juzgado Cuarto de Paz de la Ciudad de San Salvador, en el cual, se ordena la realización de peritaje psicológico a un hombre, con calidad de “agresor”; y a una mujer, con calidad de “víctima”, en el marco de un proceso judicial en donde se investiga la existencia de un delito de “Violencia Intrafamiliar”. El oficio recibido establece como objetivo de la pericia el conocer “[…] si las características que los evaluados presentan, favorecen la calidad de víctima o agresor; y si estas presentan alguna afectación producto del ambiente de violencia vivido”.

Como elementos metodológicos de la pericia psicológica realizada a la mujer víctima, se utilizó entrevista semiestructurada, observación; así, como prueba proyectiva “Test de la Figura Humana de K. Machover”. Fue a través del desarrollo de la mencionada entrevista a la mujer peritada, que se retomaron elementos de la Escala de gravedad de síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático[10], con fines orientativos. Como información documental, el oficio recibido cuenta adjunto copia simple del acta de denuncia sobre violencia intrafamiliar.

Con base a la información obtenida a través de la pericia practicada, entre otros, se identificaron elementos que sugieren que dicha mujer mantuvo una relación disfuncional con un hombre (quien es el acusado en el presente proceso judicial); y en concreto, al momento los indicios identificados sugerían que dicha relación tenía entre sus características la falta de comprensión, la falta de confianza, la ausencia de expresiones de afecto y ausencia de comunicación asertiva que les permita llegar a acuerdos en común de cara a su relación de pareja y a la crianza de su hijo en común; así, como por la violencia por parte del acusado en contra de ella, de tipo psicológica (supuestamente a través de infidelidades, celos, insultos, actitud controladora, humillaciones en público, difamaciones, manipulaciones, chantajes, gritos, ofensas, intimidaciones, amenazas a muerte; así, como prohibiéndole mantener comunicación y relaciones personales con su hijo en común con el acusado) y física (supuestamente, a través de empujones y jaloneos). No obstante, confirmar o refutar si efectivamente la relación entre la peritada y el acusado tenía tales características, escapa a los alcances de la pericia psicológica forense realizada; por lo que aclarado tal punto, se plasmó la necesidad de realizar un estudio más profundo del caso, que incluya –entre otras- estudio social forense y peritaje psicológico forense al acusado; así, como la realización de estudio social forense a la peritada, que incluya visita domiciliaria y consulta a fuentes colaterales de información.

Ahora bien, al momento se identificó en la señora peritada la presencia de síntomas psicológicos frecuentes en mujeres que han sido víctimas de hechos que son interpretados como traumáticos y que han amenazado o vulnerado su integridad personal, presentando estado emocional de ansiedad al expresar los hechos denunciados; muestra indicadores de miedo, rechazo y resentimiento para con el acusado; refiere la existencia de pensamientos recurrentes percibidos como desagradables relacionados a tales hechos; en la persona se identifican muestras de frustración e impotencia a cambiar la situación que refiere vivenciar debido a los hechos denunciados; así, como pérdida de la sensación de seguridad, hipervigilancia y temor a ser victimizada nuevamente por parte del acusado. Por lo tanto, se trata de una señora que requiere atención clínica psicológica orientada a superar dicha sintomatología.

Para los fines del presente escrito, hay un elemento a prestarle atención, es que según lo expresado por la peritada, el acusado le ha restringido tener relaciones personales y comunicación con su hijo en común de 8 años de edad; y que además, ha identificado posible influencia negativa en dicho hijo, por parte del acusado, en contra de ella (es decir, de la peritada); pues como parte de sus intentos por ver a dicho hijo, afirma que le ha buscado en el centro de estudios de él; y que al verla, afirma que ha percibido que dicho niño le rechaza y muestra resistencia a acercarse y conversar con ella, diciéndole “que no quiere verla, porque su papá le ha dicho que no le hable y que le va a dar regalos”.

  1. Valoraciones desde la práctica forense

La práctica pericial muestra que con frecuencia, cuando existe una mujer víctima de violencia intrafamiliar, también hay niñas, niños y adolescentes que al ser parte del núcleo familiar en donde se suscitan los hechos de violencia denunciados, viven y sufren también de dicha violencia, ya sea como víctimas directas; o de manera indirecta, al encontrarse en medio de las partes en conflicto, siendo testigos de la violencia ejercida directamente contra la víctima; o bien, siendo sometidos a amenazas o vulneraciones a sus derechos, al prohibírseles mantener comunicación o relaciones personales con algunos de sus progenitores; o incluso, al ser influenciados negativamente en contra de alguno de sus progenitores (por lo general, en contra del progenitor víctima), por parte de otro progenitor (por lo general, el progenitor víctimario). En ese orden de ideas, conocer tales elementos posiblemente no sean objetivo de la pericia psicológica forense; y no obstante, si pueden estar contribuyendo a generar malestar emocional en la víctima, y tales niñas, niños y adolescentes necesitan que se visibilice su situación –muchas veces oculta-, para posteriormente orientar la toma de decisiones por parte de la autoridad judicial respectiva.

Esta situación, en donde hay un niño que posiblemente se encuentra en una situación de amenaza o vulneración a sus derechos, es algo que puede ser pasado desapercibido por más de alguno, en razón de la visión adultocéntrica y patriarcal que aún predomina en buena parte del sistema judicial; y además, el resto de la información obtenida a través de la evaluación ha dado respuesta –en buena medida- al punto de pericia señalado por la autoridad que ordenó la realización de la misma. No obstante, si la persona profesional en psicología forense posee un enfoque de derechos humanos; y particularmente, de derechos de la niñez y de la adolescencia; así, como de derechos de las mujeres, deberá señalar algo que a simple vista está ubicado al margen; y es, la posible amenaza o vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, que son utilizados por la persona agresora en los casos de violencia intrafamiliar, para dañar a la persona víctima.

Por lo tanto, tal como se señaló supra, posiblemente a través de la pericia psicológica el o la profesional en psicología ha identificado diferentes situaciones que posiblemente no hayan sido solicitados por la autoridad que a su vez, solicita el peritaje psicológico; pero que no obstante, requieren ser visibilizados; por ejemplo, en el caso de las niñas, niños y adolescentes que a criterio del perito, se encuentran en medio de un conflicto entre sus progenitores o están en situación de amenaza o vulneración a sus derechos, debido al conflicto entre las partes del mismo. De manera, que la o el perito ha encontrado elementos que le permiten plantearse hipótesis respecto a la situación de tales menores de edad; pero además, tampoco puede pronunciarse responsablemente al respecto, pues sobrepasa el alcance de la pericia psicológica practicada únicamente a la mujer víctima; por lo tanto, se debe recomendar a la autoridad judicial la realización de las investigaciones necesarias para conocer si efectivamente las niñas, niños o adolescentes en cuestión, se encuentran – a criterio de la o el perito- en situación de amenaza o vulneración a sus derechos.

Similar situación ocurre cuando la información obtenida a través de la pericia psicológica permite plantearse hipótesis acerca de las posibles características psicológicas de la persona acusada; o bien, características de la relación entre la mujer víctima y el victimario (patrones de comunicación, ausencia de confianza mutua), debido precisamente, a que sobrepasan el alcance de la pericia, ya que muy probablemente, no se ha evaluado aún a la persona acusada o no se cuenta con más información –aparte de la brindada por la peritada- que sea susceptible a ser confrontada y contrastada. Por lo tanto, nuevamente es necesario recomendar a la autoridad judicial respectiva, la realización de otros estudios que permitan conocer de mejor manera el caso en cuestión; por ejemplo, a través de estudios sociales que incluyan –entre otras- visita domiciliaria y consulta a fuentes colaterales, para conocer la adaptación de la persona acusada a las normas y reglas sociales; o bien, la realización de evaluación psicológica, con el objetivo de explorar posible presencia de características de trastorno de la personalidad antisocial, entre otras.

Posiblemente la autoridad judicial que solicita la pericia psicológica no ha tomado en cuenta la necesidad de ordenar un estudio social forense a la víctima; y no obstante, es posible que la situación de violencia de la cual es víctima, le esté generando diferentes problemas en sus esferas económicas, habitacionales, laborales, entre otras; y como tal, son aspectos susceptibles a ser investigador por profesionales de trabajo social. En razón de ello, es necesario que la persona profesional en psicología forense recomiende a la autoridad respectiva la práctica de tal estudio a la víctima

  1. Consideraciones finales

Al identificar casos en donde posiblemente existen niños, niñas o adolescentes que están siendo utilizados por parte de padres agresores, para ejercer violencia en contra de su madre, la persona profesional en psicología forense debe analizar dicha situación, si se pretende contribuir a la garantía de los derechos, tanto de la niñez y la adolescencia, como de las mujeres. No se pretende con ello asumir una actitud misándrica, en donde se actuará ciega y acríticamente en contra de los derechos de los hombres; que si bien al momento tienen la calidad de “agresores”, “imputados” o “acusados”, aún no han sido vencidos en juicio y deben tener garantía de su derecho de presunción de inocencia[11]. No obstante, si se han identificado anteriormente con la suficiente base técnica – científica la presencia de elementos que permitan considerar la existencia de violencia intrafamiliar, en contra la mujer; lo que a su vez, engrana con la presencia de características y sintomatología psicológica propia de mujeres que han vivenciado hechos que han sido interpretados como estresantes o traumáticos; y que como tal, son hechos de pudieron haber amenazado o vulnerado su integridad personal; ante tal situación, la postura de la o el profesional en psicología forense, debe ser a favor de una acción positiva para con las personas identificadas como en riesgo de amenaza o vulneración a sus derechos.

Efectivamente, en el caso ilustrativo presentado supra, la cosificación del hijo en común de la mujer peritada con el agresor, en donde dicho niño es presuntamente utilizado arbitrariamente como instrumento para causar daño a la peritada, es un elemento que puede encajar como una expresión de violencia psicológica en contra de la peritada; así, como una posible vulneración a los derechos de dicho niño, a su integridad personal, a mantener relaciones personales y comunicación con su madre[12]; de manera, que es necesario desarrollar las investigaciones que se estimen pertinentes para comprobar o refutar dicha posibilidad; y en caso de que los derechos de dicho niño hayan sido o estén siendo vulnerados por el acusado, se deben activar los mecanismos pertinentes destinados a conocer sobre amenazas y vulneraciones a los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

BIBLIOGRAFIA

[1] Decreto Legislativo N° 902, del 28/noviembre/1996 – Diario Oficial N° 241, del 20/diciembre/1996.

[2] Por ejemplo, la Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación Contra las Mujeres (Decreto Legislativo N° 645, del 17/marzo/2011) y la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres (Decreto Legislativo N° 520, del 25/noviembre/2010).

[3] Decreto Legislativo N° 286, del 25/febrero/2016. Véase también el Decreto Legislativo N° 575, del 27/diciembre/2016; en el cual, se prorroga para el 30/junio/2017 la entrada en funcionamiento del Juzgado especializado de instrucción, el Juzgado especializado de sentencia y la Cámara especializada para una vida libre de violencia y discriminación para las mujeres, que tendrán su sede en la ciudad de San Salvador.

[4] Organización de Mujeres por la Paz [http://www.ormusa.org/].

[5] ORMUSA; Indicadores de violencia intrafamiliar; sin fecha. Disponible desde internet en: http://observatoriodeviolencia.ormusa.org/violenciaintrafamiliar.php [Con acceso 13/agosto/2017, 06:52 pm].

[6] Ibíd.

[7] Ibíd.

[8] Véase: Johnson, L; Rosenfeld, G.; Cuando papa y mamá ya no viven juntos: Cómo enseñarles a los niños a adaptarse a esta situación; Bogotá: Norma; 1997. Págs. 12 – 14.

[9] Véase: Tapias, A.; Sánchez, L.; Torres, S.; “Reconocimiento de indicadores de alienación parental en operadores de justicia de Bogotá”. Suma psicológica; 20(1); 2013, 111 – 120.

[10] Echeburúa, E.; de Corral, P.; Amor, P. J.; “Perfiles diferenciales del Trastorno de Estrés Postraumático en distintos tipos de víctimas”. Análisis y modificación de la conducta; 1998; 24 (96).

[11] Constitución de la República de El Salvador, Art. 12.

[12] Ley de Protección Integral de la Niñez y de la Adolescencia, Arts. 38 y 79.

18 Comments

  • BELISARIO VALBUENA dice:

    Muy buen trabajo, constituye otro reto en la evaluación de ese tipo de violencia. Mil gracias por compartirlo.

    • Oscar R. Castillo dice:

      Muchas gracias Belisario.
      Efectivamente, este tipo de evaluciones es un reto, puesto que se trata de elementos que si bien están presentes en la problemática que se está investigando, en el marco del proceso judicial respectivo, a veces son invisibilizados e ignorados por el sistema judicial; incluso a veces, por algunas y algunos profesionales que desde una perspectiva multidisciplinaria, realizan estudios a las mujeres víctimas.
      A groso modo, podemos considerar que explorar la posible existencia de niñas, niños y adolescentes víctimas secundarias de la violencia en contra de las mujeres, en el contexto familiar, requiere de un esfuerzo más por parte de las y los profesionales de la psicología que realizan labor pericial con las mujeres víctimas.
      Saludos.-

  • Dr Carlos Ruiz dice:

    Muy interesante, a mi criterio una variante del SAP,

    • Oscar R. Castillo dice:

      Buen día Dr. Carlos Ruiz.
      Efectivamente, varias y varios colegas me han hecho ese comentario.
      Mi intención es visibilizar dicho fenómeno; que quizás no siempre cumpla los criterios del SAP, pero sí constituye un interés por parte de algunos agresores de manipular a las niñas, niños y adolescentes, en contra de alguno de sus progenitores, para causarles daño.
      Saludos y éxitos!

  • Jaime Alberto Echeverri Vera dice:

    Excelente trabajo!
    Felicitaciones!!

  • Carolina dice:

    Muy interesante,gracias por compartirlo.

  • Gloria Lucía García Alvarez dice:

    Gracias, comparto con usted su sentir…

    “Sólo le pido a Dios, que los injusto no me sea indiferente” León Gieco

  • Mónica Di Nubila dice:

    Muy interesante. Gracias por traer al debate la idea de “cosificar” a los menores.

  • Carlos Tunqui dice:

    Felicidades, realidad insoslayable. Se deben generar políticas de prevención

  • luis turcios dice:

    felicitaciones por ese trabajo estimado colega, son lamentables los casos de violencia intrafamiliar donde uno de los padres manipula a sus hijos para ponerlos en contra de su pareja; involucrando a los niños y niñas en una problematica que solo atañe a los adultos.

  • Dary Lucia Esperanza Nieto Sua dice:

    Excelente reflexión de dinámicas familiares caracterizadas por la violencia, Gracias por sus aportes. Sugiere una mirada desde los dos padres.

  • diego arcadio lima tovar dice:

    excelente presentacion muy enrriquecedora

  • Marcelino Diaz Menjiar dice:

    Felicitaciones Lic. Oscar Castillo, buen enfoque del trabajo del Psicólogo Forense en El Salvador; la Alienación es utilizada por padre o madre, para resolver conflictos de adultos,jugando con la Salud mental de sus hijos y generando enorme gasto al Estado, con sus denuncias,sean ciertas o no.

  • ANGELA CRISTINA TAPIAS SALDAÑA dice:

    Apreciado Oscar:

    Es muy importante develar esta problemática en la que los niños son los primeros afectados! Particularmente me llama la atención evidenciar como tanto hombres como mujeres ejercen este tipo de arbitrariedades con implicaciones psicojurídicas.

    Gracias
    Angela T

  • Edita dice:

    Interesante el tema, gracias por subirlo.

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