IMPACTO NOCIVO DE LAS ARMAS DE FUEGO EN REPÚBLICA DOMINICANA

 MAYRA BREA DE CABRAL

EDYLBERTO CABRAL RAMÍREZ

PROPÓSITOS DE LA EXPOSICIÓN

Objetivo general:

Contribuir a esclarecer el impacto negativo de las armas de fuego en el incremento de la violencia, su consecuente letalidad en República Dominicana y en el contexto internacional.

Objetivos específicos:

  1. Mostrar la relación entre la proliferación de armas de fuego y el aumento de los índices de violencia en la región y a nivel mundial.
  1. Demostrar los efectos del armamentismo y las formas de adquisición de armas de fuego ilegales en la República Dominicana.
  2. Ponderar las debilidades de la ley que regula actualmente las armas de fuego y algunas propuestas de recomendación.

FASES DE LA PRESENTACIÓN

  1. Conceptualizaciones y marco de referencia.

Algunas puntualizaciones del armamentismo y sus efectos en la violencia mundial y regional, su relación con el desarrollo social.

  1. Visión panorámica de la violencia armada en República Dominicana y el modus

      operandi del  tráfico ilegal de armas.

III. Reflexiones críticas sobre la Ley de regulación de armas de fuego y municiones en la   

      República Dominicana.

  1. Conclusiones – recomendaciones.
  1. CONCEPTUALIZACIONES Y MARCO DE REFERENCIA

De manera operacional se aplica el concepto de violencia de la OPS y OMS que la define como: “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” (OMS, 1996; OPS, 2003).

Al mismo tiempo, se acoge como definición consensuada los siguientes términos:

Violencia con armas de fuego (violencia armada)

Daños causados a uno mismo u otras personas y que son cometidos con armas de fuego.

Arma de fuego

Instrumento que tiene un cañón y puede disparar balas mortíferas

Homicidio

Acto de matar a otro sin importar motivos o circunstancias

Homicidio con arma de fuego

Causar la muerte a otra persona con un arma de fuego

La violencia, que es un fenómeno multicausal y multidimensional, también fue clasificada por la OPS en el 2003 en tres tipos: Autoinfligida (ocasionada a sí mismo) tales como los comportamientos suicidas y autolesivos; la violencia interpersonal (intrafamiliar y comunitaria) de acuerdo al contexto en que se produce y al carácter de cercanía o lejanía. Y la violencia colectiva que involucra los grupos sociales. Además, es también catalogada según su naturaleza en: violencia física, sexual, psíquica y de privaciones o descuido en todas sus manifestaciones. (Ver Figura 1). Para cumplir los propósitos del trabajo se hará hincapié en la violencia interpersonal.

Figura 1. Tipos de violencia según la OPS/OMS.

Fuente: OPS/OMS. (2003). Informe mundial sobre la violencia y la salud. Publicación Científica y Técnica (No. 588) de la OPS/OMS. Washington, D.C. OMS/OPS.

Los autores del presente ensayo, siguiendo en gran medida la metodología empleada por Concha-Eastman (2000), agrupan los principales factores de riesgo que instigan la violencia en nuestra región, y sobre todo en la República Dominicana, en los siguientes: estructurales (indicadores y variables socioeconómicas y demográficas); institucionales (relacionados con la familia, los centros educativos, los grupos de afiliación y de referencia social, las instancias del orden, justicia y penitenciaria). Y coyunturales o facilitadores (relacionados con el tráfico y consumo de drogas y alcohol, y el uso  de las armas de fuego como catalizadores de violencia y criminalidad). Todos esos factores se unifican de manera sistémica y determinan comportamientos violentos en todas sus manifestaciones posibles.

En anteriores estudios hemos tratado el fenómeno de la violencia y criminalidad como el producto de esos tres factores de riesgo tanto en el panorama mundial como regional y nacional (Ver en las referencias bibliográficas de Brea & Cabral 2006, 2009, 2010, 2013 y 2016 y Cabral & Brea 1999, 2003 y 2006). El presente trabajo se concentrará en el aspecto de las armas de fuego, para destacar la importancia de este factor catalizador como uno, pero no único, de los múltiples factores que instigan la violencia.

Efectos de las armas de fuego en la violencia mundial y regional. La relación con el desarrollo social.

Existen 875 millones de armas de fuego repartidas por todo el mundo y el 74% se encuentra en manos de civiles. Se fabrican cada año 8 millones de nuevas armas pequeñas y 15 mil millones de municiones, suficiente armamento para matar más de dos veces a cada habitante del planeta[1].

Solo el comercio internacional lícito de armas pequeñas y municiones supera los 7.1 mil millones de dólares al año, y en el mundo mueren anualmente cerca de 365,000 personas, es decir, cerca de 1,000 personas diarias, a consecuencia del uso de dichas armas en las tres modalidades de violencia (autoinfligida, interpersonal y colectiva). Se ha calculado que en cuanto a las interpersonales el 46% de todos los homicidios del mundo se producen con armas de fuego.[2]

América Latina y el Caribe como región, representan el 14% de la población mundial, y sin estar en guerra civil o guerra entre estados nacionales, también participa a escala mundial  con el 50% de todos los muertos con armas de fuego. Aún a pesar de la amplia y rica base empírica que demuestra el papel nefasto de las armas de fuego en el mundo, en América Latina y en el país, de manera insistente, se discute acaloradamente, el tema del impacto de las armas de fuego en la violencia. Veamos algunos datos que pueden arrojar luz a la discusión.

En el mundo los mayores índices de muertes con armas de fuego se producen en tres subregiones: en América Central, El Caribe y América del Sur (2007-2015).  En el Cuadro 1 se muestra que en América Latina y el Caribe se producen las mayores tasas de homicidios y de homicidios con armas de fuego[3]. Y el costo económico para toda la región es muy alto (13-15% del Ingreso Nacional Bruto). La violencia (particularmente la armada) impacta negativamente a la sociedad, deteriorando su economía (por sus altos costos económicos directos e indirectos en bienes y salud) provocando la pérdida de vidas humanas y afectando el tejido social (lesiones físicas y psicológicas).

Cuadro 1. Tasas de homicidios y homicidios con armas de fuego en diversas regiones del mundo (promedios anuales del 2007-2012)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Geneva Declaration-Smal Arms Survey (2015): The global Burden of armed violence 2015.

Solo en 6 países de América Central (El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá, Costa Rica y Nicaragua) junto a la República Dominicana circula un total de 4,950,000 de armas para una población de 55,574,541 habitantes, lo que significa que existe en promedio de un arma pequeña y ligera por cada 11 personas, o que por cada 100 personas 9 tengan o porten armas de fuego, de acuerdo a estimaciones de UNPOA1, 2016 para esos 7 países.[4]

Por otro lado, el modelo de desarrollo social y la violencia generalmente van de la mano. En la contrastación empírica, los países con altos niveles de violencia poseen corrientemente bajos niveles de desarrollo económico, humano y social y viceversa (UNODC, 2011).  América Latina es la región más desigual en el mundo y a la vez la más violenta (predominantemente la violencia interpersonal). Es bien conocido que Centroamérica y el Caribe es una de las regiones más insegura mundialmente. La violencia delictiva o delincuencial es la que más nos afecta en la región, produciendo gran inseguridad en los ciudadanos y colocándose de manera urgente en la agenda de la gran mayoría de sus gobiernos.

Veamos en el cuadro siguiente el reflejo de la particularidad regional en una comparación con cuatro países desarrollados (USA, Canadá, Alemania y Japón) y considerar para fines del presente estudio como países de mediano alto ingreso a: Uruguay, Chile, Argentina, Panamá, Venezuela y Costa Rica. Países de mediano bajo ingreso a: Brasil, México, Colombia, Perú, República Dominicana y Ecuador. Países de bajo ingreso a: Paraguay, El Salvador, Guatemala y Honduras. Lo primero que se destaca es la fuerte relación inversa que existe entre las tasas de homicidios y los niveles de ingreso per Cápita. Mientras menor es la tasa de homicidios, mayor es el nivel de ingreso per Cápita y viceversa. Igualmente sucede con el coeficiente de Gini (índice de desigualdad) y los años de escolaridad. Pero llama la atención la incidencia de las armas de fuego, de sus disponibilidades, en la tasa general de homicidios. Entre los países desarrollados, allí donde son más altas las restricciones al uso de las armas de fuego, los homicidios  son menos frecuentes. En el caso del Japón las tasas de homicidios con armas de fuego son prácticamente cero. En el caso latinoamericano, donde no hay grandes restricciones, además de los bajos niveles de desarrollo es evidente el impacto en la violencia de la proliferación desmesurada de las armas de fuego.

Cuadro 2. Particularidad regional (nivel de desarrollo, desigualdad social, años de escolaridad, homicidios, homicidios con armas de fuego y población penitenciaria) en la comparación con 4 países más desarrollados.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial 2017 (columna 1 y 3). Datos del PNUD del Informe Desarrollo Humano 2015 (columna 2, 4 y 7). Geneva Declaration-Smal Arms Survey: The global Burden of armed violence 2015 (columna 5 y 6).

La violencia dominicana, sobre todo la interpersonal, es muy alta en el contexto internacional (Ver Cuadro 3). La República Dominicana en el período (2007-2012) con una tasa de homicidios (homicidios por cada cien mil habitantes) promedio anual de 23.6, ocupaba la posición 148 entre 158 países del planeta. Es decir, era el décimo país con la más alta tasa de violencia interpersonal en el mundo. Aún a pesar de que las tasas de homicidios se han logrado disminuir considerablemente en el posterior período 2012-2016, alcanzando para el año 2016 una tasa de 16.01, ésta  sigue siendo particularmente elevada en el contexto internacional.

Cuadro 3. Magnitud de la violencia dominicana en el contexto internacional

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Índice Global de Paz 2016 (1). Declaración de Ginebra 2015 (2). PNUD, 2016. Informe de Desarrollo Humano 2015 (3).

Efectuando un análisis mucho más minucioso con algunos países de nuestra región, podríamos comprender fácilmente el impacto y letalidad de las armas de fuego en la violencia criminal. En el Cuadro 4 y la Figura 2 se muestra que en 5 países (Honduras, El Salvador, Guatemala, Venezuela y Colombia) tienen las más altas tasas de violencia y al mismo tiempo los promedios más elevados de  homicidios con armas de fuego. El segundo grupo de 3 países (República Dominicana, Panamá y México) poseen tasas medias de violencia y en orden descendente sus homicidios ejecutados con armas de fuego. Los últimos 5 países (Ecuador, Nicaragua, Costa Rica, Argentina y Chile) de tasas bajas de violencia conservan bajos índices de violencia armada. En el mundo alrededor de 1 de cada 2 homicidios son cometidos con armas de fuego, pero en la región latinoamericana y caribeña, en cambio, el 75% de sus homicidios son efectuados con armas (países de bajo y mediano ingresos). En Europa apenas el 25% de los homicidios son ejecutados con armas de fuego.

Cuadro 4. Tasas de homicidio y letalidad de las armas en algunos países latinoamericanos               (2007-2012)

Fuente: Elaboración propia en base a datos reportados por Geneva Declaration-Smal Arms Survey: The global Burden of armed violence 2015.

Figura 2. Tasas de homicidio y letalidad de las armas en algunos países latinoamericanos (2007-2012)

Fuente: Elaboración propia en base a datos reportados por Geneva Declaration-Smal Arms Survey: The global Burden of armed violence 2015.

  1. VISIÓN PANORÁMICA DE LA VIOLENCIA ARMADA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Para el año 2012 en el país se estiman unas 600,000 armas de fuego en manos de civiles, con una tasa de posesión de armas en manos civiles (privada) de 5.9 x cada 100 habitantes. Se calcula, que en ese mismo año el 50% de esas armas eran ilegales.[5]

En una comparación internacional entre 178 países realizada en el 2007, la República Dominicana se situaba en la posición 85 según el número de armas en manos de civiles[6]. Igualmente, ocupó en ese mismo año el lugar 99 entre 178 países según la tasa de posesión[7].

Para agosto del 2016 el Ministerio de Interior y Policía reporta la existencia de 232,610 armas de fuego con licencia registrada en el país (MIP, agosto 2016)[8].

En el interregno 2000-2016 las autorizaciones de armas legales se han incrementado en un 659% (Ver Figura 3).

Figura 3. Autorizaciones de armas legales en República Dominicana

Fuente: Elaboración propia en base a declaraciones de Ministros de Interior y Policía, y datos del Ministerio de Interior y Policía solicitados por los autores anualmente.

Los heridos de balas también aumentaron del 2000 al 2016 en 46.62% (Ver Figura 4). El número de heridos con armas de fuego alcanza un promedio de más de 12 personas diariamente en los últimos 17 años.

Figura 4. Número de heridos de balas del 2000 al 2016 en República Dominicana

Fuente: Elaboración propia en base a Datos Estadísticos de la Policía Nacional

Relaciones entre armas legales, homicidios, homicidios con armas de fuego y heridos de balas en República Dominicana

El Cuadro 5 compila cifras estadísticas del año 2000 al 2015 del número homicidios, homicidios con armas de fuego, heridos de balas y autorizaciones de armas en el país,  para lo cual se calculan las correlaciones existentes (Pearson) entre esas variables, encontrándose los resultados siguientes: muy fuerte relación entre el número de homicidios y los homicidios cometidos con armas de fuego (r=0.98697214). La segunda más fuerte relación encontrada es entre el número de armas legalizadas en el país y los heridos de balas (r=0.85306363). Se encontró una fuerte relación entre el número de homicidios y los heridos de balas (r=0.7232579). También una relación fuerte entre los homicidios cometidos con armas de fuego y los heridos de balas (r= 0.71294518). Se encontró, además, correlaciones significativas aunque moderadas entre el número de armas legales y los homicidios con armas (r=0.57594615) y entre las armas legales y los homicidios en general (r=0.55680866). De todo esto se deriva que el factor arma de fuego influye directamente sobre el fenómeno de la violencia y que su repercusión se hace  de manera ostensible.

Cuadro 5. Relación entre armas de fuego, homicidios, homicidios con armas de fuego y heridos de balas durante 2000-2015

Fuente: Elaboración propia con base del uso de datos de Estadística y Cartografía de la Policía Nacional; de la Procuraduría General de la República; del Ministerio de Interior y Policía, entre otros.

Por otro lado, el 63.9% de los homicidios en la República Dominicana durante los últimos ocho años, desde el 2009 al 2016 (en cálculos promedios) se efectúan con armas de fuego, el 25.1% con armas blancas y de otras maneras el 11%. (Ver Figura 5).

Figura 5. Formas de ejecución de los homicidios en República Dominicana  (2009-2016)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Procuraduría General de la República (2009-2016)

Los suicidios del año 2006 al 2016 han tenido un incremento de 42.7%, aunque en promedio sólo el 19% utilizó un arma de fuego para su ejecución según datos de la Oficina de Estadísticas y Cartografía de la Policía Nacional. Los feminicidios se incrementaron en 57.5% del año 2000 al 2016, y para el último año 2016, el 41% de feminicidas utilizó un arma de fuego para su realización.

El modus operandi del tráfico ilegal de armas en el país

En una declaración aparecida en la prensa dominicana el 22 de septiembre de 2013, el director técnico del laboratorio Balístico y Biométrico del Sistema Nacional de Armas (LABB-SISNA) del Ministerio de Interior y Policía, el señor Antonio Valerio señaló, que de todos los homicidios cometidos con armas de fuego, más del 80% se cometen con armas legales (El Nuevo Diario, 2013). Esta afirmación contradice las afirmaciones del sector comerciante de armas, quienes han sostenido siempre, que la mayoría de muertes con armas de fuego son producidas con armas ilegales. Respecto a la legalidad e ilegalidad de las armas, surgen dos interrogantes que sería oportuno responder: ¿Cuáles son las rutas del tráfico ilegal de armas de fuego en el país y porqué portar armas de fuego de manera legal constituye un riesgo de muerte para su portador? Veamos esas interrogantes.

  1. El tráfico por la frontera terrestre con Haití, donde existe muy poco control en algunos puntos y un gran tráfico de mercancías de todo tipo.

Se presume que desde Haití entran armas y drogas ilegalmente hacia la República Dominicana, aunque no existe documentación certera al respecto, se ha descubierto la existencia de puntos débiles en nuestra frontera. Se presume la entrada de armas procedentes de ese país cuando son incautadas en manos de criminales dominicanos.

Por igual, el trasiego se da a lo inverso. En 1994-2006 República Dominicana importó de Argentina y Brasil cerca de 7.9 millones de dólares en armas, y muchas de esas armas aparecieron en Haití, donde estuvo prohibido en aquel entonces la importación. Hubo transferencia y desvío de armas del mercado legal dominicano al comercio ilegal en Haití.

  1. Los puertos, aeropuertos y las aduanas que funcionan como flujos internos-externos del tráfico ilegal de armas de fuego. Son detectadas armas y municiones en los courries o agencias mudanceras, algunos en furgones. Llegan armas y municiones en camuflaje como importaciones de artículos comestibles. En esos menesteres numerosos funcionarios, empleados, oficiales del ejército y de la Policía Nacional han sido apresados, fungiendo éstos como facilitadores del tráfico.

  1. Ex militares que trafican armas en combinación con dueños de armerías que importan armas desde USA y la desvían hacia manos privadas, las que finalmente van a parar a grupos de la delincuencia común y organizada. Se involucran en esto, además, oficiales del orden y la seguridad pública (policías y militares) sobre todo los que laboran en organismos de defensa y arsenales o almacenes bélicos, etc. En ese sentido, hay varios casos pendientes en la justicia, por ejemplo, casos de policías en los destacamentos policiales que se apropian de armas incautadas a delincuentes y las negocian o retienen para sí. Otros casos son empleados de las fiscalías que han vendido armas a puntos de drogas, las que habían sido anteriormente incautadas a delincuentes y depositadas como pruebas de delito. Un ejemplo típico de ello fue el caso ocurrido en la ciudad de Higüey en septiembre de 2015.
  2. Los robos y homicidios por despojo de armas constituyen otra fuente de abastecimiento no menos relevante para el mantenimiento del negocio ilícito de armas.

En el 2013 se reportó el robo de alrededor de 5 armas diarias (1,783 denuncias de robos de armas) sin contar con aquellas que fueron extraídas y no reportadas por razones diversas. Peor aún, en los últimos 10 años se han asesinado por ese motivo alrededor de 5 personas al mes, lo que representa una muerte a la semana, conformando el 2.7% de todos los homicidios del país. Esas muertes son simplemente para despojar un arma que casi siempre es legal. Lamentablemente, estas muertes desdicen la presunción de que las armas son instrumentos de prevención y defensa personal, y por lo contrario, más bien aseguran que los portadores sean objeto de asechanza de parte de los delincuentes. (Ver Cuadro 6).

Cuadro 6. Homicidios por despojo de armas en República Dominicana (2007-2016)

Fuentes: Registros administrativos de la Oficina de Estadística y Cartografía de la Policía Nacional, (ONE, 2016). Y datos de la Procuraduría General de la República Dominicana, 2007-2016.

III. REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE LA LEY DE ARMAS DE FUEGO Y MUNICIONES EN REPÚBLICA DOMINICANA

  1. El verdadero propósito de la Ley

Uno de los principales propulsores de la Ley de Armas, abogó en la prensa nacional, días antes de su promulgación, al ser cuestionado sobre las ventajas de la misma, que: la Ley permitirá que empresas nacionales y extranjeras puedan invertir en la industria que producen aquellos componentes y accesorios para el ensamblaje de armas. (Listín Diario, 11 de enero de 2012). Estas declaraciones reflejan una intención puramente mercantil muy por encima del supuesto objetivo de la Ley, subrayándose el incentivo para la fabricación de armas y municiones en el país, así como también para la importación, exportación y comercialización de todo tipo de armas en lo adelante.

  1. El supuesto “Derecho al porte y uso de armas”

 En el décimo considerando de esta Ley se alega un supuesto “derecho” para el ejercicio de la tenencia y portación. No obstante, nuestra Constitución no contempla como “derecho” el porte o la tenencia de armas (ni básico, ni fundamental, ni humano) tal como lo contiene la Constitución de los Estados Unidos, sino más bien que esto es una concesión temporal, otorgada por el Estado dominicano, bajo ciertas circunstancias muy particulares. En el país tienen derecho a tener armas de por vida y libre de impuestos el presidente, el vicepresidente, los senadores y los diputados. Aún así, no se podría hablar de derecho constitucional al respecto, sino a lo sumo de una reglamentación temporal.

  1. La principal consigna: el desarme ilegal versus el legal

En el artículo 1, la Ley presenta como objetivo el prevenir y controlar el uso de armas tanto en civiles como en los militares y policías fuera de servicio, así como proclama también promover el desarme paulatino de la población. A pesar de que el objetivo aparentemente central es el desarme, en el texto de la ley, no se plantea ningún tipo de acción para su logro, salvo el punto 17 del artículo 5, referente a las funciones del Ministerio de Interior y Policía, donde describe que este organismo se encargará de concienciar a la población de no poseer armas de fuego ilegales, y a la entrega voluntaria de armas. De esto podría interpretarse la concepción de benevolencia que se tiene de las armas legales versus la de maleficencia de las armas ilegales, cuando bien se conoce que ambas modalidades de posesión de armas desempeñan la misma función, provocar la muerte, independientemente estén o no autorizadas legalmente. Las políticas de desarme de la población civil, en sentido general, no deberían atarse a una condición sine qua non o simplemente de legalización.

  1. El arma como instrumento de incentivo fiscal.

 El permiso legal para tener o poseer un arma se concibe en esta Ley como un instrumento persuasivo al cumplimiento de pago del impuesto fiscal, declarándose como fundamental, que para adquirir y mantener el permiso legal de un arma, hay que estar al día con el pago de los impuestos fiscales tanto las personas físicas como las sociedades y grupos comerciales. (Ver los articulados correspondientes de personas físicas y de personas jurídicas).

  1. El énfasis casi exclusivo de la Ley: castigar la tenencia o posesión ilegal.

Para esta Ley lo fundamental es castigar el tráfico, el porte-posesión, la fabricación y comercialización ilícita de armas, enfatizado más que el desarme general en sí.

  1. La no transparencia

 La Ley no aclara lo suficiente respecto a los controles que deberían existir en los depósitos de las armas incautadas en acciones delictivas por las fuerzas públicas, para evitar así que éstas puedan caer y retornar a manos de criminales como es la costumbre.

  1. Sus débiles controles

 La Ley no contempla un estricto control de las armas que se ponen en manos de las autoridades (ministros, senadores, diputados, directores, alcaldes y de las fuerzas de seguridad) con el fin de poder evitar que sean desviadas y usadas en desmedro de la población, tal como acontece con cierta regularidad, donde armas asignadas a organismos del orden y la seguridad pública, han sido usadas para cometer asesinatos no solo contra civiles sino también contra la propia autoridad (el caso específico del asesinato del coronel Ubrí Bocio de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD); los constantes casos de feminicidios que ocurren en las esposas de militares y policías; el alquiler de las armas de reglamento asignadas, hecho bastante demandado por los atracadores, entre otros).

  1. Confuso mensaje

 El mensaje ofrecido por el Ministerio de Interior y Policía, luego de aprobada la Ley, de dar un período de gracia para que las armas ilegales en circulación pudiesen legalizarse debidamente es un tanto contradictorio con el espíritu que debe primar en la Ley (reducir la mayor cantidad de armas circulante) no importando que sean estas legales o ilegales.

  1. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES FINALES

      Conclusiones

  1. Las armas de fuego no constituyen en sí la raíz de la violencia, ya que este fenómeno es bastante complejo y además, multifactorial. Sin embargo, las armas de fuego son los facilitadores más potenciales para todo tipo de manifestaciones violentas.
  2. Hay una muy estrecha relación entre las tasas de homicidios, la desigualdad social y la disponibilidad de armas de fuego. Se demuestra que los países con menores tasas de homicidios presentan los menores índices de desigualdad social y las más bajas disponibilidades de armas de fuego en su población civil (el caso de Alemania y Japón). En cambio, las tasas más altas de homicidio se encuentran en los países que poseen los índices de desigualdad social más elevados y también la disponibilidad más alta en términos  proporcionales, de armas de fuego (esto se demostró en relación a los países latinoamericanos).
  3. La violencia armada provoca graves daños a la economía de los países de nuestra región, principalmente lesiona y perjudica la fuerza de trabajo; igualmente por la transferencia de recursos económicos hacia otros renglones cuando aumentan los gastos en seguridad, en salud y atención para reparar las lesiones que provoca la violencia; y por generar cuantiosas pérdidas humanas con toda su secuela en el entorno familiar y social-comunitario. Es una verdad ineludible, que la violencia armada impacta negativamente la calidad de vida y obstruye severamente el desarrollo económico, social y humano en una gran parte de los países de América Latina y el Caribe.
  4. En la República Dominicana a partir del año 2000, concomitantemente con el deterioro de los indicadores socioeconómicos, ha crecido de manera  abrupta la proliferación de armas en la población civil, hechos que han favorecido notoriamente el crecimiento y la letalidad de la violencia de manera casi persistente en los últimos 17 años. Durante dicho período se han incrementado las armas legales en 659% y los heridos de balas en 46.6%. No solo la violencia homicida ha logrado alcanzar mayores niveles, sino que además, se han acentuado el raterismo y la violencia social con uso de armas y sin ningún tipo de precedentes (feminicidios, violaciones de todo tipo e innumerables delitos) lo que contribuye indudablemente al aumento de la inseguridad en el dominicano en los últimos tiempos.
  1. En el presente trabajo se demostró con datos estadísticos contundentes, fuertes correlaciones entre la proliferación de armas de fuego y el crecimiento de la violencia dominicana. Encontrándose las correlaciones siguientes: r=0.98 entre los homicidios y los homicidios con armas; r=0.85 entre las armas legales y los heridos de bala; r=0.72 entre los homicidios y heridos de balas; r= 0.71 entre los homicidios con armas y heridos de balas; r=0.57 entre las armas legalizadas y los homicidios con armas; y r=0.56 entre las armas legales y los homicidios. Este hecho, de alguna manera ayuda a esclarecer la relación existente entre las armas de fuego y la violencia y el impacto negativo de las armas de fuego.
  1. El cuadro más patético que muestra el presente ensayo se refiere al dominicano, tras su errática estrategia de adquirir un arma de fuego como mecanismo de búsqueda de protección frente a la inseguridad percibida, posiblemente por efecto de la desconfianza en los organismos públicos de protección, que se ha convertido en un ente mucho más vulnerable y frágil para los delincuentes, siendo más asediado y despojado de su arma, motivo que ha ocasionado en el país la muerte de más de 5 personas mensualmente durante los últimos 10 años. Se ha evidenciado también, el modus operandi del tráfico ilícito de armas de fuego en la nación, principalmente el despojo y robo de armas por parte de la delincuencia, vías idóneas de convertir armas legales (con registros obtenidos legalmente) en armas ilícitas o ilegales y que refuerzan las fechorías delincuenciales.
  1. Los autores, valoran como positiva la vigente Ley de Control y Regulación de Armas y Municiones, sólo en la medida que abogue por una reducción más estricta de ese instrumento tan letal y que se plantee como objetivo diseñar una política de desarme paulatino y pleno de la población civil. Sin embargo, lo negativo es que no hay la debida correspondencia entre el texto y el objetivo principal en esta ley de regulación de armas. Más que una ley que asegure el desarme gradual de la población, se podría convertir en un verdadero incentivo a la fabricación y comercialización de armas de fuego y municiones, lo que de seguro (ceteris paribus) atizará más aún la violencia en el país.

Recomendaciones

Ya que las armas de fuego se han convertido en facilitadores por excelencia y conforman un poderoso factor de riesgo para la producción de violencia en nuestra región, y muy específicamente en la realidad dominicana, los autores proponen que:

  1. El Estado dominicano se decida a desincentivar la cultura de las armas y la economía del miedo en los ciudadanos y asuma como primer objetivo, en este sentido, el desarme general y gradual de la población civil en un periodo no mayor de ocho años.
  2. Se revisen a profundidad  los propósitos y consideraciones establecidos en la nueva Ley de Regulación y Control de Armas de Fuego y Municiones en el país, ley que beneficia, de manera inequívoca, a los traficantes y productores de armas, al promover un fuerte incremento de las importaciones, la fabricación y el ensamblaje de armas y municiones. El aumento de la circulación de armas legales, no sólo contribuiría a engrandecer el mercado ilegal en forma desproporcionada, sino que también podría elevar a niveles impredecibles la violencia de todo tipo en la República Dominicana y exacerbar su letalidad.
  1. Simultáneamente con esas políticas, debe iniciarse una campaña masiva y permanente de educación de los dominicanos, por todos los medios y en todas las instancias. Es absolutamente necesario crear conciencia en el ciudadano de que la adquisición y el uso de armas, lejos de reforzar su seguridad lo ponen más en peligro. Es importante que los medios de comunicación jueguen en ese orden un papel trascendental.
  1. Es crucial prevenir la violencia armada continuando y perfeccionando el diseño y ejecución de políticas públicas integrales (económicas, sociales, culturales, de orden público y otras) que fomenten la equidad en la población con el manifiesto  propósito de enfrentar radicalmente la panorámica de desigualdad social, factor clave de los altos niveles de violencia.
  2. Finalmente, es necesario predicar, ejemplarizar y educar a los ciudadanos en fórmulas pacíficas de resolver nuestros conflictos de forma civilizada, promoviendo así la Cultura de la Paz, cultura tan vital en esta época de postmodernidad tan convulsiva.

Referencias bibliográficas

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[1] Fuentes: a) Datos de los años 2003 al 2011 aportados por Alpers, Philip and Marcus Wilson. 2014. Armas de fuego – Ley de armas y la política, país por país. Sydney School of Public Health, The University of Sydney. GunPolicy.org, 12 July. b) Declaración de Ginebra y Small Arms Survey  (2015). Carga Global de la Violencia Armada. 

[2] Idem

[3] Idem

[4] Datos del informe del UNPOA1 de agosto del 2016 (Programa de acción de Naciones Unidas para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos en Centroamérica y el Caribe, IEPADES). Y datos de  Gunpolicy.org

[5] Fuente: Alpers, Philip, Amélie Rossetti and Leonardo Goi. 2016. República Dominicana. Datos sobre armas, figuras y leyes.Sydney School of  Public Health,  The University of Sydney. GunPolicy.org, 19 August. Accessed 23 August 2016. at: http://www.gunpolicy.org/es/firearms/region/dominican-republic

[6] Karp, Aaron.2007.‘Completing the Count: Civilian firearms.’ Small Arms Survey 2007: Guns and the City.Cambridge:Cambridge University Press.

[7] Idem

[8] Datos solicitados por Brea y Cabral y entregados por el Ministerio de Interior y Policía, Agosto, 2016.

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