PERFILES SOCIODEMOGRAFICOS DE SUJETOS CONDENADOS EN ESTABLECIMIENTOS COLOMBIANOS POR AGRESIÓN SEXUAL A ADULTOS O MENORES

JOSE IGNACIO RUIZ

CARLOS CRESPO

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Resumen

El objetivo de este trabajo es presentar un análisis comparativo de variables sociodemográficas y de carreras delictivas de sujetos condenados en la actualidad por delito sexual de adultos o sobre menores. La muestra se seleccionó de forma aleatoria y consta de 46 sujetos, repartidos en dos grupos iguales de agresores sexuales de adultos y de menores. Entre otros resultados se encontró que los agresores sexuales de adultos presentan más variedad y cantidad de delitos anteriores, y no sólo de naturaleza sexual, que los agresores de menores, aunque para ambos grupos la mayoría de los sujetos no reportó delitos cometidos diferentes al actual.

Palabras clave: carrera criminal, agresión sexual, perfil sociodemográfico.

INTRODUCCIÓN

En la categoría de delitos sexuales se engloba generalmente un grupo amplio de comportamientos que desde el punto de vista de la investigación interdisciplinar pueden consistir en comportamientos muy diferentes en cuanto a los factores de riesgo, el modo de producirse o las características de personalidad y sociodemográficas de los autores de tales hechos. Así, dentro de los delitos sexuales se identifica la violación por parte de desconocidos, la violación por conocidos, las violaciones en grupo, el incesto y las parafilias que pueden dar lugar a responsabilidad penales como la paidofilia y el excibicionismo (Garrido, Stangeland y Redondo, 2001; Miethe y McCorkle. 2003). Así mismo, las motivaciones del delincuente sexual pueden ser diversas. Por ejemplo, se ha diferenciado la violación colérica, la de poder y la sádica, aunque la sensación de poder sobre la víctima sea una de las metas prioritarias del violador (Garrido, 2003).

Hay que tener en cuenta que el registro de los delitos sexuales está afectado por diferentes factores, como el posible temor de las víctimas a denunciar. Incluso la información que sobre ellos mismos (autoinformes) puedan dar los sujetos condenados por este tipo de delitos puede estar sesgada por el temor al rechazo que habitualmente reciben de los otros internos (Garrido y colaboradores, 1994). El uso de autoinformes ha mostrado que sólo una minoría de los actos delictivos generales conduce a los tribunales, aunque una mayor gravedad del delito lleva a una mayor probabilidad de su persecución (Cantera, 1991; Soria y Hernández, 1994).

En cuanto a tipologías de agresores sexuales, en sus distintas modalidades, se ha identificado diferentes perfiles. Por ejemplo, Miethe y McCorkle (2003) señalan que el perfil estadístico de agresores sexuales es de hombres (99%), blancos (60%) o negros (38%), menores de 25 años (45%), agresor intraracial, desempleado o de bajos ingresos, y con arrestos previos (en un 55% de los casos).

En España, en un estudio con 202 casos de condenados por delitos sexuales, el 76% tenía un nivel de escolaridad igual o inferior a la primaria, y el 37% contaba con antecedentes de robo (Garrido, Redondo, Torres, Soler, Beneyto, 1994).

En Colombia, entre casi 18.000 casos de delitos sexuales analizados en 2004 (Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2004), se encontró que los autores del hecho fueron familiares en un 23% de los casos, conocidos un 39% y desconocidos un 38% de los casos, cuando la víctima era hombre. En caso de víctimas mujeres, el agresor era un familiar en el 31% de los casos, y conocidos en un 34%. Entre los familiares, el padrastro, el padre y otro familiar fueron los más frecuentes. Entre los conocidos, un vecino, un conocido sin trato y un amigo de la víctima fueron los más frecuentes. El 84% de las víctimas eran de sexo femenino, y las edades de mayor victimización se situaron entre los 5 y los 17 años.

Por su parte, también en el ámbito colombiano, Reinoso, Vargas, Ramirez y Villa (2004) realizaron un estudio descriptivo de 19 sujetos condenados por acceso carnal abusivo, acceso carnal violento y acto sexual abusivo, encontraron que 10 de ellos vívían en unión libre, 8 eran solteros o separados y sólo uno era casado. El 50% tenía 41 años o menos (edades entre los 26 y los 77 años), y casí el 58% de los sujetos sólo habían estudiado primaria, perteneciendo a estratos sociales bajos (1 o 2 para 15 de los sujetos). La mayoría (11 casos) tenían al menos un hijo. La mayoría (13 sujetos) indicaron haber sido criados por ambos padres y siete sujetos indicaron haber sufrido maltrato infantil. En cuanto a aspectos delincuenciales, 18 sujetos indicaron que el actual era su primer delito, no habían padecido enfermedades mentales, y también la mayoría (17 casos) indicaron haber causado una única víctima. Esta fue en la mayor parte de los casos de sexo femenino, con edades entre los 5 y 13 años (42% de los sujetos) o entre los 14 y 22 (otro 42% de los casos). Sólo en un caso, la víctima era totalmente desconocida, en 6 casos fue un hijo/a (1) o hijastra /5), y en 9 ocasiones el lugar de la agresión era el domicilio de la víctima y del victimario. Ningún sujeto empleó armas, aunque hubo daño físico en 5 casos (siempre de acuerdo a la versión de los entrevistados). El 89.5% de los sujetos presentó un nivel aurosal alto (que podría asociarse al hecho de estar encarcelado) y 16 de los sujetos negaron o racionalizaron el delito.

En cuanto a los abusadores sexuales, Echeburúa y Guerricaechevarría (2000), diferencian entre el abusador primario, con orientación sexual dirigida hacia niños) y conductas de abuso compulsivas y persistentes, del secundario o situacional, en donde el acto abusivo tiene su origen más en la soledad, estrés, relaciones conyugales, familiares o laborales insatisfactorias), con conductas de abuso episódicas e impulsivas.

En lo que se refiere a las mujeres agresores sexuales, la investigación al respecto es mucho más escasa que la de los agresores varones. Habría más niños que niñas las víctimas de las mujeres agresoras, y dos tipos de agresoras: la pasiva, que observa el ato de abuso pero no interviene y la activa, que participa directamente en los abusos. Una minoría de estas agresoras emplearía la violencia, y suelen ser mujeres que han sido, a su vez, víctimas de violencia intrafamiliar y/o sexual en su infancia (revisión de Grayston De Luca, 1999).

Algunos autores han analizado diferencias entre tipos de agresores sexuales. Por ejemplo, Boyd, Hugan y Echo (2000) indican que la violación se suele presentar a partir de la adolescencia tardia, y en los agresores sexuales adolescentes se suelen presentar conductas aberrantes y problemas de comportamiento tempranos, y suelen proceder de familias disfuncionales con ausencia frecuente de un progenitor, y presencia de alcoholismo, historia criminal, abuso y negligencia en el cuidado de los hijos.

Por otro lado, la droga aparece con frecuencia presente en este tipo de delitos. Así, algunos estudios sugieren que el 42% de muestras de agresores sexuales presentaba también dependencia de sustancias psicoactivas (en Cáceres, 2001), mientras que el consumo de alcohol u otras drogas, por parte de la víctima o del victimario, se presenta como un factor de riesgo en las violaciones por parte de conocidos (Sampson, 2001).

Este aspecto determina la fiabilidad de la información relativa a la trayectoria criminal de los de los delincuentes sexuales. Por un lado, algunas casos muestran que los agresores sexuales cometen también otros delitos, como el robo (Garrido y colaboradores, 1994), abuso físico (Grayston y De Luca, 1999). Acerca de la reincidencia, Pulido, Arcos, Pascual y Garrido (1988) mostraban que una mayor violencia en la realización del delito, delitos sexuales anteriores, negar la responsabilidad de la agresión, bajas habilidades sociales o la excitación sexual baja hacia estímulos adecuados eran, entre otros, predictores de reincidencia.

Los delitos sexuales suelen generar una gran alarma social (Soria y Hernández, 1994), paralelamente a unas actitudes sociales que, en ocasiones, culpabilizan a la víctima (Herrero Alonso, Garrido Martín, 2002). El objetivo de este trabajo es ayudar a un mejor conocimiento de esta problemática en Colombia mediante el análisis de los aspectos sociodemográficos de las personas condenadas por delitos sexuales, estudiando posibles diferencias en función de la edad de la víctima (adulta o menor de edad) e indagando acerca de la posible presencia de delitos anteriores. Aún reconociendo las limitaciones de los autoinformes de delincuentes sexuales señaladas arriba, en nuestro país son escasos los estudios con muestras representativas de delincuentes, y la información brindada sobre antecedentes criminales podría orientar las políticas de tratamiento de los agresores adultos y de menores de forma específica.

MÉTODO

En el marco de una investigación más amplia sobre las relaciones delincuencia-drogas, se realizó una selección de 1212 sujetos por muestreo aleatorio, de los cuales 46 sujetos estaban condenados por delitos sexuales. En 23 casos la víctima era adulta y en los otros 23 fue menor de edad. En cuanto al sexo de los agresores, 45 eran hombres.

Los ítems que fueron empleados para elaborar este trabajo cubrían los siguientes aspectos:

Datos sociodemográficos: edad, nivel educativo, oficio, nivel socioeconómico, departamento donde residía anteriormente al encarcelamiento, delito actual y edad del primer delito.

Carrera criminal: Consistía en una lista de delitos y se preguntaba al sujeto si había cometido o no en el pasado cada uno de ellos. Para simplificar el análisis de los datos, se puntúo, para cada delito del pasado, con 0 si no cometió y 1 si cometió al menos un delito de la modalidad en cuestión.

Los sujetos fueron entrevistados por psicólogos hombres, con experiencia de trabajo en cárceles y con población marginal. Para llevar a cabo las entrevistas se obtuvo los permisos pertinentes de las autoridades penitenciarias del país y de cada uno de los establecimientos. Los sujetos fueron seleccionados al azar de las listas de internos de cada establecimiento, con el único requisito de que fueran condenados y accedieran voluntariamente a ser entrevistados, por lo cual no se les dio ningún beneficio económico ni material.

RESULTADOS

Descripción general

Como ya se indicó, la mayoría de los sujetos eran hombres. La edad media de 39.3 años, con una moda de 24 años, y desviación estándar de 12.34 y rangos de edad entre los 21 a los 68 años. En cuanto al estado civil, la mayoría eran solteros o vivían en unión libre, encontrándose seis personas que estaban casadas en el momento del encarcelamiento (ver tabla 1). El nivel educativo de la mayoría de los condenados era bajo, hasta secundaria incompleta (tabla 2), en consonancia con el bajo estrato social de procedencia de la mayoría (tabla 3) y el tipo de labor realizada hasta antes del ingreso en prisión (tabla 4). Este perfil sociodemográfico suele ser habitual de las poblaciones carcelarias (ver, por ejemplo, Ruiz, 2004). Respecto al lugar de residencia habitual antes del encarcelamiento, 20 sujetos procedían de Bogotá o departamentos adyacentes (Boyacá o Cundinamarca).

Tabla 1. Estado civil

Estado civil

Frecuencia

Porcentaje

Soltero

11

23,9

Casado

6

13,0

Unión libre

21

45,7

Viudo

1

2,2

Separado

7

15,2

Total

46

100,0

 

Tabla 2. Nivel educativo

Nivel educativo

Frecuencia

Porcentaje

Sin estudios

2

4,3

Primaria incompleta

14

30,4

Primaria completa

4

8,7

Secundaria incompleta

14

30,4

Secundaria completa

4

8,7

Técnico/Tecnólogo incompleto

1

2,2

Técnico/Tecnólogo completa

2

4,3

Universidad incompleta

4

8,7

Universidad completa

1

2,2

Total

46

100,0

Tabla 3. Nivel socio económico

Estrato

Frecuencia

Porcentaje

1

22

47,8

2

18

39,1

3

5

10,9

4

1

2,2

Total

46

100,0

Tabla 4. Oficio u ocupación

Oficio Frecuencia Porcentaje
Agricultor

9

19,57

Construcción

8

17,39

Oficios varios/Auxiliar

7

15,22

Comerciante

6

13,04

Estudiante

2

4,35

Conductor

1

2,17

Vendedor ambulante

1

2,17

Docente

1

2,17

Policía

1

2,17

Cotero

1

2,17

Ama de casa

1

2,17

Desempleado

1

2,17

Ebanista

1

2,17

Cerrajero

1

2,17

Lavador de carros

1

2,17

Delincuente común

1

2,17

Empleado público

1

2,17

Técnico varios

1

2,17

Reciclador

1

2,17

Total

46

100

 

Aspectos criminógenos

De los 46 sujetos, 12 de ellos realizaron informaron haber cometido delitos anteriores, judicializados o no. Los doce casos reportaron haber cometido éstos delitos diferentes a su condena actual, bajo la influencia de cualquier sustancia psicoactiva.

Los sujetos cometieron su primer delito a una edad media de 36.47 años, con una moda de 23 años (la más baja de las modas encontradas), con desviación estándar de 21.67. Se encuentran en el rango de los 12 a los 65 años.

De los 46 sujetos, 2 sujetos relacionaron el delito sexual de su condena actual con su necesidad de conseguir recursos para consumir drogas (los dos teniendo condenas también por hurto), mientras que 6 sujetos aceptaron haber cometido otro tipo de delitos diferentes al actual, para conseguir dinero o recursos para consumir drogas (homicidio, asalto a mano armada, venta de drogas a pequeña escala, venta de objetos robados, hurto, estafa, heridas menores, y daños a propiedad ajena).

Por otro lado, de los 46 sujetos, 14 indicaron que cometieron el delito actual bajo efectos de una droga (Figura 1)..

Figura 1. Porcentaje de sujetos que estaban bajo el efecto de la droga al momento de cometer el delito sexual.

Por último, se analizó la presencia de delitos anteriores en este grupo de sujetos. Del total, 18 (21.7%) sujetos indicaron haber cometido al menos un delito. En la tabla 5 se muestra el número de sujetos que indicó haber cometido al menos un delito (0=no lo cometió, 1=al menos un delito) en cada una de las modalidades delictivas. El perfil de estos resultados apunta a que, por un lado (y siempre de acuerdo a la información dada por los propios internos), la mayoría no presentaron delitos anteriores, y en los sujetos que si informaron, se dan muchas modalidades, destacando el hurto y las heridas resultado de riñas o accidentes. En segundo lugar, los agresores sexuales de adultos muestran mayor versatilidad criminal que los agresores de menores. Hay que tener en cuenta que, debido a que un mismo sujeto podía referir más de un delito, el total de delitos informados es mayor que el número de sujetos.

Tabla 5. Perfiles de los delitos anteriores cometidos por los sujetos condenados actualmente por delitos sexuales. Al lado del número de sujetos se colocó entre paréntesis la media delitos el número de delitos.

Delitos anteriores

Número de sujetos que lo cometieron

Agresores de adultos (n=23)

Agresores de menores (n=23)

Hurto

9

6 (433)

3 (239)

Heridas menores provocadas en riñas o accidentes

9

4 (5,17)

5 (1.26)

Venta de objetos robados

5

2 (91)

3 (238)

Conducción bajo efecto de SPA

4

1 (0.87)

3 (33.35)

Delitos sexuales

4

2

2

Venta de drogas a pequeña escala

4

2 (325)

2 (39)

Homicidio culposo

2

2

Homicidio doloso

2

1

1

Estafa

2

2 (61)

Daño en propiedad ajena

2

2 (30)

Secuestro

1

1 (3 secuestros)

Narcotráfico

1

1

Infracciones y contravenciones

1

Paramilitarismo

1

1

Ningún delito

28

14

14

 

Ahora bien, yendo al número total de delitos anteriores informados por los sujetos (cifras entre paréntesis de la tabla 5), se encuentra que éste es mayor, para muchas modalidades delictivas) en los sujetos agresores de adultos que en los agresores de menores. Así, aunque hay más autores de lesiones personales entre los agresores de menores, el número de actos de lesiones personales es mayor en los agresores de adultos, y el número de delitos de venta de droga a pequeña escala es mayor en los agresores de adultos, aunque en ambos grupos hay dos sujetos. Los agresores de menores, en cambio, se caracterizan por más delitos de venta de objetos robados y de conducción bajo efectos de una droga.

Las diferencias entre ambos grupos en cuanto a la media de delitos (sumando todas las modalidades) se muestra en la figura 2 (con medias de 868 delitos para el grupo 1 y de 554 para el 2).

Figura 2. Diferencias en las tasas medias de delitos anteriores entre agresores sexuales de adultos y de menores.

DISCUSION

De acuerdo a los resultados hallados, el perfil sociodemográfico de los sujetos es similar al que suele caracterizar a las poblaciones carcelarias, es decir, de baja extracción social y educativa. Los datos referidos a delitos anteriores hay que analizarlos a la luz de los sesgos que pueden presentar los informes basados en autodenuncias.

En este orden de cosas, la mayoría de los sujetos de la muestra no reportó haber cometido delitos diferentes al que les había llevado a prisión cuando fueron entrevistados. En el grupo de los que sí informaron haber llevado a cabo delitos anteriores se observó una amplia variedad de delitos, no sólo de carácter sexual, sino muchos referidos al hurto y la venta de drogas.

Al comparar los grupos de agresores sexuales de menores y de adultos se encontró que éstos últimos habían cometido en el pasado más cantidad y más variedad de delitos que los agresores de menores. Estas diferencias no pueden atribuirse a una mayor edad promedio de los agresores de adultos, lo cual se reflejaría en haber tenido más tiempo en la vida para cometer más delitos, sino que, al contrario, la media de edad fue tendencialmente superior en los agresores de menores (Prueba de Mann-Whitney=179.5, p <.10). Tampoco hubo diferencias significativas en la edad del primer delito. Tampoco se halló diferencias entre ambos grupos en cuanto al estado civil ni el nivel socioeconómico.

Queda para el futuro indagar con mayor profundidad las diferencias entre los sujetos con y sin carreras criminales, y entre agresores de adultos y menores, para lo cual será necesario explorar con mayor detenimiento las variables que aquí se abordaron, y otras más, mediante entrevistas de profundidad a los victimarios y sus entornos familiares y laborales, lo cual ayudaría a disminuir el sesgo que pueden presentar los autoinformes y el recelo de los entrevistados a hablar de los delitos sexuales en un entorno, la prisión, que habitualmente les rechaza. 

REFERENCIAS

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