ENSAYO SOBRE CRITERIOS DE SIMULACIÓN DE PSICOPATOLOGÍAS PARA ARGUMENTAR INIMPUTABILIDAD EN PROCESOS JUDICIALES

Angela Tapias

Diana Patricia Bello

Jeymy Leandra Gonzalez

Vanessa Jeanine Vesga

Son pocos los estudios nacionales referidos a la simulación de psicopatologìas en procesos judiciales, por ello la importancia de aprender de la experiencia internacional en la práctica del peritaje, en especial para el Instituto Nacional designado para la elaboración de este tipo de valoraciones. Esta revisión teórica recoge los criterios para diagnosticar simulación de psicopatologías en el medio forense cuando es usada para argumentar inimputabilidad en procesos judiciales. También se incluye la metodología para la evaluación psicológica de la simulación y el uso de pruebas psicológicas y exámenes paraclínicos. Los hallazgos más importantes son los 19 signos generales que indican la presencia de la simulación de psicopatologías, como criterios básicos para el peritaje agrupados en tres categorías: comportamiento durante la evaluación forense, características de los síntomas simulados y aspectos del historial clínico y judicial. Con base en estos signos se sugiere generar un protocolo de evaluación para todos los casos en que se sospeche de simulación. Adicionalmente se sugiere a los peritos colombianos, que siempre que evalúen simulación usen pruebas psicológicas y exámenes paraclínicos, como herramientas fundamentales de la valoración Estos instrumentos de medición además requieren ser validados para población colombiana, por lo cual se plantea la necesidad de desarrollar toda una línea de investigación y también desarrollar conocimiento sobre las características de simulación específicas para algunas enfermedades mentales en especial aquellas que pueden ser más frecuentemente simuladas. Sería de gran utilidad que el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses Nacional levantara estadísticas específicas de la prevalencia e incidencia de simulación en Colombia, para conocer la realidad de ésta problemática. Se vio además la importancia de incluir éste tema en la especialidad de psiquiatría forense y crear un postgrado en psicología forense en Colombia que también lo contemple.

Palabras clave: simulación, psicopatología, psicología forense, peritaje, inimputabilidad.

 

El término forense proviene del latín forum y tiene sus orígenes en el foro de la Roma Clásica. Son muchas las disciplinas que hoy en día buscan enriquecer los sistemas judiciales. Una de ellas y en la que este artículo se centra es la Psicología Forense que comprende un área específica de la aplicación de la Psicología Jurídica, cuya tarea fundamental es el peritaje psicológico y es dentro de esta área que se presenta el problema de la simulación de psicopatologías. (Clemente, 1995)

De acuerdo a lo informado por profesionales del Instituto Nacional de Medicina Legal; en nuestro país han transcurrido 20 años de trabajo en peritaje, sin embargo, por reporte verbal del Dr. Jorge González, del Centro Nacional de Referencia, se sabe que no se cuenta con estadísticas sobre simulación y las fuentes bibliográficas nacionales sobre el tema son precarias. Esta deficiencia nacional puede suplirse porque en el medio forense internacional si se han realizado investigaciones que describen los casos en los que se usan evaluaciones en las que psicólogos y otros profesionales de la salud mental, están frecuentemente involucrados en la realización de éstas, para ser usadas en procedimientos legales, tanto civiles como penales (Borumm y Grisso, 1995)

A continuación se presentarán los conceptos de simulación, cuya característica principal es el acto de fingir algo que no existe y la inimputabilidad, que es un concepto legal que se aplica a los casos en los que el acusado no puede responsabilizarse de sus actos, por diferentes razones. Estos conceptos serán ahondados en los siguientes párrafos.

Simulación de enfermedad mental

La simulación según Marco, Marti y Bartran (1990) es un tipo de conducta humana tan antigua como la humanidad. Tanto datos históricos como textos sagrados (La Biblia y las historias de Grecia, Roma y la Edad Media), nos muestran que la simulación existió en todas las épocas y en todas las civilizaciones.

Uno de los primeros escritos fue el de Galeno con el primer tratado sobre enfermedades simuladas, lo que le dio gran fama en Roma (González, 1991). Sin embargo, como dice Bonnet (1984), citado Marco y col. (1990) parece que fue Juan Bautista Silvaticus quien en 1595 publicó la primera obra sobre la simulación de la locura, titulada "De lis qui Morbum Simulant Reprehendis liber". Y quizá sea Ambrosio A. Tardieu con la publicación en 1872 de su "Estudio Médico-Legal sobre la locura" el primer autor que profundiza el tema de la simulación de enfermedad mental, hasta tal punto que la obra de Tardieu no ha sido refutada por autores posteriores, que se han limitado a perfeccionarla y complementarla, manteniendo sus criterios claves, aún hoy, con plena vigencia.

Hoy en día la simulación de enfermedades mentales es una cuestión muy delicada en el ámbito del peritaje forense; es necesario poseer profundos conocimientos psicológicos, psiquiátricos y espíritu de observación. (Delgado, Esbec y Pulido, 1.994)

La etimología de la palabra simulación se deriva del latín simulatio, cuyo significado es la acción de simular o imitar lo que no se es. La simulación se ha definido desde diferentes disciplinas; sin embargo. una de las más completas es la que se da desde el punto de vista psicológico siendo una manifestación conscientemente falsa, con un determinado fin, mediante el engaño de otros. Se podría decir que es una mentira plástica, en la cual el sujeto puede fingir, alegar, exagerar, falsear el origen y disimular una enfermedad, física y/o psicológica, con el objeto de engañar a otros con una finalidad determinada, y que con un esfuerzo mantenido durante un tiempo determinado busca el conseguir un beneficio o provecho inmediato. (González, 1991)

A pesar de que todos estos conceptos apuntan a que la simulación es una conducta humana encaminada a la obtención de un beneficio, como la resaltan Marco y col. (1990): "no puede negarse por un lado la existencia de un trasfondo anómalo o patológico en algún simulador, sin embargo, esto no puede generalizarse a los sujetos que por diferentes motivos dentro de un mismo medio presentan una sola característica en común, la de simular". (Pág. 1393)

Diferente a la simulación, es la disimulación, en la que la persona procura esconder, disfrazar o modificar su lesión o enfermedad cuya finalidad engañosa es el beneficio perseguido y /o la utilización del beneficio obtenido. Esto es frecuente en los exámenes de admisión, en la contratación de seguros, entre otros. (Marco et al.1990)

La simulación se caracteriza, como bien señala Gisbert (sf) referenciado por Ramos y Marlet (1987), por:

La voluntariedad consciente de fraude.

La invención o alteración de síntomas mórbidos, y

La finalidad utilitaria egoísta.

Uno de los puntos de controversia para algunos autores ha sido el de considerar si la simulación puede ser un indicio de enfermedad mental. La American Phychological Association, APA (1987), citada por Marco et al. (1990), la considera como un síntoma de un déficit psicológico básico o se le coloca en la categoría de codicia, envidia o falta de fuerza moral. Sin embargo, otros autores la consideran como una forma de enfermedad mental consistente en una personalidad inadecuada, antisocial o inmadura. Esta posición fue duramente criticada.

Motivaciones para incurrir en simulación

Al estudiar la psicología de la simulación, Vallejo Nágera (sf), citado por Ramos y Marlet (1991) clasifica las motivaciones para simular y a los simuladores en: sujetos con un íntimo sentimiento de inseguridad, delincuentes que recurren con mucha frecuencia a la simulación por su propia iniciativa o por sugerencias de otras personas, personas que se consideran superiores a los demás, los que simulan para atraer la atención de los otros y los que simulan miedo a la muerte, al ridículo o la vergüenza Por último tenemos a los que hacen de la simulación un medio de vida.

A diferencia de la simulación, la motivación principal para padecer un cuadro clínico real es inconsciente y tiene el único fin de evitar o reducir la ansiedad, la motivación para los simuladores y la justificación de su conducta está basada en contingencias ambientales que lo llevan evadir la responsabilidad penal o judicial del hecho perpetrado, al ser declarado inimputable.

Inimputabilidad por enfermedad mental

La inimputabilidad es un concepto asociado al de enfermedad mental y simulación en el sistema judicial, la palabra inimputable es un estado legal, que determinado por la autoridad judicial indica que la persona no es responsable de sus actos. (Academia Americana de Psiquiatría y Leyes, 1996).

Teniendo en cuenta la ley colombiana "Es inimputable quien en el momento de ejecutar la conducta típica y antijurídica no tuviere la capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, por inmadurez psicológica, trastorno mental, diversidad sociocultural o estados similares (Art.33. Nuevo Código Penal) Si la inimputabilidad proviene exclusivamente de trastorno mental transitorio, no habrá lugar a la imposición de medidas de seguridad. Para todos los efectos se considera penalmente inimputable al menor de 18 años. (Código Penal, Capítulo Sexto, 2001)

Luego de que un defendido pasa por un juicio o un tribunal de jurados, y es encontrado no culpable por inimputabilidad o culpable por enfermedad mental, usualmente es confinado a tratamiento en un hospital especial para enfermos mentales que han cometido crímenes. Así después de un periodo la persona puede apelar a un nuevo juicio para determinar si ya no representa una amenaza para ella misma o para los demás y mirar si es aceptable que sea puesto en libertad. Los estudios muestran que cuando una persona es hallada no culpable por inimputabilidad, por lo general son retenidas al menos por un largo tiempo, incluso más largo que las personas encontradas culpables y que son enviadas a prisión por crímenes similares (Academia Americana de Psiquiatría y Leyes, 1996)

Según la Academia Americana de Psiquiatría y Leyes (1996) algunos estudios han mostrado que la defensa de la inimputabilidad no se utiliza frecuentemente. De acuerdo con un estudio que se realizó en ocho estados, la defensa de la inimputabilidad era utilizada en menos del 1% de los casos en una muestra representativa. El estudio demostró que sólo el 26% de estos argumentos de inimputabilidad tuvieron éxito. En éste estudio además se señaló que la inimputabilidad como defensa se utiliza contra muchos delitos, no solamente homicidio, la mitad los casos estudiados argumentaban inimputabilidad ante acusaciones de crímenes violentos y menos del 15% fueron juzgados como asesinato. El resto de los procesos fueron sentenciados como robo, daño a propiedad privada y otros

Otros estudios reportaron resultados similares. De acuerdo con Mitos y Realidades: Un Reporte de la Comisión Nacional de la Inimputabilidad en Est.Unidos, en 1982 sólo 52 de 32000 adultos acusados, fueron representados por abogados defensores de la oficina de Nueva Jersey que estaban enterados del pleito de inimputabilidad y sólo 15 de ellos tuvieron éxito. (Bartol, 1999). Aunque estas cifras indican la poca prevalencia de la problemática es evidente que la evaluación implica un reto para los peritos, de ahí la importancia de los aspectos que se señalan a continuacion.

Signos para la detección de simulación

Existe un buen número de pistas que se pueden aplicar apropiadamente en la detección del engaño, en documentos no publicados sobre simulación por la Academia Americana de Psiquiatría y Leyes, escritos por Vicary y Maloney; referenciados por Jaffe y Sharma (1998) se reportó que el conocimiento que tienen los clínicos tiene una gran ventaja en la detección de la simulación; y para Marco y col. (1990), Rogers y col. (1996), Jaffe y Sharma (1998), Irruarizaga (1999) y Stuart y Clayman (2001) existen los siguientes signos como evidencia objetiva de la simulación:

1. Retención de información y Falta de cooperación: La memoria de un simulador tiene vacíos importantes, es cauteloso y piensa que entre menos información tenga el examinador, es mejor. Con frecuencia afirman haber olvidado muchas cosas o no saber. (DSM- IV, 1998) Hay el temor de que una evaluación rigurosa detecte la enfermedad que está simulando. Los sujetos parecen seguir todas las indicaciones médicas pero toman una actitud totalmente antagonista; tratan de tomar el control de la entrevista y se comportan de una manera intimidante, gastan tiempo para pensar las respuestas que van a dar. Presentan abundancia de respuestas evasivas si están dirigidas a una cuestión vital para el simulador; contestaciones burlescas, irónicas y ridículas; ausencia del trastorno de la afectividad.

2. Exageración: Los simuladores creen de forma equivocada que entre más extraños parezcan, más creíbles son. Clemente (1995) lo denominó elevación del número de dramatismos.

3. Llaman la atención sobre su enfermedad: Según Ritson y Forest (1970), citados por Marco et al. (1990) los simuladores están ansiosos por llamar la atención sobre su enfermedad, lo cual contrasta con la conducta de los enfermos reales que a menudo, son reticentes a hablar de sus síntomas. El auténtico enfermo sin proponérselo puede presentar abandono en su cuidado físico tener el pelo largo, aparecer sin afeitar, con las ropas sucias, desaliñado, con abandono de su limpieza; mientras que el que finge se pone ropas extravagantes; la camisa al revés; la bufanda fuera de su sitio con vestimentas artificialmente alteradas; a menudo, esa alteración de su aspecto exterior sólo se da durante los reconocimientos médicos o declaración ante funcionarios judiciales. (Delgado y col., 1.994)

4. Los acusados actúan comúnmente como sordos y tontos: se muestran excesivamente psicóticos, intelectualmente impedidos y con amnesias y delirios. Las personas que fingen actúan como "tontos y locos" por que ellos creen que las personas mentalmente enfermas son tontas.

5. Ausencia de alteración afectiva clínicamente asociada con la enfermedad que simula: Falta el típico contenido afectivo de ansiedad en alucinaciones y delirios; o el tono afectivo de temor, rabia o depresión asociado a cualquier diagnóstico. Si hay auto lesionismo, éste no reviste gravedad, estando bien calculado el acto. En caso de dolor la persona puede argumentar el máximo de severidad del dolor, pero la discrepancia es que psicológicamente se presentan libres de todo síntoma.

6. Ausencia de perseveración: La perseveración es un signo de consistencia en la personalidad y/o en la patología, por tanto es una conducta que debe presentar constancia en el tiempo, rara vez se ve en los simuladores. (Marco y col., 1990)

7. Incoherencia entre resultados de pruebas y funcionalidad del evaluado: La falta de coherencia entre los resultados de test formales y la funcionalidad real del sujeto en su vida cotidiana. Ej. El simulador puede asegurar o mostrar una incapacidad para trabajar, pero mantiene la capacidad de su esparcimiento como por ejemplo disfrutar del teatro, ver TV, jugar cartas, etc. La inconsistencia entre las respuestas del sujeto referida a ejecutar correctamente ejercicios complejos e incorrectamente ejercicios más sencillos que implican los mismos procesos cognoscitivos y el fallo en ítems muy simples.. Otros indicadores de este signo son el rendimiento por debajo de lo esperado al azar en pruebas de elección entre dos alternativas, la inconsistencia en la ejecución de diferentes pruebas que exploran las mismas funciones, el bajo o nulo rendimiento en pruebas neuropsicológicas que la mayor parte de los pacientes con lesiones cerebrales graves realizan correctamente. La alta incidencia de respuestas "aproximadamente correctas" en oposición a las "claramente correctas" Iruarrizaga (1999).

8. Alteraciones del lenguaje no verbal: El tono y la intensidad de la voz varían significativamente ante la mentira, la velocidad de fraseo es lenta y evasiva, el evaluado tarda en responder porque necesita pensar varias veces para contestar con coherencia, produce pausas y errores en el discurso, además es de carácter indirecto, las expresiones faciales varían contingentemente con el contenido temático. Rogers (1998), Hall y Pritchard (1996), Nies y Sweet (1994), Eckman (1992) entre otros, citados por Iruarrizaga (1999) Las características de la mirada tienen mucha importancia: la del auténticamente trastornado se caracteriza por su mirada fija y expresión extraviada; la mirada del simulador es menos franca, se muestra con una expresión de desconfianza como temeroso de ser descubierto. Un buen signo es la discordancia entre la expresión facial y el tono y contenido del lenguaje (paraminia y paratimia), con una excepción: la esquizofrenia, en la que ese signo puede ser de patología real. (Delgado, y col., 1.994)

9. Los síntomas del simulador son generalmente inconsistentes con los síntomas legítimos de la enfermedad mental: El simulador actúa de manera normal cuando no se percata de que está siendo observado, por lo cual hablar con el personal que tiene oportunidad de observar al preso es útil para descubrir su comportamiento inconsistente. Los síntomas del simulador son generalmente inconsistentes con los síntomas legítimos de la enfermedad mental: Por ejemplo un farsante dice que no puede recordar su nombre o la fecha de nacimiento, pero si es capaz de recordar otros eventos pasados, como la dosis de los medicamentos que ingiere. El simulador por lo general confunde los síntomas psicóticos con los impedimentos cognoscitivos y cree que la persona que escucha voces no sabe en que año está. Los amnésicos auténticos generalmente recuerdan cosas como: nombre, edad, fecha de nacimiento, dirección, nombre de la madre, de familiares cercanos y lo que desayunaron; lo cual es lo que pretenden olvidar los farsantes; y es muy raro que finjan amnesia global. Los simuladores pretenden tener alucinaciones visuales o auditivas y hablan con personas imaginarias. En la exploración clínica de la simulación se señalarán las intermitencias y modificaciones inexplicables del síndrome mental exhibido; inexistencia de la relación entre el síndrome o enfermedad aparente y la causa etiológica presumible.

10. La simulación es más difícil de mantener por períodos largos: El hecho de simular exige una extremada concentración y resulta extenuante por lo cual la persona sana requiere períodos de descanso. Por eso también hay más oportunidad de descubrir el engaño durante una entrevista larga.

11. Dificultad para fingir síntomas fisiológicos: Generalmente el simulador desconoce los síntomas fisiológicos de la enfermedad y por eso no los actúa, si llegara a simularlos puede ser descubierto porque los sobreactúa o tiene dificultades para hacerlo. Por ejemplo el que simula depresión puede fingir astenia pero no finge frío en las manos, que es un síntoma que se le asocia. (Rogers y col., 1996)

12. Simulan síntomas evidentes y en relación con el conocimiento previo de la enfermedad: Los simuladores tienden a fingir los síntomas más conocidos y característicos de la enfermedad dejando de lado otros que están asociados con el mismo pero no son tan conocidos u observables. Por ejemplo en Trastorno disociativo de la personalidad pueden fingir las personalidades múltiples, pero no saben de las amnesias y no las simulan (Aunque no en todas las expresiones de este trastorno se manifiesta la amnesia). En personas preparadas académicamente en temas relacionados (psicólogos, psiquiatras, médicos, etc.) es más difícil detectar la simulación de psicopatologías que en personas que no tienen una preparación académica extensa o de éste tipo. (Rogers y col., 1996)

Se fingen más síntomas que cuadros diagnósticos íntegros: Los simuladores pueden no ajustarse a ninguna entidad diagnóstica conocida. Los síntomas pueden haberse elegido de varias enfermedades y por ello pueden presentar quejas inusuales, atípicas, inexplicables o inconsistentes con los desórdenes conocidos. Las personas que fingen síntomas muy específicos (falta de concentración) y desórdenes específicos (depresión mayor).(Marco y col., 1990). Mezclan síntomas pertenecientes a diversos síndromes o entidades gnoseológicas; y a ninguna entidad clínica en particular.

Informan síntomas severos con aparición aguda en contradicción con el desarrollo crónico conocido por los clínicos: Los simuladores pueden afirmar haber tenido delirios (o síntomas en general) de comienzo repentino, cuando en realidad los delirios sistematizados tardan normalmente varias semanas en sistematizarse. Pueden informar que los síntomas de "locura" comenzaron cuando el imputado tenía 40 años, poco antes del incidente judicial y el clínico sabe que la esquizofrenia tiene un inicio cerca de los 20 años y la enfermedad se desarrolla crónicamente.

Discrepancia entre el auto- reporte y los archivos médicos: Los evaluados afirman severidad en síntomas en ausencia de tratamiento psicológico, psiquiátrico, medicación y hospitalización; cuando el perito sabe que la severidad de síntomas generalmente se asocia a consulta temprana con los expertos y con la existencia de una historia clínica previa. (Stuart y Clayman, 2001; Marco et al, 1990 e Iruarrizaga, 1999). Los acusados pueden argumentar alguna psicopatología pero no informan haber estado en un tratamiento previo, y cuando tienen una cita para un tratamiento de salud mental o para una evaluación la cancelan o llegan más de una vez tarde a las citas y no cooperan durante el examen psicológico, además, también fallan en seguir un plan de tratamiento para un diagnóstico.

Los simuladores parecen no tener ningún motivo o comportamiento psicótico asociado a sus ofensas: no relacionan los delitos con sus síntomas o alteraciones como cometer asesinato con agravantes arraigados, por ejemplo existe relación entre el síntoma y la conducta del homicida como beber la sangre de la víctima que asesinó porque creía que los extraterrestres le estaban quitando la suya propia.

Evidencia de complicidad: En los casos en los que se alega que el acusado presenta un determinado tipo de patología mental, se sospechará simulación si hay un cómplice implicado en el crimen. En efecto, como dice Resnick (1984) citado por Marco y col., (1990), la mayoría de los cómplices de inteligencia normal no participarán en crímenes motivados psicóticamente.

Engaños anteriores: Las investigaciones retrospectivas algunas veces revelan evidencias de engaños pasados, como utilización de alias, escapes de la prisión o mentira en un negocio; es común encontrar un patrón de comportamiento antisocial engañoso. La enfermedad actual es tan sólo otra instancia de éste patrón.

Historia laboral incoherente con la enfermedad: Según Resnick (1984), citado por Marco y col. (1990), los simuladores pueden tener un historial laboral desfavorable "la persona que siempre ha sido responsable, honrada, miembro adecuado de la sociedad es menos probable que simule". Aunque la estabilidad laboral puede ser positiva previa al aparecimiento de la enfermedad y deteriorarse desde entonces, si se alegan síntomas crónicos esto alteraría también crónicamente el historial laboral, también puede ser indicador de simulación, ya que una persona que padece una enfermedad mental, difícilmente puede tener un óptimo funcionamiento laboral.

Los signos de simulación ya enunciados son generales y se pueden encontrar en el fingimiento de cualquier enfermedad, sin embargo también la literatura reporta signos de simulación específicos para algunos cuadros diagnósticos.

Pruebas específicas de simulación

Se han desarrollado varios instrumentos para la evaluación psicológica, neuropsicológica y paraclínica de la simulación, (ver tabla 1) son muy útiles si son aplicadas con habilidad, aunque son poco conocidas, usadas o menospreciadas por algunos peritos. En Colombia los peritos no disponen de test específicos para la detección del engaño, así que se basan en su pericia para realizar el examen.

Sugerencias para la evaluación de futuros

casos de simulación en Colombia

Esta revisión de la literatura internacional ha permitido obtener datos determinantes para el diagnóstico y la evaluación de simulación de psicopatología en el medio forense, de ahí la importancia de tomarlo como herramienta para los peritos colombianos en la valoración de estos casos y como base para iniciar investigaciones científicas en nuestro medio. A continuación se presentarán algunos sugerencias que puedan servir como base para la evaluación de futuros casos de simulación en Colombia:

1. Se ha visto la necesidad de que quien realice peritajes, independientemente de si psiquiatra o psicólogo posea un conocimiento suficiente y unificado de las características y signos generales como específicos de enfermedades mentales para detectar

Tabla 1. Test psicológicos utilizados para la evaluación forense.

Pruebas específicas para evaluar simulación psicopatología forense

 

1. MMPI ( Minessota Multiphasic Personality

Inventory)

Evalúa la personalidad y tiene una considerable efectividad para medir fingimiento
2. 16 PF Distorsión Motivacional Mide personalidad. Puntuaciones superiores a 7 indican falta de sinceridad
3. Bender Gestalt Es un buen discriminador siempre que se utilicen los seis criterios para simulación de Bender

4. PAI (Inventario de Valoración de Personalidad)

Parece tener un éxito moderado en la detección de individuos simuladores. La simulación de psicopatologías se aprecia a través de la escala negativa de impresión NIM

5. Pruebas Identificativas Simples

Consiste en mostrar al sujeto objetos de uso cotidiano, al identificar, el simulador dice que no sabe o se equivoca.
6. Prueba de Störring

Se le hace calcular al individuo una operación aritmética). Los simuladores manifiestan no acordarse de estas operaciones o se equivocan en un número

7. Prueba de los Dígitos

 

Consiste en pronunciar lentamente 6 u 8 dígitos y pedir que los repita. el simulador dice no poder recordar ni una sola cifra o falla siempre en dos cifras situadas en el mismo lugar en el número.
8. M Test Sirve para detectar simuladores de esquizofrenia
   

Pruebas Neuropsicológicas Forenses

 
9. Batería Halstead- Reitan.

Compara el funcionamiento neuropsicológico de pacientes con daño cerebral e individuos simuladores señalan que, mientras que los primeros tienden a tener un peor rendimiento en las funciones cognitivas los individuos simuladores tienden a rendir peor en aquellas pruebas que evalúan el funcionamiento motor, sensorial y perceptual.

10. PDRT (Test de Reconocimiento de Dígitos de Portland)

Este Test está basado en la idea de que el reconocimiento del individuo simulador será menor de lo esperado al azar en pruebas de elección entre dos alternativas

11. Polígrafo o detector de Mentiras

Es un examen de detección psicofisiológica del engaño

12. Medidas específicas de Amnesia fingida: SVT (Symptom Validity Test), AVLT Rey 15 (Rey

Auditory Verbal Learning Test), PHI (Entrevista de Historia Personal).

Diversos instrumentos diseñados para evaluar específicamente simulación de amnesia

Es utilizado por lo general para evaluar simulación.

Pruebas Bioquímicas

13. Adolasa
14. BUN
15. DA (Dopamina)
16. MAO plaquetario

17. MHPG.

18. Prueba de Magnesio

simulación. Ello debido a que una de las dificultades encontradas a la hora de realizar evaluaciones en simulación ha sido la falta de un adecuado entrenamiento, así como de conocimiento o experiencia requerida para estas tareas.

2. Se requiere que en todos los casos al menos se emplee una prueba específica para la detección de simulación. En algunos casos deberá emplearse pruebas bioquímicas y neuropsicológicas para descartar una enfermedad de tipo orgánico; ya que son numerosas las herramientas que un perito puede utilizar para la evaluación de simulación de psicopatologìas.

3. Se sugiere tener dos peritos que de manera independiente puedan ofrecer su punto de vista de acuerdo una valoración completa y detallada del caso; pues obtener información de un sólo evaluador puede ser peligroso a la hora de descartar o aceptar que una persona sea imputable o inimputable.

El relato de personas allegadas al detenido puede ser útil a la hora de obtener datos importantes y que puedan servir de contrastación con el testimonio del acusado.

Conclusiones

Es fundamental que la psicología forense en Colombia desarrolle investigación continua en el área de la simulación de psicopatologías, ya que una de las dificultades encontradas al momento de realizar ésta revisión fue la falta de información y de estudios nacionales referidos a este campo.

Además, es posible que en anteriores procesos se hayan presentado dificultades al momento de detectar una simulación, por no poseer información confiable en la cual basarse, ni instrumentos de evaluación forense.

A través de éste artículo se ha pretendido brindar una perspectiva global respecto a las formas de realizar la evaluación forense para detectar simulación, comunicando criterios y técnicas que se pueden utilizar para evaluar de manera más eficiente los casos de sindicados de algún delito, que han argumentado inimputabilidad por enfermedad mental.

No obstante, se sugiere someter los hallazgos del presente estudio a contrastación empírica y al juicio de expertos clínicos y forenses, con el fin de complementar la información encontrada y verificar su validez.

Se considera que el aporte más significativo de ésta revisión consiste en los 19 signos generales para la detección de la simulación de psicopatologías, como criterio básico para el peritaje, que se pueden clasificar en las siguientes tres categorías:

Comportamiento durante la evaluación forense: Retención de información y falta de cooperación (1), exageración (2), llaman la atención sobre su enfermedad (3), actúan como sordos y tontos (4), ausencia de alteración afectiva clínicamente asociada con la enfermedad que simula (5), ausencia de perseveración (6), presentan incoherencia entre resultados de pruebas y funcionalidad vital del evaluado (7), y manifiestan alteraciones del lenguaje no verbal (8)

Características de los síntomas simulados: inconsistencia de los síntomas en el tiempo (9), no mantienen síntomas por períodos largos (10), dificultad para fingir síntomas fisiológicos (12), presentan solo síntomas evidentes en relación con el conocimiento previo de la enfermedad (12), presentan más síntomas que cuadros diagnósticos íntegros (13), informan síntomas severos con aparición aguda en contradicción con el desarrollo crónico conocido por los clínicos (14).

Aspectos del historial clínico y judicial: presentan discrepancia entre el autor reporte y los archivos médicos (15), ausencia de motivaciones psicóticas asociadas a sus ofensas (16), evidencia de complicidad (17), de engaños anteriores (18) e inestabilidad laboral (19).

Estos signos indicarán la presencia de la simulación de psicopatologías a peritos nacionales y extranjeros en psicología y psiquiatría forense. No obstante es necesario el conocimiento y la experiencia en la psicopatología clínica, profundizando en los signos de simulación tanto generales como específicos para cada cuadro diagnóstico, de tal manera que el dictamen sea más preciso.

Además se considera pertinente enfatizar la investigación de simulación de algunas psicopatologìas específicas que, según se detectó a través de esta revisión, pueden tener mayor probabilidad de ser simuladas como algunos trastornos de la personalidad, por ejemplo la de tipo antisocial, la cleptomanía, la piromanía, los trastornos por ansiedad y por estrés agudo.

Con base en estos signos se puede generar un protocolo de evaluación para todos los casos en que se sospeche de simulación.

Se sugiere que siempre la evaluación sea realizada por dos peritos, de manera independiente, incluyendo psicólogos y psiquiatras. Adicionalmente sería útil que se unificaran los conocimientos de los peritos colombianos, para que evalúen con los mismos criterios, que cada caso fuera evaluado por dos peritos, recurrir a otras fuentes de información como allegados del imputado. Se aconseja siempre el uso de al menos una de las pruebas ya sean clínicas, neuropsicológicas, o pruebas específicas de simulación en el medio forense y pruebas bioquímicas, las cuales es necesario validar para la población colombiana.

Es importante que la valoración del psicólogo o psiquiatra forense se realice tempranamente, teniendo en cuenta que cualquier psicopatología puede ser simulada y mientras más tiempo pase entre la detención y el proceso de evaluación por parte de peritos, el sindicado tendrá mayor posibilidad de refinar su simulación y por ende dificultar su detección.

Si el campo de la psicología forense busca generar datos, sería importante no sólo conocer la clase y la frecuencia de los tests usados en evaluaciones forenses, sino también conocer las opiniones de un grupo experto, respecto a la importancia de tales tests en tipos específicos de evaluaciones, además sería importante examinar las opiniones y modelos de uso entre psiquiatras forenses y psicólogos forenses colombianos, ya que los objetivos de las evaluaciones son las mismas para ambas disciplinas. De esta manera sería de gran utilidad que el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses Nacional levantara estadísticas específicas de la prevalencia e incidencia de simulación en Colombia, para conocer la realidad de ésta problemática, puesto que es muy poca la información que se posee de la misma.

Para finalizar, se cree que es importante incluir éste tema en la especialidad de psiquiatría forense y crear un postgrado en psicología forense en Colombia que también lo contemple, y permita profundizar en ésta área a quienes lo deseen, dando así la oportunidad de formar profesionales en psicología forense competentes a nivel nacional e internacional, dirigiendo esfuerzos a la investigación en éste y otros temas relacionados.

Referencias bibliográficas

American Academy of Psychiatry and the Law. (1996). The Insanity Defense. APA, ONAIR Public Information. Disponible en: comments or questions.

Bartol, C. (1.999) Criminal behavior: A psychosocial approach. New Jersey: Prentice Hall Ed.5

Borum, R y Grisso, T. (1995). Psichological test use in criminal forensic evaluations: Professional psychology research and practice, 26 (5), 465-473

Borum, R y Grisso, T. (1996). Establishing standards for criminal forensic reports: an empirical analysis: Bull and academy psychiatry law, 24 (3), 297-317

Clemente, M. (1995). Fundamentos de la psicología jurídica. Madrid: Pirámide

Colombia (2.001) Código Penal. Bogotá: Legis

Delgado, S., Esbec, E. y Pulido, F. (1.994). Psiquiatría Legal y Forense. Madrid: Colex

González, J. (1991). Simulación y psicología clínico – forense. Revista de Medicina legal de Costa Rica, 8 (2), 39-43.

Iruarrizaga, I. (1999) El Papel Profesional del Neuropsicólogo en el Ámbito Forense. Anuario de psicología jurídica, 133-143

Jaffe, M.E., y Sharma, K. (1998). Malingering Uncommon Psychiatric Symtoms Among Defendants Charged Under California´s "Three Strikes and You´re Out" Law. Journal of Forensic Sciences, 43 (3), 549-555.

Marco, R., Marti, J.L. y Bartran, P. (1990). Psiquiatría forense. Barcelona: Salvat

Pichot, P., Valdes, M. (1998). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales

DSM IV. Barcelona: Masson.

Ramos, O. y Marlet, J.M. (1987). Simulación y disimulación en las pericias médico-legales. Revista española de Medicina Legal, No. 52, 53, 71-76

Rogers, R., Sewell, K.W., Morey, L.C. y Ustand, K.L. (1996). Detection of Feigned Mental Disorders on the Personality Assessment Inventory: A Discriminant Analysis. Journal of Personality Assessment, 67 (3), 629-640.

Rogers, R. (1997). Clinical Assessment of Malingering and Deception. New York: The Guilford Press

Silva, J.A., Leong, G.B., Garza- Treviño, E.S., Le Grand J., Oliva, D.J. Weinstock, R. Y Browden, C.L. (1994). A Cognitive Model of Dangerous Delusional Misidentification Syndromes. Journal of Forensic Sciences, 39 (6), 1455-1467.

Stuart, J. y Clayman, P.D. (2001). Can Emotional Distress be Faked. Forensic Psychology and Psychiatry. Disponible en: docstu @ psych9.com

Stuart, J. y Clayman, P.D. (2001). Challenging the "Diagnosis" of Malingering. Forensic Psychology and Psychiatry. Disponible en: docstu @ psych9.com

Stuart, J. y Clayman, P.D. (2001). Physical Symptoms, Pain and Faking in Traumatic Injury and Disability Clarms. Forensic Psychology and Psychiatry. Disponible en: docstu @ psych9.com

Stuart, J. y Clayman, P.D. (2001). 13 Indicators that a Litigant May be Faking a Mental Injury. Forensic Psychology and Psychiatry. Disponible en: docstu @ psych9.com

Sutker, P.B. y Adams, H.E. (1993). Comprehensive Handbook of the Psychopatology. (Capitulo 9). New York: Plenum Press.

Tamayo, M. (1999). Proceso de la investigación científica. Cali: Limusa.

Vázquez, B. y Esteban S. Informe Psicológico. Juzgado de Instrucción N 5 de Madrid, en el Procedimiento Diligencias Previas 2842/ 94