PRINCIPALES CAUSAS DE LA DELINCUENCIA Y POLÍTICAS DE INTERVENCIÓN.

MAURICIO PAVEZ DIEZ

Perito psicólogo ext. Corte de Apelaciones, Def. Penal y Ministerio Público.

Autor del libro: Trastornos mentales e imputabilidad. Ed.Metropolitana. Segunda Edición.

Perito psicólogo en causas penales, de familia, civil y penal.

Introducción

Para muchos criminólogos, la delincuencia tiene por casusa principal las desigualdades sociales y la pobreza. Si bien no podemos desconocer que la mayoría de los delitos se concentran porcentualmente en sectores económicos vulnerables, ello obedece a que el universo poblacional en dichos sectores es significativamente mayor respecto a los sectores sociales más acomodados. De lo anterior se desprende que no existe relación de causalidad entre sectores económicos vulnerables y delincuencia,  por consiguiente, dicha tesis constituye una generalización arbitraría, lo cual a su vez conduce a la estigmatización social.

Para otros autores, en cambio,  la cesantía es la principal causa de la delincuencia. Si bien no podemos desconocer que en periodos de crisis económica el porcentaje de delincuencia aumenta, esta variable no es la principal causa de la delincuencia. Prueba de lo anterior, es que la mayoría de la población no delinque en periodos de crisis económicas.

Por último, otras teorías señalan que la violencia física y/psicológica contra la mujer es consecuencia de la cultura machista o el patriarcado. Sin embargo, aquella tesis carece de sustento fáctico. Ello porque la inmensa mayoría de los hombres no ejerce violencia física y/o psicológica contra las mujeres. Es decir, la violencia psicológica y/ física no es un fenómeno generalizado o social. En virtud de lo anterior, se puede afirmar que no existe relación de causalidad lógica entre la cultura machista y los delitos contras las mujeres.

En oposición a estas teorías, la presente columna tiene por finalidad  explicar que la principal causa de la delincuencia son los trastornos mentales.

Relación de causalidad entre trastornos mentales y delitos (conductas antisociales).

En contraste con la tradición culturalista, la psicopatología sostiene que los delitos y las conductas antisociales son, por regla general, consecuencia de trastornos mentales de naturaleza agresiva. Como es de conocimiento general, el ser humano, es, por definición, altruista y pro-social, siendo el predominio de la inclinación agresiva un señal de enajenación o desviación de la norma natural. A este respecto, es preciso señalar que conforme a la literatura los principales trastornos mentales de naturaleza agresiva relacionados con ilícitos son las psicosis, algunos trastornos de personalidad, el trastorno bipolar, las demencias, el retraso mental, las adicciones entre otros. Sin perjuicio del temor que puede suscitar en la población las personas presentan desórdenes mentales de naturaleza agresiva. Afortunadamente, en la actualidad existen tratamientos psicoterapéuticos y farmacológicos sumamente eficaces para tratar la mayoría de las enfermedades mentales de naturaleza agresiva. Ello constituye una noticia muy esperanzadora para el propósito de inhibir la aparición de conductas antisociales e ilícitas. Si bien los trastornos mentales constituyen la principal causa de delincuencia, es importante destacar que los tratamientos psicológicos y farmacológicos son insuficientes si no van acompañados de una estrategía destinada a reinsertar laboralmente a las personas que presentan trastornos mentales. Sumado a lo anterior, consideramos fundamental tratar o intervenir psicológicamente a las familias de las personas que han cometido delitos, los cuales, por lo general, también presentan desórdenes mentales, los cuales contribuyen a perpetuar las patologías en las personas infractoras que han infringido la ley.

Para concluir  no podemos terminar sin antes destacar que el derecho penal juega papel muy importante para los efectos de disuadir o inhibir a las personas para cometer delitos. Sin embargo,  consideramos que este mecanismo de control social es insuficiente por sí mismo. Prueba de ello es que conocer el ordenamiento jurídico y las eventuales sanciones penales no ejerce una función inhibitoria o disuasiva en la inmensa mayoría de las personas que padecen trastornos mentales de naturaleza agresiva. A modo de ejemplo, podemos señalar que uno de los trastornos que más asociados con el delito de femicidio es el “trastorno paranoide de personalidad”. Los sujetos que padecen esta patología mental saben que matar a una mujer constituye una conducta ilícita y sancionada penalmente. Sin embargo, en la práctica este conocimiento es insuficiente para los efectos de inhibir las tendencias hostiles y suspicaces que padecen los mismos, y por consiguiente, para reprimir la inclinación que presentan para cometer actos antisociales y/o ilícitos.

Delincuencia juvenil y trastornos mentales

En la actualidad  la mayoría de las teorías criminológicas sostienen que la causa principal de la delincuencia juvenil es la deserción escolar. Sin embargo, en nuestra opinión este fenómeno no es la causa de la delincuencia juvenil. A nuestro parecer, la principal causa de delincuencia juvenil son los trastornos mentales, los cuales suscitan como consecuencia deserción escolar. A este respecto, es preciso señalar que conforme a la literatura especializada las patologías mentales que se asocian más a la deserción escolar son; el trastorno disocial, trastornos del desarrollo psicológico, trastorno de ansiedad de separación, trastornos de hipersensibilidad social en la infancia entre otros. Desafortunadamente, dichos trastornos mentales, por lo general no son detectados tempranamente y/o tratados de manera prolongada, lo cual genera como consecuencia que el niño abandone el sistema escolar. Esto para evitar el rechazo y la discriminación.

Como es de conocimiento público, en Chile no existen programas y políticas efectivas para evitar la delincuencia juvenil. Ello obedece, en parte, a que no existen las condiciones materiales objetivas  (recursos económicos) para dicho propósito, factor que perpeúa el círculo de la delincuencia. 

Conclusiones.

Para algunas personas afirmar que las enfermedades mentales generan delitos y conductas antisociales constituye un mecanismo de estigmatización y exclusión social. Al contrario de esta postura, consideramos que el ejercicio de distinguir a las personas que presentan disposición psicológica vulnerable (trastorno mental) constituye el primer paso para diseñar medidas prácticas y estrategias terapéuticas destinadas a evitar la aparición de conductas antisociales e ilícitos. Ello con el propósito de evitar el rechazo social y contribuir a la integración social.

Para finalizar queremos destacar que discernir las causas de la delincuencia no solo constituye un ejercicio teórico o intelectual. Esta práctica (diagóstico) es fundamental para los efectos de diseñar políticas públicas efectivas destinadas a disminuir sustantivamente la tasa porcentual de delincuencia.

3 Comments

  • Norma cortaza dice:

    Muy buen análisis. Creo que las escasas politicas publicas de prevencion es comun en muchos paises

  • Norma cortaza dice:

    Muy buen análisis. Creo que las escasas politicas publicas de prevencion es comun en muchos paises de latinoamerica.

  • ALEXIS ORTIZ dice:

    Lo màs importante no es saber ” QUE. HACER “,sino “CÒMO HACERLO”.Cuando se trabaja en equipo y se añade 100 % de creatividad es posible estimular la participaciòn de los politicos en las actividades en beneficios de la comunidad.

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