SITUACIÓN ACTUAL DE LA PSICOLOGÍA JURÍDICA EN EL CAMPO LABORAL EN COLOMBIA

 

DIANA IVETTE BELTRÁN PEÑUELA

Psicóloga Jurídica

Universidad Santo Tomás

 

 

La finalidad de este documento es presentar una ponencia libre basada en mi experiencia laboral como Psicóloga Jurídica, enmarcada en un contexto cultural donde las oportunidades para su desempeño son muy escasas y de difícil aceptación. Presento los obstáculos que he tenido que sortear para poder ejercer mi especialidad recreando las vivencias y aporto mi opinión y formulo propuestas para el avance de esta rama de la Psicología.

 

 

Palabras Clave: Situación, Experiencia, Obstáculos, Desempeño

 

The purpose of this document is to present a free Report, based in my working experience, directed in a cultural context where the opportunities for performance are very short and of the difficult acceptance, presenting sometimes the obstacle that I have to get around to perform my speciality through a situation analysis and giving my opinion and proposals to develop this branch of Psicology.

 

Key Words: Situation, Experience, Obstacle, Performance

 

 

En calidad de profesional joven en la rama de la Psicología Jurídica se ha despertado en mí un interés especial por compartir mis experiencias y la visión que tengo desde mi ejercicio profesional y del desarrollo de tal disciplina en Colombia, basada por un lado, en la fortaleza que ofrece el tener conocimientos frescos y actualizados en éste campo y por otro, la vitalidad característica de quien empieza a introducirse en el mundo laboral.

 

Me he visto enfrentada a muchos obstáculos propios de la situación real en la que se encuentra dicha disciplina en mi país. Realidad que vale la pena analizar con el fin de contribuir en la búsqueda de una solución óptima a la situación encontrada.

 

Cuando cursaba 7º semestre de la carrera de Psicología, asistí a la cátedra de Psicología Criminológica, la cual fue una aproximación al conocimiento del quehacer psicológico como fuente de respaldo a la investigación o proceso judicial, esto me generó inquietudes personales acerca de los pronunciamientos de la Jjurisprudencia, que en algunos casos solo se detiene a ver lo contenido de la norma y el hecho punible y no los factores humanos que se involucran en ésta.

 

La Psicología tiene un campo de acción amplio en el ámbito jurídico, sin embargo la inclusión del psicólogo en éste contexto ha sido limitada al parecer por el temor generado por éste, ante los prejuicios que frente a la posible resistencia de los abogados con respecto a su ejercicio profesional se puedan suscitar. A partir de ese momento me interesé por el estudio de la mente criminal y todo lo que se suscita alrededor del delito, de ahí que busqué la oportunidad de hacer mis practicas profesionales en un contexto jurídico.

Mi primera experiencia laboral tuvo lugar en la Unidad de Valoración de la Beneficencia de Cundinamarca, dentro del programa de atención a pacientes con enfermedad mental en crisis, allí pude observar las consecuencias que en algunas ocasiones presenta el mal manejo que se da a la interpretación de las normas los cual puede llegar a desencadenar desórdenes emocionales y relacionales. Recuerdo el caso de una paciente de 18 años cuyo padre consiguió la imposición de una caución que le impidiera al novio de la joven acercársele y a consecuencia de esta situación ella reaccionó con rebeldía ante lo cual el padre la golpeo físicamente y ella lo denunció por lesiones personales, ello produjo una reacción conflictiva con todos los demás miembros de la familia hasta el punto que fue denunciado por violencia intra familiar ante la fiscalía y así una denuncia llevó a la otra, por cuanto el padre los denuncio por calumnia, tales situaciones crearon un ambiente disfuncional al interior del sistema familiar ya que su comunicación solo tenia lugar a través de denuncias penales, como consecuencia el estado mental de la joven se desequilibro al no tener herramientas personales, ni familiares para resolver el conflicto adecuadamente y a continuación terminó recluida en el Hospital Psiquiátrico en mención.

 

En el caso que acabo de comentar, encontré que así como las familias conflictivas se pueden relacionar con maltrato verbal, físico, comunicación disfuncional por medio del castigo y la amenaza, ésta familia utilizó como medio de comunicación y a su vez de relación la intimidación que puede producir una demanda o una denuncia, es decir utilizaron lo judicial para relacionarse.

 

Esta experiencia me condujo a reconocer la necesidad de tener conocimientos de orden jurídico que pueden ser aplicados en cualquier contexto en el que la Psicología se desenvuelva, hoy en día estoy segura que es muy importante tener conocimientos de las leyes y su interpretación para ubicarse en el contexto social y hacer un mejor abordaje de las problemáticas de los pacientes.

 

Avanzando en mi ejercicio profesional y con mayor interés en el contexto jurídico, solicité a la Universidad se me asignará al consultorio Jurídico de la misma, allí trabajé principalmente en el ámbito familiar prestando asesoría psicojurídica y apoyo en las conciliaciones, actuando como mediadora en algunas ramas del Derecho como son Familia, Civil, Laboral y Penal, con ello reafirme mi concepto inicial referente a que la Psicología debe apoyarse en lo jurídico y viceversa y a su vez el interés de especializarme en una rama de la Psicología que tienda a dar herramientas para entender todas las problemáticas psicológicas desde el punto de vista jurídico.

 

Motivada por el interés que este tema me causaba, solicite la Universidad me avalará para acceder a la UNIDAD DE DELITOS QUERELLABLES de la FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN, para adelantar y desarrollar mi propuesta para el trabajo de Grado, es así como en el año 2001, estuve inmersa en dicha Unidad estudiando, investigando, observando y escribiendo la experiencia que me llevo a presentar el trabajo de investigación denominado PROPUESTA DE ACTUACIÓN PSICOJURÍDICA EN LA UNIDAD DE DELITOS QUERELLABLES DE LA FISCALIA GENERAL DE LA NACIÓN, el cual obtuvo la calificación MERITORIA por su aporte al estudio de la Psicología y por su impacto en la búsqueda de mecanismos para la descongestión de los despachos judiciales.

 

Mi trabajo de investigación para optar al titulo de Psicóloga tenía como objetivo realizar un estudio que señalara la labor que en ese momento desempeñaban los Psicologos y la que podrian desempeñar como practicante en la Unidad de Delitos Querellables de la Fiscalía General de la Nación; la reflexión epistemológica se sustento en el diálogo de saberes entre la Psicología y el Derecho como base fundamental de la Psicología Jurídica, la cual invitaba al trabajo interdisciplinario entre Psicólogos y Abogados; orientada en una metodología de tipo cualitativo, cuyo diseño es de tipo exploratorio- descriptivo, en la cual participaron como muestra poblacional representantes de la Fiscalía General de la Nación, de la Unidad de Delitos Querellables y de las Universidades Católica y Santo Tomás.

 

Para recolectar la información se utilizó la entrevista semi estructurada de donde se establecieron categorías que señalaron las opiniones de los participantes, dando cuenta de la actuación del Psicólogo en la Unidad de Delitos Querellables, donde se evidenciaron las opiniones de los participantes frente a su qué- hacer y los roles que se esperaban de éste en ésta Unidad de la Fiscalía. Finalmente, se construyó una propuesta de actuación Psicojurídica, dirigida hacía la optimización del Servicio de Psicología.

 

Obtenido el Titulo de Psicóloga procedí a cursar la Especialización en Psicología Jurídica en la Universidad Santo Tomas, con el fin adquirir herramientas sólidas para desenvolverme adecuadamente en el contexto jurídico, (Contexto que elegí como campo de acción para mi ejercicio profesional). Una vez allí, inicie con las materias jurídicas como son Introducción al Derecho, Derecho de Familia, Derecho Constitucional, Lógica de las Pruebas, entre otras; tuve un estrecho acercamiento a la realidad del contexto jurídico identificando los alcances y limitaciones de mi profesión dentro de dicho contexto.

 

A lo largo del estudio del Derecho Penal se satisfizo mi interés por tener un acercamiento a la regulación de las conductas humanas, durante la especialización lo primero que detecte fueron aquellas falencias que tuve en mis prácticas ya que si yo hubiera realizado la especialización en aquella época hubiera podido alcanzar un desempeño más preparado y eficaz. Después me empecé a apasionar con los conocimientos que estaba obteniendo porque encontraba tanto en el delincuente el hecho y la victima, un espacio donde la Psicología puede intervenir de diversas maneras y contribuir a su desarrollo mediante la evolución conceptual.

 

Con esa especialización entendí el limite que existe en la Psicología Clínica y la Psicología Jurídica y como la una puede utilizar herramientas de la otra para su mejor aplicación. El rol del Psicólogo en contextos jurídicos se suele confundir con el rol del clínico; demandando del Psicólogo Jurídico Intervenciones y tratamientos de problemas psicológicos y conductas atípicas, es decir todo lo concerniente a la intervecnión psicológica, que de ser atendidas en estos contextos pueden tener alguna incidencia en el curso del proceso. La confusión existente entre estas dos especialidades, radica en que en algunos contextos hay exigencia de parte de los demás profesionales por cambios y respuestas inmediatas en la conducta de los consultantes, por lo que se recurre al Psicólogo para la prontitud de un resultado que exige la preparación emocional y comportamental del usuario para continuar con su respectivo proceso legal.

 

En éste proceso, muchas veces no se tiene en cuenta los factores de su malestar, ya que por tratarse de una situación que no tiene solo implicaciones psicológicas sino además médicas y psiquiátricas, la actuación del Psicólogo Jurídico debe encaminarse a remitir a una entidad competente para atender este tipo de casos y evitar darle el tratamiento psicológico que necesita. Sin embargo existe un momento en que la actuación del Psicólogo se hace inprescindible, cuando el proceso legal se torna tensionante, ya que las partes o alguna de ellas no tienen un buen control de sus emociones dificultando así el curso del proceso, por lo que el Psicólogo Jurídico puede entrar en acción elaborando una lectura psicológica sobre las pautas de relación que se tejen al interior de éstas, contribuyendo así a que se vea el problema desde otra óptica, lo que en muchos casos conduce a que las personas liberen las tensiones y se comprometan más con el proceso.

 

Este contacto del Psicólogo jurídico con los usuarios, permite actuar sobre los resentimientos que se han generado, pero el problema puede persistir si no se acude a un especialista al que se le debe remitir el caso; cumpliendo el Psicólogo Jurídico como una ayuda de primera instancia, en donde le brinda al usuario la atención pertinente a su caso mediante la Intervención en Crisis y la terapia breve; pero el tratamiento al problema como tal no le es de su competencia, sino del Psicólogo clínico.

 

Cabe aclarar que el hecho de que la Intervención de primer orden, la intervención en crisis y la Terapia breve sean herramientas de la Psicología Clínica, no le impide a la Psicología Jurídica efectuarlas, ya que en la primera de ellas se actúa sobre la crisis.

 

Así mismo el estudio especializado de la Psicología Jurídica me ayudó a entender el contexto colombiano ya que para tener mejores elementos de juicio empecé a ver y analizar las noticias habladas y escritas que copiosamente se producen en nuestro país, con motivo de la crítica situación de criminalidad que afronta el Estado aunado a los problemas de orden público llegando a la conclusión de que para ejercer en Psicología Jurídica se requiere estar muy ubicado en la realidad en la que el individuo esta inmerso.

 

Por otro lado me aportó en la comprensión del lenguaje técnico que los abogados utilizan en sus accionar profesional y que muchas veces es de difícil entendimiento para el ciudadano común o para profesionales de otras disciplinas.

 

Una de las conclusiones que como Psicóloga obtuve en la especialización fue que uno de los flagelos sociales de mayor impacto y ocurrencia en la población colombiana, son los delitos contra la Libertad, Integridad y formación sexuales, sin embargo dentro del Pénsum de la Carrera no existe una cátedra que permita a los futuros Psicólogos y Psicólogas aprender a abordar la problemática originada en este problemática social, por lo que no es lógico que sólo cursando una especialización en Psicología Jurídica se puedan tener las herramientas necesarias para conocer todos los pormenores de la situación y así poder brindar un atención adecuada. Esto debería ser un tema que el pregrado debería manejar de una manera más exhaustiva para tener mayores elementos de abordaje de este problema y con igual importancia la población en general.

 

En Colombia la Psicología Jurídica es algo novedoso, basta mencionar que uno es especialista en el tema, para que el interlocutor pregunté ¿para qué sirve? ¿Qué es eso? ¿En qué consiste?, hay un desconocimiento sobre esta especialidad, no solo a nivel del ciudadano común sino también de otros profesionales, lo que resulta por un lado gratificante al saberse participante de un grupo muy selecto entre la comunidad de psicólogos, pero por otro lado resulta frustrante el percatarse que por falta de conocimiento y cultura de la sociedad, de otras disciplinas e incluso de algunos psicólogos frente a la existencia de esta rama de la Psicología, no se le da el reconocimiento que ésta amerita, se evidencia una fuerte resistencia y desconfianza de parte de abogados frente al aporte que pueda hacer la Psicología Jurídica al ámbito judicial, dificultando así el campo de acción y de trabajo de los Psicólogos especializados en Psicología Jurídica.

 

Se ha observado que en los contextos Jurídicos en donde se requiere un Psicólogo, se acude a las universidades para solicitar practicantes, pretendiendo con ello hacer creer que se está prestando un servicio integral y humano a la comunidad, comprobándose así la poca importancia que se le debe reconocer a la Psicología Jurídica ya que en lugar de emplear a un Psicólogo Jurídico, se trata de solucionar tan grande vacío el servicio de un practicante para salir del paso.

 

Un ejemplo de lo anterior, es que en nuestro país, en un 90% las ofertas de empleo para Psicólogos convocan a quienes tengan experiencia en selección de personal, lo cual resulta paradójico en un país donde la criminalidad está en el orden del día y donde la Psicología Jurídica es de vital importancia en la búsqueda en el esclarecimiento de la verdad, así como en el tratamiento hacia el delincuente y a su vez de la victima y en la prevención delito.

 

Resulta sorprendente que en un país como Colombia, en la mayoría de los contextos jurídicos, no se le dé relevancia a los profesionales de la salud mental con conocimientos específicos en lo jurídico, quienes pueden colaborar en todas las etapas del proceso, asistiendo a los sujetos procésales que en este intervienen identificando los factores que se vulneran con su ejecución, a pesar de la valiosa ayuda que se presta en ocasiones se dificulta que se acepten de buen agrado los aportes del Psicólogo Jurídica.

 

Dar a la Psicología Jurídica la importancia que le corresponde, contribuiría a la prevención del delito, a la toma de conciencia ciudadana sobre las verdaderas causas por la cuales la gente delinque o entra en conflicto en sus relaciones familiares, laborales y sociales, ello también redundaría en beneficio del mejoramiento de la calidad de vida de la población, independientemente del contexto en el que se desarrolle.

Dada la inquietud y el profundo interés en trabajar y aplicar todos los conocimientos adquiridos en la especialización, busqué la posibilidad de vincularme en alguna entidad de contexto jurídico, estrellándome con la realidad de que no existen plazas de trabajo definidas para el Psicólogo Jurídico, ya sea por desconocimiento o por subvaloración de la especialidad. Ante esta situación me dediqué a golpear puertas, haciendo presentaciones destacando la labor del Psicólogo Jurídico y demostrando los beneficios que conlleva el emplear a los Psicólogos Jurídicos en equipos de trabajo interdisciplinario. Como resultado de esta campaña de divulgación encontré con beneplácito que una vez explicada la importancia de la Psicología Jurídica se despierta un gran interés entre quienes empiezan a empaparse del tema, contribuyéndose así a que se abran puertas para su aceptación en el contexto jurídico.

 

A la espera de obtener una vinculación laboral remunerada, tuve la oportunidad de ingresar como Psicóloga voluntaria en la Fiscalía General de la Nación, en la Unidad Seccional de Fiscalías, la cual conoce de los delitos que requieren Querella, en donde abordé los problemas derivados de la Inasistencia Alimentaria y de las Lesiones Personales, participando en conciliaciones masivas e individuales.

 

Es importante destacar que la Unidad Seccional de Fiscalías ha desarrollado un método que ha resultado eficaz para la descongestión de los despachos que consiste en citar en una sala de conferencias entre 30 a 90 parejas cuyos procesos de Inasistencia Alimentaria pertenecen al mismo despacho, la finalidad es sensibilizarlos frente al problema social en el que están involucrados, la sesión se divide en una parte Jurídica y una parte Psicológica.

 

Al iniciar la sesión se hace una explicación del delito y de sus implicaciones, y posteriormente la Psicóloga hace una resignificación del problema desde el punto de vista de los valores morales que se han perdido y vulnerado, esto como un ejercicio de concientización de la situación actual de los hijos, en ese momento se les habla no solo de la responsabilidad económica sino de la responsabilidad afectiva, y todas aquellas consecuencias negativas que tiene para una persona, familia y sociedad el ser víctima de la indiferencia afectiva y económica de los padres.

 

Una vez acabada la etapa de sensibilización los fiscales y técnicos judiciales proceden a llevar a cabo la Audiencia de Conciliación, proceso en el cual la presencia del Psicólogo es vital en calidad de mediador, por lo que ahí la actuación se refiere a hacer un acompañamiento más humano a las parejas en conflicto buscando así prestar un servicio integral y presentarle a la sociedad un espacio donde sus necesidades son escuchadas y atendidas.

 

Este servicio interdisciplinario entre Abogados y Psicólogos está teniendo un gran acogida ante los usuarios del servicio de administración de justicia, hasta el punto de que los medios de comunicación han visto en él algo novedoso para mostrar dado el impacto que ha tenido, y la facilidad de acceder a la mismo, lo cual ha resultado de gran ayuda para evacuar el alto número de procesos y el tiempo tan limitado para atenderlos en su totalidad

 

Por otro lado para el apoyo en los despachos a nivel individual adelante tres actuaciones:

 

La primera actuación consistió en hacer asesorías psicológicas a los usuarios que resultaban afectados emocionalmente por el proceso de la Conciliación, en esta etapa en mi desempeño como Psicóloga Jurídica recurrí a los elementos de la Psicología clínica anteriormente mencionados, como la intervención en crisis y la terapia breve que duraba una sesión o en casos extremos dos sesiones.

 

En la segunda actuación se hacían orientaciones Psicojurídicas en las cuales se les explicaba a los usuarios todas las implicaciones y pormenores a los que se tiene que enfrentar las partes en conflicto durante el Proceso penal; encontrando con sorpresa que muchas mujeres denuncian y en realidad no querían hacerlo, además la mayoría de personas no entienden los términos jurídicos que utilizan los fiscales para expresarse por lo que se asustan y creen que a pesar de ser el denunciante pueden salir perjudicados, también personas que por encontrarse en condiciones emocionales inestables ( miedo, ansiedad, bloqueo mental, duelos no resueltos) en el momento de la conciliación no respondieron adecuadamente al proceso perjudicándose así mismos, por lo que la sesión se dirigía hacia la orientación de lo que aún se podía hacer para que su voz fuera escuchada.

 

Una tercera actuación se dirigía al ejercicio de mediación en el cual se hacia con la pareja un encuentro previo a la Conciliación en donde se procuraba llegar a acuerdos, dándoles a los usuarios la oportunidad de hablar y expresar sus inconformidades entre ellos con la presencia de un tercero que neutralice las cargas emocionales; para que se pueda resolver el conflicto de una manera más pacífica.

 

Adicionalmente mi actividad profesional también se centró en el análisis de casos puntales y en la evaluación desde el punto de vista de la Psicología Jurídica de expedientes ya fallados, para determinar cual hubiera sido el fallo de haberse tenido la participación de un Psicólogo con esta especialidad, la conclusión fue desalentadora, los fallos son netamente jurídicos, sin que para nada intervenga el expertício de un profesional para analizar la conducta humana del acusado o de su victima.

 

Vale la pena hacer mención de los obstáculos a los cuales me vi enfrentada en mi desarrollo laboral en calidad de voluntaria, puesto que a diario se recibían casos donde la salud mental del querellante o querellado se veía vulnerado, por lo que se requería una valoración psicológica de la situación actual de su estado mental, con el fin de determinar si la persona estaba apta o no para rendir una indagatoria o participar en una conciliación, con la sorpresa que al no tener un vínculo laboral con la Fiscalía estaba impedida para hacerlo, aunque fuese competente para ejecutarlo; por lo que mi ejercicio se veía frustrado y limitado únicamente a lo verbal y no formal.

 

Debo mencionar que a pesar de haber logrado posicionar con éxito el servicio de Psicología Jurídica en la Fiscalía, no fue posible obtener una vinculación remunerada, dado que dentro del manual de funciones de la Unidad Seccional de Fiscalías no existe un cargo con el perfil de Psicólogo especializado en Psicología Jurídica.

 

La experiencia más rica en contenido que realmente le ha aportado a mi consolidación como Psicóloga Jurídica, es el trabajo realizado en una Organización no Gubernamental que atiende a la población reinsertada proveniente de la Guerrilla Colombiana, experiencia a la que me referiré con más detenimiento, dado el especial interés que ello suscita por los hallazgos logrados.

 

Inicialmente consideré que mi ejercicio profesional se limitaría a una actuación netamente clínica, puesto que mi vinculación hacía parte de un proyecto en salud mental del Hospital de Usaquén de Bogotá.

 

Al iniciar mi labor con la población reinsertada, descubrí con asombro que si bien el ejercicio clínico estaba inmerso en mi desempeño, los conocimientos de orden jurídico que yo había obtenido, eran de extrema importancia para la calidad del servicio que debía prestar a esa población, dado que en ese segmento de la población se agita primordialmente el tema de los delitos contra la integridad personal y la vida y todas las consecuencias psicológicas que rodean al autor de los mismos, máxime cuando se trata no solo de un delito sino de muchos crímenes cometidos, con o sin intención.

 

Mi actividad profesional fue desarrollada desde dos perspectivas una clínica en lo que concierne a evaluación, diagnóstico y tratamiento de los jóvenes desmovilizados de la guerrilla y otra la perspectiva de lo Psicojurídico, pudiendo establecer la relación de causalidad entre la conducta del agente y el delito, es pertinente destacar que los reinsertados conocen la tipificación de los delitos y las penas, y hablan sobre el tema con fluidez , por ello fue importante que yo tuviera el conocimiento de las normas para lograr unificación del lenguaje que finalmente facilitó la terapia, esta se llevo a cabo en un ambiente de entendimiento y tranquilidad y sobre todo encaminado a atender sus necesidades sin prejuicios.

 

El ser especialista en Psicología Jurídica es una fortaleza en esta clase de terapia porque permite recibir el impacto de los relatos de los pacientes sin prejuzgar y más bien sirven a los fines de la investigación sobre los alcances que puede tener la mente criminal cuando es coaccionada a delinquir.

 

Durante la terapia llevada a cabo pude identificar diversos factores de comportamiento que favorecen la incursión de la actividad subversiva y que irremediablemente caen en la esfera de la criminalidad, entre los cuales se encuentra el gusto por la posesión de un arma y el poder que ella puede representar en un momento dado, también la temprana influencia de los grupos armados ya sean de fuerzas regulares o irregulares que han recibido en sus lugares de origen, con los cuales han tenido contacto directo o indirecto.

 

Otra de las causas se encuentra en el aburrimiento y desocupación que empieza desde su niñez cuando abandonan la escuela por no encontrar una respuesta a sus aspiraciones o por castigos físicos de sus profesores o por necesidad económica de trabajar y obtener algún dinero para ayudar al sostenimiento familiar. Dentro de la población femenina es común encontrar que una de la motivación para incorporarse a la guerrilla son sus lazos amorosos con los hombres guerrilleros.

 

Lo más enriquecedor de la experiencia fue haber podido desarrollar una práctica ecléctica de las diferentes ramas de la Psicología entre las cuales podría mencionar, la Clínica, la Jurídica y con algunos matices la Educativa y Comunitaria y así poder conjugarlas.

 

Se evidenció que para muchos de los jóvenes reinsertados la vida propia y la ajena tienden un significado vago porque consideran que la vida está unida a la muerte, por lo que la labor más compleja fue la de la resignificación del binomio vida-muerte, ya que para ellos el concepto del bien jurídico de la vida se ha desequilibrado y el proceso de reubicación en el aquí y el ahora se enfatizó en el manejo del perdón y la culpa.

 

Como resultado de esta experiencia puedo recalcar que en el trabajo con reinsertados me ayudo en gran parte mi especialización en Psicología Jurídica, lo cual me permite considerar que la labor fue exitosa, esto porque a pesar de que lo clínico tiene una relación estrecha con las emociones y pasiones humanas, es muy útil para este tipo de intervención tener conocimientos en Psicología Jurídica para poder entender el contexto legal y sociopolítico en el que se mueve éste conflicto social.

 

De las experiencias anteriormente relatada, puedo anotar que dentro del contexto colombiano hay una urgida necesidad por contar con la presencia de un Psicólogo en los contextos jurídicos, con el fin de contribuir a la humanización de la justicia y prestar servicios integrales a la comunidad.

 

Finalmente concluyó que la situación actual del Psicólogo Jurídico en Colombia, está cobijada bajo por un velo de ignorancia colectiva sobre la trascendencia de su papel en la administración de justicia, que en algunos casos se traduce en resistencia y en otros en curiosidad. Cuando es la curiosidad el factor inmerso hay una gran posibilidad de que las puertas se abran para dejarse empapar de los atractivos que la Psicología Jurídica tiene para ofrecer; pero cuando es la resistencia el elemento ante el cual uno se puede ver enfrentado la situación cambia ya que es difícil luchar contra las barreras impuestas por los administradores de justicia quienes consideran que el Psicólogo en sus contextos retrasan y complican los procesos.

 

Por lo que es misión de los profesionales que hoy se están formando en ésta rama vencer con entereza estos obstáculos y ser fieles representantes de los planteamientos hechos por nuestra disciplina.

 

El problema: La falta de cultura social frente a la labor del Psicólogo Jurídico. La solución: El fortalecimiento de las agremiaciones de Psicólogos Jurídicos que dirijan actuaciones hacia la promulgación y divulgación de las funciones y la pertinencia de la influencia de nuestra disciplina al contexto jurídico social; con el fin de generar un despertar de conciencia en las diferentes esferas de la sociedad contribuyendo a que se amplíe el campo laboral de los Psicólogos Jurídicos.