LABOR Y RESPONSABILIDAD DEL PSICÓLOGO COMO PERITO DEL TESTIMONIO DE LA "VICTIMA" USADO ESTE ELEMENTO DE PRUEBA EN EL SISTEMA PENAL ACUSATORIO

 

MARIO ANDRES PAEZ

Resumen

El presente documento, da cuenta de un trabajo reflexivo complementado con una exploración de campo, el cual fue elaborado en torno a las funciones que se encuentran en manos de un psicólogo que labora en el terreno de lo jurídico, en materia de asesor frente al testimonio que brinda para el esclarecimiento de un caso determinado, la "victima" implicada en el mismo. Las apreciaciones que el autor expone y argumenta, sometiéndolas al debate, refieren a dos consideraciones básicas y un efecto que surge de dichas consideraciones, las cuales se han propuesto a favor del tratamiento profesional y responsable que en este contexto y para el desarrollo de la investigación judicial, es necesario otorgarle al testigo y al testimonio en cuestión.

Desde la propuesta desarrollada por el autor en este texto la psicología del testimonio se define como un campo de aplicación, en el cual, la responsabilidad y labor del perito no se limitan al trabajo con un testimonio sino que también le exigen la consideración de un "testigo", por lo tanto, los elementos que operan en tal función trascienden de lo únicamente forense a adoptar también herramientas de la psicología clínica, que a su vez suman un significativo aporte para llegar al logro asertivo de un objetivo profesional.

Palabras Claves:

Psicología del Testimonio, Intervención psicológica Forense – Clínica, responsabilidad y profesionalidad.

Abstract

The content of this document presents a reflective work complemented by an exploration of field, which was elaborated around the functions that are into the hands of a psychologist who toils in the land of the legal thing, in the matter of adviser of testimony which it offers for the elucidation of a determined case, a "victim" implied in the same one. The appreciations that the author exposes and argues, putting under them the debate, refer two basic considerations and one effect which it arises from these considerations, which have seted out in favor of the professional and responsible treatment that in this context and for the development of the judicial investigation, is necessary to grant to him to the witness and the testimony at issue.

From the proposal developed by the author in this text the psychology of the testimony is defined as an application field, in which, the responsibility and work of the expert are not limited the work with a testimony but that also they demand the consideration to him of a "witness", therefore, the elements that operate in such function go beyond solely the forense thing to also adopt tools of clinical psychology, which they add a significant contribution as well to arrive at the assertive profit of a professional objective.

Key Words

Psychology of the Testimony, Psychological intervention Forense – Clinical, responsibility and professionalism.

Confíe en un testigo en todo aquello en lo que no esté fuertemente involucrado

ni su propio interés, ni sus pasiones, ni sus prejuicios, ni su amor

por lo maravilloso. Si lo están, exija una prueba que lo corrobore

en proporción exacta a la contravención de la probabilidad

por la cosa atestiguada.

Thomas Henry Huxley

(1825 - 1895)

Citado por Carl Sagan.

(1934 - 1996)

"El mundo y sus Demonios" Cap. 5

1995. Ed. Planeta. Pag. 98

Antes de entrar a explicar y argumentar las afirmaciones que con referencia a los aspectos centrales del tema que delimita el titulo de este escrito, se encuentran expuestas en el mismo, he considerado pertinente dedicar las primeras palabras a la reflexión de dos premisas fundamentales para el desarrollo de la discusión aquí planteada.

El establecimiento de conceptos claros y definiciones precisas, es esencial para el desarrollo de cualquier trabajo que pretenda algún tipo de formulación teórica o práctica, de igual forma, lo mismo aplica para cualquier discusión de carácter académico, ya que esta claridad y precisión son las condiciones que brindan las bases y aseguran la asertividad de tales ejercicios. Por lo tanto, para efectos de la discusión del tema que he propuesto, creo que es importante establecer lo siguiente. En primer lugar, ¿Dentro del campo de aplicación de la Psicología Jurídica, cómo se define aquello a lo que se le ha otorgado la denominación de Psicología del Testimonio?. Y en segundo lugar, ¿Según la anterior definición, qué función le sugiere a un psicólogo la Psicología del Testimonio?.

En uso de mi perspectiva profesional, y sometiendo a discusión mi propuesta, me permito afirmar que la primer pregunta podría resolverse ante la siguiente premisa. Ya que la Psicología del Testimonio por razones de naturaleza epistemológica y práctica no se puede definir como una ciencia o como una disciplina, esta se encuentra mejor definida como una aplicación científica, es decir, una aplicación basada en preceptos científicos, que utiliza parte de la fundamentación teórica, metodológica y técnica propias de la Psicología, en función de generar posibles soluciones a las diversos asuntos que problematizan de tantas maneras el testimonio, asumido este como prueba o elemento en un proceso de acción judicial.

Ahora bien, en consideración de la propuesta anterior y en respuesta a la segunda pregunta, veo posible plantear que la función que dicha aplicación científica le sugiere a un psicólogo, abarca no solo las problemáticas que surgen del testimonio como tal, sino también, aquellas que surgen del trato con el sujeto que ha sido "victima" de la violencia de un delito, y por ende, se ve obligado a tomar el lugar de testigo en un proceso de investigación judicial. Esta segunda premisa obedece a que el trabajo elaborado en psicología aborda y afecta en la mayoría de los casos no solamente a un objeto inanimado, sino que este abordaje compromete también a uno o varios seres humanos, por tanto, en cualquier aplicación social que se implemente desde la psicología, con el fin de aportar algún elemento a la resolución de una problemática determinada, debe existir un profundo compromiso frente al proceder responsablemente por el cuidado de cualquier ser humano allí involucrado.

Establecidas con claridad estas dos premisas, es momento ya de entrar en materia, y creo que es posible entonces para tal fin partir del siguiente punto. En lo que respecta a Psicología del Testimonio, la mayoría de los trabajos existentes, ya bien sean monografías de aproximaciones teóricas o informes de investigación experimental, y que en consecuencia de tal mayoría se encuentran con mayor facilidad y frecuencia, son trabajos centrados en la problemática de la veracidad del testimonio, la honestidad y deshonestidad del testigo, y la técnica de entrevista para la obtención del testimonio. Con el fin de ilustrar algunos pocos ejemplos que dan cuenta de esta afirmación y de dichos trabajos, en el orden respectivo en que fueron señalados los aspectos mencionados que hacen referencia al estudio de la Psicología del Testimonio, propongo la revisión de las aproximaciones que a la temática han planteado y publicado Jorge Sorbal y Cols (1994), y Miguel Angel Soria (1998).

No pretendo en ningún sentido cuestionar la importancia de los trabajos citados en el párrafo anterior, ya que la pertinencia de su abordaje no goza de menor relevancia que otros trabajos realizados en el campo de la psicología juridica y referentes a esta misma temática. No obstante, pienso que existe un asunto en particular dentro de la Psicología del Testimonio, que actualmente atraviesa el riesgo de ser eclipsado ante investigaciones más llamativas, obviamente no menos importantes, pero que por su puesto, no le restan a éste asunto ni un ápice de su real trascendencia, y sin embargo parece que atraen mucho más interés. Dicho asunto en que he querido hacer tanto énfasis es el tratamiento psicológico que en el contexto jurídico, requiere la "victima" que presta su testimonio como prueba en el proceso en que se encuentra involucrada.

Las exigencias procedimentales del accionar jurídico en determinados casos, enmarcadas hoy día en parte por los requerimientos de forma del sistema penal acusatorio, aunque son acciones necesarias, y algunas veces según lo amerite el caso, hasta son esenciales e insustituibles, son acciones sobre las que pesa, por razones de carácter técnico, el frecuente problema de presentar una alta probabilidad de victimizar, o revictimizar al sujeto sobre quien son aplicadas. Por tal razón, el psicólogo involucrado en las mismas, tiene por compromiso el asumir la responsabilidad de evitar hasta donde le sea posible este peligroso efecto; lo cual es logrado mediante el cuidado de que ningún proceso técnico que se requiera, ejecutado por él o por otros participantes de la investigación desarrollada, ocasionen en la "victima" implicada un daño igual o mayor al que ya sufrió en la experimentación de ser agredido mediante un delito.

En este orden de ideas, pienso y propongo que un psicólogo que asuma el trabajo de asesorar a la "victima", o llevar a cabo la evaluación de su testimonio, o como se da en algunos casos, la obtención del mismo, se encuentra en posición de considerar por lo menos dos aspectos básicos que han de orientar su labor, en virtud no solamente de un trabajo asertivo y profesionalmente realizado, sino también para efectos de respetar aquella responsabilidad que otorga el desempeño de su intervención frente a un ser humano. A continuación entrare a desarrollar estos dos aspectos.

Evocando la segunda premisa que da inicio a esta presentación; antes que la labor ante un testimonio, existe la labor y el compromiso ante un testigo.

Se trabaja con una "victima":

Este aspecto que parece tan obvio, es increíble que tienda a olvidarse o a ser tratado con tanta indiferencia por parte de los funcionarios de un proceso de investigación judicial. Asumiendo que el testigo que presta su relato para el esclarecimiento o la resolución de un caso es la victima del mismo, es importante reconocer los efectos que en su experiencia psíquica han provocado el impacto de la situación que le victimizó. Ahora bien, la importancia de reconocer tales efectos radica en que según su magnitud, será posible identificar el lugar y el compromiso que el mencionado testigo se encuentra en capacidad de asumir dentro de la investigación. Por consiguiente, este primer aspecto le implica al psicólogo una tarea de valoración del testigo.

Es inconcebible y sin embargo sucede, que en virtud del desarrollo de una investigación se use maquiavélicamente al testigo y victima del caso, sin la más mínima consideración de las circunstancias que ha sufrido, y más importante aún, del trato que su psiquismo ha podido atribuirles y según el cual, éste sujeto en cuestión, se encuentra preparado para dar cuenta de tales sucesos. De hecho, pienso que en parte la aversión y resistencia de muchas personas ante la acción de acudir al sistema judicial para defender sus derechos, se sostiene en tres pilares que a mi juicio son, la ignorancia, la venganza y el miedo, repartiéndose este ultimo entre el miedo a las amenazas del agresor, y lo que es más grave aún, el miedo al daño y al abuso que produce el mismo sistema judicial en el proceso de su investigación.

No se trata aquí de mirar con "lastima a la pobre victima de los hechos", ya que esto mismo seria otra forma de revictimizar, sino de tomar con un sentido serio y responsable la precaución de precisar una posición y un trato que se le de a la victima, acorde al proceso que ha vivido ante los hechos; de tal forma que si ya por una vez fue violentado, en el proceso jurídico de su defensa no tenga que repetir esta experiencia.

Se requiere de la aplicación de una intervención de carácter Clínico:

Tomando como base el reconocimiento de lo anterior, y por razones de responsabilidad ante la protección de la salud mental y emocional del testigo, es prudente que la victima cuente con un espacio de carácter clínico, donde un psicólogo le brinde la posibilidad de hacer la catarsis respectiva a los momentos vividos que conciernen a la investigación del proceso judicial. Este espacio podría abrirse bajo la coordinación del mismo psicólogo encargado de la labor sobre el testimonio como tal, o preferiblemente, bajo la coordinación de un terapeuta que trabaje paralelamente con éste; independientemente de esto, lo importante es que el sujeto implicado como victima tenga la oportunidad de laborar en su psiquismo el hecho victimizante, mediante la descarga emocional y la reparación que éste le amerite.

Otro hecho que justifica la aplicación de una intervención de este carácter, es posible vislumbrarlo en las implicaciones de salud mental y emocional contenidas en el paso que da la victima al hacerse a sí misma parte activa en la defensa de su propio proceso judicial. Es decir, el hecho de ya no ser simplemente una victima que requiere defensa, sino trascender a la posición de una victima que se repone y se defiende como testigo que se atreve a acusar a su victimario, es una vivencia y un proceso muy complejo que regularmente amerita de una orientación terapéutica, implementada por razones de que el despliegue de dicho proceso no se salga de los limites de tolerancia de quien lo vive, convirtiéndose esta experiencia en un arma en contra de tal sujeto, y también por razones de que el proceso como tal se resulta genuinamente y no de manera artificial. En consecuencia de la debida atención a este respecto, es muy probable que el paso de victima a testigo dentro del caso en cuestión, lejos de revictimizar al sujeto o convertirse para él en un nuevo suceso traumático, favorezca el desarrollo de sus elaboraciones de duelo y reparación psíquica, potenciando de esta manera, su capacidad de resiliencia.

Quiero también explicar a este respecto y dejar muy en claro, que la apertura de un espacio para implementar una intervención de esta magnitud no debe confundirse con la labor de asumir el proceso terapéutico de la victima, ya que por razones metodologicas esta labor corresponde a otro espacio, sino que se trata más bien de brindar la orientación mínima y suficiente para que el sujeto implicado logre estabilizar su experiencia mental y afectiva, en el contexto de los procesos psíquico y jurídico a los que se ve enfrentado, al punto de que cuente con los elementos necesarios para asumir las exigencias correspondientes a estos mismos. Es muy probable que ante dicha orientación el sujeto implicado reconozca y asuma su necesidad de ayuda terapéutica o de querer comprometerse en un proceso más complejo en este sentido, pero esto ya es materia de otro tema y competencia de otra labor.

Entiendo que a éste punto sea apenas una consecuencia lógica el que surja la inquietud de que me he desviado de la pertinencia del que hacer de la Psicología jurídica, para confundirlo con el de la Psicología clínica; por esta razón, he querido anticiparme a resolver este asunto evocando nuevamente las dos premisas establecidas como base del presente trabajo. En primer lugar, independientemente de que esto sea psicología Clínica o Jurídica, el proveer una intervención de carácter clínico es un asunto que como lo explicaré posteriormente, conserva una estrecha relación con el estudio y la utilización del testimonio como elemento que sirve a los objetivos de la investigación judicial o criminalistica, por lo tanto, esto cabe dentro del limite de las funciones anteriormente enunciadas, que competen al psicólogo dentro de aquello que hemos definido como Psicología del testimonio.

En segundo lugar, más que la delimitación de un campo clínico o jurídico, lo importante aquí es entender que se está trabajando con un ser humano, y como se afirmó con anterioridad, esto nos compromete a brindarle un trato digno, considerado, y acorde con el respeto de sus derechos y el cuidado de su integridad, por lo cual, cabe perfectamente la pertinencia de dicha intervención.

El accionar del psicólogo teniendo presentes los dos aspectos anteriormente señalados para el ejercicio de sus funciones ante la "victima como testigo", no solo da lugar a consecuencias favorables sobre la persona involucrada en un proceso de naturaleza y desarrollo jurídico, también posibilita efectos muy favorables para la obtención y estudio del testimonio. A continuación paso a esclarecer y argumentar esta afirmación.

Efectos favorables sobre la obtención y el estudio del testimonio:

En caso de que según la revisión de las consideraciones anteriormente especificadas, se haya decidido como necesario y pertinente ubicar a la victima involucrada en el lugar de testigo dentro del proceso de investigación judicial, es necesario prepararle para tal fin. Esta preparación debe apuntar a que el sujeto esté listo para referir lo que vivió, sin que su narración, al transportarle nuevamente al hecho, genere en él algún tipo de descompensación relativamente fuerte que rebase los límites de su tolerancia afectiva o mental.

Para cualquier ser humano en general recordar o lo que es lo mismo, reconstruir y revivir, una experiencia en donde se sintió violentado y por ende victimizado, es una vivencia muy compleja, en la cual, hacia donde apunta el psiquismo es hacia la compensación de sí mismo, efecto que por lo general es posible lograr mediante la acción catártica.

El escenario jurídico del sistema penal acusatorio no es un espacio apto para la catarsis del testigo, allí lo importante para el desarrollo del proceso es la riqueza del dato, la coherencia, completud y veracidad del testimonio hasta donde mejor sea posible lograrles. Por esto mismo, si al testigo no se le permite un espacio terapéutico que le brinde la posibilidad de hacer catarsis, previamente éste suba al estrado a declarar, se corre el riesgo de que ante el juez su supuesto testimonio no pase de ser más que uno de aquellos relatos de descarga emocional, tan típicos y necesarios en nuestra naturaleza humana, cuando es sometida a una experiencia de victimización.

Como es posible inferir de lo anterior, lo que se encuentra en juego en esta situación es la utilidad del testimonio, es decir, sí un juez, abogado, fiscal, o cualquier otro de estos funcionarios trabaja a partir del relato de un testigo, el ejercicio de sus funciones puede verse seriamente obstaculizado, o favorablemente potenciado, por la calidad de tal relato. Es por esto entonces parte de la responsabilidad de un psicólogo que asesora un proceso jurídico, el entrar a determinar un dictamen en cuanto a la preparación del testigo para atestiguar, o en su defecto, trabajar en el desarrollo de la misma.

Un último elemento de argumentación que me gustaría hacer notar, es la importancia y la cantidad de información valiosa que para efectos del estudio del testimonio y del testigo, es posible obtener y prudentemente utilizar gracias a la aplicación de una intervención de carácter clínico. En un espacio de carácter clínico como aquel al que he hecho mención, pueden reconocerse factores internos del sujeto, tales como la presencia de psicopatología, fallos determinados del proceso de memoria, intencionalidad de tergiversar los hechos, o la presencia de la intencionalidad de proteger a algún implicado en el caso, como también factores externos al sujeto, como la presión por amenaza contra su vida o su familia, los cuales decididamente inciden en la validez y el uso que se atribuye al testimonio, como también en el papel que el testigo ha de asumir dentro del proceso.

Conclusión

He tratado de presentar una propuesta basada en algunas apreciaciones personales acerca de algunos elementos que desde mi punto de vista, más que limitar la función y responsabilidad del psicólogo en el campo jurídico tal cual se nos presenta en la actualidad, amplia el alcance y compromiso de dicha función y responsabilidad. Por tanto, ha sido mi intención generar un debate o una discusión que nos permita pensar, y talvez redefinir la labor de un psicólogo en este campo; como también, ha sido mi interés atraer la atención de investigadores gustosos de su vocación, para despertar curiosidad y abrir camino para retomar o construir problemas de investigación, que por su inmensa trascendencia y su vital importancia, no deben estar fuera de las consideraciones en que basamos la aplicación de la ciencia y disciplina de la psicología en función del bienestar social.

Referencias:

Sobral.J; Arce.R; Prieto.A. (1994). "Manual de Psicología Jurídica". Editorial. Paidos. España

Sagan.C. (1998). "El mundo y sus Demonios". Editorial Planeta, México.

Soria. M.A. (1998). "Psicología y Practica jurídica". Editorial. Ariel Derecho. España.