PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL

SERGIO ATIENZA VALIENTE

IRENE LÓPEZ ROMERO

SOLEDAD CARRERES CANTÓ

TAMARA PERAL RODRÍGUEZ

INTRODUCCIÓN

            Los agresores sexuales son desconocidos en un porcentaje que oscila entre un 15 y un 35% mientras que cuando hablamos de delitos cometidos por conocidos o familiares del menor va de un 65 a un 85% (Echeburúa, 2009). Por otra parte, y según las encuestas de victimización y los autoinformes de los delincuentes sexuales, el tipo de abusos que es más frecuente es el realizado por parte de un familiar o conocido para la víctima, sobre todo si se relaciona con los cometidos por desconocidos (Cossins, 2008). Estos datos nos llevan a pensar que el abuso intrafamiliar, es de alguna forma, el más sencillo de realizar. El menor se encuentra dentro de su círculo más cercano, es difícil para él imaginar que alguien de su familia quiera hacerle daño.

            Según el Consejo de Europa, al menos 7 de cada 10 casos de abusos sexuales a menores son cometidos por personas integrados en la vida de éstos.  Hablamos de esos familiares cercanos, de personas de su entorno – un profesor, un monitor de actividad extraescolar, un entrenador de algún deporte-, esto es, alguien en quien el menor confía. Ese es el arma principal con el que actúan las personas que cometen este tipo de agresión, la confianza, porque, sin confianza, el abuso o la agresión es mucho más difícil.

QUIÉN Y DÓNDE

¿Quién realiza el abuso o la agresión? La solución es sencilla: el padre, un hermano, un primo, un  tío, un sobrino, un amigo… como se ha podido observar, el sexo masculino es quien predomina en este tipo de delito.  Se tiene constancia de mujeres que agreden a menores pero la estadística es muchísimo menor, casi inexistente.

Es lógico observar en prensa de cualquier país un titular que exprese “un menor es abusado por un entrenador  o coach“ o “un menor es agredido sexualmente por un amigo de la familia”. Pero si hemos comentado anteriormente que la mayoría de abusos o agresiones se dan en el seno de la familia, ¿por qué no aparecen dichos artículos en prensa? Por la vergüenza que supone para una familia un hecho de este calibre. Si hacemos un estudio riguroso de la prensa, observamos que la mayor parte son abusos o agresiones de desconocidos.

El acto delictivo, como hemos explicado, se basa en una relación de confianza. El menor conoce a la persona que abusa de él y, según la edad del mismo, no considera que ese acto vulnere sus derechos. Es sabido por la literatura, que un menor considera a sus padres como las personas más importantes de su vida hasta los 9 años aproximadamente, son idealizados por ellos.

Entonces, ¿por qué se sostiene esta relación?

            El propio agresor propiciará conductas en el menor para que no comente nada a su familia o a su entorno porque “es un secreto entre ellos” o porque “nadie tiene que saber lo que hacemos”.  El menor entra en una espiral de miedo que hace que, por temor a represalias, nadie sepa la situación en la que vive inmerso.  Otro punto a favor de los agresores es la normalidad, el menor, al carecer de conceptos sexuales, cree que lo que le pasa es normal y no observa nada raro en la conducta que realiza.

CÓMO Y CUÁNDO SALE A LA LUZ

            Cuando hablamos de abuso o agresión sexual, hablamos de que habrá un momento en el que la persona expresa algo de todo el entramado que está viviendo. Son las situaciones límites, dichas situaciones pueden ser: problemas escolares- bajo rendimiento escolar, por regla general-, problemas entre compañeros que antes no existían y que ahora son relativamente habituales, cambios de comportamiento incluso con el profesorado, problemas de índole familiar- con los propios hermanos o familiares cercanos-, o,  como resulta ser en algunas ocasiones, que el menor sea descubierto por algún miembro de la familia o persona cercana a él.  En este último caso, nos referimos a heridas que pueda presentar, molestias que no existían o, por hacer alusión a las redes sociales, comentarios de mensajería instantánea que no son apropiados para su edad.

            En el caso de la adolescencia, se suceden problemas parecidos, el menor vive las relaciones sexuales de forma no satisfactoria o, al revés, realiza conductas no propias por edad en su relación sexual.  Este tipo de abuso es difícil de detectar por su núcleo más cercano debido a que es más sencillo para un adolescente, esconder ciertos problemas en su vida diaria.

            A continuación mostramos las señales más evidentes de comportamiento que no son adecuados según los tramos de edad.

En un reciente estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) editado en 2015, se mostraban algunos de los mitos hacia el menor o hacia el agresor que  todavía se consideran en la actualidad, los mostramos a continuación:

PASOS A SEGUIR

            Cuando un menor sufre un abuso o agresión, es recomendable seguir unos pasos para poder recabar el mayor número de datos posible:

            Para poder realizar la prevención en el ámbito familiar, nos encontramos con la necesidad de la comunicación con los hijos. Cuando un menor ha sufrido un abuso/agresión, tenderá a ocultar lo vivido con lo que es muy importante estar atentos a cualquier comportamiento que no nos parezca normal o adecuado a su edad.

            En la actualidad, los menores se encuentran inmersos en la redes sociales, realizando incluso perfiles en redes donde, por edad, no podrían acceder.  Es muy recomendable que se observe sus movimientos en la red y se realice el control parental adecuado. De la misma forma, se realizará en los dispositivos móviles (tablet o móvil).

            Por último, en el ámbito familiar, es necesario explicar al menor- según su edad- , las partes  íntimas del cuerpo. Al final de este trabajo, el lector encontrará libros para poder enseñar a los menores cómo  tener conocimiento de su propio cuerpo a nivel sexual.

            Cuando se trata con un menor, y sobre todo, si queremos obtener información de él, lo más importante es que sientan confianza hacia la persona que quiere saber si ese menor ha sufrido acoso/abuso (puede ser un familiar u otra persona relacionada con el mismo) para que exprese lo que ha podido pasarle. De la misma forma, se debe enseñar que hay secretos que no pueden serlo porque dañan al menor y explicarles que los  conflictos de lealtades si hacen daño, se deben expresar.

              Se debe enseñar a los menores a decir que NO cuando haya situaciones en las que peligre su integridad sexual.  En este punto hablamos de la importancia de saber sus partes íntimas y de que el menor tome conciencia de su cuerpo.

            En los centros educativos  existen tareas que los propios docentes realizan de forma habitual. Una de ellas es la observación de los menores que tengan a cargo. Cualquier problema que puedan percibir, ha de ser comunicado a la familia.  Por otra parte, es recomendable que el colegio acceda a realizar charlas o talleres con profesionales externos, con el fin de que se explique a los menores las consecuencias de ciertos actos por parte de adultos cercanos o desconocidos.

MATERIAL PARA PREVENCIÓN

  • Libros para prevenir el acoso:
  • Kiko y la mano. Para niños muy pequeños

  • ¡Estela grita muy fuerte! A partir de 6 años.

  • Ojos verdes. A partir de 6 años.

  • Cata y Benja:

Cata, Benja y su Hada Madrina. Niños menores de 6 años.

Cata, Benja y Pincho. Niños de 6-12 años.

Cata y Benja  online.  Adolescentes.

BIBLIOGRAFÍA

  • Abuso sexual infantil. Cuestiones relevantes para su tratamiento en la justicia. [Archivo PDF] Recuperado de:

https://www.unicef.org/uruguay/spanish/Abuso_sexual_infantil_digital.pdf

2 Comments

  • Carolina dice:

    Muy interesante la ponencia.

  • Gloria Lucía García Alvarez dice:

    Una exposición muy completa e ilustrada sobre un problema relevante de nuestra sociedad y otras culturas. A los profesionales de la salud, del derecho, de la educación y a los padres de familia les resulta de mucha utilidad la difusión de información como ésta. Tenemos la obligación de proteger a los niños y los adolescentes de las situaciones de abuso y abordar la condición también desde el abusador ya que muchas veces estamos sin elementos para una intervención preventiva. Muchas gracias…

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