EL TRATAMIENTO PSICOLÓGICO EN INSTITUCIONES CERRADAS
ADRIANA METERNICHT
ANALIA TARITOLAY
SERVICIO PENITENCIARIO
PROVINCIAL DE SALTA
ARGENTINA
Creo que todo principiante en el mal, si tiene un poco de inteligencia debe pasar por momentos atroces...todos ellos saben perfectamente que la felicidad les está negada; pero como bestias encadenadas, se revuelven contra esa fatalidad: quieren ser felices y como el bien les ha cerrado las puertas, piensan monstruosidades que los llenan de remordimientos, de mas necesidades de cometer delitos para ahogar el grito de sus conciencias malditas.
Roberto Arlt
El presente trabajo resume la experiencia de Tratamiento Psicológico a internos penados, alojados en la Unidad Carcelaria Nro. 1 del S.P.P.S. que se inició en abril de 2005 asignándose, en aquel entonces, una profesional para dicha labor. Hoy son dos las profesionales asignadas lo que posibilita no sólo el abordaje terapéutico sino también las entrevistas de orientación, como forma de acompañamiento, durante el cumplimiento del Régimen Progresivo de la Pena.
En el transcurso de estos años paulatinamente se está produciendo el afianzamiento del rol del psicólogo en un lugar que resultaba extraño a la institución carcelaria. El tratamiento psicoterapéutico, donde la palabra adquiere sentido, donde se exploran historias y se comprenden acciones era, en el ámbito de la seguridad, del control y de la vigilancia, impensado.
A pesar de que lo escrito no condice con la realidad, nos apropiamos de lo escrito para crear el espacio terapéutico y propiciar su conocimiento y valoración. La Ley Penitenciaria Nacional 24660, en el Art. 1° establece en el segundo párrafo: El régimen penitenciario deberá utilizar, de acuerdo con las circunstancias de cada caso todos los medios de tratamiento interdisciplinarios que resulten apropiados para la finalidad enunciada. (...que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad.)
Así el trabajo, el estudio, el tratamiento psicológico, el tratamiento por adicciones, las actividades culturales y religiosas son hoy fundamentales en el tiempo de condena y no sólo pueden conducir a la recuperación de la libertad, sino al desarrollo de distintas áreas de la persona.
En un primer trabajo, elaborado en junio de 2006, se consignaron como ORIGEN DE LA DEMANDA tres tipos:
Por Oficio del Juzgado de Ejecución de Sentencias, quien ordena dicho tratamiento por indicación de los profesionales que efectuaron Estudios Criminólogos respondiendo a los Artículos 3 y 13 o 27 de la Ley Penitenciaria Nacional 24660.
Por Oficio del Juzgado de Ejecución de Sentencias, que deniega un Beneficio (Régimen de Semilibertad, Periodo Condicional, alojamiento en Régimen Abierto) y lo ordena.
Por demanda espontánea mediante nota.
Si bien los tipos a) y b) se mantienen, el tipo c) se incrementó considerablemente dando cuenta del conocimiento y valoración, por parte del interno y del personal de seguridad que en algunas oportunidades sugiere la consulta, de un espacio de orientación y guía al que llega motivado y no ordenado.
Sin embargo, cualquiera sea la forma que el interno arribe a la consulta, inicia un proceso tendiente al desplazamiento desde el lugar de "delincuente" al de persona.
En un trabajo retrospectivo se establecen causas y motivaciones que derivaron en el paso al acto o la comisión del delito. Luego, en muchos casos, se le develan sus recursos, habilidades y posibilidades y puede expresar aspiraciones y proyectarse.
En este proceso, que consideramos de autodescubrimiento o de autoconocimiento, empieza a construir o re-construir su autoestima y puede emplear otros recursos de afrontamiento a la asignación de delincuente, considerando alternativas diferentes y organizando y planificando el proceso de reinserción, que puede conservar hasta agotar la pena y recuperar la libertad.
Aquí surgen los primeros obstáculos relacionados con aspectos familiares, laborales y sociales y algunos interrogantes ¿dónde se reinserta?, ¿estos ámbitos son facilitadores y propicios o no para el proceso?, ¿cómo contribuimos desde el tratamiento psicológico a dicho proceso?.
En el primer aspecto, familiar, y relacionado con el tipo de delito es característico en esta población de internos que se conserven vínculos con referentes que resultaron víctimas de delitos contra la integridad sexual o con referentes cuyas actitudes permisivas contribuyeron a "carreras delictivas" desde la niñez y la adolescencia (robo).
En los casos de delitos contra la Integridad Sexual, en quienes tienen orden judicial de exclusión de hogar, uno de los ejes del tratamiento es la elaboración de los sentimientos de pérdida de los vínculos a través de la confrontación con dicho delito, con los mecanismos defensivos predominantes (negación, justificación, minimización) y con las distorsiones cognitivas. Estas en general se relacionan con el rol en el grupo familiar, donde está naturalizado el lugar de poder desde el sostén económico. Cabe consignar que el mayor porcentaje de agresores son de origen rural y que se pudo establecer como naturaleza del delito la explotación / dominación hacia el otro (víctima) o la falta de inhibición ante un factor precipitante determinado.
Cuando no existe orden de exclusión se efectúan entrevistas con la pareja, la que aporta datos respecto al tipo de vínculo, que contribuyen a orientar el tratamiento.
Para establecer la evolución y la inclusión del interno en el proceso de reinserción siempre serán prioritarias la seguridad de la víctima y la orientación al grupo familiar.
En el caso de internos cuyo tipo de delito es el robo, en general la población adolescente y joven de la Institución, aparece en la mayoría de los casos la madre como principal referente. La estructura y dinámica familiar también es común: monoparental o ensamblada, numerosa, con necesidades de toda índole, con escasas o nulas posibilidades de movilidad social, con bajo nivel educativo, con asunción de roles adultos a edad temprana (trabajo no calificado, conformación de pareja y familia), con vínculos disfuncionales.
Es importante la orientación que se brinda a la referente, la información precisa sobre el proceso terapéutico que transita el interno y los modos de contribuir en el proceso de reinserción.
Otro aspecto, el laboral, es considerado durante el cumplimiento de la pena como parte del tratamiento y complementario al terapéutico. La inclusión del interno en los Talleres de la Institución permite el aprendizaje o el afianzamiento de un oficio. En el espacio terapéutico se ubica al trabajo como el lugar donde vivenciará la utilidad social, la autoestima, el establecimiento de vínculos y de relaciones humanas diferentes. Con el trabajo podrá adquirir nuevos recursos personales (habilidades, capacidades, sentido de competencia social) que le permitirán contar con nuevas y mejores opciones con las que modificar su ambiente.
Al momento de iniciar el proceso de reinserción, surgen las dificultades para la consecución de un empleo según lo establecido en el Art. 23 de la Ley Penitenciaria Nacional 24660. Sin embargo, actualmente rige un Convenio con la Municipalidad de la provincia que posibilita que los internos cuenten con un trabajo y se instala como alternativa válida para el proceso de reinserción.
Otro aspecto, el social, lleva a reflexionar sobre las características de la población alojada en el S.P.P.S. advirtiéndose que integran franjas de vulnerabilidad, excluidas de toda posibilidad. Sosteniendo, en la Institución, espacios que habilitan desde lo laboral, desde lo educativo, desde el autoconocimiento y la autovaloración operamos como facilitadores para que construyan o re-construyan el espacio social que como sujetos de derecho les corresponde, en una proyección que inician intramuros y se afianzará en libertad.
Queda como último aspecto el educativo que no es considerado como obstáculo por cuanto los internos que presentaron motivación para incluirse en los distintos niveles (EGB, Polimodal, Terciario, Universitario) lo efectivizaron oportunamente y lo transitan de manera óptima.
Hasta aquí la práctica del tratamiento psicológico, en una institución cerrada, dejó de ser un desafío para convertirse en un espacio en proceso de construcción sobre bases sólidas.
Quedan muchas experiencias para trasmitir, para mejorar, para revisar que fortalecerán el "...nuevo paradigma penitenciario basado en el trato, la atención, proyecto de vida y el sistema de oportunidades a las personas privadas de la libertad..." (Daniel Acosta Muñoz) para que se abran las puertas y vivan en libertad.