LA PSICOLOGÍA JURÍDICA ANTE LAS INTERFERENCIAS PARENTALES

LIA RUIZ MUSANTE

Uno de los desafíos que enfrentamos actualmente en nuestra labor profesional, se relaciona con las vicisitudes que transitan las organizaciones familiares contemporáneas. Esto es el pedido de realizar la difícil tarea de lograr el restablecimiento del vínculo interrumpido, perturbado o destruido entre los hijos  y sus padres, lo que requiere de una experticia particular.

En primer lugar realizar la evaluación de todos los componentes de la trama filial, que nos permita encontrar la mejor estrategia que posibilite el accionar profesional que reestablezca el tejido afectivo que se ha dañado.

Las causales pueden ser toda situación identificada tanto como de maltrato o violencia entre los miembros de la pareja, incluidos los hijos de la misma, abandono, abuso físico, psíquico, o sexual, divorcios controvertidos, denuncias contra el otro integrante no conviviente del grupo familiar con el agravante de la restricción de acercamiento.

Observamos en el sistema judicial que en su intención de tomar en cuenta lo que postula la ley de protección de niños/ñas y adolescentes, lo que logra es generar sufrimientos, al estar más pendientes del cumplimiento de las normativas  que de evaluar cada caso en su singularidad. Asimismo el sistema social existente pone en crisis la organización familiar, la que refleja lo que acontece en nuestra sociedad contemporánea, la que al no proporcionar respuestas satisfactorias es inductora  de situaciones conflictivas que no logran resolverse en acuerdos privados.

Ello conlleva la búsqueda de alternativas a la judicialización de los conflictos familiares, surgiendo lo que se ha denominado como Prácticas Restaurativas, ofrecidas como un intento de resolución de las conflictivas, por ejemplo mediación, revinculación, pensadas como un modo de reparar lo dañado en las relaciones parentales. Su intención es restablecer la red del sostén afectivo que requiere el crecimiento del ser en desarrollo.

La jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires, en la República Argentina, expide la certificación de Especialistas en Psicología Jurídico/Forense, con orientaciones en Peritaje (como es mi caso), Violencia familiar, Psicodiagnóstico, etc.

Los casos a los que me voy a referir tienen que ver con familias judicializadas, cuyas solicitudes de intervención provienen de una de las partes responsables de la parentalidad, o de un letrado/a interviniente como apoderado de alguna de las partes, o de la misma institución judicial que interviene en la causa.

Como primera medida confeccioné el acta de compromiso para la tarea que tienen que firmar todos los intervinientes en el proceso; contrato particular además del que se firmó con la mediadora que se estaba ocupando de la causa de esta familia. Modelo que transcribo a continuación:

ACTA DE COMPROMISO DE TRABAJO-Para la tarea de revinculación. Los abajo firmantes:………………………………(pareja de padres), nos comprometemos con la Psicóloga………….. a tener encuentros semanales,  en forma individual y/o con cada uno de ellos, incluyendo a su hija/o, , según se  vaya desarrollando el programa de trabajo propuesto.

El compromiso entre los mencionados con la Profesional está sujeto al acuerdo firmado en la audiencia de mediación. Cuya finalidad es la interrelación social de los adultos que conforman la ex pareja, y en relación a la hija de ambos. Siendo este el objetivo a alcanzar con el trabajo propuesto.

Asimismo, quedan informados de que el periodo de interrupción de estos encuentros por las vacaciones es desde el………………………. inclusive, por lo que durante el mes de………… se tomará en cuenta que el/la……….., no va a estar hasta fines de ese mes por encontrarse fuera de  esta localidad.

Por otra parte habrá consideración respecto de los horarios durante el año…….., que no se convierta en impedimento de los encuentros, esto es para todos los que conformamos el equipo de trabajo, padres, hija y profesional.

Estando los honorarios pactados con ambos padres o con el responsable  de la erogación en pesos que se efectivizaran…………………………

………………………………………………………………………………………..

.Lugar y fecha-

Firma y aclaración; N° del documento de identidad

Caso 1-

El caso al que me voy a referir fue el que inspiró este contrato. Mi designación estuvo legitimada por la Mediadora que intervino en esta causa, quien en la audiencia de mediación redacta lo que  formulan los comparecientes en el presente acuerdo: “1°ambos se comprometen en forma conjunta a solicitar la intervención  profesional de la Licenciada Lía Ruiz-psicóloga forense, por el plazo de doce (12) meses contados a partir del día de la fecha; prometiendo aceptar los

criterios profesionales de la misma, con el fin de manejar las interrelación social de los adultos que conforman la expareja y en relación de la hija de ambos, la menor de edad X”, asimismo se solicitaba que se presentaran mes a mes a esta ORAC* los certificados expedidos por la profesional teniendo que informar a esa instancia las situaciones que generen la violación del presente acuerdo. Lo que remitiría a la continuación del proceso penal.”

*O.R.A.C-Oficina de Resolución Alternativa de Conflictos-

Pudieron concretarse nueve (9) encuentros, el primero para el contrato, el segundo con la pareja de padres, el tercero con la hija de ambos, el cuarto con el padre, quinto y sexto con el padre y su hija, séptimo  madre e hija, octavo padre solo y un noveno con la madre para informarle del informe presentado para dar cuenta de la interrupción al O.R.A.C. su apoderada, en el litigio familiar, requiriendo asesoramiento sobre cómo proceder para poder vincularse con su hija, después de una separación-divorcio controvertido. Se indica la intervención de entrevistas psicológicas con un profesional del área con especialidad en problemas de familia. El primer encuentro se concretó un día sábado, por los obstáculos horarios y la inminencia de tener los datos para la próxima audiencia. Ocasión en el que vinieron los dos componentes de la expareja matrimonial, padres de la menor en cuestión, oportunidad en que ambos estuvieron de acuerdo en que podrían acercar a su hija, lo que se cumplió a los quince días. En posteriores encuentros los hechos evidenciaron, mejor voluntad para un vínculo sin peleas, por parte de madre e hija. En tanto que aparece más claramente el interés de este padre  en  culpabilizar a la madre, y en que sea tratada terapéuticamente para que no influya en las negativas de su hija, reconociendo que él necesita tratamiento pero que lo que espera de mi intervención es la asistencia terapéutica para su ex esposa.

La hija de 12 años, conviviente con su madre, se manejaba con su padre como una requirente de las cosas que deseaba obtener, más como “pretendiente” que como una hija; recriminándole lo que su papá hacía en detrimento de lo que ella le pedía, compra de ropa, objetos, salidas, paseos, vacaciones, etc. Si no se tomaba en cuenta la edad y el vínculo, lo que escuchaba podría ser el discurso de esta madre más que de la hija.

Ambos adultos estuvieron en una tesitura de una tirante pulseada. El objetivo de este padre era que la profesional hiciera lo que él pedía. El de la madre era mostrar una supuesta docilidad sin ceder su postura, aceptaba, venía pero no colaboraba para que su hija se ubicara frente a su progenitor, sino que instaba a su hija para que verbalizara lo que ella le atribuía y lo que  reclamaba a su ex esposo. Las características de ambos padres: obstinación, actitudes caprichosas, demandantes, intrusivas, sin tolerancia a la frustración, a lo que se agrega compulsividad y violencia en él, promueven que en estas circunstancias  informe la interrupción de la intervención profesional según lo pactado con ambas partes.

Caso 2-

El siguiente caso que voy a compartir tuvo mejor resolución. Se trata de una niña de 7 años, cursando estudios primarios, con la tenencia adjudicada a su padre desde los tres meses de vida. Tenencia que está en conflicto legal con la mamá, en el tribunal de familia. Es el equipo profesional de este juzgado el que  indica solicite la atención terapéutica, la que se desarrolla durante un año, habiéndose cumplido el objetivo propuesto. El convenio de trabajo fue de una vez por semana y eventualmente por razones laborales de este papá fueron cada quince días. Se llevó a cabo un estudio psicodiagnóstico de la menor X’,  en el que hay evidencias de evolución adecuada a su edad, con un claro reconocimiento de lo que ella llama “mi mamá del corazón” (pareja actual de su papá) y “la mamá de la panza” (su madre biológica). En ningún momento este padre negó o imposibilitó el contacto con esta madre sino que la situación de desequilibrio mental de la misma, internaciones psiquiátricas, consumo de sustancias y una forma de vida poco adecuada para el cuidado y formación de una hija en crecimiento (descuido que desde los primeros días de vida de la criatura tenía su mamá), fueron el causal de la tenencia en favor de su  papá. Se acuerda que es favorable que tenga el criterio de esta profesional ubicaba a su hija como una hermanita menor para compartir sus actividades placenteras, salidas de entretenimiento, estilos de vestimenta, arreglo de la apariencia física con una impronta más adolescente, que los apropiados a la edad de esta niña. Situación que se contrarrestaba con lo que acontecía cuando estaba con su padre, quien la traía con arreglo acorde a la edad, adecuado a la etapa de púber-preadolescente de la misma. Se indicó tratamiento para X’ con una terapeuta infantil, y por la obra social del solicitante de la intervención, se continuó con el Sr. X en tratamiento terapéutico con la exponente. En el cual se colaboró para el entendimiento de aspectos de su vida y para que pudiera cumplir su función parental aceptando las limitaciones de su ex pareja y sosteniendo el contacto de su hija con la mamá. Pudo comprender que había organizado su vida en función de su paternidad, educando a su hija con principios de rectitud, ideas de una vida sana, en razón de ser una persona que tiene un pensamiento autónomo no influenciables por entornos poco propicios.

Lo expuesto coincide con lo que expresa la perito psiquiatra del fuero, quien arriba a conclusiones coincidentes, corroborando que hay un quantum afectivo parento- filial, advirtiendo las diferencias en  posicionamientos entre el padre y la madre. Ella establece un vínculo de simetría con esta hija destacando un rol parental frágilmente desarrollado, en tanto que con el padre se destaca la asimetría en el vínculo que requiere la necesidad de posibilitar la espontaneidad infantil. Oportunidad en la que se sugiere el tratamiento psicológico individual para los integrantes de la pareja parental.

Caso 3-

La consultante es una joven soltera de 25 años (X) quien tiene una sobrina a su cargo por un presunto abuso por parte de una pareja de su madre, quien no es su padre. Los actos supuestos son exhibicionismo, intento de beso, tocamiento. La niña (X’) de 8 años la presenta como quien acostumbra a mentir y crea conflictos en su entorno. Vive con sus abuelos maternos y la tía, hermana de la madre. Son seis los familiares en la casa. La progenitora de la niña tiene atraso mental. La abuela materna con diagnóstico de esquizofrenia pero medicada por lo cual estaría contenida.

Es de rigor requerir el consentimiento de las acciones a realizar con un niño que depende de adultos, progenitores, o como en este caso quien detenta la guarda, y acompaña la documentación que avala su legitimidad de la tenencia otorgada por el juzgado interviniente. Los datos que requiero en esta situación es el consentimiento del adulto responsable para realizar el estudio psicodiagnóstico del menor a cargo.  Datos de filiación del adulto y del niño, y el texto fue: “acepto mediante la presente que mi sobrina en tenencia realice una evaluación psicodiagnóstica y autorizo al profesional para realizar los procedimientos que considere necesario o aconsejable para tal cometido. Dejo constancia que he leído y comprendido la información contenida en el presente en todos sus términos” Firma y aclara con su documento.

En la primera entrevista la niña relata episodios vinculados al abuso sexual, con manoseos, por parte de la pareja actual de su madre, que ocurría cuando se iba a acostar, o estando ya en su cama se sentaba a su lado, describiendo lo que esta persona realizaba (sic ”tocamientos, aunque ella se hacia la dormida igual se le acercaba, y la besaba pasándole la lengua por la boca”.) La circunstancia de lo solicitado requería la utilización de técnicas de evaluación formales, dibujos y test específicos (C.A.T. versión infantil, test de la familia), los que arrojaron una información de la niña acerca de su universo infantil, rodeado de adultos que no le han proporcionado el ámbito adecuado para su crecimiento. Posee una capacidad imaginativa que hace posible la duda de que haya vivido lo que relata, pudiendo tal vez fantasiosamente recrear lo que ve y escucha de su entorno. Sin que se desestime el accionar de este padrastro, no se han encontrado suficientes indicadores para sostener la suposición del abuso. Lo que informa la institución escolar a la que asiste (solicitado por esta parte), coincide en la dificultad de poder saber cuándo está diciendo la verdad y cuando es fabulado.

En este caso se indica que inicie un tratamiento y se hace hincapié en la necesidad del cuidado y supervisión de los adultos para guiar el desarrollo evolutivo de la niña. Trasmitiendo las falencias que en este momento tiene, esto es su gran capacidad para imaginar y por lo tanto involucrar e involucrarse en situaciones complicadas, a lo que se suma el problema que tiene con los límites que se le promueven.

Como puede apreciarse a través de los casos expuestos, se evidencian familias conflictivas desde su inicio, que al disgregarse por  diferentes motivos, son los hijos los que se ven afectados, por la imposibilidad de funcionar adultamente, anteponiéndose las diferentes patologías de los sujetos intervinientes. Los cuales no se hallan en condiciones de funcionar en una parentalidad responsable proporcionando lo que un ser en crecimiento requiere para que tenga una niñez feliz y tolere las frustraciones propias de atravesar  las etapas de existencia humana, desarrollando las defensas apropiadas que proporcionen una adaptación a la realidad. Esto es amor, cuidado, protección y la satisfacción de las necesidades básicas.

En el primer caso las características detectadas a través de los elementos diagnósticos proporcionados, dan cuenta del motivo que sostiene la desvinculación. En el segundo caso uno de los integrantes de la pareja es el que sostiene una mejor ubicación de la función parental, a pesar de los obstáculos de las falencias de la función materna. Y en el tercero, la justicia actuó de la mejor manera protectora de la niña y detectó inteligentemente quién del grupo familiar podía atender a las funciones de parentalidad requeridas para guiar el mejor desempeño de su sobrina. Y en mi apreciación estas dos situaciones ponen en evidencia que los vincula un amor por los niños, superador del narcisismo iatrogénico de los adultos.

Quiero destacar que al mencionar la experticia del profesional que se ocupa de este tipo de problemáticas familiares judicializadas, apunto al conocimiento de las teorías de la constitución subjetiva. No perdiendo de vista la formación en las etapas evolutivas de los niños, para considerar si viene obteniendo las adquisiciones de cada edad, en la maduración biológica, emocional, contenidos pedagógicos, socialización, lenguaje, tipo de pensamiento y estilo de resolución de los problemas que tiene que desentrañar cotidianamente. Como los niveles alcanzados, en tanto autonomía, independencia, desprendimiento y madurez emocional.

Sustentado en un amor por la labor y la oportunidad de ayudar a un ser sufriente, débil e indefenso, para mitigar en lo viable el dolor mental que destruye y desintegra al sujeto en crecimiento. Si no se puede impedir la marca que esta sea lo más leve esperable.

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