PSICOLOGÍA JURÍDICA: UNA NUEVA PERSPECTIVA PARA LA PSICOLOGÍA

 

DR. LUIS A. LUGO MADRIZ

Presidente de la Asociación Venezolana

de Psicología Judicial

 

DRA. MIRYAM C. RIVAS PÉREZ

Secretaria Ejecutiva de la

Asociación Venezolana

de Psicología Judicial

Universidad Central de Venezuela

Escuela de Psicología

Caracas, Venezuela

 

 

 

"Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra, yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea"

Es propicia esta prosa de BECQUER para iniciar este artículo, pues ciertamente la Psicología Jurídica es la disciplina que sirve como puente y escala entre los planteamientos y quehaceres de la Psicología y de las Ciencias Jurídicas, ambas en apariencia ciencias distantes y sin ningún elemento común, en donde pareciera existir el abismo o la distancia que media entre el cielo y la tierra.

 

La Psicología Jurídica es la disciplina que conjuga los planteamientos y hallazgos teórico - experimentales propios de la Psicología con las exigencias del quehacer teórico - práctico de las Ciencias Jurídicas, por lo que puede decirse que la Psicología Jurídica es la integración de dos (02) subsistemas: el jurídico y el psicológico, es decir: Psicología – Ciencias Jurídicas.

 

Para explicar y estudiar la interacción Psicología - Derecho se han desarrollado dos (02) modelos o concepciones teóricas: el Modelo de la Subordinación y el Modelo de la Complementariedad.

 

El Modelo de la Subordinación, define la actividad de la Psicología Jurídica como una Psicología aplicada al mejor ejercicio del Derecho , en este caso, se considera que existe al menos una parcela del saber psicológico que tiene como finalidad dar respuestas a las necesidades del mundo jurídico, satisfacer sus preguntas y demandas. Recordemos que tiempo atrás, esta concepción imperó en la Psiquiatría Forense al considerar al psicólogo como un auxiliar del psiquiatra, asignándosele un rol meramente auxiliar y de subordinación, sobreentendiéndose que el diagnóstico y la intervención las efectuaba el médico - psiquiatra y no el psicólogo.

 

Asumir el Modelo de Subordinación para explicar la interconexión Psicología – Ciencias Jurídicas, implica extrapolar la concepción de la Psiquiatría Forense (donde la Psicología se subordina a la Psiquiatría) al campo de la Psicología Jurídica, subordinándola al Derecho; en este caso, el papel de la Psicología se reduce a cooperar con la administración de justicia, a responder a las necesidades y preguntas del Derecho y a realizar aplicaciones de los conocimientos psicológicos al terreno legal.

 

Algunos creen que el rol del psicólogo en el mundo del Derecho es exclusivamente el de un profesional capaz de responder las consultas de jueces, abogados y juristas; de servir a los tribunales de justicia y sistemas correccionales, a la policía, a los defensores del pueblo y de la legalidad, entre otros aspectos. Se desprende entonces, que este Modelo de Subordinación limita el quehacer del psicólogo, al concebirlo como un profesional que solo responde preguntas para el Derecho.

 

La concepción del Modelo de la Subordinación, también, se ve reflejado cuando la Psicología Jurídica reproduce las clasificaciones del Derecho para la ordenación de sus propios saberes; así como el Derecho plantea un Derecho de Familia, un Derecho Penal, un Derecho de Menores, un Derecho Civil, entre otros, la Psicología Jurídica suele plantear una Psicología pericial, de familia, de menores, civil, penal, etc.

 

Creemos que una contribución importante de la Psicología Jurídica en el campo del Derecho es que pueda preguntarle y responderle al Derecho por la racionalidad, existencia y convivencia de sus sistemas conceptuales y normas desde un punto de vista psicológico, de manera tal que pueda llevar al Derecho a un co - pensamiento que le obligue a repensar todas las parcelas del Derecho. Es por ello que no participamos de una concepción de la Psicología Jurídica como disciplina subordinada, donde una ciencia pregunta y la otra responde, donde no hay intercambio de pensamientos, pues ello implicaría un modelo lineal, de flujo unidireccional.

 

Es necesario tener claro este norte, pues en la práctica profesional de la Psicología Jurídica vemos como muchos psicólogos de manera formal mantienen la concepción de subordinación científica en tanto que a nivel teórico operan con un concepto de complementariedad, lo cual es una disociación inaceptable.

 

Debe quedar claro, que la crítica a este Modelo de Subordinación no implica eliminar la posibilidad de que las Ciencias Jurídicas le formule preguntas o le plantee problemas a la Psicología Jurídica para que esta le responda esas interrogantes o le solucione esos problemas; lo que si debe quedar claro es que el Modelo de Subordinación implica para muchos psicólogos una posición cómoda, no generadora de las angustias que conlleva el pensar, el proponer, el crear respuestas, el cuestionar.

 

El modelo de Complementariedad, implica un riesgo y un desafío mayor frente al Modelo de Subordinación de la Psicología al Derecho o a la Psiquiatría, según sea el caso; el Modelo de Complementariedad implica analizar, comprender, criticar, resolver, interpretar, solucionar psicológicamente los institutos del Derecho, siendo tales actividades útiles, incluso desde tareas tan prácticas como el cotidiano quehacer pericial del mundo jurídico.

 

No obstante, debe aclararse que complementariedad no significa confusión de saberes, se trata en todo caso de interacción de saberes, en donde cada disciplina conserva sus ámbitos específicos. La complementariedad abre la perspectiva de un diálogo, de una interacción del mundo psicológico con lo jurídico cada uno desde una posición propia pero con apertura a otros saberes.

 

Bajo la óptica del Modelo de Complementariedad, hay que entender que la Psicología y el Derecho tienen la misma concepción formal de la conducta humana, aún cuando por regla general el Derecho entiende la conducta mas como una entidad fija que como una entidad transformable o aprendida.

 

Una de las tantas relaciones entre Psicología y Ley, está dada por la extrapolación de los estudios psicológicos a los temas legales; al respecto, Eugenio Garrido, señala que "Psicología y Ley tienen la misma concepción formal de la conducta humana, aunque dentro de las posibles explicaciones de la conducta, la Ley, entienda lo psicológico más como entidad fija que como conducta aprendible. Y si bien es cierto que la Psicología Jurídica explica el fundamento de la ley positiva, el legislador, por su parte, cuando construye la norma descarta el ser irracional y por ello se fundamenta en razones psicológicaS, v.gr.: descarta encarcelar a un recién nacido si su nacimiento ocasiona la muerte de su madre".

 

En este sentido, la Psicología Jurídica, desempeña una importante función investigativa y hermeneútica; en el primer caso, está, por ejemplo: la labor del psicólogo como perito o como experto para establecer la capacidad testimonial o para indagar la capacidad intelectual o volitiva del sindicado, del testigo o del escabino, entre otros casos; aquí la Psicología suministra elementos de gran valor para ser aprovechados en la forma de cómo realizar los interrogatorios o de como analizar documentos (libros, fotografías, escritos, reconocimientos), entre otros.

 

Y la contribución hermeneútica, está dada por la concepción de la Psicología como ciencia que genera marcos interpretativos de conocimientos donde se sugiere el rol del psicólogo como agente de cambio tanto en el orden social como en el legal.

 

En este punto, no podemos olvidar el interaccionismo recíproco mediante el cual ambos saberes o disciplinas interactuán entre sí como ciencias que se ocupan del comportamiento humano, donde una se ocupa del ser (Psicología) y la otra del deber ser (Derecho) y son las relaciones entre el ser y el deber ser, las que dan cuenta de ese interaccionismo, aún cuando debemos tener claro que la Psicología descubre las leyes del ser y del comportamiento y la Ley o Derecho nos dice lo que debemos hacer a través de la formulación de leyes o normas.

 

Todos los Manuales de Psicología Jurídica vinculan la psicología y la Ley, indicando que ambas se relacionan porque tratan la conducta humana; no obstante, dentro de la óptica de la complementariedad debe aclararse que la psicología se ocupa de la conducta atendiendo a lo que es y lo que ha de ser, mientras la ley se ocupa de ella en cuanto al deber ser; la Psicología estudia las regularidades de la conducta y la ley las supone o impone.

 

Aún cuando Psicología y Ley, pretenden el control de la conducta humana, sul objeto de estudio es el mismo: la conducta humana y ambas se interesan por temas similares: comprensión y regulación de la conducta; bajo el Modelo de Complementariedad, queda claro que a una, la psicología, le interesa la predicción y a la otra, la Ley, le interesa la prevención.

 

La Psicología Jurídica, no es entonces una ciencia aplicada o auxiliar del Derecho, ya que el conjunto de conocimientos psicológicos alcanza ya tal densidad que resulta factible que no solamente esta parcela científica responda a las preguntas que desde el Derecho se le puedan formular, sino que también puede analizar, comprender y criticar psicológicamente los institutos del derecho, siendo tales actividades extremadamente útiles, incluso desde tareas tan prácticas como el cotidiano quehacer pericial. La Psicología Jurídica puede ayudar en el esclarecimiento de los hechos, estableciendo la capacidad testimonial y para indagar la capacidad intelectual y/o volitiva de los testigos, por ejemplo; puede ayudar en el procedimiento, suministrando elementos para ser aprovechados en el modo de realizar interrogatorios, analizar documentos, otros; puede ofrecer análisis sobre la influencia de la ley sobre el comportamiento y analizar el alcance de la norma jurídica.

 

Es en el campo de la Psicología Jurídica donde convergen dos (02) disciplinas eminentemente humanas: la Ley o Derecho y la Psicología, teniendo ambas como centro y objeto de estudio al hombre.

 

En la Psicología Jurídica se integra la visión científica y moderna del hombre como un ser bio-psicosocial, sujeto de derechos y obligaciones. La Psicología con su visión de ciencia del comportamiento humano entiende al hombre como ser biológico y como producto y productor de cultura, recoge los elementos visibles de una estructura subyacente para presentarse como una ciencia de la conducta resultado del estudio de la interacción organismo – ambiente, de allí que la Psicología Jurídica proporcione una interpretación profunda y adecuada para distintos campos de la Ley, tal como el manejo de la Teoría del Delito y de todos los estatutos de orden sustantivo del sistema jurídico, apuntando en el primer caso, a una comprensión del hombre bajo la aceptación que en el concurren circunstancias especiales de trastornos comportamentales, llámese o no delincuente y en el segundo caso, al análisis e interpretación coherente de la parte sustantiva del Derecho para conocer en que medida esas normas, realmente, coadyuvan y determinan el comportamiento del hombre dentro de los límites que se le imponen legalmente.

 

La Psicología como ciencia estudia al ser, las variables que determinan el comportamiento humano, para constituir un sistema de leyes y principios que permitan el estudio, comprensión, análisis, control y predicción de la conducta. El Derecho por su parte, dice el Diccionario de la Real Academia de la Historia que es "el conjunto de principios, preceptos y reglas a que están sometidas las relaciones humanas en toda sociedad civil, a cuya observancia pueden ser compelidos los individuos por la fuerza" y la Enciclopedia Jurídica Opus, lo define "como el conjunto de normas, preceptos, mandatos y sanciones, que regulan las relaciones sociales y rigen la conducta humana, formando parte de la supraestrutura social", de aquí se deducen y afirman una vez más las vinculaciones entre la psicología y la ley para dar origen a la Psicología Jurídica, afianzándose el Modelo de Complementariedad de la Psicología Jurídica.

 

Las normas jurídicas que dan sentido al derecho de un país, no se encuentran aisladas sino vinculadas entre sí por una fundamentación unitaria denominada orden jurídico; el término jurídico indica todo lo que atañe al Derecho o que se ajusta a él en cualquiera de sus ámbitos: Penal, Civil, Mercantil, Laboral, Administrativo y al igual que la Psicología tiene como objeto de estudio al hombre, no solo desde su comportamiento sino desde las çorrelaciones a que están sometidas las sociedades humanas concebidas como entes jurídicos. La Psicología Jurídica, ofrece a la Ley la posibilidad de reinterpretar psicológicamente la norma jurídica, el sistema y orden jurídico; la influencia de ellos sobre el comportamiento individual y grupal; el alcance e influencia de la norma jurídica y su posibilidad de coexistencia con otras normas legales; dar ayuda y soluciones inmediatas y científicas a las exigencias jurídicas (testimoniales por ejemplo), se afirma entonces, con mayor enfásis el Modelo de Complementariedad de la Psicología Jurídica.

 

A la luz del Modelo de Complementariedad , debe entenderse la Psicología Jurídica como una disciplina con características propias, con una unidad de planteamientos y con método exclusivo, capaz de responder no solo a las preguntas que desde el campo del Derecho se le puedan formular sino capaz de comprender, analizar y criticar psicológicamente el sistema jurídico y los institutos del derecho. La Psicología Jurídica es entonces, la psicología en , dentro y para el Derecho (tal como lo afirma Muñoz Sabaté); es el campo que le ofrece al psicólogo posibilidades de acción interdisciplinaria, asumiendo su ejercicio a través de conocimientos e instrumentos que le son propios en los terrenos judiciales, extrajudicales, carcelarios, procesales; soluciones para los casos de violencia intrafamiliar, acoso y violencia sexual, victimización infantil, en muchos campos que son propios del Derecho.

 

Así pues, de manera sencilla se puede decir, que la Psicología Jurídica es la rama de la ciencia donde se entrelazan la Psicología y las Ciencias Jurídicas, permitiéndole tanto al psicólogo como al práctico y al estudioso del derecho un espacio interdisciplinario, donde ambos utilizan y combinan conocimientos e instrumentos que le son propios.

 

En nuestro país, la Cátedra de Psicología Jurídica de la Escuela de Psicología de la Universidad Central de Venezuela, asume la divulgación de esta disciplina apegados al Modelo de Complementariedad. Con este norte, dictamos la Cátedra en dos niveles: Psicología Jurídica I y Psicología Jurídica II, para estudiantes de la Escuela de Psicología y de la Escuela de Derecho (ambas de la Universidad Central de Venezuela), así como para distintos profesionales del quehacer jurídico (abogados, psicólogos, trabajadores sociales, sociólogos) desde hace cinco (05) años.

 

Igualmente, se creó la Asociación Venezolana de Psicología Judicial con el objeto de agrupar a los estudiosos del área y de fortalecer el desarrollo de esta disciplina en nuestro país; con tal motivo se han celebrado durante dos (02) años consecutivos, con gran éxito, las Jornadas de Psicología Jurídica.

 

A través de la Cátedra, la Asociación y las Jornadas de Psicología se le ha ido abriendo camino a la Psicología Jurídica y en todo momento se ha enfatizado el Modelo de Complementariedad.

 

Concluimos este artículo con la prosa de Becquer citada al inicio: "Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea" y la citamos para que nos sirva de simil y nos permita afirmar que la Psicología Jurídica es el invisible anillo que sujeta el mundo psicológico al mundo de lo jurídico y viceversa.