POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DEL ANÁLISIS DE CONTENIDO BASADO EN CRITERIOS-CBCA

JEIMI JOHANA BALLESTEROS CRUZ

El objetivo de este artículo es hacer una breve revisión sobre los resultados de recientes investigaciones concernientes al CBCA; si bien no pretende ni mucho menos ser exhaustivo, si busca plantear ciertas observaciones sobre la técnica que podrían tenerse en cuenta al continuar la investigación sobre ésta.

El Análisis de Contenido Basado en Criterios - CBCA hace parte de un procedimiento mucho más general denominado Evaluación de la Validez de las Declaraciones (Statement Validity Assesment- SVA) (Sporer, 1997; Ruby y Brigham, 1997). El SVA tiene tres partes fundamentales: a) Una entrevista forense semi-estandarizada b) el análisis de la trascripción de la entrevista a través de los criterios del CBCA y c) la Lista de Validez. Una vez realizados los tres procesos que conforman el SVA el investigador debe catalogar la declaración como: creíble, probablemente creíble, indeterminada, probablemente increíble e increíble (Bradford, 1994, Ruby y Brigham, 1997).

A pesar de pertenecer a una estructura mucho más amplia el CBCA ha sido estudiado en mayor medida que el resto de los componentes del SVA; posiblemente porque es considerado como el corazón principal de la técnica (Ruby y Brigham, 1997;

Strömwall, L. A., Bengtsson, L. Leander, L. y Grangah, P. A., 2004).

El CBCA consiste en 19 criterios los cuales son aplicados a la trascripción de la entrevista realizada en la primera fase del SVA. Si bien no se espera que la declaración válida deba tener todos los criterios, la mayor presencia de éstos indica mayor probabilidad de validez; la presencia de un criterio aumenta la credibilidad del testimonio pero su ausencia no indica necesariamente falsedad. Cada criterio es puntuado con 0= no presente, 1= presente y 2= fuertemente presente (Manzanero, 1997), aunque algunos autores solo puntúan ausencia - presencia.

El CBCA se fundamenta en la Hipótesis de Undeutsch la cual afirma: "las descripciones de eventos que realmente hayan sucedido difieren en contenido, calidad y expresión, de aquellos hechos que son fruto de la imaginación" (Garrido y Masip 2001, p. 43). Es decir, las declaraciones que están basadas en hechos que realmente se han experimentado son diferentes a aquellas que se basan en la imaginación.

De esta manera y basados en el aporte de distintos autores, como Arntzen, Trankell, Undeutsch y otros; Köhnken y Steller integran en 1989 en un único sistema los diversos criterios planteados (Sporer; 1997), así:

Tabla 1.Criterios de realidad para el Análisis de Contenido Basado en Criterios

Características generales

1. Estructura lógica.

2. Elaboración inestructurada.

3. Cantidad de detalles

Contenidos Específicos

4. Engranaje contextual.

5. Descripción de interacciones.

6. Reproducción de conversaciones.

7. Complicaciones inesperadas.

Peculiaridades del Contenido

8. Detalles inusuales.

9. Detalles superfluos.

10. Incomprensión de detalles relatados con precisión.

11. Asociaciones externas relacionadas.

12. Alusiones al estado mental subjetivo.

13. Atribuciones al estado mental del autor del delito.

Contenidos referentes a la motivación

14. Correcciones espontáneas.

15. Admisión de falta de memoria.

16. Plantear dudas sobre el propio testimonio.

17. Autodesaprobación.

18. Perdonar al autor del delito.

Elementos Específicos de la Ofensa

19. Detalles característicos de la ofensa.

Nota: Los criterios son tomados de la clasificación de Steller Y Köhnken (1989/94) tomado de Garrido y Masip 2001.

La primera categoría de criterios se refiere a la evaluación a nivel global de la declaración del niño, se valora la potencialidad informativa y coherencia de la declaración en conjunto. La segunda categoría evalúa partes concretas de la declaración, se hace énfasis en el aspecto cognitivo, pues se considera que un niño que invente una declaración no será capaz de incluir los contenidos que describen estos criterios como por ejemplo: reproducir una secuencia de acciones y reacciones de los participantes de un suceso o hacer una replica de las palabras por lo menos de uno de los interlocutores. La tercera categoría hace referencia a los detalles distintivos del evento. En la categoría anterior el análisis es de carácter cuantitativo mientras que en ésta la evaluación es cualitativa, ya que consiste en mirar si los detalles se apartan de lo esperado en una narración inventada de similar naturaleza. La cuarta categoría recoge los indicadores respecto a la motivación del niño para hacer la declaración. En este grupo de criterios el énfasis se hace en aquellos detalles que se espera no aparezcan si la declaración es falsa, y que a primera vista parecen desmeritar el testimonio; por lo que se asume que una persona que pretenda inculpar a otra falsamente se cuidará de no cometerlos (Garrido y Masip, 2001). La quinta categoría está compuesta por un único criterio el cual indaga por detalles generalmente conocidos por los profesionales en esta área y que se suponen improbables de aparecer en declaraciones de niños que no hayan pasado realmente por una experiencia de abuso. Estos elementos contradicen las creencias que las personas suelen tener sobre el abuso (Cantón y Cortés, 2000).

Características de los Estudios

Los estudios realizados sobre el CBCA han sido básicamente de dos tipos: Estudios de campo y estudios de laboratorio; ambos acercamientos con sus respectivas posibilidades y limitaciones. Los estudios de campo, por su parte, tienen la ventaja de tratar con casos reales por lo que la validez externa está garantizada, sin embargo los criterios utilizados para determinar la veracidad de la declaración son seriamente cuestionados (Vrij, 2005); por otro lado, la mayor ventaja que presentan los estudios de laboratorio es precisamente el establecimiento de la veracidad de las declaraciones la cual es fácilmente reproducida por medio de los arreglos experimentales; sin embargo carecen de la validez ecológica de los estudios de campo (Ruby y. Brigham, 1997; Vrij, 2005).

En cuanto a los criterios utilizados por los estudios de campo para determinar la veracidad de las declaraciones de abuso se encuentran: a) el rechazo de la acusación de abuso por parte del juez, b) la confesión del agresor, c) exámenes físicos y d) resultados del polígrafo (Ruby y Brigham, 1997; Vrij, 2005). En algunos casos, como por ejemplo la decisión final del juez o la confesión del agresor, el criterio puede ser circular ya que la decisión del juez puede llegar a ser el resultado de la precisión de la declaración dada, o la confesión del acusado puede ser el resultado de una acusación falsa lo suficientemente convincente que conlleve a que el acusado se declare culpable con el fin de obtener beneficios legales. Por su parte, los otros dos criterios no son totalmente concluyentes acerca de la veracidad de la declaración, en cuanto al polígrafo existen serios cuestionamientos a su precisión y en el caso de los exámenes físicos, no todos los abusos dejan evidencia por lo que si bien un examen físico positivo puede confirmar un presunto abuso, el resultado negativo no descarta totalmente su existencia.

Por otro lado, dentro de los paradigmas experimentales que se han utilizado para la evaluación de la credibilidad se encuentran: participar en un evento o presenciarlo y posteriormente mentir o decir la verdad sobre este, ver un video y contar una historia verdadera o ficticia sobre un evento previamente experimentado (Vrij, 2005). Para solventar la desventaja mencionada, es decir, la escasa validez externa de sus resultados, algunos investigadores han intentado que sus experimentos sean lo más cercanas posible a una experiencia de abuso; así las caracterización que Steller (1989, citado por Vrij, 2004) hace del abuso es una buena base para este intento; este autor menciona tres características fundamentales del abuso sexual: a) involucramiento personal, b) tono emocional negativo del evento y c) perdida de control sobre la situación. Sin embargo, si bien el primer elemento parece ser fácilmente simulable, los otros dos son mucho más difíciles por las restricciones éticas.

Es notable que los estudios de campo son los más escasos dentro de la investigación, esto debido a las dificultades anteriormente mencionadas en relación con el establecimiento de la veracidad. En uno de los dos estudios de campo revisados se halló que el único criterio externo utilizado fue el examen físico encontrándose total contradicción entre este criterio y la apreciación dada por los evaluadores acerca de la veracidad de la declaración (Tapias, Aguirre, Moncada y Torres, 2001). El examen físico es hasta cierto punto un buen criterio externo ya que es independiente de la declaración que se da, no obstante, ha sido demostrado que no es válido para corroborar abuso sexual debido a la carencia de evidencia física que en la mayoría de los casos el abuso presenta (Masip, 2001). Asimismo, en otros estudios se ha empleado el rechazo de la acusación de abuso por parte del juez, la confesión del agresor o el examen del polígrafo como criterios externos de veracidad de las declaraciones; como se dijo con anterioridad cada criterio por si sólo deja una serie de dudas sobre su efectividad para tal fin.

Por su parte los estudios de laboratorio, parecen haber resuelto de manera conveniente la dificultad sobre la veracidad a través de los diferentes arreglos experimentales que han utilizado. Por medio de los diseños experimentales, los investigadores pueden estar seguros de que individuos han experimentado un evento determinado y quienes no (pe. Akehurst, Köhnken, y Höfer,2001), equiparando de esta manera las condiciones de veracidad y mentira; pero a diferencia de los estudios de campo, no garantizan que todos los aspectos que se encuentran alrededor de la problemática del abuso sean tomados en cuenta. En este sentido, como solución a la carencia de validez externa se ha propuesto la utilización de las caracterización sobre el abuso dada por Steller (1989 citado por Vrij, 2004), sin embargo, muy pocos estudios de laboratorio han logrado reproducirlas totalmente.

Dentro de los estudios de laboratorio revisados se encuentra que el "involucramiento personal" una de las características propuestas por Steller (1989 citado por Vrij, 2004) es una de las que con mayor facilidad logran ser reproducidas en todos los experimentos, es decir, se utilizan diseños donde el niño o adulto debe interactuar personalmente con terceros (p.e Granhag y cols.2006). Otros estudios en lugar de utilizar involucramiento personal se valen de videos (p.e. Akehurst y cols. 2001, Akehurst, Bull, Vrij y Köhnken, 2004), no obstante, esta condición es menos extensible a una situación de abuso y talvez sería mucho mas recomendable para declaraciones de testigos que de victimas; aún en el caso de ser utilizados para simular la vivencia de testigos, la observación de un video carece de muchas condiciones de las que se podrían presentar cuando se es testigo de un evento particular; por ejemplo, generalmente los testigos no están preparados ni avisados para tener toda su atención puesta en el evento que observarán, el suceso posiblemente suceda de imprevisto y sólo logre llamar su atención después de cierto tiempo por lo cual alguna información puede no ser registrada. Otras diferencias en la percepción del evento en vivo y a través del video, son las dificultades de percepción que pueden derivarse de un sentido particular (vista) y el impacto emocional de evento en vivo.

Observar un video, como se muestra en algunos estudios (Akehurst y cols. 2001), no ha podido ser claramente distinguible de la creación del evento a través de la imaginación, por lo que no sería una situación que reproduce la condición de verdad y talvez deba ser eliminada de los experimentos que pretendan evaluar credibilidad en declaraciones especialmente sobre abuso sexual.

De otra parte, las condiciones "tono emocional negativo" y "perdida de control" aparecen mas raramente en los estudios revisados, pues su simulación implica aún mas complejidad que el involucramiento personal; además tienen una seria restricción a nivel ético (Vrij, 2005); no obstante, es de rescatar el trabajo de Erdman, Volbert y Bohm (2004) en el que los eventos con dichas características fueron extraídos de la propia experiencia de los niños, de tal manera que no fue necesario producir ningún tipo de malestar emocional a parte del producido posiblemente por el recuerdo y por la repetición de las entrevistas.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta al considerar los diferentes estudios de laboratorio, es la exclusión de ciertos criterios dentro de las investigaciones; este aspecto es de importancia en la mediada que al ser menos estudiados hay menor confianza en los resultados que han arrojado. Los criterios son excluidos entre otras razones porque la naturaleza del evento en cuestión no permite su evaluación, igualmente, en muchas ocasiones la exclusión se hace posterior al análisis estadístico debido a que los criterios no se presenta o lo hacen en muy bajas proporciones (pe. Stromwall y cols. 2006).

Así, se encuentra que los criterios que con más frecuencia se suelen excluir son en su orden: elementos específicos de la ofensa (19), perdonar al autor del delito (18), autodesaprobación (17), incomprensión de detalles narrados con precisión (10) y asociaciones externas relacionadas (11) (Garrido y Masip, 2001; Vrij, 2005). Dichos criterios son a su vez los que aparentemente - por la definición misma del criterio- se relacionan en mayor medida con un evento de abuso sexual. Debe anotarse que en los estudios de campo analizados donde son considerados, por lo menos en el caso de los criterios 10 y 17 su poder de discriminación entre una narración real y una falsa no es determinante. Por su parte, los criterios 11 y 18 tendrían un poder discriminativo mucho más claro y por lo tanto su exclusión dentro de un estudio presentaría mayor incidencia en el poder discriminativo de la técnica.

Autores como Vrij (2005) señalan que los criterios motivacionales son los que menos apoyo empírico reciben, sin embargo, otros criterios como complicaciones inesperadas y alusiones al estado mental del autor; que no hacen parte de esta categoría, tienen un nivel de discriminación similar o menor al de los criterios motivacionales. Aún así, debe reconocerse las críticas que este conjunto de criterios ha recibido por otros autores, quienes cuestionan que la falta de confianza de un testigo en su propia narración sea un indicador de credibilidad y además que estos criterios se deriven del concepto de memoria implicado en la hipótesis propuesta por Undeutsch (Raskin y Esplin, 1991b citado por Vrij 2005, Craig, Scheibe, Raskin, Kircher y Dodd, 1999).

Hallazgos y Recomendaciones

Discriminación Individual de los Criterios

Inicialmente debe aclararse que no todos los estudios tienen como objetivo determinar el poder discriminativo de los criterios a nivel individual, y aunque la discriminación global no es una suma de los 19 criterios, no está exenta de los efectos de cada criterio individualmente por lo que su estudio es relevante.

Los resultados en cuanto al desempeño de los criterios a nivel individual son los mas disímiles, encontrándose en algunas oportunidades contradicciones en cuanto al nivel de discriminación de éstos y por lo tanto su valor dentro de la técnica. Dentro de los estudios revisados para este trabajo los criterios cantidad de detalles (3) y estructura lógica (1) son unos de los criterios que con mayor frecuencia discrimina significativamente entre declaraciones falsas y verdaderas (ver tabla 3), coincidiendo en cierta medida con lo encontrado por otros autores. Por ejemplo, en Garrido y Masip (2001), quienes hacen una revisión de los estudios desde 1982 a 1999 sobre los tres componentes del SVA, se encuentra que los criterios con un mayor poder discriminativo son: cantidad de detalles (3), engranaje contextual (4), reproducción de conversaciones (6) y elaboración inestructurada (2); igualmente Vrij (2005) halla estos mismos criterios como los mas discriminativos.

En cuanto a los criterios con menor poder de discriminación existe un amplio rango. En Garrido y Masip (2001), los criterios admisión de falta de memoria (15), correcciones espontáneas (14) y detalles superfluos (9) combinan su poco poder discriminativo con una baja fiabilidad interjueces y/o fiabilidad temporal, por lo que según estos autores sería adecuado eliminarlos. Igualmente, autodesaprobación (17), incomprensión de detalles narrados con precisión (10) y dudar del propio testimonio (16) también presentan un pobre poder de discriminación entre declaraciones falsas y verdaderas (Vrij, 2005).

Por su parte los criterios reproducción de conversaciones y dudar del propio testimonio aparecen en los trabajos revisados, como buenos discriminadores de las dos condiciones, falsedad-veracidad. Hallazgos de este tipo también han sido reportados por Garrido y Masip (2001) quienes encuentran que cuatro criterios del CBCA a pesar de discriminar positivamente en la gran mayoría de los estudios en algunos aparecen discriminando en sentido contrario al hipotetizado, es decir, se encuentran con más frecuencia en declaraciones falsas.

Discriminación Global

Respecto a la capacidad discriminación entre declaraciones verdaderas y falsas a nivel global, se ha encontrado que ésta es mucho mejor que la que tienen cada criterio de forma individual, no obstante, existe un amplio rango de precisión global de la técnica, oscilando éste entre la discriminación al azar y 100% de precisión (Garrido y Masip; 2001). Vrij (2005) también encontró que en 12 estudios que examinaron la precisión a nivel global del CBCA, efectivamente los testigos veraces reciben un puntaje global más alto que los no veraces. En los estudios revisados, dos trabajos reportan que el CBCA no discrimina mas allá del azar, lo cual puede deberse a condiciones específicas del diseño; en estos dos estudios (Strömwall y cols. 2004 y Granhag y cols. 2006) se investigó los efectos de la repetición tanto del evento como de su recuerdo en los puntajes del CBCA, lo cual indica que la repetición afecta negativamente el CBCA haciendo que su discriminación a nivel global disminuya, de la misma forma, López y Zaldívar (2002) encuentran que los criterios CBCA aumentan por el efecto de la repetición aún en testigos no involucrados personalmente.

Una variable importante al determinar la precisión global es la forma como esta se establece, en la mayoría de los estudios en los cuales se ha explorado la precisión global del CBCA, se ha hecho a través del análisis discriminante y de la concordancia de la clasificación con el valor de verdad de las declaraciones, en menor medida se han utilizado las reglas de decisión (Vrij, 2005). En el análisis discriminante típicamente se ha utilizado el valor de verdad como variable de agrupación versus el concepto del evaluador de la declaración, recientemente los investigadores han optado por tomar como variable de agrupación la cantidad de criterios en una declaración versus su valor de verdad (López y Zaldivar; 2002), este parece ser un procedimiento mas óptimo para determinar la precisión de la técnica, pues permite comparar la precisión de los criterios independientemente de lo que los evaluadores hallan puntuado finalmente.

Entrenamiento de los Evaluadores

En cuanto al efecto del entrenamiento éste es aún impredecible, en algunos casos se ha encontrado que los jueces entrenados son mejores que personas sin entrenamiento, aunque también existen otros en los que no se encuentra ningún efecto del entrenamiento o donde este empeora el desempeño (Vrij, 2005, Akehurst y cols., 2004). Una cuestión a tener en cuenta en este punto es la calidad del entrenamiento antes que su duración, como lo señala Garrido y Masip (2001) al mencionar trabajos como los de Joffe (1993), Brodie (1993) y Tye (en prensa, citado por Garrido y Masip , 2001) en los que si bien el entrenamiento fue amplio no se utilizaron los criterios en la calificación. Además, también es importante saber como el conocimiento de otras "estrategias" para la detección del engaño pueden influir la correcta aplicación de los criterios como se puede observar en el estudio de Akehurst y cols., (2004) en el que el entrenamiento en diferentes grupos de personas presenta unos resultados totalmente distintos, lo cual se relaciona con su conocimiento de otros tipo de estrategias de evaluación, así como del conocimiento sobre el desarrollo infantil.

Edad y Otras Diferencias Individuales

Además de ser afectada por la veracidad, la credibilidad del testimonio, puede ser influida por otros factores; se ha establecido claramente que la edad influye en la presencia de ciertos criterios, una razón de esto pueden ser la pocas habilidades lingüísticas de los mas pequeños (Garrido y Masip; 2001), igual que las habilidades narrativas y de memoria no desarrolladas totalmente. Así, es de esperarse la falta de algunos criterios en ciertos grupos de edad, por ejemplo, niños entre los 4 y 7 años de edad difícilmente presentan en sus declaraciones criterios tales como descripción de interacciones, atribuciones al estado mental del perpetrador, admisión de falta de memoria y autodesaprobación, esto debido entre otras cosas a sus habilidades metacognitivas y de metamemoria. Igualmente en los niños de 7 a 8 años de edad se encuentran menos presentes los criterios: estructura lógica, cantidad de detalles, atribución al estado mental del perpetrador y correcciones espontáneas que en los niños de 13 y 14 años (Vrij, 2005). Buck, A., Warren, A., Betman, S., y Brigham, J.(2002), subrayan la necesidad de determinar criterios de decisión claros frente al efecto de la edad en los resultados del CBCA, plantean tres posibilidades:1) hacer una concesión para la edad cuando se examina un criterio específico, 2) determinar un umbral diferente de puntuación total para los niños menores frente a los de mayor edad, 3) comparar la declaración del niño y el puntaje del CBCA sólo con declaraciones de niños de la misma edad. Teniendo en cuenta los resultados de los estudios sobre este aspecto una opción para el manejo del efecto de la edad, es establecer de una manera mas rigurosa cuales son los criterios que se ven afectados directamente por ésta, ya que estos difieren de un estudio a otro, para determinarlo se puede conservar la idea propuesta por Buck y cols.(2002) en la que al evaluar las declaraciones se desconozca la edad para que se conserve su efecto aislado; esto debería ir unido a una clara definición de las exigencias por criterio para cada grupo de edad, es decir, es necesario inicialmente establecer cuales son los criterios que aparecen de manera sistemática en declaraciones verdaderas en determinados grupos de edad y cuales no. Lo anterior se inscribe en una perspectiva de desarrollo que está mucho más acorde con la evaluación de niños de corta edad. Algunos criterios que han presentado un patrón de aumento progresivo en relación con la edad, según los resultados de Buck y cols. (2002) son estructura lógica, producción inestructurada, cantidad de detalles y detalles característicos de la ofensa.

Algunos investigadores han aplicado con aparente éxito esta técnica a declaraciones de adultos. Por ejemplo Parker y Brown (2000, citados por Vrij, 2005) en un estudio de campo evaluaron la veracidad de las declaraciones sobre violación en adultos y encontraron diferencias en los criterios del CBCA en la dirección esperada. Otros estudios realizados también presentan tal tendencia en los resultados (Colwell, 2002, Hofer, 1996, Porter y Yuille, 1996, citados por Vrij, 2005). Además, es esperable que si las habilidades lingüísticas y de memoria influyen en el desempeño de la técnica, al estar dichas habilidades mejor desarrolladas en los adultos la técnica obtenga mayor precisión; por ejemplo, en Akehurst y cols. (2001) la precisión del CBCA al diferenciar por la edad fue en los niños del 71.4% y en los adultos del 90.3%.

Además de la edad, otras diferencias individuales parecer influir el CBCA, la propensión a la fantasía es una de las características que se plantea posiblemente afecten su puntuación, igualmente, desde otros trabajos como el de Vrij, (2004) se recomienda tener en cuenta las habilidades sociales de los niños y su nivel de ansiedad. Asimismo, el CBCA parece ser afectado por las habilidades lingüísticas de los testigos, así como por su autoconciencia pública, es decir, aquellos quienes tienen la conciencia para determinar cuando son el centro de la atención y como controlar su conducta para evitar la detección de la mentira (Masip y cols. 2005)

Reglas de decisión

Una seria objeción hecha al CBCA radica en la tendencia a considerar narraciones falsas como verdaderas, es decir, el sesgo de la técnica hacia la veracidad de las narraciones o falsos positivos (Ruby y Brighan, 1997; Garrido y Masip; 2001). De esta manera, el CBCA no puede considerarse una técnica objetiva ya que sus puntuaciones dependen de la interpretación personal del evaluador (Vrij, 2005). Relacionado con lo anterior, se ha señalado la ausencia de reglas formales de decisión, es decir, la carencia de criterios fijos que permitan decidir sobre la veracidad de una declaración mas allá de la interpretación subjetiva; al respecto algunos autores han propuesto ciertas reglas las cuales sin embargo no han sido acogidas por la comunidad en general y aún carecen de mayor investigación sobre su efectividad. Por ejemplo, Yuille (citado por Garrido y Masip, 2001) indica que la presencia de los 5 primeros criterios y dos más cualesquiera son indicadores fiables de la validez de la declaración, logrando identificar correctamente el 90% de historias verdaderas y 74% de las falsas. Por su parte, Raskin y Esplin (1991 citados por Garrido y Masip, 2001) consideran que la presencia de los dos criterios, estructura lógica y cantidad de detalles son condición indispensable para considerar un testimonio válido. De cualquier modo, las reglas de decisión deben estar basadas en la efectividad de los criterios en las que se fundan, por lo que una posibilidad sería exigir como mínimo la presencia de aquellos criterios que se hacen mas presentes en las declaraciones verdaderas y que han demostrado su efectividad al discriminarlas. Además dicha regla debe contemplar lo anteriormente mencionado en relación con la edad.

Aplicación del CBCA a otros delitos

Respecto a la aplicación del CBCA a otros delitos distintos al abuso sexual, para el cual en un principio fue creado, las opiniones están divididas, Algunos autores (Honts, 1994; Horowitz, 1997 citados por Vrij, 2004) defienden su uso exclusivo para el abuso sexual. Manzanero (1997) da tres razones por las que no se podría realizar tal extensión: a) las conductas y respuestas psicológicas asociadas al abuso sexual tanto de los agresores como de las víctimas han sido ampliamente estudiadas y se conocen en profundidad; b) el conocimiento de los elementos característicos de los abusos sexuales no son de dominio público, como sí pueden serlo los elementos característicos de otros delitos, y su conocimiento por parte de una persona, adulto o menor, solo es probable mediante la experiencia; y c) los conocimientos de los niños sobre la conducta sexual normal es bastante incompleta y distorsionada, un amplio conocimiento sólo puede deberse a la experiencia y en este caso el relato de un menor sobre una relación sexual vivida tendrá esas mismas distorsiones, mientras que el uso de terminología e interpretaciones propias de adultos sólo podría provenir de la sugerencia de mayores.

Los defensores de la aplicación del CBCA a otro tipo de delitos han argumentado que la hipótesis de Undeutsch no se restringe a una población específica ni a un delito determinado, por lo que podría extenderse a otros contextos (Ruby y Brigham, 1997). En cuanto a los argumentos de Manzanero se puede anotar que si bien es cierto que el abuso sexual presenta ciertas características que facilitan la aplicación de instrumentos como el CBCA éstas no son excluyentes de otros tipos de delitos. Igualmente, ciertos criterios del CBCA no son exclusivos de un evento de abuso por lo que podrían ser factores a evaluar en declaraciones sobre otro tipo de eventos, así, criterios como estructura lógica, elaboración inestructurada, cantidad de detalles, descripción de interacciones, alusiones al estado mental individual, admitir falta de memoria; por nombrar algunos, no están supeditados a una narración de abuso; no obstante el CBCA se ha aplicado en la gran mayoría de casos a delitos de tipo sexual por lo que su aplicación a otros delitos es un aspecto aún por explorar.

Conclusion

Los distintos resultados de las recientes investigaciones permiten hacer varias observaciones y recomendaciones sobre el SVA en general y el CBCA en particular, algunas de las cuales ya se han expuesto a lo largo del texto y si bien se podría ahondar sobre cada una de ellas, no se pretenden agotar dicho análisis en este artículo; por lo cual es tarea de los investigadores del campo de la Psicología Jurídica profundizar sobretodo de manera empírica muchos de los temas que quedan inconclusos.

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