DE LA SUBJETIVIDAD DE LA JUSTICIA HACIA LA OBJETIVIDAD DE LA PSICOLOGÍA

 

INDIRA CARAZO

Un primer problema que enfrentan todos los profesionales en cualquier contexto legal es la existencia previa de ideas, creencias y teorías acerca del porque las personas hacen lo que hacen: esta psicología del sentido común es característica universal de nuestra especie. Influye en todos nuestros actos, especialmente, como es lógico en contextos sociales, sean éstos legales o no, pues es nuestra herramienta fundamental para el entendimiento, la predilección y el control de la conducta de los demás.

El sentido común nos hace pensar que nuestro objeto de estudio (victima de violencia doméstica o agresor, entre otros), está guiado por los mismos tipos de creencias, ideas, motivaciones e intenciones, con dinámicas similares a como las percibimos en nosotros mismos.

Así, lo que creemos que es válido para nosotros debe serlo también en general para los demás (supuesto de igualdad entre el sujeto y objeto de estudio).

Si bien la psicología del sentido común hace parte de nuestra especie es peligrosa emplearla en contextos legales donde mis creencias frente a las victimas pueden revictimizarlas; por ejemplo, si la víctima suele denunciar de forma continua y se piensa: Si una mujer es maltratada continuamente, la culpa es suya por seguir conviviendo con ese hombre ó se cree que: si se tienen hijas/ os, hay que aguantar los maltratos por el bien de las niñas y los niños ó se concibe que: Un hombre no maltrata porque sí; ella también habrá hecho algo para provocarle; lo más probable es que no se tomen acciones para protegerla y hasta pueda colocarla en un riesgo mayor. En tanto para mi sistema de creencias es ilógico que yo sea agredida; sin embargo, aplico el supuesto de igualdad y creo que la víctima posee similar sistema de creencias al mío, lo cual se ha demostrado científicamente que no es cierto. (El conocimiento científico es a veces desagradable, en ocasiones tortura el sentido común y humilla a la intuición; por último, puede ser conveniente para algunos y no para otros).

De otro lado, la peligrosidad de la psicología del sentido común trasciende nuestro propio espacio cuando es aplicado en contextos legales. Si un juez o un comisario o cualquier otro funcionario que pueda por el ejercicio de sus funciones tomar decisiones que inciden en un cambio en la dinámica familiar emplea la psicología del sentido común, las decisiones por éste elegidas pueden cuestionar o reforzar un tipo de cultura violenta.

Ciertas perspectivas contemporáneas consideran la conducta individual como reflejo relativamente pasivo de fuerzas históricas y culturales.

En el extremo, algunos teóricos llegan a afirmar que la psicología individual no es más que una construcción puramente social: las leyes y principios de la psicología  son, simplemente, los epifenómenos de procesos sociales. Desde esta perspectiva, pues, las uniformidades de la conducta individual se explican a base de degradar la autonomía de las mentes individuales y de atribuir influencia social causal a alguna entidad directamente colectiva.

Lo anterior nos demuestra que las decisiones que se toman en una instancia judicial no sólo afectan al individuo objeto del proceso sino a todo un contexto social, que como lo enuncie antes va a reforzar o cuestionar sus creencias, puesto que, el juez, comisario es el modelo que determina con sus acciones que está correcto o no.

En la consideración del cambio social hay que tener en cuenta también a los representantes de las instancias judiciales, sean éstos jueces, comisarios, inspectores, etc. Estos funcionarios, cuando aplican el Derecho, actúan como agentes de cambio jurídico y social en cuanto que también crean Derecho a través de las interpretaciones contenidas en sus decisiones judiciales.

Es desde ésta perspectiva donde la ciencia como actividad- como investigación - pertenece a la vida social; en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial y por ende la ausencia de ésta a su detrimento.

Como venía diciendo, la psicología del sentido común es una herramienta fundamental para el entendimiento, la predilección y el control de la conducta de los demás.

Frente al tema del entendimiento y de la predilección, hemos de analizar los factores que influyen en la percepción de los que toman decisiones en cualquier instancia judicial. La importancia reside en las metas, objetivos y expectativas del funcionario judicial.

Las metas del funcionario judicial cuando percibe un usuario pueden ser:

Probar o confirmar sus propios valores: El funcionario judicial tiene una historia personal que determina unos valores con los cuales rige su conducta, si el funcionario judicial tiene creencias machistas y considera que las mujeres deben ser sumisas y en su grupo familiar se valora la sumisión. ¿ Cómo cree usted que evaluaría un caso donde la mujer víctima de violencia en vez de asumir una posición sumisa o pasivo agresiva, se comporta de forma asertiva?

Comprender la otra persona y las causas de su conducta: Si el mismo funcionario judicial cree que los hombres no son de fierro, es decir que no pueden controlar sus deseos sexuales y recibe una denuncia de una joven atractiva que enuncia que cuando fue abusada sexualmente tenía una minifalda, ¿Cual cree usted que puede llegar a considerar la causa del abuso y por ende a quien va a responsabilizar de los actos abusivos?, Además cree usted que él interpretará éstos actos como abusivos?

La subjetividad de la justicia también puede verse cuando en el proceso requerido para determinar la responsabilidad de un acusado en la producción de un delito o falta, siendo éste proceso bastante complejo como para justificar el uso de conocimientos psicosociales no se cuenta con ellos, aunque exista una larga tradición investigadora en el seno de la psicología social interesada en analizar las condiciones en las que se asigna responsabilidad y culpa a un individuo por un comportamiento que tiene consecuencias negativas para otra persona.

Estas investigaciones estudian las denominadas teorías de la atribución:

Las teorías de la atribución asumen que la percepción de las causas de los fenómenos sociales desempeñan un papel central en la forma en que entendemos la realidad que nos rodea y en como actuamos respecto a esa realidad. Desde esta perspectiva, las personas intentamos asignar causas a los sucesos importantes de nuestra vida y esta asignación de causalidad se hace de forma sistemática y tiene efectos importantes sobre las percepciones y reacciones posteriores. Nuestro comportamiento, especialmente cuando se trata de responder a las acciones de los demás, es una función de las causas a las que atribuimos lo que ocurre a nuestro alrededor.

Determinar si la conducta de la otra persona se ajusta a alguna regla o norma o, por el contrario, la viola: Hay normas, hay reglas implícitas, que a veces no son coherentes con el sistema legal, las personas crean sus propios "deberías", "tienes que" y con base ellos se evalúa positiva o negativamente las situaciones, sean estas en un contexto legal u otro.

El funcionario judicial posee sus propios "deberías" y "tienes que" que construyó de su historia personal. ¿ Cómo puedo actuar un funcionario judicial que recibe una denuncia de una mujer que su esposo la agrede físicamente porque esta comenzó a trabajar, si el funcionario piensa que: las mujeres "no deben" de trabajar, que "deben" permanecer en su hogar con sus hijos?

De otro lado, las expectativas determinan también la percepción del funcionario judicial:

Familiaridad: Cuando la persona es conocida hace que la impresión formada sea mucho más compleja que cuando la persona es desconocida, siendo así más inexactos en la percepción: En toda instancia judicial hay personas que suelen reincidir, por lo que al ser conocidas, los funcionarios tienden a formarse un concepto acerca de ellos lo que en vez de economizar tiempo frente a la nueva queja que este formule, el hecho de que sea familiar lleva a que se crea que es igual, presentándose dificultades en la percepción de los problemas de éste.

Valoración del usuario: El valor que el usuario tenga para quienes lo evalúan afecta su percepción. Es así como se presentan dos fenómenos: la acentuación perceptiva, es decir, ver las cosas mejor de lo que son o el efecto de halo: indica que quienes son vistos de forma muy positiva en un rasgo tienden a verse como poseedores de otros rasgos positivos. La aceptación perceptiva y el efecto de halo pueden explicar porque las personas de elevado rango, posición o prestigio, son percibidas de forma más favorable de lo que sus verdaderas cualidades merecerían.  ¿ Cómo afectarían estos fenómenos, la recepción de la denuncia de una persona que es víctima de un personaje que tenga un elevado rango, posición o prestigio en la comunidad?

En resumen, La valoración del usuario esta viciada entonces por los estereotipos, los prejuicios y la discriminación.

Cuando hay una actitud negativa hacia un usuario, el funcionario judicial puede poseer un estereotipo, un prejuicio y una conducta discriminatoria hacia las víctimas o hacia los agresores no siendo objetivo en su percepción.

Entiéndase estereotipo como un conjunto de creencias acerca de los atributos o defectos asignados a un grupo (víctimas de violencia o agresores) o la racionalización para justificar la hostilidad que siente frente a éste grupo.

Compréndase el prejuicio como el afecto o la evaluación negativa del grupo y la discriminación: la conducta parcial o negativa en el tratamiento a las personas en virtud de su pertenencia al grupo o categoría.

Es decir, si la mujer es víctima puede ser estigmatizada como: masoquista, justificando mi hostilidad hacia ella y decidiendo no escucharla o juzgarla cuando ésta denuncia los actos de violencia intrafamiliar.

El significado emotivo del usuario: En general, éste valor emotivo depende del poder del usuario para proporcionarnos consecuencias positivas o negativas. Si el funcionario pudo conocer antes al usuario y estableció un vínculo afectivo positivo con él, el funcionario minimizará sus conductas desagradables y realzará lo positivo; de forma contraria si esa relación afectiva fue negativa; lo que demuestra que se afectará de una u otra forma la percepción que se tenga frente a él.

Experiencia: las personas que tienen más experiencia con cierto tipo de rasgos realizan percepciones más acertadas, pues generalmente saben calibrar la importancia relativa que tanto la propia persona usuaria como la situación en la que se encuentra tienen en la producción de una determinada conducta. Lo anterior se aplica cuando se tiene unos conocimientos científicos que ayudan a saber cuales son los rasgos a observar porque de lo contrario sería confirmar las creencias por éste preestablecidas.

Así, la combinación en determinadas situaciones de las metas que el que evalúa busca y la interacción con ciertas expectativas (por Ej., estereotipos) puede producir que el que evalúa realice ciertas tácticas que provoquen la confirmación conductual de sus expectativas (Hilton y Darley, 1999). Este fenómeno se denomina: "La profecía que se cumple así misma."

Lo anterior demuestra la importancia de la psicología científica en el contexto judicial, en tanto desconfía en el sentido común, o la introspección, como método de validación de teorías psicológicas.

La intuición sobre las razones de nuestro comportamiento no constituye un criterio válido para construir una ciencia psicológica, fundamentalmente por la imposibilidad de alcanzar un acuerdo entre investigadores que intuyen razones diferentes para un mismo aspecto de la conducta. El sentido común puede usarse como fuente de ideas, pero nuestras intuiciones acerca de la conducta humana deben pasar por el filtro de un método de validación objetivo, independiente del observador y del observado. La conducta humana se convierte así en un objeto de estudio ajeno a nosotros mismos, como lo es el de la física u otras ciencias.

La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero desde luego, la ciencia es mucho más que sentido común organizado: aunque proviene del sentido común, la ciencia constituye una rebelión contra su vaguedad y superficialidad. El conocimiento científico procura la precisión; nunca está enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud; nunca está del todo libre de error, pero posee una técnica única para encontrar errores y para sacar provecho de ellos. El psicólogo científico debe, por tanto, partir del rechazo del supuesto de igualdad.

El psicólogo científico comienza con una idea, presentimiento, intuición o suposición acerca de algo, enseguida debe generar predicciones sobre la conducta observable, luego ha de comprobar estas predicciones por pruebas validas y confiables (test, cuestionarios, entrevistas estructuradas, entre otras). Si la comprobación es científica: psicólogo y sus usuarios son dos entes independientes en el proceso y lo que éste empleo para su evaluación puede ser utilizado por otros psicólogos para la comprobación de predicciones iguales.

La psicología como auxiliar de la justicia desde una perspectiva científica puede dar aportes que harán que las decisiones que se tomen en los estrados judiciales se inclinen hacia la objetividad y la justicia, previniendo una doble victimización de los que allí consultan.

Cuando se dispone de un conocimiento adecuado de las cosas es posible manipularlas con éxito. La utilidad de la ciencia es una consecuencia de su objetividad.