LA PEDOFILIA: COMUNICACIÓN Y CONTEXTO SOCIAL EN EL ÁMBITO DE LOS DELITOS SEXUALES CONTRA MENORES

 

LEONARDO FUERTE MONTAÑO

Investigación Realizada por el Centro de Estudios e Investigaciones de Psiquiatria y Ciencias Humanas del Hospital Psiquiátrico Santa María de la Piedad Roma-Italia : Antonio Jaria , Anita Lanotte , Paolo Capri, Leonardo Fuerte Montaño, Tiziana Liberani, Anna María Bambino, Antonella de Petrillo Traducción y adaptación: Leonardo Fuerte Montaño.

FUNDAMENTOS TEORICOS

El deseo y los abusos sexuales contra los niños no representan ciertamente una novedad cultural, contrariamente, en esta época son un factor eminentemente de crónica sobre todo, teniendo en consideración el hecho de que en estos últimos veinte años los mensajes de contenido sexual, son ofrecidos de manera relevante a través de los diversos canales de información, determinándose así una condición de actualidad siempre mayor para los medios de comunicación en lo que respecta a hechos de esta naturaleza.

La pedofilia, perversión sexual que nace, como es conocido, del deseo de tener relaciones sexuales con los niños, no parece tener todavía una clara y definitiva connotación científica; de hecho, en muchos tratados de Psiquiatría y también de Sexología no son mencionados en forma específica. Los autores que reconocen en la pedofilia una verdadera perversión la ubican generalmente entre las desviaciones sexuales de tipo cualitativo respecto al objeto, el mismo que puede asumir aspectos homo como heterosexuales, pero que puede también presentarse como tendencias indiferenciadas.

Entre los estudiosos consultados, solo Carlo Ferrio, respecto a otros autores, en la segunda edición de su tratado de "Psiquiatría Clínica y Forense", diferencia de manera precisa la pedofilia de las otras Parafilias, considerándola "una perversión sexual en la cual el factor decisivo está representado por la edad".

Los problemas psicopatológicos y la nosografía de la pedofilia permanecen por lo tanto todavía llenas de sombras y de aspectos aún no clarificados, sea conductual, o sea a nivel antropológico. A propósito, el DSM IV la configura como una entidad psicopatológica autónoma, pero la propone al interior de los trastornos de la sexualidad.

También un estudio etimológico del término y de varios significados atribuidos en las diversas épocas demuestra análogas incertidumbres. En la antigua Grecia el término Pederastia era solamente la expresión de un género amoroso y no tenía un sentido infamante. El sustantivo Pedofilia no aparece en los antiguos escritos griegos, pero era usado muchas veces el verbo "paidophiles". Pero es bueno recordar que para los griegos estas situaciones se referían siempre a los jóvenes púberes; las relaciones sexuales con niños eran severamente castigadas. La pedofilia representaba, entre otras cosas el más importante medio de educación para los jóvenes varones, en cuanto el ideal de la belleza coincidía con el ideal juvenil. Sucesivamente, en las diversas épocas no se ha llegado a una concepción única dado que, como ya se ha indicado el fenómeno era considerado bajo varios aspectos.

La mayor parte de los autores que se han interesado sobre el tema concuerdan en sostener que la actividad pedófila puede asumir modalidades homo y heterosexuales y que puede ser ubicada en el amplio y polimorfo capítulo de las perversiones sexuales.

Uno de los aspectos considerados importantes en lo referente a las investigaciones referidas a este problema, es la frecuencia de la pedofilia. Respecto al crecimiento de la incidencia no tenemos opiniones concordantes. En cuanto al incremento según afirma Burger-Prinz, parece poder referirse a varios factores de orden social, cultural y religioso. En relación a la presente investigación es necesario señalar que en Italia es complicado obtener datos seguros, dado que en el Instituto de Estadísticas de los Tribunales no revelan los delitos sexuales según las personas agredidas, (como también es el caso de nuestro país, donde el abuso sexual se considera al interior de los delitos contra la libertad).

Respecto a las causas que determinan o favorecen este tipo de comportamiento, el orientarse hacia una respuesta precisa y definitiva podría significar el querer superar con una simple fórmula la perturbación que cada uno de nosotros siente frente a cierto tipo de anomalías. En la constitución del pedófilo, de hecho intervienen numerosos factores somáticos, psíquicos y ambientales, como sucede en cada tipo de comportamiento humano.

Entre los años 1,800 y a inicios del 1,900 se atribuía una mayor importancia a las taras constitucionales de tipo degenerativo. Más tarde las doctrinas psicoanalíticas y en general la perspectiva psicodinámica ha considerado una mayor incidencia sobre la vida psíquica inconsciente (vivencias infantiles, experiencias adquiridas sobre las cuales se estructuran secundariamente los instintos). La interpretación antropológica de Binswanger, Kunz y Boss presenta el comportamiento pedófilo como un modo de ser fuertemente debilitado respecto a la plenitud e integridad del poder ser o experimentar la integración en el amor. En fin los sociólogos dan una relevancia a las variaciones culturales que definirían los límites de este tipo de comportamiento. Así continuamente viene la interrogante respecto a que si el pedófilo es un individuo normal, diverso de lo normal o claramente patológico.

Se puede afirmar que las tres tendencias podrían presentarse aisladamente, por lo tanto la dificultad consiste principalmente en definir aquello que en el comportamiento humano es normal y aquello que vendría a ser anómalo; como ya se ha indicado, los actos pedófilos pueden ser interpretados diversamente en las diferentes épocas y en las diferentes culturas. En todo caso, las investigaciones psicopatológicas han puesto en evidencia que la realización de las acciones y de los delitos pedófilos pueden ser indudablemente asociados en algunos casos a cualquiera de las diversas formas de trastorno psíquico.

Entre las diversas teorías orientadas a interpretar el comportamiento pedófilo, nos parece que aquella antropológica - analítica permite un acercamiento más válido y mucho más rico de nuevos significados.

Resulta por tanto de estos estudios claramente que el modo "del ser amando" (es decir el poder "ser" realmente en el acto de amar), en estos casos se releva que el mundo del pedófilo se encuentra considerablemente debilitado respecto a la plenitud de la "realidad de un amor sano", con una actitud que lo orienta a preferir el anonimato, relacionado a una falta de autenticidad. El anonimato y la no autenticidad vienen entendidas como la falta de una verdadera relación con la pareja: el pedófilo, de hecho, en el acto sexual parece olvidarse de sí mismo en la búsqueda de cualquier niño; sus tendencias, por tanto se reorientan hacia un género antes que a una persona en especial, aunque por contingencias situacionales se pueden concretizar sobre un determinado niño.

En otras palabras, la elección del objeto de amor para una persona adulta presupone, el realizarse y complementarse, implica también la superación de algunas dificultades de relación, para así lograr que el "tú" y el "yo" se conviertan en un "nosotros". En la plenitud del amor existen entre otras cosas, una serie de sistemas, siendo posible también el distanciamiento y el acercamiento diferenciado que permite la complementación infinita de los recíprocos juegos intermedios. En el pedófilo están ausentes estos sistemas y estas posibilidades existenciales, consecuentemente prevalecen aquellas modalidades generales que son la urgencia, la inmediatez, el impulso y la incapacidad de poder "acercarse".

Se revela entre otras cosas, que la "existencia del pedófilo" durante el suceso sexual aparece como interrumpida y el evento representa una especie de paréntesis en la historia individual del individuo, tanto que un pedófilo manifestaba: que si bien era cierto que él lo había hecho, era como si otra persona había realizado el acto en sí", esta situación la hemos comprobado durante una investigación realizada en sujetos sentenciados por este delito, en el Penal del Callao.

Como conclusión de esta visión panorámica, necesariamente sintética y selectiva se confirma lo variado y complejo del problema de la pedofilia. Pero nos parece oportuno, a este punto, tratar de ofrecer una contribución reportando algunos elementos psicológicos y psicopatológicos destacados (a través del test de Rorschach y otras pruebas) y elaborados mediante el estudio y la profundización en la escasa literatura especializada y de los casos clínicos ligados a nuestras observaciones.

En consecuencia, hemos analizado algunos aspectos de la personalidad de los pedófilos, relativos sobre todo a la estructuración del Yo, a la dinámica intra psíquica, a las esferas afectivas y a las relaciones interpersonales. Los elementos que emergen como significativos han resultado los siguientes:

A.- Inmadurez Afectiva.- Caracterizada de una escasa eficiencia y rápida debilitación de los frenos inhibitorios, frente a la inminencia y la urgencia de los impulsos sexuales, la afectividad es más egocéntrica que adaptativa, funciones afectivas coartadas y al mismo tiempo lábil. Baja tolerancia a las frustraciones e hipersensibilidad a las críticas.

B.-Identificación deficitaria.- Falta de reconocimiento de sus propios componentes sexuales, el proceso de identificación se encuentra conectado a la búsqueda de identidad que va desde la dependencia a la autonomía afectiva y social, aparece no suficientemente adecuada y no armónica respecto a la realidad. El estilo de relación con el objeto aparece en sentido patológico (perversión o desviación sexual).

C.- Relaciones interpersonales inadecuadas.- La deficitaria identificación, la falta por tanto de un modelo claro de comportamiento, hacen que la relación con los otros se desarrolle de modo irregular y superficial, asumiendo roles en conflictos y cambiantes en las relaciones sociales. Tales relaciones no parecen capaces de desarrollarse sobre bases adaptativas, constructivas y maduras. Sus comportamientos y emociones frente a los otros parecen expresarse en términos oposición, manipulación, de dependencia o de evitación.

LA INVESTIGACION

La breve interpretación que hemos querido proponer tiene como meta el presentar este trabajo, que a su vez forma parte de un contexto más amplio, sobre el cual algunos de nosotros ha centrado su atención desde hace años, de hecho, representa un breve capítulo de una amplia visión y de una investigación que estamos todavía desarrollando, la misma que tiene como objetivo contribuir a un conocimiento profundo y multidisciplinario de la Pedofilia.

Específicamente, en este contexto hemos querido analizar como la prensa nacional italiana ha tratado tal fenómeno, subrayando el hecho de que la oportunidad de poder acercarnos a la observación y al estudio de la Pedofilia ha sido posible por la repercusión que representan estos actos en el ámbito jurídico, donde la mayoría de nosotros ha realizado pericias de oficio y de parte, evaluaciones a nivel penitenciario, terapias en víctimas, etc. Asimismo estamos frente a un "fenómeno natural en cuanto tales perversiones sexuales se dan en la realidad y es un fenómeno cultural porque a través del tiempo las sociedades han evaluado, calificado y sancionado de diferente manera el problema en cuestión".

En las innumerables disciplinas del saber científico existen algunas que por la especificidad y por los límites del fenómeno observado, con menor dificultad llegan a la construcción de adecuadas explicaciones, o mejor todavía, a la formulación de teorías específicas de los fenómenos de estudio. En otros campos, contrariamente, las ciencias humanas presentan a veces dificultades de observación y descripción al punto de hacer difícil la realización de un proceso de desarrollo del conocimiento y comprensión de los fenómenos, esta limitada dirección cognoscitiva es evidente por ejemplo, en las perversiones sexuales, dado que en este tipo de conductas aparece muy sutilmente la línea de demarcación entre lo ilícito y lo lícito, entre lo sano y lo anormal.

Afrontando el tema especifico de la Pedofilia, podemos observar que en este tipo de comportamiento el objeto de amor es referido a un niño o a una niña y que la relación amorosa, erótica y sexual entre adulto y niño viene socialmente vivido como una intrusión de aquel que sabe y puede más en la realidad (adulto), respecto a quién sabe y puede mucho menos (niño), en una relación de máxima subordinación sea física como también psicológica. Puede suceder también en otros casos que el pedófilo, (por algún problema de su personalidad), se encuentre en un nivel evolutivo al punto de permitir una relación mas adecuada con los niños antes que con adultos.

El análisis efectuado por nosotros en este trabajo ha tomado como base los datos recopilados del archivo de la Asociación Nacional Italiana de la prensa escrita (ANSA) en referencia a los delitos sexuales contra menores, en el periodo comprendido entre noviembre de 1987 a mayo de 1994, utilizando como palabra clave de entrada "Pedofilia". Este periodo comprende nuestra población general en cuanto antes del 87 la palabra clave "Pedofilia" no aparece en el archivo de la ANSA, tomándose como fuente cuatro diarios de mayor tiraje a nivel nacional, que a continuación detallamos:

 

CONSULTAS REALIZADAS EN LA HEMEROTECA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL CENTRAL DE ROMA

Il Corriere della Sera

Il Messaggero

La Repubblica

Il Tempo

1983 Julio-Setiembre

1986 Abril

1992 Octubre

1993 Agosto

1994 Diciembre

1983 Julio-Setiembre

1986 Abril

1992 Octubre

1993 Agosto

1994 Diciembre

1983 Julio- Setiembre

1986 Abril

1992 Octubre

1993 Agosto

1994 Diciembre

 

1983Julio-Setiembre

1986 Abril

1992 Octubre

1993 Agosto

1994 Diciembre

En este período de tiempo la ANSA refiere 93 personas detenidas por violencia carnal contra menores de edad comprendidos entre 9 y 14 años; en 4 de estos 93 casos la violencia carnal ha estado seguida del homicidio.

Las 93 personas detenidas en su totalidad fueron del sexo masculino, con una edad comprendida entre los 34 y 47 años.

Relativo a la zona de residencia se releva que el 75% de los arrestos sucedieron en el norte de Italia, el 10% en el centro, el 8% en el sur y el restante 7% son datos no accesibles.

En lo referente a la profesión emerge una evidente y marcada heterogeneidad, dado que se encuentran representadas numerosas actividades, que van de desocupados a obreros y profesionales.

Al interior de dicha población general hemos efectuado una primera selección relativa a casos de Pedofilia asociados al delito de homicidio dado que en los ejemplares se encontraban mayores datos informativos.

De tales noticias las que contenían mayor información eran relativas al caso de Luigi Chiatti sentenciado por los "delitos de Foligno", (ciudad al norte de Italia, año: 1993), abuso sexual y homicidio contra dos niños de 4 y de 6 años, se tomó en cuenta este caso por la resonancia que suscitó en toda la opinión pública italiana, por lo tanto afrontamos este caso analizando y evaluando el contenido y la forma de los titulares periodísticos de los diarios señalados líneas arriba.Este caso lo comparamos con otro de Pedofilia seguido de homicidio, relativo a Luigi Schiavo, Giuseppe la Rocca y Ciro Imperante, autores de violencia carnal contra dos niños de 7 y 10 años respectivamente, en la localidad de Ponticelli en el año 1983,.

Nuestro estudio se realizó con la finalidad de verificar como la prensa contribuye al conocimiento de la Pedofilia en sus aspectos más dramáticos.La evaluación también tiene que ver con los eventuales cambios a lo largo de 10 años en cuanto a la información periodística.La investigación se desarrolló en la Hemeroteca de la Biblioteca Central de Roma, habiéndonos organizado en tres fases distintas de lectura de los diarios mencionados:

1ra. Fase: Análisis de los titulares de los cuatro periódicos en referencia, respecto al día en que fueron hallados los cuerpos de las víctimas y a los dos días siguientes.

2da. Fase: Respecto al día en que fueron arrestados los supuestos autores del delito y los dos días siguientes.

3ra. Fase: El día de la sentencia en los Tribunales.

Por tanto, examinamos los micros films relativos a los días de las fases tomadas en consideración, diferenciando a la vez si el artículo aparecía en primera página o en el interior, el número de la página, asimismo se analizó el título, subtítulo y la nota correspondiente. Seguidamente extrapolamos los adjetivos usados por la prensa para analizar cómo era calificado el autor del delito.

De igual manera se consideró la opinión referente a los diagnósticos de los especialistas (Psicólogos, Psiquiatras y Criminólogos) sobre los autores de los delitos.

También se buscó que evidenciar las diferencias en cuanto a la ubicación de las noticias examinadas y la frecuencia de los adjetivos utilizados en los titulares tomados en consideración. En los delitos de Foligno la noticia apareció 27 veces en primeras páginas y 111 veces en páginas interiores. En los homicidios de Ponticelli 10 veces aparece la noticia en primera página y 26 veces en las interiores. Esta situación nos permite determinar que se prestó una mayor atención y cobertura periodística al caso de Foligno frente al de Ponticelli, que significa que se dio una mayor atención al problema, en un lapso de tiempo de 10 años de diferencia.

En las tablas que siguen se podrá observar las diversas definiciones que se utilizaron en referencia a los inculpados en los diversos titulares periodísticos, en el total de las fases consideradas por nosotros durante la presente investigación.

La situación que emerge en la primera fase referida al momento del descubrimiento de los cuerpos de las víctimas, (Gráfico 01) nos presenta que la definición más utilizada para los autores de los delitos de Foligno y Ponticelli fue el término "monstruo", en un 34% en el primer caso y "maniático" y "asesino" en el segundo caso; como se puede notar en la fase del impacto inmediato frente a este tipo de delitos, la prensa no cambia a lo largo de 10 años en la modalidad de expresar el "impacto emocional" provocado por el hecho, a través de definiciones que van desde las más específicas (brutal, maniático, asesino), a las más genéricas (monstruo), interpretando en la comunicación, el modo de sentir de la colectividad.

Gráfico 01: Denominaciones encontradas en los titulares de los periódicos en el momento del hallazgo de las víctimas

En la segunda fase, (Gráfico 2), en el momento de la detención de los pedófilos la definición más usada para el autor del delito de Foligno fue el nombre propio (42%) mientras que para los autores de los delitos de Ponticelli los términos "jóvenes" o "muchachos" fueron utilizados en un 33%. En esta situación parece prevalecer en la comunicación una actitud neutral, con una referencia directa a la persona, no resaltada a través de adjetivos descalificadores, debiéndose probablemente a que el hecho del reconocimiento de la relación objeto - sujeto (autor) aleja las vivencias perturbadoras.

Gráfico 02 : Denominaciones encontradas en los titulares de los periódicos en el momento de las detenciones

En la tercera y última fase (Gráfico 03), referido al momento de las sentencias en los juicios, se destaca nuevamente en los delitos de Foligno la mayor frecuencia de la definición del nombre propio del autor, mientras que en los delitos de Ponticelli reaparece el término de joven o muchacho (37.5%). Por tanto aquello que resulta en esta fase no parece alejarse de lo evidenciado en las fases precedentes.

Gráfico 03: Definiciones destacadas de los titulares, en el momento de las sentencias

En el gráfico 04 confrontamos los datos resultantes en las tablas precedentes, para un análisis general de las frecuencias referidas a las definiciones usadas en los encabezados de los periódicos considerados en la investigación.

En lo que respecta a los homicidios de Ponticelli para definir a los autores del delito el término más utilizado fue "joven" o "muchacho" (22%) mientras que en los homicidios de Foligno resultó el uso prevalente del nombre propio (27%).

El término "asesino" (14%) en los delitos de Ponticelli ocupa el segundo lugar de frecuencia mientras que en los delitos de Foligno aparece el adjetivo "monstruo" en un 24%.

El calificativo "maniático" resulta utilizado en un tercer lugar en los homicidios de Ponticelli (12%), mientras que para los homicidios de Foligno aparece el término "asesino" (14%).

En un cuarto lugar en orden de frecuencia para los delitos de Ponticelli el término brutal aparece en un 10%, mientras que para los delitos de Foligno se dio el término "joven" o "muchacho" en un 11%.

En consecuencia aquello que resulta en ambos casos es la misma frecuencia porcentual del adjetivo asesino (14%), de otro lado se presenta una clara diferencia entre la definición de "monstruo" que para el caso de Foligno está en 24%, mientras que para los delitos de Ponticelli aparece con 1.8% de frecuencia.

Gráfico 04: Frecuencia general de definiciones utilizadas

Finalmente no parecen encontrarse significativas modificaciones en el periodo comprendido de 10 años (época de ambos delitos), entre los adjetivos o apelativos encontrados en las definiciones periodísticas referidas a tales hechos.

En el análisis concluyente (gráfico 04), de las definiciones utilizadas más frecuentemente, parece resultar una actitud menos comprometida desde el punto de vista emocional, que se expresa a través del uso, en ambos casos del nombre propio para Foligno y "joven" o "muchacho" para Ponticelli.

La definición inmediatamente sucesiva a los hechos ("monstruo" para Foligno, "asesino" para Ponticelli, seguida de "asesino" para Foligno y "maniático" para Ponticelli), aparecen directamente correlacionadas al significado de la destrucción del objeto (homicidio) y escasamente significativos en relación al aspecto pedófilo, dejando abierto con los términos "monstruo" para Foligno y "maniático" para Ponticelli, una connotación más genérica y poco profundizada en relación al sujeto, no modificando como se ha dicho varias veces la relación de correspondencia entre la prensa y la colectividad, en relación a un lapso de 10 años.

Sin embargo , contrariamente parece haberse modificado el modo de definir determinados delitos y abusos sexuales contra menores por parte de la agencia ANSA y por tanto parcialmente de los órganos de información, de hecho hasta finales de 1987 no venía utilizada la palabra Pedofilia, y es solamente a partir de esta fecha, como hemos visto, que estuvo incluido el término Pedofilia en referencia a los delitos sexuales contra menores, dándose una connotación en consecuencia más científica y por tanto con menos hipocresía respecto a este tipo de comportamiento.

Interesante también aparece el análisis de las opiniones psiquiátricas- psicológicas relativas a los dos casos, una sola opinión psiquiátrica da un análisis sociológico al hecho, presentado en el momento del arresto de los imputados de los delitos de Ponticelli. Pero para el caso de Luiggi Chiatti, contrariamente encontramos 19 opiniones Psiquiátricas con diversos diagnósticos, desde sádico, pervertido, trastorno de personalidad, comportamiento esquizoide, sujeto esquizoide, sujeto esquizofrénico, pedófilo, homosexual no pedófilo, hasta asesino en serie.

CONCLUSIONES

Como resultado de la investigación realizada resultaron algunos aspectos que nos parecen útiles subrayar:

1.-Durante el período de 10 años (1984 - 1994), la prensa ha mostrado un incremento significativo respecto a la cobertura que presta a los delitos sexuales contra menores en general.

2.-No aparecen modificaciones, inclusive a través del tiempo entre la relación entre vivencia y realidad, en el sentido que se mantiene todavía un compromiso emotivo mayor hacia aquello que no se conoce respecto aquello que sí llega a conocerse. Dado que los adjetivos más descalificadores aparecen con fuerza, (monstruo, maniático, etc.) hasta que se identifica al agresor, luego se modifican sustancialmente los mismos, (joven, muchacho, nombre propio).

3.- La definición Pedofilia encuentra un mayor espacio en el lenguaje común actual respecto al pasado, pero contemporáneamente continúa en no encontrarse una precisa determinación científica, ni una clarificación en referencia a sus orígenes, (al margen de los enunciados del psicoanálisis que inclusive deberían revisarse), sobre las perversiones sexuales en general.

4.- En el espacio de tiempo que comprendió el estudio, se puede comprobar que la prensa aprendió a recurrir a la opinión de los expertos en salud mental, cuando se presentaron diversos casos de abuso sexual, especialmente cuando fueron seguidos de homicidio.

5.- La prensa que de hecho se presenta como portador de un pensamiento colectivo, a pesar del desarrollo y evolución de la sociedad, presenta los casos bajo una óptica sensacionalista y lucrativa, antes que tratarlo de manera técnica y constructiva, contribuyendo al incremento del temor y la desconfianza, antes que a la búsqueda de una explicación realista de la situación.